29 de enero de 2026

Lindemans - Kriek

Siento pegaros el bajonazo así de abruptamente, pero en ocasiones me veo obligado a meterme por estos derroteros. Qué le vamos a hacer.

Vuelven a la palestra Lindemans, que durante su paso por el blog ha tenido momentos altos y bajos... pues hoy toca de los bajos.

Hace unos días, hallándome yo en el supermercado, inmerso en mis quehaceres mundanos, advertí que en un estante, había una cerveza que no había pasado por mi cuenta de Untappd. No es que fuera yo muy fan de elixir escogido, pero no está la inflación como para hacerle ascos a nada. Directly to the basket.

Vayamos por partes. Dentro de las cervezas Lambic, o si me apuras de las cervezas Kriek ¿sería esto de lo más selecto? En absoluto. Es una buena cerveza? Tampoco. ¿Es un buen producto gastronómico? Ni muchísimo menos. Entonces, ¿para qué comprarse una cerveza como ésta? Bien, creo que si su cometido es meterse algo fresco que entre bien a la hora del aperitivo, pues ni tan mal. Es decir, esto entra bien fresquito, con unas gildas y unas patatas fritas sin más pretensiones que eso. Ahora bien, si nos ponemos exquisitos... pues te toca rascarte el bolsillo. Esto es así.

Al turrón. Saco el papel de aluminio -afortunadamente la chapa lleva dibujo- para abrir y servir la cerveza. Como la botella es de 25cl y sé de antemano que no voy a conseguir llenar la copa, me afano en escanciar a tope. Consigo una gruesa corona de espuma compacta y persistente de color rosa pálido. La cerveza en sí presenta un color rojizo bastante oscurete. Límpida, sin turbideces.

En nariz es todo sirope de cereza. En boca es todo sirope de cereza. Un puntito ácido refrescante y a correr. Creo que me costó 2,29€. Hasta nunquiiiiii.

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