26 de abril de 2018

La Quince & Humalove - Guillotine

Siempre es buen momento para cascarse alguna birrica de La Quince, en esta ocasión los madrileños vienen acompañados de los también nómadas Humalove, que tienen su sede en Helsinki.

La conexión entre el Lliso's Team y los finlandeses nos ha dado como resultado la Guillotine, una cerveza Gose elaborada con piel de naranja malta de cebada, malta de trigo, avena, lúpulo, levadura y sal. La guillotina en cuestión aparece en el otro lado de la etiqueta cortando naranjas, por si alguien se preguntaba lo del nombre.

De color dorado y muy poco carbonatada. En boca es una cerveza muy suave, perfecta para aquellos que quieran adentrarse en el lado salado de la birra. No excesivamente ácida, con el puntito cítrico de las naranjas y el sabor agradable de la fruta y un punto salado moderado. Todo muy bien balanceado. Me ha durado nanosegundos, entra divina. 4,7%. Comprada en A-Go-Go de Terrassa por 2,90€.


25 de abril de 2018

Weihenstephaner - Festbier

De Weihenstephan nos habíamos puesto finos en su día, sobre todo de su Weizen original, que es a la que que le hemos dado más duro. En días de bajón también hemos disfrutado de su Alkoholfrei, que no es lo mismo pero para salir del paso es una opción bastante digna. Y recientemente estamos descubriendo el resto de su catálogo. Recientemente reseñé su Doppelbock y hoy le toca el turno a la Festbier, la cerveza Märzen de los bávaros.

Como ya me pasó con la Korbinian la he vuelto a servir en vaso de Weizen, y es que uno lee Weihenstephaner y ya directamente lo asocia al trigo, Rodrigo. Uno es humano, qué se le va a hacer.

Presenta un color dorado y es muy transparente. La carbonatación es abundante sin irse de madre. Al olfato destaca el cereal. En boca es una cerveza muy ligera, un pelín dulzona, y con el sabor a cereal bastante rico. Es la típica Lager para beber a litracos, sea en el Oktoberfest de Munich o en la barbacoa que organiza tu cuñao. Quizás no sea mi referencia favorita de los de Freising pero que vamos, ha entrado prácticamente a cascoporro. 5,8%.

23 de abril de 2018

Omnipollo & Trillium - Covered in Puppies

Covered in Puppies, otra de las colaboraciones de los suecos Omnipollo con una de esas cerveceras prácticamente imposibles de encontrar a este lado del charco: Trillium.

Como ya me pasó con la colaboración con Tired Hands me han vuelto a dejar bastante frío y con el bolsillo bastante mermado. Mucho bombo, mucho hype y mucha expectación para una Imperial IPA muy buena -no le vamos a quitar el mérito, la verdad es que la he disfrutado- pero no tan excelsa como para derrochar la pasta en una cerveza así (7,90€ la broma).

En mi opinión te puedes comprar por un importe aproximado tres DIPAs españolas y quedas como el puto amo. La de Montseny, la de Quer, la de Biribil, La Pirata, La Quince o Naparbier por citar algunos ejemplos.

Color anaranjado, carbonatación media y aroma muy marcado a cítricos, fruta de hueso y fruta tropical. En boca me ha parecido muy cítrica: mandarina, piel de naranja, piel de mandarina, etcétera. Aparece algo más de fruta de hueso y tropical cuando se calienta pero en general me ha parecido una cerveza plana en matices. Mucho cítrico y poca fruta más prácticamente de soslayo. Particularmente encuentro que es una cerveza absolutamente prescindible, así que si no tenéis ocasión de poder adquirir una no hace falta que toméis ansiolíticos. Comprada en La Boutique de la Cerveza de Valencia por el importe antes mencionado. 8,1% muy bien integrados.

22 de abril de 2018

Emelisse - TIPA

Qué queréis que os diga, para mí pasada cierta graduación alcohólica una IPA pasar a ser una Imperial IPA, sin más. Double IPA y Triple IPA me parece más una estrategia comercial que algo que realmente aporte alguna cosa nueva al panorama cervecero. ¿Alguien se ha empezado a hartar ya de la avalancha de New England IPAs y había que llenar ese hueco? pues venga, que os vais a hinchar a Triple IPAs. Y al tiempo, poned el cronómetro que no tardaran en ponerse de moda las Quadruple IPAs (que ya existen pero que es un filón aún por explotar). Ya llegarán, ya.

He repetido en muchas ocasiones que el Double IPA no es mi estilo. Muchísimo menos me apetecía adentrarme en terreno Triple, pero hijos míos, uno siente curiosidad por probarlo todo y para poder opinar hay que haberlo probado primero, así que le dimos al tema por recomendación de Norma, que fue quien me atendió y quien me recomendó la cerveza de hoy. A mí personalmente no me aporta nada nuevo. Es mi opinión particular. Si a alguien le apasiona este estilo me parece totalmente respetable y se puede tomar las que quiera.

La primera del estilo en caer ha sido esta TIPA de la cervecera neerlandesa Emelisse, cervecera que aún no había pasado por el blog, y eso que la tuvimos a tiro durante nuestro periplo por Ámsterdam hace dos años. La servimos en el vaso y genera una gran cantidad de espuma de color marfil bastante persistente. La cerveza es de un color ambarino muy bonito, bastante clara, sin nada de turbidez.

Al olfato ya nos avisa que vamos a tener un festival alcohólico Magaluf style. De aromas herbáceos y afrutados, aderezado con un agradable olor a cereal entre tanto lúpulo ¡surprise! En boca es muy intensa. Pelotazo. Se notan los 10,0% graditos con ese sabor intenso y licoreta. Afortunadamente es bastante maltosa, cosa que me sorprende y que hace que la cosa gane puntos. Los lúpulos que lleva son Chinook, Simcoe, Amarillo y Cascade. Me ha agradado que pese a ser una cerveza muy intensa no me haya salido el lúpulo por las orejas. Me esperaba un apocalipsis verdey la verdad es que noha llegado la sangre al río. El Simcoe aporta un sabor afrutado muy agradable y el Chinook no se va mucho de madre. Pese a tener 130 IBUs no me ha parecido una cerveza excesivamente amarga como para dejarme la lengua como una alpargata. Sin duda es un buen trabajo, muy bien hecha, pero definitivamente no es mi estilo, eso lo tengo claro. Y sí, se sube mucho a la cabeza. Comprada en el Cervesa Sobre Tot de Granollers.

18 de abril de 2018

Quana - ISR31

Apurando la poca birra que me quedaba en la despensilla de casa apareció la ISR31, una joyita que compré en verano, tras su paso previo por la nevera decidí abrirla anoche y así acabar con su prolongado cautiverio.

Los papás de la criatura son Quana, la cervecera de L'Ametlla del Vallès. Esta cervecera cuenta con todas mis simpatías solo por el mero hecho de cultivar su propio cereal y maltearlo. La de hoy es sin duda la que más me ha gustado de su catálogo (de momento he probado 5, contando la de hoy). Solo puedo decir que estaba brutal. Además se ha llevado la medalla de plata en el Barcelona Beer Challenge 2018. Bien merecida sin duda.

Se trata de una cerveza Stout de 7,5% de graduación perfectamente integrados. De color totalmente negro y opaca. Presenta una carbonatación muy abundante de color marfil, cremosa y persistente. En boca es una cerveza cremosa, con cuerpo. Destaca el sabor a chocolate negro y café, todo muy suave y harmonioso. Es deliciosa y entra sola. Me ha parecido genial. Final amargo de 60 IBUs. y lo mejor: Te pegas el homenaje por 2,50€. Comprada en la gasolinera Q8 de Terrassa.

16 de abril de 2018

Castelló Beer Factory - Happy Hoppy

Desde hace tiempo que dejé de comprar cerveza artesanal en tiendas no especializadas, o al menos en la mayoría de ellas. Demasiados euros me han palmado en cervezas que llevan eones en las estanterías criando polvo o echadas a perder por un mal almacenaje: expuestas a la luz, a temperaturas atroces o a ambas cosas. Intento evitar las secciones birrunas de pequeños colmados y tiendas de vino. No me compensa gastarme un dinero, por poco que sea por un producto que se va a ir por el desagüe.

No obstante, de vez en cuando, se me gripa el cerebro y acabo picando otra vez. En esta ocasión me ha sucedido con este ejemplar de la Castelló Beer Factory, que pude adquirir en la bodega La Viña de Benicàssim. Estaba muy bien de precio (1,60€) y había oído muy buenas críticas de esta cervecera, que además ha obtenido algún galardón en el Barcelona Beer Challenge. Así que dejé de lado mi estricto criterio y decidí arriesgar. Me volvió a salir el tiro por la culata, así que me va a servir -una vez más- de escarmiento. Por poco que haya costado es un dinero que al final acabas tirando a la basura y -al menos en mi caso- no me vale en la pena invertir (no me sobra en absoluto) y mucho menos en perder el tiempo bebiendo cerveza que no está en condiciones.

No me tengáis muy en cuenta la reseña sobre la IPA de los castellonenses porque repito, no estaba en buen estado. Me consta que los de Castelló de la Plana realizan unas cervezas muy buenas, pero a la postre este descalabro es lo que me he encontrado embotellado y por el que he pagado.

De entrada al revisar la etiqueta me doy cuenta de que la fecha de consumo preferente era en febrero de 2018 (me la bebí en abril). La culpa es mía por no comprobarlo primero, pero tampoco vamos a eximir de culpa a los tenderos, que la deberían haber retirado en su día. Morirme no me voy a morir, porque una cerveza pasada de fecha no te va a sentar mal, pero no va a estar en las condiciones que debería. Fresca, lo que se dice fresca no estaba. En absoluto.

De color tostado y ultra carbonatada, la cosa empieza mal. Podía haber puesto una fotografía donde se viese todo el vaso lleno de espuma pero finalmente me decanté por ésta para que al menos se pudiese apreciar el aspecto. Color tostado y un tanto turbia, con bastante sedimento. De sabor muy dulzón, excesivo, empalagosa (este punto ya me hace dudar si es solo un tema de mala conservación). Muy maltosa, resulta porrona y difícil de beber. Algo de tueste y los lúpulos ni olerlos, nada en el aroma y mucho menos en el sabor, salvo un regustillo amargo al final no muy agradable (48 IBUs). Espero volver a probarla fresca (a ver si es posible de tirador en Lupulove, La Grifería o Beer Attack) y poder escribir una buena reseña. 5.9%.

15 de abril de 2018

15&30 - IPA

"Mi birraaaaa
se enfría en un momento
haga sol o haga viento
caminí-to de Jereeeez."

Pues sí, queridos amigos, hoy tenemos con nosotros a la cervecera 15&30. Estos jerezanos tan majos me han enviado un surtidito guapo de birras maduradas en barriles de Jerez. Así que si estás pensando en pegarte una feria a lo grande no castigues tu hígado con pilicrim, rebujito u otras mierdas por el estilo. Birra de calidad, señoras y señores.

Lo primero que hice nada más llegaron a casa fue ponerlas en la nevera. Te las vayas a beber o no, es la mejor manera de conservarlas. Os recordamos a los lectores noveles que a diferencia de la cerveza industrial la cerveza artesana está viva, y por tanto evoluciona -normalmente a peor- si no se mantiene en unas condiciones adecuadas.

La de hoy incluso siendo una cerveza muy lupulizada me ha llegado en unas condiciones buenísimas, muy fresca y con todo el lúpulo en su esplendor. Por tratarse de una IPA es la que he abierto primero, ya que -aunque el lúpulo es un conservante natural- conviene consumirlas cuanto antes mejor para disfrutar de todas su propiedades, tanto en aroma como en sabor.

La de hoy tiene la peculiaridad de haber sido madurada en barril de roble que previamente había contenido vino Oloroso de Jerez. Ha sido madurada a temperatura de bodega.

La servimos en el vaso y presenta un color albaricoque precioso coronada por una preciosa capa de espuma abundante, cremosa y persistente. El aroma nos deleita con olores que nos recuerdan al mango y la fruta de hueso, así como toda una serie de registros herbáceos altamente disfrutables. Gozamos del momento, no nos corre prisa. Cuando baja la espuma le damos el primer tiento ¡está ultra fresca! y no hablo de frío, sino de frescor. ¿Os sabe igual una lechuga recién cogida del huerto o una que lleva días mustia en la nevera? con el lúpulo pasa exactamente lo mismo. Mucho melocotón -delicioso- el toque tropical del mango y un sabor resinoso muy suave. La verdad es que no he sabido encontrar el Oloroso -admito que no estoy muy familiarizado con este tipo de vinos- tampoco el toque a madera (ahí sí que tengo más bagaje). Bien podría darse el caso que el lúpulo al estar tan intenso enmascare el resto de matices. Como IPA me ha encantado. Muy rica. Bien por los jerezanos. 7,0%.

14 de abril de 2018

La Sagra - Madrí

Durante las pasadas vacaciones de Semana Santa mi sentido arácnido birruno se despertó pasando por delante de una tienda de vinos. En efecto, al entrar dentro había una nutrida sección de cervezas y fui a toparme con ésta.

Madrí. Debe ser de aquí de Madrí. Pues no. Aquí hay varias cosas que no me cuadran. La primera es que se presenta como Madrí, cerveza artesana independiente, con su propia página web y sus propias cuentas de Facebook y Twitter, como si fuera una cervecera nueva. Al fin y al cabo indagando resulta que es un producto de la cervecera La Sagra, que a la vez es socia del gigante Molson Coors. Lo siento pero no veo la independencia por ningún lado.

En la imagen de la etiqueta un chulapo dispuesto a bailar un chotis durante la verbena de la Paloma tras una copiosa ingesta de cocido. Una imagen muy castiza y muy madrileña para una cerveza que está elaborada en Numancia de la Sagra (Toledo). WTF?

Por último, lo que me ha volado ya los sesos por los aires es su escueta página web. En la etiqueta podéis observar que indica claramente que es una cerveza Pilsner. Bien, pues en la web de Cerveza Madrí la clasifican como Blonde Ale, ¿cómo se te queda el cuerpo? más o menos como cuando te metes 7 kebabs una mañana tras salir de un after.

Bien, tras tomarme un chupito de cazalla para recomponerme procedo a la reseña. Color dorado y carbonatación media. Al olfato poca cosa. En boca resulta dulzona, con un sabor suave -en mi opinión demasiado- a cereal. Ligerita de trago y con un tímido amargor final. Y yo me pregunto: si te metes en un berenjenal para realizar una Pilsner artesana, pues joder, hazla bien cargadita, que se vea desde Andorra  la diferencia con una industrial. Sin ser una mala cerveza me ha faltado toda esa intensidad de las Pilsner artesanales, con esa intensidad de las maltas, con ese saborazo a cereal, un pelo más densita y con el lúpulo más vivaz, pero en fin, para el precio que tiene esto es lo que hay. 5,0%. Comprada en La Viña de Benicàssim por 1,60€.

13 de abril de 2018

Baladin - Lune

A veces la vida te da un pequeño guiño deparándote agradables sorpresas como ésta.

Estando de vacaciones por Valencia me propuse una visita a La Boutique de la Cerveza, para hacer unas compras y posteriormente escribir su correspondiente reseña. Y allí estaba, en la estantería de las obras maestras. Lune de Baladin. Esperándome a mí y a mi familia diciéndonos ¡hola de nuevo!

Se trata de un Barley Wine envejecida en barriles de vino blanco italiano (cerca de Piozzo se encuentran los famosos viñedos de Barolo). Da la increíble casualidad de que la botella es la reserva de 2012, justo cuando visitamos Casa Baladin en Piozzo hace exactamente 6 años. En aquella ocasión tuvimos la tremenda suerte de encontrarnos con Teo Musso, que fue extremadamente amable con nosotros. Nos llevó a su casa y nos dio a probar muchas de las cervezas que se estaban añejando en sus barriles, entre ellas una Lune envejecida y una Lune -por aquel entonces- joven, que es la que hemos podido comprar en botella 6 años después. Es una cerveza brutal.

Procedemos a abrirla. Me encanta el ritual. Primero la sacamos de la caja que la preserva de la luz. Luego, con un cuchillo retiramos la capa de cera que cubre el tapón de la botella. Por último, la descorchamos y procedemos a servirla en su correspondiente copa TeKu. De color ámbar subido, realmente tiene aspecto de vino, no presenta nada de carbonatación. En boca resulta maltosa, deliciosa, con ese punto dulzón de vino tan acojonante, es un caramelito, pero no por ello resulta empalagosa. Su sabor nos recuerda a los vinos dulces de Oporto, el Brandy o el Riesling. Como postre es perfecta y es una cerveza para disfrutar con muchísima calma. Tiene cierto puntito licoreta pero para tener 11,5% entra divinamente, con una suavidad que da miedito. Una obra maestra. Deseando encontrarnos de nuevo con la Terre. 28,50€.

12 de abril de 2018

La Boutique de la Cerveza - Valencia


La capital del Turia se me resistía en cuanto a prospecciones birrunas se refiere. La he visitado infinidad de veces, realizando numerosas actividades -cenas con amigos, paellitas en la Malvarrosa, visita a la ciudad de las artes y las ciencias, visita al oceanográfico con los niños, paseítos por el centro, horchatitas en Alboraya, etc, etc, etc...- pero nunca, joder, nunca, habíamos podido disfrutar de su colosal panorama birruno, cosa que me escocía sobremanera.

Valencia es casi con toda certeza -detrás de Barcelona y Madrid- la tercera ciudad de España con el mejor panorama craft cervecero, así que era imperativo pasar por allí y comprobarlo in situ. Durante los años que he escrito en este blog todos mis intentos de incursiones birrunas a la capital valenciana han fracasado de manera estrepitosa, así que este año me tomé el asunto ya como algo personal y mi mente empezó a carburar a nivel pro.

"-Cariño, ¿te apetece una escapadita a Valencia esta Semana Santa?

-¿Para qué pichón mío?, si ya hemos estado en el oceanográfico y la niña casi se despeña en las gradas durante el espectáculo de delfines.

-No, no, ¡mira! ¡el Parque Gulliver! ¡no me digas que no es un planazo para nuestros chiquis!

-¡Ay sí!, ¡Niños! ¡Mirad qué parque más bonito ha encontrado papá!. Ay, si es que vuestro padre solo piensa en vosotros".

Sí, sí, sí. Vuestro padre solo hace que pensar en vosotros hijos míos, pero dio la casualidad que a las 19:00 PM hora Zulú chapan el parque y nos echan a todos de una patada en el lomo. Es la hora perfecta para darse un paseíto guapo por el barrio de Ruzafa, que está justo al lado, y paseando como el que no quiere la cosa... "-¡Coño! ¡Una tienda de birras! ¡Si es que la birra me persigue! Venga, venga, esperadme aquí en el banco que solo son cinco minutitos". Jojojo. Si no los llevo engañaos me hubieran dicho que tararí.

Pater familias entra raudo y veloz en el templo valenciano de la cerveza artesanal: La Boutique de la Cerveza, el que fuera el feudo de mi bien estimado amigo bloguero Pau, más conocido como el Lúpuloadicto, y ahora regentado por el también bloguero cervecero Txema Millán (de La Birra Nuestra de Cada Día - Y creo que he bebido...) y Paco Morrió. La tienda ha cambiado de ubicación, sigue en la misma calle, pero la han cambiado a un local mucho más amplio y agradable, que han decorado de manera muy chula.

El negocio lleva abierto desde 2009 y es la tienda especializada en cervezas más antigua de toda Valencia. Al comienzo de su andadura empezaron vendiendo cervezas de importación, luego llegaron las artesanales y la cosa se fue de madre. Si Valencia ahora mismo está al nivel que está es sin duda al trabajo de birrangelización de esta gente.

Actualmente cuentan con unas 350 referencias (entre nacionales e internacionales) que van rotando semanalmente. De esta manera se aseguran de que su parroquia no se va a acabar nunca su extenso catálogo. Aburrirse desde luego no se van a aburrir, con tal repertorio te da para trincarte una birra diferente cada día del año. Como bien sabéis también venden cervezas on-line a través del portal estucerveza.com donde podéis encontrar auténticas maravillas sin tener que salir de casa.

Además de la tienda también se dedican a la distribución de algunas marcas Valencianas. Por supuesto también realizan catas cerveceras (cuentan con un espacio para ello), eventos tipo tap take over y meet the brewer. También cuentan con una zona de degustación por si a algún cliente le apetece tomarse una cervecita allí mismo (tienen una nevera con el género refrigerado para ese fin). Como proyectos de futuro pretenden dinamizar el coleccionismo cervecero y colaborar con homebrewers.

Las maravillas que podéis encontrar allí son: Spigha, Castelló Beer Factory, Alegría y Althaia (a nivel valenciano). La Pirata, Yria, Dougall's, Espiga, Laugar, Caleya, Naparbier, La Quince, Alpujarra, Yakka y un larguísimo etcétera (a nivel nacional). A nivel internacional hay mucha Lager de países remotos y además una selección potentísima de cerveza artesanal. A destacar la sección belga con todas las trapistas (Chimay, Orval, Achel, La Trappe, Westmalle, Westvleteren y Rochefort), también una nutrida selección Lambic: Boon, 3 Fonteinen, Oud Beersel, De Cam, Hanssens y por supuesto no podía faltar Cantillon. También otras belgas ilustres como St. Bernardus, Straffe Hendrik, Het Anker, Glazen Toren, Bosteels y De Struise.

En el apartado teutón Schlenkerla, Weihenstephaner, Ayinger, Schneider Weisse y un nutrido etcétera. Del resto del globo: Omnipollo, Dieu du Ciel!, Stone, Hitachino, Sierra Nevada, Anderson Valley, Clown Shoes, O/O, De Molen, y unas joyas joyazas Baladin muy difíciles de encontrar. Nivelón.

El trato es muy cercano. Txema y Paco nos van a asesorar de maravilla y sin duda le van a dar una alegría a nuestra nevera que lo flipas. La mía la tunearon divinamente. Así da gusto. Nada más. Tan solo agradecerles a esta parejita su tiempo y solo me quedo con la espinita de no haber podido saludar de nuevo a Pau. Les colocamos con jolgorio, alegría e ilusión su correspondiente pin en nuestro utilísimo y maravilloso Mapa Birruno. ¡Hasta la próxima equipo!

La Boutique de la Cerveza                 Luis Santángel 19, Valencia                  www.estucerveza.com               info@estucerveza.com          96  381  08  07

9 de abril de 2018

Schöfferhofer - Hefeweizen

Los viernes es la cita ineludeble de mi señor padre -AKA Guolker, Texas Ranlle- con su estimado Alcampo, momento en el que suele acordarse de su hijo y le compra alguna que otra birra.

En algunas ocasiones la cosa sale rana, pero hoy concretamente ha ido bien, y es que las cervezas Weizen alemanas del supermercado suelen ser bastante buenas, quizás no excelsas, pero buenas al fin y al cabo.

Hoy le damos a la Schöfferhofer -menos mal que no tengo un vídeoblog- cervecera que tiene su sede en Frankfurt.

Al servirla presenta una carbonatación muy abundante, cremosa, tupida y persistente como manda el estilo. Presenta cierta turbidez y un color un poco más subido de tono que las Weizen pajizas más corrientes.

Al olfato nos llega el olor a trigo y cierto punto especiado (¿clavo?). No encuentro la banana. En boca sí aparece el sabor a plátano. El cereal rico y el cuerpo un tanto ligero para el estilo, lo que hace que sea muy fácil de beber. Entra a cascoporro. 5,0%. No sé lo que le costaría al hombre pero intuyo que no sería muy cara.

8 de abril de 2018

Chimay - Blanche

Un clásico imperecedero. Hoy nos ocupamos de la cerveza Tripel de la Abadía Trapense de Notre-Dame de Saint Scourmont (Bélgica). La Chimay Blanche es una de esas cervezas que suelen destacar entre la vulgaridad de la selección cervecera de los supermercados. Es una gran cerveza dentro de su estilo que puede adquirirse a precios muy asequibles. 

De color albaricoque y muy gasificada. Ya tan solo quitando la chapa nos llega de lejos el aroma a malta de cebada y ese carácter belga. En boca destaca el cereal, delicioso, con ese punto notable que aporta la levadura belga. Para ser una Tripel la encuentro muy bien balanceada, sin esa sobredosis de azúcar a la que nos tienen acostumbrados los belgas. Tiene ese puntito dulce, pero sin llegar a resultar en ningún momento empalagosa. Para los 8,0% grados tampoco es una cerveza que resulte excesivamente alcohólica, está muy bien integrado y entra peligrosamente bien. Al final el lúpulo nos deja un final un tanto seco. Siempre es un placer revisar los grandes clásicos. Comprada en La Viña de Benicàssim por 2,11€. Si encima te la venden a este precio, el disfrute es aún mejor (es lo que tiene trabajar sin distribuidores).

7 de abril de 2018

Dieu Du Ciel! - Dernière Volonté Brettanomyces

A estos québécois les tenía ganas. Los suelen tener pinchados en el BierCaB -de hecho realizaron recientemente un tap takeover de diferentes versiones de su Péché Mortel- pero lo cierto es que entre lo poco que salgo y que sus botellas no son precisamente fáciles de encontrar aún no se habían estrenado en el blog.

Finalmente me he tenido que ir a Valencia para encontrármelos en las estanterías de la remodelada Boutique de la Cerveza, en el barrio de Ruzafa. Tenían un surtidito muy guapo de Dieu Du Ciel!, pero finalmente me decanté por ésta -por lo peculiar de su receta- y otra que tengo en la nevera que reseñaré en un futuro cercano.

Dernière Volonté (última voluntad) es una de las joyitas -entre muchísimas otras- del extenso catálogo de los de Saint-Jérôme. De esta cerveza existen tres versiones: la original -que es una Belgian IPA-, la que tratamos hoy -a la que le han añadido brettanomyces- y una tercera envejecida en barrica de Pinot Noir.

La servimos en copa y presenta color pajizo, cierta turbidez y bastante poso pese a haberla tenido en vertical todo el tiempo y haber sido muy cuidadosos al servirla. Carbonatación abundante. Al olfato nuestro amigo brett nos saluda. Nuestro querido hongo no va a dejar indiferente a nadie -o te gusta o no te gusta- a mí personalmente no me disgusta, es más, compré la cerveza a sabiendas de lo que me iba a encontrar, pero lo cierto es que acaba protagonizando él solo la cerveza pegándose un solo a capella. Cerveza muy ácida, con el sabor característico del brettanomyces, el regustillo belga de fondo y un final muy seco. cierto sabor afrutado, a mí personalmente me sugiere el membrillo, pero sin rastro de nuestros amigos los lúpulos. Brett los ha dejado a todos calladitos. Me ha gustado mucho aunque me he quedado sin saborear las cannabáceas. Tengo intriga por descubrir la cerveza original. 7,0%. 4,69€.

4 de abril de 2018

Agullons - Setembre

La última vez que visitamos la Masia Agullons fue durante la celebración del Zwanze Day 2017, ha llovido desde entonces. Fue allí donde nos agenciamos esta botellaza de una de sus elaboraciones más laureadas: la Setembre, que se llevó la plata en el Barcelona Beer Challenge 2016.

Se trata de una cerveza Sour de fermentación mixta, donde han tomado como base la Pura Pale y le han añadido una Lambic joven de Cantillon. Se deja envejecer 12 meses en barrica de roble y otros 12 más en botella.

La servimos en el vaso mini nonic de Agullons presentando un color acaramelado y nada de carbonatación. En boca es una cerveza muy ácida como cabía esperar con el sabor característico de las cervezas Cantillon, muy rico. Me falta un poco ese sabor a cuero de las Lambic que acaban de darle ese rollo tan auténtico. Te quedas con ese puntito de que le falta algo. Sin duda vamos avanzando en terreno Sour. Se agradece el esfuerzo de Carlos Rodríguez, con la dificultad añadida de ser el pionero en este país en adentrarse en estos terrenos. 5,5%. Creo que rondaba los 10€, no me acuerdo exactamente del precio (formato 75cl).

3 de abril de 2018

Tilquin - Mûre

Tenía a buen recaudo esta botellita desde el último día de agosto a la espera de encontrar el momento adecuado para descorcharla. Soy muy fan de Tilquin y las expectativas estaban muy altas.

Por este tipo de cosas las crujidas suelen ser guapas (cosa que entiendo) pero decidí invertir el importe (16€) por mi filia por las cervezas Lambic y mi afición por las moras, que suelo recoger con mis hijos en el bosque a final de verano.

La servimos en copa, presentando un color cobrizo (me la esperaba más azulada u oscura, como por ejemplo la Blå Spøgelse Blueberry Bluebic de Mikkeller y Three Floyds). Carbonatación escasa y efímera. Si persiste cierto burbujeo como de cava o vino de aguja que deja una sensación picante en el paladar.

Como cerveza Lambic es espectacular. Ácida como cabía esperar y ese punto adictivo que nos vuelve locos. Droga dura. Sabor a cuero, cierto punto añejo y el sabor avinagrado marcado. Ahora bien, yo las moras no las he encontrado, al igual que me pasó con la Quetsche, donde tampoco encontré las ciruelas. Seguramente los agentes de fermentación espontánea se han comido todos los azúcares de la fruta no dejando nada para mí. Quizás más joven la fruta sería más intensa (intuyo). Para bebértela en este estado, donde no vamos a encontrar la fruta, pues sinceramente, prefiero comprarme la Gueuze normal que sale por menos de la mitad de precio y es una cerveza grandiosa. 6,4%. Comprada en el Lambicus de Barcelona.

1 de abril de 2018

Sierra Nevada - Otra Vez

De vez en cuando en Wine Palace van rotando su producto y un día que fui a comprar unas Torpedos de Sierra Nevada me encontré que en sus estanterías solo había Tropical Torpedo -que ya reseñé hace días- y la Otra Vez que nos ocupa hoy. Ambas se vinieron para casa.

Se trata de una cerveza de estilo Gose a la que se le ha añadido cactus y pomelo. Como cerveza con cactus no la había probado nunca, era un aliciente para catarla.

El estilo Gose, como ya sabéis, destaca por su acidez, ligereza y ese punto salino que lo hace tan peculiar. En estos territorios o entras o no entras. A mí personalmente sí es un estilo que me agrada bastante y que suelo beber con relativa frecuencia, ya que me resulta muy refrescante y fácil de beber.

La de hoy es una cerveza de color pajizo y muy poco carbonatada. La espuma que veis en la fotografía es el máximo que le he podido sacar. Desaparece con rapidez pero sí nos deja un punto de efervescencia picante que persiste en la lengua. En boca es ácida como cabía esperar, con sabores que nos recuerdan al del limón, e incluso la lima. El pomelo no destaca especialmente entre los cítricos que he podido apreciar. Busquemos el cactus. Servidor no es que vaya precisamente mordiendo los cactus cada vez que entra en una floristería. Me seduce muy poco dejarme la lengua como la cabeza de Pinhead de la película Hellraiser. En una ocasión sí probé la Aloe Vera (no me sedujo su sabor en demasía, mucho menos su olor) y la verdad es que cierto puntito suave de cactus sí parece asomar por ahí de manera muy suave. Yo por lo menos no lo he notado demasiado evidente. Dentro del estilo es una cerveza rica y muy ligera de trago que cumple con su cometido: saciar nuestra sed y refrescarnos. 4,5%. 2,79€.

31 de marzo de 2018

Maiku - Pale Ale

Continuamos con esta fantástica sesionaza navarra que nos estamos pegando, esta vez de la mano de Maiku Brewing.

Maiku en realidad son Ana y Mikel de El Retrogusto es Mío, de Sarriguren (Valle del Egüés). Elaboran su propia cerveza en las instalaciones de Brew & Roll y la pinchan y venden embotellada en su propia tienda. Si estáis de paso por Pamplona, insisto, vale mucho la pena la visitilla a Sarriguren.

Entre las diferentes recetas que elaboran, la Pale Ale es la que se ha ganado la confianza y devoción de todos los vecinos de Sarriguren, y si no me equivoco la suelen tener a tirador fijo.

Es una Pale Ale perfecta para iniciarse en el mundillo de la cerveza artesanal, por resultar muy suave, rica y bien hecha. De ahí que haya tenido tanto éxito.

De color dorado, la versión embotellada viene bastante gasificada (la de tirador la recuerdo con bastante menos espuma). En boca es una cerveza ligera, suave y refrescante. En esta receta destacan los sabores de las maltas, que aportan dulzor y un sabor muy rico. Los lúpulos aportan matices cítricos que la hacen muy refrescante. El amargor final es bastante suave, haciendo de ella una cerveza apta para todos los públicos. Para beber a litracos, vamos. Me llevé un pack de 6 -saliendo cada botella a 2€- que me encargué de repartir entre familia y amistades. 5,0%. Fantástica. Si visitáis El Retrogusto es Mío es imperativo pedírsela.

30 de marzo de 2018

Morlaco - Izar Gorri

Tenía todavía en la despensilla alguna birrita navarra desde el mes de octubre, que nos pegamos una sesionaza de birroturismo épica. De la cervecera Morlaco me traje un pack de cuatro cervezas diferentes y ésta era la última que me faltaba por abrir.

En la paradita de Plaza del Castillo donde la compré tenían un buen repertorio de cervezas, y finalmente me decanté por ésta por la peculiaridad de su receta: Imperial Smoked Red Lager. En mi vida había visto nada parecido y me gustaría ver la cara de la peña del BJCP cuando vean esto.

Bautizada como Izar Gorri, la peculiaridad de su receta puede provocarnos cierto temor (o curiosidad), pero para eso estamos, para probar todo lo que nos pongan por delante. ¡Ahí vamos!

La servimos en copa y presenta un color caramelo, un tanto marrón (32 EBC) y una cantidad generosa de espuma. En boca lo más destacable es el sabor de las maltas ahumadas. Delicioso. Para los amantes del humo no os va a decepcionar. Los lúpulos aportan frescor, añadiendo matices herbáceos muy agradables. Finalmente nos deja un sabor amargo (70 IBUs, la verdad es que no me parecieron tantos) agradable. Pese a su graduación (9,1%), entra peligrosamente bien. 2,25€. El precio es excepcional. Si andáis buscando curiosidades ésta es la vuestra.

29 de marzo de 2018

Biribil - Sorgiña Oak Barrel Aged

Ayer tuvimos el absoluto placer de reseñar la Sorgiña de Biribil Brewing y hoy era imperativo hacer lo propio con su versión envejecida en barricas de roble: la Sorgiña Oak Barrel Aged.

El pasado domingo realizamos una cata vertical casera con las dos versiones que nos envió Íker Moreno y la verdad es que acabamos bastante doblaos. ¡Muchísimas gracias master!

El aspecto es bastante parecido al de la Sorgiña sin envejecer, muy oscura y densa y con una capa fina de espuma de color beis. Al olfato se percibe cierto olor avinagrado y toda la carga de las maltas tostadas. En boca es sedosa como su hermana sin envejecer. Destaca un sabor ácido, un tanto avinagrado que me ha recordado al sabor de las Flanders Brown Ales. Toque de madera, un tanto compleja por ese sabor añejo y con todo el saborazo de las maltas tostadas de fondo. Para tener una graduación de 10,5% me ha parecido que el alcohol está muy bien integrado, aunque sí es cierto que cierto toque licoreta sí se percibe, cosa que no me había sucedido con la Sorgiña normal.

Si tuviera que elegir entre una de las dos me decantaría por la versión sin envejecer, es meramente una cuestión de gustos personales. Si alguien quiere una vuelta de rosca más en esta Russian Imperial Stout sin duda se la recomiendo. No dudéis pedirla en el Manneken Beer si estáis de paso por Iturrama.

28 de marzo de 2018

Biribil - Sorgiña

Bueno, bueno, bueno, el pedazo birrote que se han marcado el equipazo de Biribil Brewing. Una Imperial Stout colosal. La tuvimos a tiro durante nuestro periplo otoñal por tierras navarricas, pero la verdad es que hacía tanto calor que no nos apeteció en el momento y acabamos decantándonos por cervezas más refrescantes.

El buen de Íker Moreno, para que no me quedase con esa espinita clavada me envió en febrero un lotecico guapo de sus cervezas, donde la Sorgiña que nos ocupa hoy venía en su receta original y en la versión envejecida en barrica de roble para contrastar. ¡Muchísimas gracias Íker! ¡Lagrimones!

La receta lleva avena, cacao y avellana (Nocillaaaaaa) y presume de haber conseguido la medalla de oro en el Barcelona Beer Challenge 2018. ¡Felicidades equipo! Bien merecida, sin duda.

Sorgiña significa bruja en euskera. Al servirla resulta muy oscura y densa, un auténtico petrolaco, y con una capa de espuma moderada de color beis. Al olfato cafetazo y chocolate negro. En boca es deliciosa, muy sedosa en el paladar y con los sabores del cacao puro y el café muy vivos. La avellana sinceramente no he sabido encontrarla. Me ha parecido una cerveza brutal. ¡Bravo por los de Pamplona! No dudéis pedirla de tirador si estáis de paso por el Manneken Beer de la capital navarra. 9,8% perfectísimamente integrados.