23 de octubre de 2018

The Alchemist - Focal Banger

Aquí la cosa ya se puso seria cuando abrimos la lata de Focal Banger, esa mítica cerveza de The Alchemist. De los de Stowe sortosamente ya habíamos probado la edición de la Skadoosh que elaboraron para el Barcelona Beer Festival 2018, pero la de hoy era muy, pero que muy esperada.

Se trata de una New England India Pale Ale elaborada con maltas británicas y con los lúpulos Citra y Mosaic. En la lata nos insisten que hay que tomársela directamente de la lata. No hicimos caso.

Bastante carbonatada, color amarillento, un tanto pajizo y con bastante turbidez. Efectivamente al abrir la lata el aroma es espectacular, al servirla en el vaso se pierde bastante. Tenía razón la cervecera. Tanto insistirnos en que cada cerveza hay que servirla en el vaso adecuado... ¿en qué quedamos, joder? El motivo de servirla en vaso básicamente fue para apreciar su aspecto, pero bueno, la próxima que trinque me la bebo directamente de la lata.

En boca los sabores son de mandarina y cítricos básicamente. Deliciosa. Final de pomelo, no demasiado amarga y muy ligerita de trago, entraba sola. Birrote. 7,0%. Nos costó 15€ en el Molta Malta. Un día es un día.

22 de octubre de 2018

Lawson's Finest Liquids - Sip Of Sunshine

He aquí parte del botín que nos trajimos del Molta Malta. Aquí a España estas cosas no llegan exceptuando casos contados: la vez que la trajeron para el Barcelona Beer Experience, creo que alguna vez en el BierCab y esta vez en Mataró gracias a Adrià Felisart, que se trajo unas cuantas en la maleta. Eso son souvenirs y no los imanes para la nevera.

Hoy tenemos el placer de abrir la lata de Sip of Sunshine, elaborada por la mítica cervecera Lawson's Finest Liquids -ubicada en Warren (Vermont, USA)- en las instalaciones de Two Roads, en Connecticut. Fue enlatada el 31 de julio y nos la tomamos el 1 de septiembre. Estaba muy fresca.

Presenta un color dorado un tanto subido y cierta turbidez. El aroma es herbáceo con algún registro de cítricos moderado. En boca es herbácea, muy agradable. Está bien de cuerpo pero entra muy suave, no te enteras de su 8,0%. Ligeramente resinosa, cítrica, algo de limón, lima y un punto de pomelo al final. Nos deja un amargor muy seco y marcado en boca al final. Nos costó 15€. Es una cerveza cara pero es la única manera de conseguirla aquí. No creo que Adrià hiciese mucho negocio con ellas, más bien un acto de altruismo para poder compartirlas con la clientela.

20 de octubre de 2018

Molta Malta - Mataró


El birroturismo es una práctica muy extendida hoy día. Los hay como yo, que elegimos un destino turístico más o menos ordinario y luego nos dedicamos a buscar en el mapa todos los puntos birrunos de interés para sacarle más partido a nuestras vacaciones. Y luego los hay como Adrià, del Molta Malta, donde el objetivo de sus vacaciones es simple y llanamente la birra y punto. El muchacho se ha gozao unas fantásticas vacaciones ni más ni menos que en Vermont. Me ha tenido babeando todo el mes de agosto a través de su cuenta de Untappd. Lo más fuerte es que no ha sido el único. El staff del BBF y también el equipo de Art Cervesers han hecho lo propio este verano y han estado fundiéndose los fermentadores de The Alchemist y Hill Farmstead. Reconozco que no soy un cliente habitual de Adrià. No porque no me seduzca su negocio -que es brutal- sino porque Mataró me pilla un pelín lejos de casa. De todos modos Adrià supo la manera de ponerme los dientes largos ¡y vaya si lo consiguió! ¡para allá que nos fuimos!

Estaba yo una tarde de agosto curioseando por Untappd mirando lo que se había bebido la peña -cosa que suelo hacer con poca frecuencia, si esperáis algún toast de mi cuenta echadle paciencia- y las alarmas saltaron por la frenética actividad birruna de Adrià en Vermont. En una de las cervezas que subió añadió el comentario: "y pronto tendremos unas cuantas latas de The Alchemist en el Molta Malta". Así que ahí fue ya cuando me puse al loro total, esperando a que en cualquier momento Adrià anunciase que las latas de la mítica cervecera de Vermont ya estaban disponibles en su nevera. Ese momento llegó a los pocos días. Me pilló estando en casa disfrutando de mis últimos días de vacaciones con mis tres churumbeles y la parienta currando. Si me esperaba a que volviese mi mujer del trabajo me arriesgaba a perderme algunas latas, así que metí a los tres niños en el coche, metí sus meriendas en una bolsa y nos fuimos los cuatro rumbo a Mataró para estar allí justo cuando abriesen la tienda.

El local no es especialmente grande pero es muy agradable y acogedor. Dispone de una amplia terraza en el exterior, en una calle peatonal por donde apenas circulan coches. En el interior el espacio está distribuido de la siguiente manera: En la entrada a la izquierda hay un bonito sofá y un cómodo sillón que rodean una pequeña mesa. Allí es donde mis hijos instalaron su taller de dibujo móvil. El interior de la sala está lleno de mesas y sillas y también de taburetes y barriles que hacen la función de mesa. Toda la pared izquierda -desde la entrada hasta la barra- está ocupada por las neveras, donde almacenan TODO el género refrigerado. Es de los pocos negocios que lo hacen, así que aquí me quito el sombrero ¡muy grande Adrià! Al menos nos va a garantizar que las IPAs no se estropeen. El producto siempre fresco y en las mejores condiciones. Más adelante está la barra, con sus cinco tiradores y al fondo hay un rinconcito de material para el homebrewer.

Dadas las circunstancias estuve poco tiempo en el local -la paciencia de mis hijos tiene un límite y aún nos quedaba una hora de vuelta a casa- pero el rato que estuve fue muy agradable. Estuvimos charlando de las características del local, del panorama cervecero, etc... y obviamente de sus vacaciones en Vermont.

El Molta Malta además de ser tienda y cervecería en ocasiones también dan cursos para homebrewers, realizan catas y talleres de maridaje con quesos, organizan eventos estilo meet the brewer y recientemente han realizado también algún curso de formación para jueces del BJCP. Además son los organizadores del festival cervecero de la capital del Maresme: el Maltaró. Desde aquí  le mando un fuerte abrazo a Adrià y le deseo muchísima suerte con su proyecto cervecero. También aprovecho para darle las gracias otra vez por haber traído en su maleta -con todo el engorro y sobrecoste que conlleva- las latas de The Alchemist, Lawson's Finest Liquids, Hill Farmstead y otras joyazas del estado de Vermont. Gracias a él he podido disfrutar de estas cervezas míticas con muy pocos días de envasado. Seguramente si no fuera por él hubiese tardado varios años en poder degustarlas. Sin nada más que añadir les colocamos su merecidísimo pin en nuestro cada vez más nutrido Mapa Birruno.

Balance de daños:
Molta Malta - I... 15! Como no disponía de mucho tiempo y luego me esperaba otra hora de coche solo pude tomarme una cerveza, muy a mi pesar, pero la vida de mis hijos, la mía propia y la del resto de conductores es lo que prima, así que una y date por contento. Busqué algo de barril de entre sus 5 tiradores y finalmente me decidí por la suya propia, para hacerle aprecio.

Se trata de una cerveza Pilsner riquísima y que entra finita. Se la elabora por encargo el equipo de BIIR en sus instalaciones de Argentona. Muy ligera de trago, dulce, maltosa y nada amarga al final (16 IBUs) quizás se echa de menos ese toque seco del Saaz por ponerme un poco en plan pejigueras, pero por el resto es una grandísima Pilsner artesanal. Dejaos de Lagers chuscas del supermercado. Muy rica y así se lo hice saber a Adrià. 5,0%. 







Molta Malta                Carrer d'en Xammar 5 local 2, Mataró (Barcelona)              www.moltamalta.cat           info@moltamalta.cat          93   516   46   13

16 de octubre de 2018

Tyris - IPA

Este verano estuvimos pasando unos días en familia en Benicàssim, localidad muy cercana a Castelló de la Plana. Ante un panorama birruno apocalíptico (Va de Cervesa, Lupulove y La Grifería cerrados por vacaciones) me vi obligado a jugar a la ruleta rusa, es decir: comprar cerveza artesanal en varios supermercados. A veces sale bien y a veces sale mal. La de hoy la compré en LIDL y afortunadamente la cosa salió bien.

La cervecera valenciana Tyris ha renovado su catálogo y posiblemente la IPA de hoy venga a sustituir a su antigua VIPA que actualmente ha pasado a ser una Session IPA. La IPA actual es obviamente de estilo India Pale Ale -sin n, véase guía BJCP- y 6,0% de volumen de alcohol. Elaborada con maltas Caramel, Munich y Pale Ale y los lúpulos Cascade, Herkules y Mosaic.

De color dorado y muy carbonatada. El aroma es muy agradable a melocotón, factor que ya nos anuncia que nos ha salido buena. En boca es ligera de trago, con sabor a cereal -que me agrada encontrármelo también en las IPAs, bajo kilos y kilos de lúpulo- bastante notable y con notas a frutas de hueso muy ricas. También aparece un punto cítrico que la hace muy refrescante. El final es notablemente amargo (50 IBUs) y con un sabor a pomelo realmente rico. Me ha gustado muchísimo. Si no recuerdo mal costaba unos 2,20€.

15 de octubre de 2018

Blue Moon - Belgian White

Este verano alguna cosilla pude encontrar en el LIDL de mi barrio, como esta Blue Moon, ofertaza -si no recuerdo mal- a 1,70€ la segunda unidad. Me compré un par no sin mis dudas, pero en fin, esto de ser beerhunter es lo que tiene, que al final acabas picando.

Blue Moon es un gigante cervecero dentro de lo que es el territorio craft, de hecho se cuestionó si la cervecera había muerto de éxito, en parte por su gran volumen de producción -hasta qué punto se considera craft producir unos volúmenes bestiales conlos que cualquier micro no puede competir- y en parte porque por lo visto la calidad de su cerveza había mermado.

Para acabar de rematar la faena los de Denver pasaron a formar parte del gigante cervecero Molson Coors, que a la vez ha adquirido parte de la cervecera española La Sagra, que ahora son los que la distribuyen en España. Pues eso, que uno encuentra La Sagra en el LIDL y al lado la Blue Moon y empieza a atar cabos.

La cervecera estadounidense tiene como buque insignia su Belgian White, una Witbier elaborada con cilantro y con cáscara de naranja valenciana que sustituye a la de curaçao de la receta original. Aspecto turbio, color dorado y carbonatación abundante. Al olfato nos llega el aroma a trigo. En boca el sabor a trigo es rico, aunque la he encontrado demasiado aguada. El toque del cilantro y el punto belga que le pueda aportar la levadura no los he sabido encontrar. La naranja prácticamente hay que imaginársela, tal vez por eso sugieran servirla con una rodaja de naranja en el vaso. En general me ha dejado bastante tibio. Eso sí, me pilló muy sediento un día de mucho calor y entró fina fina. 5,4%. Por si os sirve de interés hace tiempo montaron un bar en Valencia, por si os apetece visitarlo.

14 de octubre de 2018

La Sagra - IPA

Después de pasarme prácticamente el mes pasado reseñando nuestras andanzas por tierras holmienses tenía acumuladas un montón de reseñas por publicar de este verano, que birrunamente hablando ha dado mucho de sí, para qué lo vamos a negar.

Durante una de nuestras cenas a la fresca con amigos, nuestro colega Maiki se pasó por el Carreful de turno y trajo un surtidito de birras artesanas, la mayoría de ellas de la cervecera manchega La Sagra -antes Sagra a secas- para compartirlas con todos los presentes. Algunas ya las reseñé en su día y la IPA de hoy es sin duda lo peor que me he bebido en lo que llevo de año.

Comprendo que la cerveza ni estuviese fresca ni estuviese almacenada en las mejores condiciones, pero según mi opinión esto NUNCA debería llegar en este estado al consumidor. Nadie debería pagar un dinero, por poco que sea, para encontrarse una cerveza así. De manera que lo óptimo sería retirarlo para evitar dañar la imagen de ese producto dentro del sector.

La servimos en vaso, está bastante carbonatada y presenta color dorado. En boca tiene un fortísimo sabor a limoncillo muy desagradable, Ultra amarga, ultra resinosa, no pudimos acabárnosla. 7,2%. Suerte que tengo en la despensa un Barley Wine de esta cervecera para poder -espero- sacarme la espinita.

13 de octubre de 2018

Vacaloura & O Bandullo Do Lambón - Citramantis Hoplocaust

Otro preciado colega estuvo poniéndose fino a centollos y vieiras en Galicia este verano y también se acordó de un servidor. Desde aquí le mando un abrazo a maese Yosemait.

El ejemplar a tratar lo firma la cervecera Vacaloura -desconocida por mí hasta la fecha- que han elaborado conjuntamente con el equipo de la tienda especializada O Bandullo Do Lambón. La han bautizado como Citramantis Hoplocaust. El nombre sugiere que vamos a sufrir una sobredosis lupulil. Nada de eso.

La cerveza de hoy es una Session IPA de 5,5%. De color dorado y carbonatación no excesiva. En boca me ha resultado excesivamente aguada. Sabor maltoso con un regustillo de fondo que no me ha gustado nada y que el lúpulo Citra -en mi opinión escaso- no ha podido tapar. El sabor del Citra es demasiado tenue, aún así nos regala algunas notas de mango agradables. En general me ha parecido bastante floja, pero el amigo que me la regaló, que la probó allí in situ me dijo que estaba bastante buena. Fresca desde luego estaba. La embotellaron en agosto y yo la caté a finales de ese mes. En fin, cosas que pasan, qué se le va a hacer.

12 de octubre de 2018

Borg - Úlfrún

Un buen amigo estuvo este verano por tierras islandesas y se acordó de un servidor. Desde aquí le mano un fuerte abrazo.

Antes de que se fuese de vacaciones le preparé un mapa google con los puntos de interés birrístico de toda la isla, pero él también puso una buena parte de su cosecha. Me iba mandando fotos a diario de los brewpubs y cervecerías de toda Islandia y quedé realmente impresionado del panorama que hay por allí arriba.

La de hoy no es una cerveza muy remota, está elaborada en la capital, Reikiavic. Me complace enormemente abrir el apartado islandés en el blog. A lo que vamos, la Úlfrún -que es como se llama la joyita- es una Session IPA, que siempre son de agradecer en verano. Me la bebí hace tiempo, como veis voy con bastante retraso.

Color pálido , con bastante turbidez y muy carbonatada. Blanca, abundante y persistente. El aroma es herbáceo. También se aprecia algo no demasiado agradable al olfato que no he sabido identificar. En boca deliciosa, sin defectos y sin nada chirriante. Muy herbácea y con un sabor cítrico marcado que aporta más frescor. Sabores delicados y deliciosos. Muy ligera de trago, los 4,5% ayudan a ello. Me ha parecido riquísima, y eso que al olerla no las tenía todas conmigo. Muy bien por los primos de Björk.

11 de octubre de 2018

Lincoln's Beard - Swayze

¡Qué gusto da volver de vacaciones y encontrarse una birraza en el casillero! El tres de septiembre una compañera de trabajo que estuvo de vacaciones en Miami me trajo esta New England IPA de una cervecera local hasta la fecha desconocida por mí ¡Muchísimas gracias Silvia! ¡A tu salud!

Lilcoln's Beard es una cervecera con sede en Miami. En su fábrica tienen taproom y un pequeño restaurante. Por lo que he visto en su web se montan también allí unos buenos saraos con música en directo y desvaríos varios. La lata que me trajeron fue comprada en una liquor store. Desconozco cómo estuvo almacenada, cómo viajó y cómo estuvo en casa de Silvia, pero a mí me llegó en perfectas condiciones.

La cerveza se llama Swayze -sí, como homenaje a Patrick Swayze- y es un zumazo de lúpulo.  Ultra carbonatada, ultra hazy y con muchísimo poso. Al olfato es muy cítrica. En boca resulta muy densa, muy sedosa, y toda una explosión de sabores que nos aportan los lúpulos: naranja, mandarina, pomelo y algo de mango. Una brutalidad, muy intensa y un pelín astringente al final. El tamaño pinta se te hace un poco larga, con una lata de 33cl ya nos iba bien. 6,2%.

10 de octubre de 2018

Espiga - Herbal Wave

La última en caer del lotecico que me envió la cervecera Espiga fue la Herbal Wave. Desde aquí les mando un saludo a los de Sant Llorenç d'Hortons. ¡Muchas gracias salaos! A ver si van tomando nota en Three Floyds.

Se trata de una Double Dry Hopped IPA elaborada con malta Low Colour Maris Otter, copos de avena y coposde trigo. Los lúpulos que han utilizado son el Cascade y el Amarillo.

Es una cerveza con bastante carbonatación. No obstante, me volví a picar otro iceman pour. No soy muy partidario de esta práctica, pero teniendo un vaso tan pequeño, si lo lleno de espuma y me queda poca cerveza es un ful. Así que hasta arriba de birra.

De color pálido y muy turbia. De las tres del lote ésta es la que me ha parecido menos densa, al menos al principio, sin servir todo el poso del final. Me ha sorprendido un aroma a melocotón sensacional. En boca es muy agradable, donde destacan los sabores herbáceos, un punto cítrico bastante notable y un puntito de pino y resina muy suave. No me ha resultado excesivamente amarga (45 IBUs). Su baja graduación (5,5%) -rozando ya la Session IPA- la hace muy bebible pese a ser un zumazo de lúpulo. Me ha gustado muchísimo. Una vez más ¡gracias a todo el equipo de Espiga! ¡A vuestra salud!

9 de octubre de 2018

Espiga - Citrus Base

La segunda en caer del lotecito que me envió Espiga -¡gracias majos!- fue la Citrus Base. Se trata de una fantástica DDH IPA cargadita de Citra y Mosaic. Al igual que la Tropical Dance, también han usado la malta Low Colour Maris Otter, copos de trigo y copos de avena.

La turbidez es evidente, es un zumazo de lúpulo. Ésta estaba más carbonatada que la Tropical Dance, aún así realicé un iceman pour. No soy muy partidario de esta práctica, a mí la cerveza me gusta con espuma- pero el vaso incitaba a ello.

Al olfato nos llega un olorcillo cítrico que nos incita locamente a darle ya el primer sorbo. En boca es una maravilla. Una explosión de Citra y Mosaic y una bocanada de frescor. Con pocos días de envasado ya os podéis imaginar cómo estaba.

Muchísima lima -ultra refrescante- mucho limón, mandarina y cáscara de naranja. Tremenda. Final un poco amargo (45 IBUs), que nos deja un regustillo de pomelo agradable. Muy rica y altamente disfrutable. Me ha parecido la mejor del lote. Es una valoración personal, soy muy fan del Citra y del Mosaic. 5,5%.

8 de octubre de 2018

Espiga - Tropical Dance

El pasado jueves recibí un lotecito de las nuevas latas de Espiga, cervecera a la que admiro y a la que estoy agradecido por el detalle. Tomad nota en Monkish. Se trata de 3 IPAs Double Dry Hopped cargaditas de lúpulo hasta arriba. También me regalaron este bonito vaso. Olé.

Este verano nos hemos puesto finos a NEIPAs y DDH IPAs, y con estas 3 acabamos de poner el broche de oro. Tal y como llegaron a casa las metí en la nevera y al día siguiente me tomé la primera mientras comía. La serví en el vaso sin intención de picarme un iceman pour, pero el vaso era pequeño, y si la hubiese escanciado se hubiese llenado de mucha espuma y poca cerveza. Pero que vamos, doy fe de que venía carbonatada, no en exceso, pero espuma había.


La cerveza de hoy es la Tropical Dance, elaborada con maltas Low Colour Maris Otter, copos de avena y copos de trigo. Los lúpulos empleados son el Ekuanot, el Simcoe y el Willamette. Se trata de una IPA densa y muy hazy, sin llegar a ser New England. Su moderada graduación (5,5%), rozando ya lo Session, la hace más bebible.

Al olfato nos saluda con un agradable aroma a cítricos. En boca los cítricos son los protagonistas, destacando el pomelo. También se perciben sabores tropicales, de manera más moderada, como la piña, el maracuyá y alguna fruta de hueso que le puede aportar el Simcoe. Me ha resultado muy amarga (45 IBUs), dentro de lo soportable, y lo único que me ha chirriado un poco ha sido un punto astringente que personalmente no me ha entusiasmado. Te fundes la lata de 44cl en un tres i no res. Perfecta para hopheads.

6 de octubre de 2018

Mikkeller Bar - Estocolmo


Uno de los días de nuestras vacaciones en Estocolmo lo empleamos para recorrer el barrio de Östermalm, que tiene un fabuloso frontal de cara al Báltico repleto de imponentes edificios con fachadas de inspiración parisina. Es un barrio muy agradable para recorrer a pie, pero nosotros tuvimos la mala suerte de que aquel día llovió y tuvimos que hacer varias paradas gastronómicas para resguardarnos mientras esperábamos a que escampase un poco. Al final de nuestra jornada turística estuvimos recorriendo la lujosa calle Biblioteksgatan -obviamente sin poder comprar nada- y cuando ya estábamos llegando al final de ésta a mí se me encendió la bombilla. Haciéndome el sueco -nunca mejor dicho- fui guiando poco a poco a mi familia hacia el Mikkeller Bar sin que sospechasen nada. Al pasar por delante mi mujer me mira diciéndome "-Ostras cariño, mira un Mikkeller" yo le sonrío y ella en seguida se da cuenta de que todo estaba premeditado. Justo en ese momento vuelve a empezar a llover, así que le digo a mi esposa "-Tendremos que entrar, ¿no?".

El Mikkeller Stockholm está ubicado en los bajos de un bonito edificio de Brahegatan. La terraza es bastante agradable, pero como el clima no acompaña nos vemos obligados a entrar dentro. Se puede acceder a través de dos puertas, por ambas hay que bajar por unas escaleras. Los que vamos con cochecito ya tenemos el lomo curtido de cargar con él escaleras arriba y escaleras abajo, ninguna novedad. Peor lo tiene una persona en silla de ruedas, ya que directamente no puede entrar. El local por dentro me resulta especialmente bonito y decorado con muchísimo gusto. Es todo muy sencillo: paredes blancas, muebles de madera y algo de pizarra. Me resulta limpio, cómodo, agradable, acogedor y luminoso. Así que nos instalamos alegremente en una de las mesas. Como no hay mucha gente puedo hacer las fotos de turno sin problemas.

No tardo en llegar a la barra para pedirme la primera. Allí me esperan 24 tiradores y un neverón bastante guapo. Como hace mal tiempo me apetece un petrolaco. El camarero me recomienda una Porter de O/O, pero justo se le ha acabado, así que acabo pidiéndome una Imperial Stout de Warpigs. En sus pizarra se vislumbra -obviamente- varios tiradores de Mikkeller y Warpigs, mucho producto sueco (Tempel, Beerbliotek, Dugges, Good Guys), un cañete del Brus (de To Øl) y por último un único tirador con producto extranjero: una colaboración entre Lervig y Buxton. En sus neveras hay muchas joyas de factura propia. A destacar su gama Spontan, muchas Geuze de Mikkeller en colaboración con alguna brasserie belga, la Wineale y algunos birrotes más. Fuera de lo que es Mikkeller alguna botella de Brewski y Omnipollo, poca cosa más.


El ambiente es muy tranquilo, me encuentro muy cómodo, y además en el hilo musical tienen puesto un greatest hits de KISS, así que estoy en mi salsa. La primera cerveza ha caído muy rápido y no tiene pinta de que la lluvia amaine, así que vuelvo a la barra para pedirme la segunda. El camarero me recomienda la K:rlek de este año, que dice que les ha quedado brutal y que es su favorita para el verano. Le hago caso. Le pregunto por el Mikkeller Stockholm anterior -que no tiene nada que ver con el actual- que estaba ubicado al norte de Norrmalm. Por lo visto hubo unas movidas con los anteriores propietarios y cerraron en septiembre de 2015.

Además de privar en el Mikkeller Bar se puede pedir algo de comida para acompañar sus cervezas. En nuestro caso no hicimos uso de su cocina, pero si alguna lectora o lector están interesados en visitarlo se pueden tomar: Almendritas saladas, olivas, croquetas, salchichas, selección de quesos y de embutidos. Si vas con un poco más de hambre tienen: Gambas con mayonesa; gravlax con rábano picante; roast beef con patatas danesas y cebolla; arenques en vinagre con cebolla y huevos, especias y mantequilla; ensaladas, queso de cabra fresco acompañado de pepinillos en vinagre; pescado frito con patatas; rollos de repollo con champiñones y arándanos rojos  y un surtidito de smørrebrøds variados. Todo muy nórdico. Los precios de las "tapas" -por llamarlo así- rondaban los 10-12€. Los precios de las cervezas más o menos podían costar 5-6€ la típica copita Mikkeller de 20cl y unos 10-12€ la pinta. Esto es Suecia amigos. Si bien no es un restaurante, al menos podemos contar con algo decente para hacer cojín mientras nos tomamos unas birras.

Para de llover. Acabamos de escribir nuestras postales y recogemos el chiringuito para volver al apartamento. Con la reseña de hoy pongo fin a nuestras andanzas por Suecia. Nos despedimos mandando un saludo metalero al staff del Mikkeller Stockholm y les colocamos su merecido pin en nuestro Mapa Birruno.


Balance de daños:

-Warpigs - Smoldering Holes. La primera cerveza en caer fue esta Imperial Stout elaborada por el brewpub que tienen Mikkeller y Three Floyds en Copenhague. Se trata de la cerveza original, sin añejamiento en barrica. Me pareció brutal. Petrolaco denso, muy sedosa en boca y con un sabor intenso a café y chocolate. Me la tomé con muchas ganas porque en la calle hacía fresquete. 9,6%. Doy fe que entré en calor.

-Mikkeller - K:rlek Forår/Sommer 2018. La APA de primavera/verano de este año. Muy hazy y cargadita de Mosaic hasta arriba. Muy cítrica, con un saborazo increíble a lima, un Calippo de birra. Suave, ligerísima de trago, limones y un puntito ácido. Muy bebible y muy refrescante. Quizás no era el mejor momento para fundírsela por el clima, pero entró divina igual. 4,9%.

Mikkeller Stockholm                    Brahegatan 3-5, Estocolmo (Suecia)                    www.mikkeller.dk                  +46   8   673  19  01

2 de octubre de 2018

Bryggverket - Lillpangarn

La última lata que me quedaba tras nuestras vacaciones en Suecia era esta Lillpangarn de la cervecera Bryggverket, con sede en la ciudad de Umeå. Se trata de una Session IPA. Puede apreciarse que bajo el título se pude leer "Double Session Pale Ale". Supongo que han utilizado el epíteto Double para dar más énfasis a Session. Es decir, si una SIPA ronda los 4-5 grados de ABV, ésta al tener un 3,4% la considerarían por debajo de una SIPA y por tanto la han clasificado como DSIPA. Si te la trae al pairo la clasificación que pueda tener, lo mejor que puedes hacer es abrir la lata y dejarte de historias.

La compré refrigerada en Bottl3.5hop de Estocolmo por unos 2,50€ (aprox) -viva la distribución española- porque me gustó la ilustración de la lata. Uno de los mastuerzos que aparecen me recuerda a Dani Rovira en versión GTA Vice City. De color muy claro, pajiza, muy carbonatada y de aromas herbáceos. En boca es efectivamente herbácea, con mucho sabor a pino y un punto cítrico muy refrescante. Me ha sorprendido porque pese a la baja graduación no perdemos ni un ápice de sabor. Es una cerveza muy ligera, muy bebible pero no por ello aguada o insulsa.

1 de octubre de 2018

Dugges & Stillwater - The Tropic Thunder

Aprovechando los precios suculentos del Systembolaget -más baratos que en España, manda huevos- decidí traerme un par de referencias en la maleta para disfrutar en casa. Quizás pequé de prudente y me podía haber traído unas cuantas más, pero a mí los aeropuertos me ponen muy nervioso, qué queréis que os diga.

Se trata de The Tropic Thunder, una Sour elaborada con lactobacillus, fruta de la pasión, mango y melocotón. es el fruto de la colaboración entre los suecos Dugges y los estadounidenses Stillwater Artisanal.

La servimos en copa TeKu, presenta un color pajizo, un tanto velado y carbonatación prácticamente nula. Al olfato todo un festival de fruta tropical.

En boca es una cerveza muy ácida como cabía esperar. Me recuerda en cierta manera a las Berliner con frutas. Predomina el melocotón -cuando está más verde, que tiene un sabor más ácido- el sabor es muy potente y sabroso, extraordinario. La fruta de la pasión también muy presente, absolutamente deliciosa, y de fondo, de manera más tenueaparece el mango. El conjunto es delicioso, y para los amantes de las cervezas ácidas y de las cervezas de frutas es una combinación perfecta. Riquísima. 4,5%. 32,30kr, que al cambio son unos 3,23€.

30 de septiembre de 2018

Poppels - Passion Pale Ale

Durante la última noche en Estocolmo me tomé unas cuantas birras para vaciar la nevera y aligerar el peso de las maletas. Con esta Poppels puse punto y final a nuestras vacaciones en la capital sueca.

Se trata de la Passion Pale Ale, una APA elaborada con maltas de cebada, trigo y avena y con la adición de fruta de la pasión, por tanto nos vamos a encontrar una cerveza de sabor tropical.

De color dorado, no muy carbonatada. Al olfato el maracuyá es más que evidente, un aroma muy agradable. En boca la cosa continúa por los mismos derroteros, con la fruta de la pasión como protagonista. Un puntito sour, muy ligerita de trago. El sabor muy rico y bastante agradable pero en general bastante plana. Si te gusta la fruta de la pasión -como es mi caso- es una cerveza bastante disfrutable. Yo me la bebí por la noche pero creo que es una cerveza para disfrutar durante un día de mucho calor. 5,2%. Comprada en Systembolaget -cómo no- por 24,90kr, que al cambio son unos 2,49€.

29 de septiembre de 2018

Stockholm - Hop Hound

Y cómo no, en Systembolaget también, encontré esta American Pale Ale de la cervecera holmiense Stockholm. De Stockholm en BierCaB ShoP pude comprar su Emmertime, que elaboraron en colaboración con los neoyorquinos Other Half. Y en Estocolmo pude disfrutar de cañete su India Pale Al en el Katarina Ölkafé.

La sirvo en vaso y presenta color dorado, un tanto pajizo, con cierta turbidez y abundante carbonatación. Al olfato prácticamente nada. Al comprarla en Systembolaget me hace presagiar que la cosa muy fresca no estaba, estos son los peligros de las grandes plataformas.

En boca se percibe el sabor mlatoso, rico. También sabores tropicales muy agradables de lo que debe quedar de los lúpulos. También aparece algo de resina bastante moderado, nos deja un final amargo suavecito. Es ligerita de cuerpo y entra bien. No es una APA excelsa -fresca debe ser mucho mejor, sin duda- pero que entra bien y está a buen precio. 4,7%. Me costó 29kr, que al cambio son unos 2,90€.

26 de septiembre de 2018

Akkurat - Estocolmo


El cuarto día de nuestras vacaciones en Estocolmo decidimos ir a cenar al Omnipollos Hatt. Como íbamos con los críos la idea era tomarnos unas pizzas en familia y de paso papi se ponía fino a birras. Al ir andando desde el apartamento (es imperativo hospedarse en Södermalm para un birreo de calidad) no había problemas por el hecho de acabar -vamos a decirlo así, como la madre de Leo Harlem- piripi. Esta bucólica idea se disipó nada más llegar. La triste y cruda realidad es que el local es muy pequeño y estaba a reventar. Pero a reventar que no cabía dentro ni un alfiler. Decidimos esperar para ver si se vaciaba alguna mesa de la "terraza" por llamarlo así. Así sucedió pero había peña esperando antes que nosotros. Allí no había nadie ni poniendo orden ni tomando nota ni nada de nada, la ley del más buitre. Al local no llegué a entrar (desde fuera parecía bastante cutre) de la pereza que me daba tener que estar de pie pegando gritos para pedir y con la pinta levantada para que no me la tirasen mientras aspiraba efluvios sobacales y mi familia me esperaba fuera muerta de asco. Evidentemente nos acabamos pirando muy frustrados. Mis niños tristes por haberse quedado sin pizza, mi mujer más rallada que el espejo de Maradona y yo pensando a ver donde coño íbamos a cenar. Así que nada, me encomendé a San Lúpulo y pusimos rumbo al Akkurat, una de las mejores cervecerías del mundo. Me jugaba la cena, el respeto de mis hijos y el matrimonio con mi mujer.

El Akkurat está oculto bajo unos soportales y tras las mamparas de la terraza y no es fácilmente visible. De hecho pasé por delante con el autobús 76 cincuenta veces y no me percaté de su ubicación hasta que no lo busqué expresamente en Google Street View. La entrada es cutre, con un tímido letrero poco visible y sin ningún logo ni rótulo en las mamparas de fuera que nos indiquen que el paraíso birruno en la tierra está justo ahí. Pues eso, que hay que emplearse a fondo para encontrarlo. La entrada no es nada del otro mundo, pero, ay amigos míos, dentro la cosa cambia de manera radical. Dentro nos espera un localazo espectacular. Muy grande, muy cálido, con muchos espacios y ambientes y con una veitena de grifazos para matarnos locamente de placer. El neverón también es de alucine, de los que te ponen los dientes muy largos.

Temeroso ante la amenaza de que mi mujer interpusiese una demanda de divorcio entro y alucino. Me aseguro de que vamos a tener mesa donde cenar cómodamente y le hago un ademán a la familia, que espera fuera, para que entre. Nos sentamos en una amplia mesa de madera con bancos estilo biergarten enterita para nosotros. Me escapo un momento para hacer las fotos de rigor y voy descubriendo las diferentes zonas del local. Fuera la terraza exterior oculta tras las mamparas bajo los soportales. No es especialmente bonita, tampoco cómoda, hace frío y las vistas a la boca del túnel de Södermalm no me seducen, así que hemos hecho bien de quedarnos dentro. Nada más entrar a la derecha hay unas cuantas mesas sobre una tarima con vistas a la calle con un rollo parecido al de los restaurantes americanos. A la izquierda la enorme barra, tras la cual se percibe mucha sabiduría birruna, y al fondo la parte del restaurante, donde el personal acomoda a la gente para servir las cenas. Todo muy amplio y acogedor.

Le hecho un vistazo a las pizarras, escudriñando tirador a tirador para seleccionar la cerveza local que va a caer durante la jornada birruna de hoy. Cuando vuelvo a la mesa con mi familia un muchacho muy amable nos toma nota de lo que vamos a tomar. Mi mujer está en plan bulldog y se pide un vino rosado -WTF!!! eso tiene connotaciones de escasez de sexo tunait- y una ensaladita. Como por su semblante intuyo que más vale no realizar sugerencia alguna, decido pedirme lo mío -una hamburguesa con patatas- y lo de los niños. Para beber me pido una IPA local. Mientras esperamos aprovecho para darle el potito de lenguado con bechamel a nuestro hijo menor. Los otros dos están entretenidos pintando en su bloc. Llega la primera birra y me lanzo ansioso a por ella. ¡Solo sirven pintas! ni vasos de 20cl ni de 30 ¡estos suecos van a saco! Hoy quizás no probaremos mucha variedad pero sí cantidad. Al lío.


La comida tarda en llegar. Lo primero que llega es la ensalada de mi mujer con su rulo de cabra. La probé y estaba riquísima. Para los niños pedí fingers de pollo rebozado con salsa y crudités. También muy ricos pero para el paladar infantil un pelín picantes. Mi hamburguesa estaba espectacular. La disfruté como un gorrino. Hay que señalar que el Akkurat no es una mera cervecería con bocatas para acompañar. Se trata de un restaurante, por tanto la carta es extensa y tiene pinta de ser muy buena. Allí podemos encontrar: Sopa de cebolla, tostas con pan de centeno, patatas rellenas, mejillones preparados de infinidad de maneras diferentes, guisos, entrecots, filetes de ternera, salchichas caseras, hamburguesas y ciervo. De postre tenían trufas de chocolate caseras, pastel de manzana y caramelo y helados caseros.

Si bien os he estado hablando durante estos días de lo maravillosos que son los precios del Systembolaget y tiendas especializadas la cosa en bares y restaurantes es otro cantar. Hablamos de que cada birra cuesta 9 pavos de media. La hamburguesa 19,50€, la ensalada 16,50€ y los fingers de pollo 13,50€, pero eso sí, todo el agua que quisimos gratis, en esto en España tenemos que mejorar. En total la cena nos costó unos 75€, la verdad es que pensaba que nos iban a crujir más, pero mi mujer no tenía mucha hambre y tampoco pedimos postre, así que eso nos aligeró bastante la cuenta. Yo solo me pedí dos birras, si mi mujer hubiese estado más animada y hubiésemos compartido alguna más nos hubiese picado bastante más. Si uno va a cenar en plan campeón y a tomarse más de dos birras la broma te puede salir por un ojo de la cara. Pero vamos, con un par de birras y una hamburguesa sales bastante saciado y la broma te sale por unos 40€ por persona. Esto es Suecia amigos.

¿Qué podemos encontrar en sus tiradores? Pues aluciné de que hubiese tanto producto local, la verdad, algunas de ellas incluso elaboradas en colaboración con el equipo del Akkurat: O/O, Ocean, Klackabackens y Oppigårds. También Närke, Pang Pang, Malmö, Skebo y Beerbliotek. Del resto del globo Rodenbach, Cantillon, Boon, De Dolle, Founders y la Tripel de La Trappe. Flipé por la gran variedad de estilos de tirador: Gose, Lambic, Tripel, Imperial Stout, IPA, APA, Session IPA, Milk Stout, Stout, Bitter, Pale Ale, Sour, New England IPA, Belgian Ale y lo flipé con el Bourbon Barrel Aged Imperial Malt Liquor de Founders. No tuve huevos de pedírmelo por no acabar cantando "Las vacas del pueblu ya se han escapau, riau riau" en medio de Götgatan. 14,2% la broma. Hay que prestar especial atención a su selección de Real Ales que tienen on cask, con bomba de mano. En botella hay que destacar la gran selección de Lambics. 3 Fonteinen, Cantillon, Hanssens, Girardin, Tilquin y Boon. Rondaban entre los 10 y los 18€ la botella de 37cl. Tratándose de un restaurante -y además sueco- el precio tampoco me pareció tan disparatado. Muchas Stouts, Trapenses, Ales americanas... una barbaridad. Podría extenderme mucho pero lo mejor será que consultéis su carta de botellas en su web y os pongáis a babear.

Me apenó el hecho de que por las circunstancias no pudiese apostarme en la barra y establecer conversación birruna con el personal -amigos que han estado allí me han comentado que son verdaderos expertos- pero qué le vamos a hacer. Cuando uno viaja con críos aún gracias de poder visitar lugares así. En un futuro espero poder visitarlo otra vez. De momento les colocamos su merecidísimo pin en nuestro Mapa Birruno.

Balance de daños:
Pang Pang - Flamingo-go. La primera birra en caer fue esta fantástica IPA de la cervecera de Farsta. Una cerveza muy aromática, muy ligera de trago y con sabores tropicales muy agradables. Un puntito cítrico muy rico y un final de pomelo genial. Suavecita. Entró gloriosamente. 6,0%.

Närke - Rainbow Warrior. Como antes de irme quería probar todo el producto local que me fuera posible me decanté por esta IPA de la cervecera de Örebro. De Närke sí se ven cositas por España pero aún así me la pedí. Me pareció una IPA atípica, con un sabor herbáceo muy peculiar. Tenía un sabor floral muy agradable que no supe reconocer. Me pareció rica pero tampoco una cosa excelsa. 6,8%.


Akkurat               Hornsgatan 18, Estocolmo (Suecia)                 www.akkurat.se              restaurang@akkurat.se          +46   8   644  00  15

25 de septiembre de 2018

NYA Carnegie - J.A.C.K.

Fue una gran suerte poder comprar esta Session IPA de NYA Carnegie en el monopolio Systembolaget porque nos ahorró el viaje y el chasco a la cervecería, que pese a no estar muy lejos, tenía una combinación muy mala en transporte público.

Es más que probable que al comprarla en una plataforma gigante como el Systembolaget no estuviese en buenas condiciones. Aún así, por cercanía y calidad birruna, nos decantamos por visitar otras cervecerías. Teníamos los días contados, qué se le va a hacer.

NYA Carnegie surge en 2011 fruto de la unión entre el gigante danés Carlsberg y la cervecera neoyorquina Brooklyn dirigida por Garrett Oliver. En Estocolmo tienen montado un tinglado brutal, con un brewpub con cocina y una bucólica terraza con vistas al canal que era el leitmotiv de nuestra probable visita. Tras probar la J.A.C.K. que reseñamos hoy se me quitó la idea rápido de la cabeza. Más que nada por la inversión de tiempo, esfuerzo (viajar con esposa y tres hijos no es nada fácil, creédme) y dinero. Estos sitios no son nada baratos que digamos.

Elaborada con maltas Maris Otter, Pale Ale y Crystal. Los lúpulos empleados son: Willamette, Admiral y Bravo. De color dorado y carbonatación correcta. Por el aspecto parece una Lager industrial. Al olfato prácticamente nada. En boca aguada e insulsa a más no poder. El lúpulo se intuye (más que saborearlo) de lejos, muy lejos. Sin sabor ni aroma se me antoja más apetecible y barato beberme un vaso de agua, que en Estocolmo la del grifo es de una calidad excelente. No hay nada más que añadir porque la cerveza no daba para más. Me quedo con la sensación que aún pudiéndola disfrutar fresca en el brewpub tampoco creo que mejorase excesivamente la cosa. Lo dicho, que fue una gran suerte probarla antes de ir y evitarnos el chascazo. 4,5%. 19,90kr que al cambio son 1,99€ aproximadamente.

23 de septiembre de 2018

Nääs - Lager 33

Oliver del Bottl3.5hop me recomendó con especial énfasis la Lager 33 de la cervecera sueca (of course) Nääs Gårdsbryggeri, ubicada en Ydre, a mitad de camino entre Estocolmo y Mälmo.

Se trata de una Session India Pale Ale (creo que es la primera SIPL que pasa por el blog) de color dorado y muy carbonatada. Ha sido elaborada con las maltas Pils, Cara-Pils, Cara-Hell y Cara-Munich 1. Por supuesto cargadita de los lúpulo Amarillo, Simcoe y Cascade hasta arriba.

Al olfato es ultra aromática, deleitándonos con olores que nos recuerdan al melocotón y la fruta tropical. En boca en cambio es más herbácea, con sabores de pino y considerablemente amarga. Me ha parecido una cerveza muy interesante, muy sabrosa y que entra pasmosamente bien. Gran recomendación. 3,3%. Con esa graduación es bastante probable que se pueda encontrar en algún supermercado o tienda fuera del monopolio Systembolaget.