31 de octubre de 2015

Mikkeller - Bedow Wild Winter Ale

Coincidiendo con la inauguración del Mikkeller Bar de Barcelona ayer noche, vamos a celebrar tal evento brindando con una de sus cervezas, la Mikkeller - Wild Winter Ale, aunque a mí personalmente es de las que menos me ha agradado, y mira que he bebido numerosísimas birrazas de la prestigiosa cervecera danesa, pero en fin, la cosa va a gustos. Desde aquí mando un saludo al señor Thomas Rohde y todo su equipo y les deseo toda la suerte del mundo en su andadura por tierras ibéricas.

La Bedow Winter Ale es una de las cuatro cervezas del lote que ha elaborado Mikkeller y cuyas etiquetas ha diseñado el estudio gráfico Bedow, muy conocidos en su casa a la hora de comer. La peculiaridad de estas cervezas es que las cuatro han sido fermentadas con Brettanomyces. Cada una de ellas da nombre a una estación del año, en este caso nos hemos bebido el invierno. A simple vista, la etiqueta nos parece una mierda pinchada en un palo, pero la coña marinera que tiene el asunto es que el dibujo de la etiqueta reacciona con la temperatura. En el caso de la Winter, en la etiqueta aparece un frondoso árbol cuando la cerveza está fría, y se queda peladito y mustio cuando se calienta la cosa. Pero vamos a ver Mikkel, que la cosa va al revés chico, en Papiol, Soria y Copenhague, cuando llega el frío es cuando los árboles pierden las hojas, ¿es que en tu colegio tu maestra no te cantaba la de "primavera, estiu, tardor, hiveeeern, quatre estacions per a quatre teeeemps"?. En fin, que la coña tiene su punto, especialmente para todos los freaks y coleccionistas de bizarradas en botella.

La receta contiene agua, malta de cebada, lúpulo (no especifica), canela, manzana, levadura y nuestro amigo Brett. De color pardusco, con gasificación media-baja (no se aprecia en la fotografía), al olfato me llega poca cosa (estaba medio resfriao). En paladar la sidrita es lo que predomina, primero porque lleva manzana y es evidente, el amigo Brett también ayuda aportando acidez y ese punto de manzana ácida, vamos que estamos ante una sidrita guapa. A tenor del color que podemos observar, intuimos que nos va a llegar un pelotazo de malta tostada bastante heavy, no es así, seguimos con la Sidra El Gaitero, yo lo de Winter Ale no me sale por ningún lado, personalmente las cervezas de invierno o navidad suelen ser pelotazos con más graduación y más contundentes, éste no es el caso, 6,0% de graduación que la convierte en una sidrita suave. No he sabido encontrar la canela. Es de las Mikkeller que menos me ha gustado, es una valoración personal. Comprada en 2D2Dspuma por 3,80€.

30 de octubre de 2015

Val de Sambre - Blanche de Charleroi

Seguimos con las Witbiers comerciales, esta vez de la Brasserie Val de Sambre, desde la localidad de Thuin  -también en Bélgica- muy cercana a la ciudad de Charleroi. Afortunadamente la cosa ha mejorado un poco respecto la Vedett - Extra White que reseñamos anteriormente.

De color acaramelado y con una considerable cantidad de espuma, muy suave, muy cremosa y muy agradable al tacto, parece nata montada. Al olfato nos llega el aroma a trigo intenso y agradable. En boca es bastante sabrosa, con el sabor del trigo bien presente, también aguada y con poco cuerpo, pero al menos con un sabor rico, con notas dulzonas y con la naranja bien presente, cosa que se agradece. Amargor inexistente. 5,0%.

Si me tengo que quedar con una de las 3 últimas Witbiers que he reseñado me quedaría sin duda con la catalana L'Espumosa, que además de muy rica está hecha con ingredientes procedentes de la agricultura ecológica.

29 de octubre de 2015

Vedett - Extra White

En nuestra reseña anterior hacíamos referencia a ciertas Witbier chuscas que nos llegaban de tierras belgas, pero chuscas chuscas, a la par que los últimos filmes de Jean-Claude Van Damme.

De vez en cuando mi padre se pasa por la sección birruna del Alcampo de turno y el hombre con la mejor de las intenciones me compra alguna que otra cerveza que me tiene guardada en la nevera para cuando paso a comer con ellos al mediodía. En algunos casos el hombre acierta, en el de hoy la verdad es que no.

La cerveza nos llega desde Puurs - Bélgica- en lo que entiendo yo que debe ser una submarca de la cervecera Duvel Moorgat. Tenemos una Witbier que ya de entrada en la etiqueta nos recomiendan servirla a 3 grados de temperatura -WTF!- yo mi nevera en verano la tengo a 4, esto de entrada ya suena a ese vinacho barato que nos ponen fresquito con el menú del día en el cutrebareto camionetil de turno.

La cosa a priori no pinta muy bien. De color pálido y con bastante espuma (aunque no se pueda apreciar en la fotografía). Al olfato la cosa no está mal, nos llega un olor tenue a trigo bastante agradable. En boca la cosa no varía demasiado, un sabor suave a trigo rico, pero encuentro la cerveza aguada en exceso. Del cilantro y la piel de naranja ni rastro. No es una cerveza de sabor desagradable en absoluto, pero sí un tanto floja en cuanto a intensidad en el sabor y cuerpo. 4,7% de graduación.

26 de octubre de 2015

L'Estupenda - Blat

¡Cómo está el panorama santcugatenc!, da gloria verlo, y es que ahora mismo esta localidad limítrofe con Barcelona y de más de 87.000 habitantes cuenta ya con 5 cerveceras, y es que entre la peñita guapa de la Plaça d'en Coll y los destroyers glandianos de la Plaça del Molí que se juntan los jueves por la noche para darle al alpiste son una demanda constante de birra, y ante tal demanda la industria cervecera local está respondiendo magníficamente. De momento cuentan con Krut, Senglaris, Ilda's, Traginer y la última incorporación en el panorama local: L'Estupenda.

Bien, procedamos al drinking. Uno lee de blat (de trigo) y automáticamente saca su vaso para cerveza Weizen, yo normalmente las suelo servir en copa Teku, manías mías, pero hoy la he puesto en vaso de Weizen, que también es correcto (ahora sí, jajajaja).

Os voy a ser sinceros, me ha dejado flipado, esta Witbier es muchísimo mejor que numerosas cervezas de trigo belgas que he probado, muchísimas. La receta lleva malta de cebada y trigo, espelta, copos de avena, lúpulo, naranja, cilantro y manzanilla, todo proviene de la agricultura ecológica (excepto la levadura), con su sello oficial y todo, oiga . Muy aromática, con el aroma a trigo y cereales intenso y espectacular. Un puntito dulzón que le da la manzanilla y la naranja y el puntito de cítricos. El cilantro yo personalmente no lo he encontrado, pero me ha parecido una receta muy rica, me ha encantado, y lo mejor es que es ecológica y de aquí. Un gran hallazgo, sobre todo cuando en el panorama nacional no paras de encontrarte chuscos que rondan los 3 euros. Ésta me ha costado 2,75€ en una quesería de Mira-Sol. Luego la encontré más barata en una tienda de vinos de la Calle Bailén de Barcelona y me tocó mucho los huevos, en fin, cosas que pasan, lo que no me quita nadie es cómo nos la hemos gozado en casa mi mujer y yo. Felicidades al equipo santcugatenc.

24 de octubre de 2015

Art - Franceska

Ojito que los de Canovelles nos están sacando unas Lagers de fliparlo. Hoy para todos ustedes Art - Franceska, que sería la evolución de su Pilsner -Lumen- pero Art Cervesers, en su afán por reinventarse, han decidido darle una vuelta de tuerca y tunearla en una Steam Hoppy Pilsner.

Nos encontramos ante una cerveza peculiar cuyo nombre no se ha puesto al azar, o al azahar, como dirían los Martes y 13. Franceska, es un juego de palabras entre las numerosas influencias de las que han bebido los de Canovelles para crearla.

Para empezar, influencias estadounidenses, concretamente de la Steam Beer de la archiconocida Anchor Brewery de San Francisco, ya que para elaborar esta receta han utilizado levadura de California Common, de ahí lo de Steam Pilsner. Yo al principio creía que habían utilizado el precario sistema de refrigeración de los de San Francisco, pero no es el caso. Y de San Francisco... Franceska.

La influencia checa es evidente, ya que es una cerveza Pilsner, pero además han utilizado cebadas checas malteadas en el suelo, por un proceso conocido por floor malting. También apreciamos el juego de palabras entre Franceska y el adjetivo checo: Česká.

Para acabar, también miramos hacia Italia. Francesca es un nombre italiano y también catalán, la conexión catalana es evidente, viniendo de una cervecera catalana, y la relación con Italia es la inspiración que han recibido de las cervezas Pilsner del norte del país alpino, concretamente del Birrificio Italiano, ubicado al lado del Lago Como, en plenos Alpes italianos.

También hay que añadir la peculiaridad de que la cerveza lleva un dry hopping de lúpulo neozelandés Motueka, pero ya era demasiado complicado introducir algo en maorí en el nombre, vamos, si lo consiguen  sin ingresar en el frenopático me quito el sombrero ante tal maniobra de ingenio.

Nos encontramos ante una cerveza de color tostado un tanto turbia -recordemos que no ha sido filtrada ni pasteurizada- y de gasificación no muy abundante. De delicado aroma herbáceo y floral muy agradable al olfato. La Art - Franceska es una cerveza muy sabrosa y con un intenso sabor a cereal muy rico, que nos teletransporta a la República Checa y nos recuerda a esas cervezas Pilsner tan ricas y sobre todo tan sabrosas. El punto tostado aporta más riqueza aún al conjunto. Una vez esfumados los volátiles, volvemos a esnifar y podemos deleitarnos con un aroma a cereal espectacular y auténtico. Finalmente nos deja un amargor marcado típico de las cervezas Pilsner y la elegancia del Motueka en boca. 5,2%, comprada en 2D2Dspuma por 2,45€, sin duda una gran compra.

20 de octubre de 2015

Moor - Raw

Hablando del rey de Roma... En nuestro último post comentábamos las grandezas de la brewery de Bristol y de las dificultades con las que me encuentro para adquirir estas maravillas líquidas. Pues bien, el sábado pasado me pasé por la tienda Zythos de la calle Roselló y ¡bingo!, allí estaba esta tremenda Best Bitter esperándome. "-Hola, vente conmigo a casa, cariñín".

De color ambarino y escasa espuma, la Moor - Raw es una cerveza colosal. Elaborada con malta de cebada Pale, Lager, Múnich y trigo malteado. Lúpulos Marinka y Hallertauer Northern Brewer.

Afrutada, dulzona, con muchos cítricos, más bien dulces, mandarina y naranja dulce -no ácida- y con el punto amargo que nos recuerda al pomelo. Absolutamente deliciosa y exquisitamente bien balanceada, con el lúpulo en su punto, ni un IBU arriba ni un IBU abajo, perfecto, PER-FEC-TO. Resina cero. Entra como el agua. "Ay como el aguaaaaaauuaaaaaa, ay como el aguaaaaaauuauuaaaaa, ay como el aguaaaaaaaa". 4,5% de graduación, así entra de bien. Brutal, maravillosa, excepcional. Botellaca de 66cl, para compartir momentazos con amigos.

18 de octubre de 2015

BlackLab - Barcelona


¿Qué hay en la Barceloneta además de guiris truja enseñando la huevada por la calle a las 4 y media de la madrugada mientras lo graban con el iPhone en un absurdo intento de hacerse millonarios colgándolo en YouTube?, pues os lo voy a decir, entre toda esa marabunta guiri calcinada más puesta de sangría que Froilán con un rifle, entre toda esa muchedumbre que devora paellas que hacen daño con solo mirarlas y que se ponen hasta arriba de pan con all i oli salmonelósico como si no hubiese un mañana, entre todo eso, creedme, hay sitios que valen muchísimo la pena. Sitios donde dan una comida cojonuda maridada con una cerveza excepcional que elaboran ellos mismos allí mismo, delante de tus narices. Sí, queridos followers, ese pequeño Shangri-La existe, se llama BlackLab, y aunque parezca mentira está en nuestra post-apocalíptica Barceloneta. ¡Aleluya hermanos!.

Hasta hace poco en la Barceloneta solo contábamos con El Vaso de Oro -que también elabora su propia cerveza: Fort- pero a parte de eso lo más cercano a una cerveza como Dios manda lo encontrábamos en la Cerveteca, pero ya teníamos que cruzar el Paseo de Colón y adentrarnos en el Gótico, y si no tenemos muchas ganas de movernos, pues como que te corta el rollo. Resumiendo, que echábamos de menos en el barrio algo que despuntase en medio de tanta mediocridad birruna y entre el monopolio de cerveceras dirigidas por evasores de impuestos que se enriquecen mediterráneamente. Hasta que Jing, Matt y su perro -un labrador negro- aterrizaron en Barcelona. ¡Bienvenidos a nuestra ciudad!. Qué falta nos hacían locales como éste. 

El negocio lo tiene todo: Excelente cerveza, una carta de comida impresionante, un diseño muy bonito y agradable, buena ubicación, al lado del metro, al lado del mar, en una zona muy tranquila y con una terraza muy amplia. No se le puede pedir nada más.

Entramos por la puerta y suena una canción de Jovanotti con Michael Franti, la cosa empieza bien, es un buen augurio. Una vez dentro la cosa va a mejor, la noche anterior habían organizado un Meet the brewer con los chicos de la Moor Brewey de Bristol, y tenían la mitad de sus tiradores repletitos de Moor esperando para nosotros, y los otros 10 con la cerveza local, la BlackLab. Sensacional. Nos vamos a poner finos. Como era el mes de junio y caía una torrija letal decidimos meternos dentro que se estaba tan agustitoooooo con el aire acondicionado, mientras la muchachada guiri se calcinaba en la terraza, joder, eso sí que es masoquismo, y no lo de 50 sombras de Grey.


Sorprendentemente en la terraza había mucha gente, mientras que nosotros estábamos solos en el interior. A la peña no sé que le pasa pero con el calor se les funden los fusibles, pero en fin, eso es cosa suya. Como la cosa estaba tranquilita yo encantado, porque así pude hacer las fotografías tranquilamente y mis niños podían hacer el cabra sin molestar a nadie.

¡Empieza la pitanza!. El BlackLab cuenta con una generosa carta especializada en cocina de fusión asiático-americana. Para empezar a abrir boca nos pedimos las Patatas BlackLab, la especialidad de la casa, rebozadas con cerveza y servidas con kétchup casero. También una ensalada Chicken Cobb, con lechuga romana y iceberg aliñadas con salsa cremosa de pimienta negra, pollo, queso azul, beicon, huevo, croutons, queso manchego y aguacate, todo un espectáculo chicos.

Para entrar ya en faena empezamos con el hardcore. Unos huevos benedictinos espectaculares, con su beicon, su salsita, su todo, riquísimos. También pedimos dos bocatas: una hamburguesa y una baguette. La hamburguesa era la Straight up, con carne de ternera, lechuga, tomate, cebolla y pepinillo, con sus correspondientes patatitas y salsa. La baguette era la Pale Ale Chicken, con pollo frito rebozado, hortalizas encurtidas, salsa ranch y sus correspondientes patatas BlackLab. Estaba de alucine. Pero lo mejor aún estaba por llegar. 


Sí, señoras y señores, la cosa no acaba aquí, aún nos quedaban los postres, difícil elección, aunque al final nos dejamos aconsejar por el staff y el acierto fue total: El Birramisú. ¡Sensacional!. Taaaan suave, taaaan cremoso, elaborado con su propia cerveza, un delirio, absolutamente delicioso.
  
BlackLab es un gran negocio muy bien pensado. Primero por la cerveza, la hacen allí mismo, esto parece una tontería pero no lo es en absoluto. El hecho de que no tengan que transportarla y salir de allí va a evitar que se contamine o que sufra cambios bruscos de temperatura o que esté expuesta a la luz solar, que sería desastroso para nuestra bien amada espumosa. Nadie mejor que ellos van a controlar el punto óptimo a la que servir la cerveza. En algunas ocasiones me he pedido alguna cerveza de tirador en alguna otra cervecería que lo mismo llevaba allí meses muerta de risa, ves a saber tú desde cuando estaba pinchada, pero eso sí, te la has comido con patatas, y luego toca apoquinarla, de eso tampoco te libras, cosa que no hace ninguna gracia. En BlackLab te evitas disgustos como éste.

También me parece una idea excelente que además de su propia cerveza pinchen otras cervezas invitadas. Actualmente en sus 20 tiradores pinchan 10 cervezas propias, las BlackLab, y el resto de otras breweries. En mi caso, las otras 10 eran de la Moor, que para mi no supuso ningún problema, al contrario, estuve encantado, ya que es una cervecera que me encanta pero que me cuesta mucho encontrar en las tiendas. Las cuatro cervezas Black Lab que probamos nos parecieron todas buenísimas, a destacar la Chop Chop y la Claudia, que son sensacionales. Normalmente las 10 cervezas invitadas suelen ser de gran prestigio internacional, también suele caer alguna catalana, apostando por el producto de proximidad. Si alguno se queda con ganas de más, puede llevarse a casa la cerveza que quiera adquiriendo el growler (la garrafa de toda la vida, pero ahora los beergeeks lo llamamos así) del BlackLab.

Segundo, por la espectacular carta que tienes para maridar con sus sensacionales cervezas. Sí queridos lectores y lectoras birreras, no tenemos que resignarnos a bebernos un cervezón de 99 en Ratebeer acompañándolo con un triste plato de quicos, no, eso ya no hace falta.

Yo os he expuesto lo que nos tomamos nosotros, pero os aseguro que el resto de la carta da como para hacer 5 o 6 visitas más. Yo personalmente le tengo muchas ganas a su Pulled Pork, que tiene una pintaza espectacular, al igual que su cacerola de mejillones picantes, y su ramen con estofado de rabo de buey. Podéis consultar su carta en su página web, que os he linkado abajo, como siempre. Pensando siempre en mis pequeños beer lovers que con tanto cariño me leéis y retweeteáis por la red.

Tercero, por los eventos que organizan. No solo se limitan a servir comida y birras, están en todos los saraos. BlackLab organiza conciertos en vivo en su propio local, de manera que puedes tener una cena de lo más animada. También organizan eventos como el Meet the brewer que os comentaba anteriormente, y participan en numerosas ferias cerveceras, como por ejemplo La Fira del Poblenou de este año, donde nos atendió en su stand una simpatiquísima chica que nos estuvo explicando la buena aceptación que está teniendo el negocio en Barcelona.

Y finalmente, por su ubicación y su terraza. Está justo en los bajos del Museu d'Història de Catalunya, al lado del mar y con la parada de metro de Barceloneta justo al lado. En la terraza cuentan con muchísimas mesas y bancos estilo biergarten, con su sombrillaza enorme para evitar que nos dé una embolia, aún así, los que somos de aquí sabemos que en verano en la ciudad el calor es húmedo y asfixiante, así que os animo a entrar dentro que con el aire acondicionado se está de lujo. El local es muy bonito, amplio y cómodo, ha sido decorado con muchísimo gusto.

Me despido enviando un saludo para Matt y Jing, felicitarlos por su bonito negocio y animarles a que sigan en esta dirección, los beergeeks de Barcelona les estaremos infinitamente agradecidos. ¡Ya formáis parte de nuestro mapa birruno!.

Balance de daños:

Moor - Return of the Empire. Una cerveza excepcional. English IPA elaborada por la cervecera de Bristol. Una locura de cítricos y fruta tropical. Lima, pomelo, maracuyá. Impresionante. 5,7%.
Moor - So' Hop. Golden Ale riquísima elaborada con lúpulo neozelandés Riwaka. Cítrica y con un punto hoppy fresquísimo, muy resfrescante. 4,3%. Entra sola.
BlackLab - Chop Chop. Increíble cerveza de avena, cojones, increíbleeeeeeeee. Densa, masticable, muy, muy, muy buena. De sabor rico y delicado, el lúpulo aporta un sabor herbáceo buenísimo. Una gran Oatmeal Pale Ale. 4,9%.
BlackLab - Claudia. American IPA muy bien balanceada. Cítricos, notas herbáceas, un punto floral, como de flor de saúco, y un amargor notable un tanto seco (61 IBUs). 7,0%.
BlackLab - Marlow. ESB intensa y rica en matices, cereal, cereal tostado, galleta, caramelo. Muy rica. 45 IBUs, 5,1%.
BlackLab - Black Mirror. Un cafetazo de puta madre. Cerveza Dry Stout de 4,5%. Un cafetazo intenso, muy tostada. 40 IBUs. Perfecta como postre como colofón a un ágape excepcional.

BlackLab - Plaça Pau Vila 1-5, Barcelona                       www.blacklab.es                         hola@blacklab.es                         93 221 83 60

17 de octubre de 2015

Tous D'Anoia - Roqueta

Tous d'Anoia es una pequeña micro ubicada en Sant Martí de Tous, una localidad muy cercana a Igualada (Barcelona). Para abrir el catálogo de esta cervecera empezaremos probando su Roqueta (dedicada a la ermita de Roqueta), una cerveza Weizen elaborada con malta de cebada y de trigo (obvio), lúpulo (no especifica), especias (no las especifica) y dextrosa (AAARGH!!!).

De aspecto imponente, típico de las cervezas Weizen, con mucha espuma y un tanto turbia, quizás el color es un poco más subido de tono que el de las Weizen alemanas, que suelen ser más pálidas.

Al olfato es una cerveza que desprende un agradable e intenso aroma a cereal, con el trigo bien presente. En boca es una cerveza rica y sabrosa, pero a medida que la vamos degustando aparece un amargor inusual en este tipo de cervezas, hasta el punto que se acaba cargando el sabor a rico cereal del que estábamos disfrutando. Es una cerveza que ha empezado muy bien pero me ha sobrado ese punto amargo, que personalmente creo que es lo que le falla para acabar de redondear una buena Weizen, aunque en líneas generales no me ha parecido una mala cerveza. 6,3% de graduación que no se notan demasiado en el sabor.

15 de octubre de 2015

Les Trois Mousquetaires - Gose

Hoy tratamos en el blog una cerveza Gose, un estilo que hasta la fecha no había pasado todavía por el blog, y nos viene de la cervecera canadiense Les Trois Mousquetaires, que con bastante frecuencia suele salirse de los estilos más frecuentes y conocidos y dedica parte de su producción a elaborar estilos poco comunes como el que nos atañe hoy.

El estilo Gose es originario de Alemania, concretamente de la comarca de Goslar, es un estilo muy popular en las ciudades de Leipzig, Dessau y Halle. Esta cerveza es muy peculiar por su sabor salado, debido al agua que se utilizaba, proveniente del río Gose, que da nombre al estilo birruno. Como el río Gose no pasa por Canadá en este caso se utiliza agua con cierta salinidad. En la receta de las cervezas Gose se utiliza malta de trigo y cebada, cilantro y pequeñas cantidades de lúpulo. Por su sabor agrio y ácido que la caracterizan estaría cerca de una Berliner Weiße o una Geuze.

Bien, después de esta introducción vamos allá. La servimos en copa. De aspecto dorado, un tanto pajizo y con escasa espuma. El sabor es agrio a la par que ácido. Notas cítricas muy evidentes, sabor a limonada y el puntazo que le da el sabor salado ,suficiente para notarlo pero no hasta el punto de resultar desagradable. Es una cerveza de trago ligero pero muy sabrosa, a mí personalmente me ha agradado mucho pero entiendo que es una de esas cervezas de características peculiares y por tanto puede resultar desagradable para algunas personas. Esta receta contiene trigo y también avena. Yo personalmente no he sabido encontrarle el sabor del cilantro pero sí he podido percibir un sabor especiado. Me ha parecido una cerveza muy especial y muy diferente al resto, de las que vale la pena probar por lo menos una vez en la vida. 3,8%. Comprada en Va De Cervesa por 4,50€ la botella de 37,5cl.

13 de octubre de 2015

Brunehaut - Tripel

La cervecera belga Brunehaut (ubicada en el pueblo que da nombre a la cervecera) ha apostado muy fuerte por una nueva gama de cervezas elaboradas con ingredientes orgánicos y sin gluten.
La de hoy es solo una de las cuatro cervezas de esta gama, una cerveza de triple fermentación muy rica, y la verdad es que no echamos de menos el gluten. La comunidad celíaca, y las personas que prefieren consumir alimentos sin gluten (aunque no sean intolerantes al gluten) están de enhorabuena, ya que cada vez encontramos más y mejores cervezas sin este alérgeno.
De color dorado, un tanto turbia, y con gran cantidad de espuma bastante persistente, la Brunehaut Tripel es una cerveza con un sabor muy rico y muy intenso a cereales. Bueno, y es que cuando la materia prima es buena, el producto es bueno, yo de momento no me he encontrado ninguna cerveza orgánica chusca, crucemos los dedos para que esto continúe así. Cierto punto ácido, se nota el alcohol -¡joder, cómo no se va a notar! ¡8,0%!- aunque no me ha parecido una cerveza nada descompensada, además, teniendo en cuenta que es de triple fermentación lo natural y lógico es que se note. Me ha sorprendido, porque uno cuando se toma una cerveza sin gluten va un poco como a la expectativa por si la experiencia acaba siendo un desastre (Daura y otras mierdas por el estilo tienen parte de culpa), pero yo personalmente cada vez le estoy cogiendo más el gustillo a este tipo de elaboraciones. Comprada en Va De Cervesa por 2,70€.

11 de octubre de 2015

Fuller's - London Porter

De los creadores de London Pride y ESB, nos llega su London Porter. La Fuller's londinense ha sido siempre una de esas breweries de prestigio en su ciudad y en el resto del globo, pero chicos, hay que renovarse o morir, actualmente es como que le echéis un vistazo a vuestro repertorio y otro al de vuestros vecinos. [...]

Beavertown, The Kernel, Five Points, Meantime, Camden, Weird Beard... es como para pensárselo un poquito. A mí siempre me ha gustado la London Pride, pero joder, si tengo que decidir entre ésta o la Gamma Ray de Beavertown o una Mosaic IPA de The Kernel lo tengo muy clarito (ahora me viene a la mente a Joaquín Reyes imitando a Arturo Pérez-Reverte cuando coge su libro y se come el de Robert Musil, jojojo, pues algo así pero con botellas de vidrio).
Pues eso, chicos de la Fuller's, hay que ponerse las pilacas que tenéis mucha competencia. A lo que vamos, la London Porter -que además veo aquí pique con la London Porter de la Meantime- qué majicos son, la segunda no la he probado, pero no tardaré en emitiros el veredicto de este lance birruno-Porter-londinense.

Bueno, hoy tenemos delante una de las insignias de la brewery inglesa. Más oscura que el futuro discográfico de Leticia Sabater, con una mediana capa de espuma beis muy cremosa y muy agradable. Es una cerveza muy ligera de trago, entra bastante bien, y con todos los matices que cabe esperar de este tipo de creaciones: café, algo de chocolate, malta tostada, torrefacto a tutti plein. Una cerveza muy rica y muy ligera. En Ratebeer le dan un 99, no sé, a mí personalmente no me ha parecido para tanto, una cerveza muy buena y un referente de su estilo, pero no sé yo si para darle un 99. Pero en fin, es una valoración personal frente a la de muchísimos otros valoradores. Lo que sí me parece muy lograda es la relación calidad precio, no me acuerdo exactamente lo que me costó, pero no debía superar los 2 euros. La de mierdas que me habré bebido por más de 3€. Así que en ese aspecto la Fuller's gana muchos puntos.
Elaborada con maltas Brown, Chocolate y Crystal y lúpulo Fuggles. Intuyo que el agua no debe ser del Támesis. 5,4% de graduación. Comprada en Wine Palace.

10 de octubre de 2015

Anchor - California Lager

Para los que están acostumbrados a beber Cruzcampo, cuando prueban una Ale, en especial una IPA, notan la diferencia inmediatamente, es evidente. La pregunta ahora que nos haría algún que otro escéptico en la materia es si vamos a ser capaces de distinguir una Lager industrial de una craft. Pues bien, haced la prueba con ésta, quizás no sea tan bestia como con una Ale pero joder, la diferencia se nota, y vaya si se nota. Sobre todo si esperáis a que se caliente, a ver si tenéis huevos de beberos la Cruzcampo caliente.

Para empezar no tiene ese sabor a retestinao que tiene la Estrella Damm y que me provoca arcadas. Los de San Francisco, famosos por sus Lagers -en concreto la Steam- nos ofrecen una Lager al estilo californiano, inspirada en las primeras Lagers elaboradas en el estado de California por la Boca brewery durante la fiebre del oro. De hecho, la etiqueta es un homenaje a la cerveza original de dicha cervecera.

Elaborada con monovariedad de lúpulo Cluster, agua del Parque Nacional de Yosemite. De aspecto imponente, color dorado y gasificación media. De delicioso aroma y sabor a rico cereal. Muy ligera en boca, entra pasmosamente bien. Un punto lupulizado mínimo, para aportar cierto frescor y un toque amargo. Para ser una Lager, que no suelen ser demasiado sabrosas, y menos si no se les echa toneladas de lúpulo, me ha parecido una cerveza muy rica y auténtica. 4,9%. Suavecita.
 comprada en Va De Cervesa por 2,85€.

6 de octubre de 2015

Birra Del Borgo - Duchessa

Andaba yo paseando tranquilamente por Roma con mi señora esposa este verano cuando de repente mi sentido birruno se activó. El sentido birruno es ese sexto sentido que tenemos los cerveciáfilos para detectar la proximidad de tiendas especializadas o cervecerías de calidad, creedme, existe.
 
Dicho sentido apuntaba a un negocio muy mono que desde fuera parecía como una simple y pequeñísima tienda donde vendían panini, pero la sensación era tan intensa que no tuve más remedio que entrar y... ¡bingo! toda la neverita -que en cualquier otro local del centro de Roma estaría lleno de Aguas, Coca-Colas y Fantas- allí la tenían repletita de Birra Del Borgo. Oh my God!.
 
No era ni por asomo la hora de comer, pero ¡joder! si se presenta así la ocasión, tan ricamente, pues como que me apunto, y mi mujer también. Nos atiende la simpática y amable moza de Il panino ingegnoso - que es como se llama el local- y le pedimos la Duchessa a palo seco. La amable mujer en seguida nos saca una tapa de porchetta, que estaba cortando para preparar los bocadillos que sirven allí, que tenían una pintaza espectacular. Bueno, la porchetta que nos puso nos supo a Gloria bendita, pero es que la cerveza no se quedaba atrás.
 
Birra del Borgo, ¡oh!, cómo os añoro en la multitud de tiendas que frecuento, me pregunto por qué es tan difícil encontrarlos por aquí. Afortunadamente veo vía Facebook que de vez en cuando las pinchan en BierCab, bueno, ya es algo. La cerveza que nos ocupa hoy, la Duchessa, es una cerveza de estilo Saison. Es un néctar espectacular. Elaborada con espelta. De color amelocotonado, con escasísima carbonatación pero de sabor alucinante. Dulce, sabrosa, muy afrutada, con notas cítricas de naranja y mandarina. Entra como la seda, y en Roma en el mes de julio te dura nanosegundos. El cereal muy presente, con la cebada y la espelta bien ricas, todas las notas de fruta, que son una locura, y luego un puntito de lúpulo suficiente para aportarle un frescor brutal y un ligero amargor final (21 IBUs) espectacular. 5,8%. Grandiosa. Nos encantó.

4 de octubre de 2015

Anderson Valley - Poleeko

La Poleeko es una de esas cervezas que me traje del lote de Castelló de la Plana.

De los californianos Anderson Valley ya había probado alguna cosa hace muchísimos años, cuando empezaron a desembarcar por aquí las primeras Rogue, Brooklyn y Flying Dog, y desde entonces no las había vuelto a ver, así que aproveché la ocasión y me llevé un par para casa. La que nos atañe hoy y la Boont, que reseñaré más adelante.

Poleeko es una American Pale Ale excepcional, muy rica en matices, suaves pero perceptibles. Cero estridencias, bastante equilibrada, me ha parecido una APA bastante moderada. No es ninguna sopa de resina ni un torbellino de maracuyá y frutas tropicales, pero lo tiene todo muy bien puesto en su sitio, resultando una cerveza suave, aunque sabrosa.

De espuma moderada y color dorado. En boca me ha sorprendido lo bien integrado que está el lúpulo, que por una parte nos ofrece matices herbáceos y resinosos muy tenues y por otro lado frutos rojos. Le he encontrado un punto de moras o frambuesas que me ha dejado absolutamente flipado, hasta el punto de pensar que eran aluciones mías, pero no, leyendo la etiqueta trasera describía las notas que podemos encontrar y entre muchas otras estaban los huckleberries (arándanos). Vamos, que no me habían metido un tripi en la cerveza, era real, un sabor delicioso. 5,0% de graduación. Comprada en Va De Cervesa por 2,90€. Muy rica.

3 de octubre de 2015

La Quince - 15 Hours Nelson Sauvin

He aquí un claro ejemplo de cómo sí hay que trabajar con el Nelson Sauvin. Una Session IPA fresquísima y espectacular de la cervecera nómada madrileña de La Quince, que en esta ocasión se han ido a las instalaciones de Dougall's en Liérganes (Cantabria) para elaborar esta gran receta.

De aspecto soberbio, color dorado y una moderada capa de espuma, la 15 Hours Nelson Sauvin es un chute de endorfinas nada más olerla. Acercas la napia a la copa y te asalta un huracán tropical que ni el Katrina. Mango, maracuyá, cítricos. Un alucine. Lagrimones.

En boca el sabor es el de las frutas anteriormente mencionadas. También tiene un regusto amargo (50 IBUs) que cada vez se va volviendo más potente. Al final el punto resinoso se va volviendo cada vez más fuerte, cosa que no me ha acabado de agradar del todo, pero en general me ha parecido una grandísima cerveza. Comprada en 2D2Dspuma por 3,14€.

2 de octubre de 2015

Quer - Nelson Sauvin

Todos conocemos las excepcionales cualidades del lúpulo neozelandés Nelson Sauvin, muy utilizado últimamente en numerosísimas recetas de diversas cerveceras. La de hoy desafortunadamente es una de esas pocas excepciones donde no me ha gustado. Creo que no fueron neuras mías, ya que provamos la botella en una cena del Beer Squad donde estuvimos compartiendo nuestros respectivos botines que nos trajimos cada uno de nuestros lugares de vacaciones. Posteriormente unos familiares me enviaron un WhatsApp desde un restaurante donde estaban comiendo con una Quer - Nelson Sauvin comentándome lo mismo: que no les había acabado de convencer para nada.

Bueno, de entrada nos encontramos con un pelotazo de 8,0%, en la etiqueta nos indica Imperial Amber Ale y en su web Imperial IPA, WTF???. A ver si se aclaran. Yo el Amber no lo he encontrado por ningún sitio, todo lo contrario, una cerveza más oscura que el furgón del Dioni. Una vez servida se crea poquito de espuma blanca bastante cremosa y agradable. Al olfato no nos llega nada. En boca encontramos notas de malta tostada, manzana algo ácida, notas de caramelo, regaliz, pero el sabor tan espectacular del Nelson Sauvin no lo he sabido encontrar. Con un final bastante amargo (60 IBUs) y con el alcohol nada bien integrado. En definitiva, una cerveza que no repetiría, en cambio, sí me han hablado muy bien de la Quer - Circus de los de Berga, a ver si en la próxima tenemos más suerte. Comprada en 2D2Dspuma por 3,40€, por ese precio hay cervezas muchísimo mejores.