En primer lugar, feliz 2026 a todos. Voy a comenzar el año reseñando la última visita a una cervecería/restaurante que hice, allá por el mes de noviembre del pasado año. No por falta de ganas, sino de tiempo, es que no he podido publicar la reseña hasta hoy.
Madrid es una ciudad con un vibrante panorama cervecero, sin embargo, se me ha resistido mucho en el blog y muchos de los viajes cerveceros que tenía planeados a la capital se han visto frustrados. En esta ocasión tuve mejor fortuna y pudimos organizar una escapada fraternal de un fin de semana, que dio mucho de sí, pero que a nivel cervecero únicamente me dio la vida para visitar la pizzería Artizanale. Mesa reservada con días de antelación. Fue bajarnos del tren, dejar las maletas en el hotel y salir cagando leches para cenar unas ricas pizzas y regarlas con unas buenas cervezas.
Ruge el tigre de Chamberí. Son finales de noviembre, ni siquiera ha comenzado el Adviento, pero el señor alcalde ya ha dado luz verde para encender el alumbrado navideño. Aún faltan más de tres semanas para la Navidad pero ya se huele algo en el ambiente, se ve en el brillo en los ojos y en las sonrisas de la gente. Amigos haciendo cola para hacerse la foto en el marco navideño iluminado del barrio de chamberí, una animada cuadrilla que sale del chino con las compras alcohólicas de última hora, y la calle de Santa Engracia que se convierte en el escenario perfecto para un desfile que es un ir y venir de comparsas que están listas para pasar un buen rato y disfrutar de la amistad. La alegría es palpable en el ambiente -salvo para los vecinos que no tienen un buen aislamiento acústico- y en medio de todo este meollo se encuentra la pizzería que vamos a visitar hoy: Artizanale. Quizás no hayan abierto en la edad de oro del craft español, pero con tan solo medio año de vida ya tienen el local a reventar.
Y para tanto alcohól habrá que preparar un buen cojín en el estómago para no acabar peor que Melendi en un vuelo internacional. Para abrir boca podemos comenzar con un vitello tonnatto, una carciofina, una lasaña a la boloñesa, pan de ajo con pesto silvestre o la provoletta affumicata con foccacia. Para continuar la fiesta tenemos 14 tipos de pizza a nuestra disposición. Y para finalizar el ágape podemos coronarlo con una copa de helado o un tiramisù.
La verdad es que disfrutamos de una grata velada en Artizanale. Se agradece que los fines de semana abran hasta tarde. Tanto por la selección de cervezas como por la calidad de las pizzas, Artizanale es un must para todos los beer geeks que vivan o estén de paso por Madrid. Volveremos. Mientras llega esa segunda visita, les voy colocando su merecido pin en el glorioso Mapa Birruno.
Balance de daños:
-Budějovický Budvar - Budweiser Budvar. Mi hermana me pidió recomendación, abrumada por la pizarra de Artizanale, así que fui a algo que seguro no podía fallar. El clásico checo. Si esta cerveza fresca y de barril es un locurón, ya os podéis imaginar la versión sin filtrar. Otra dimensión. Supersabrosa, muy crispy y ultrabebestible. 4,0%.
-Galway Bay - Figo. No os esperéis una
cerveza hecha con cabeza de gorrino. No. Se trata de una Italian Pilsner
elaborada por unos irlandeses que suelen clavar todo lo que hacen.
Ultrababestible, de trago ligero, con una combinación increíble entre el cereal
y el lúpulo, que aportan un sabor floral maravilloso y un final amargo genial.
Me encantó. 4,5%.
-Laugar - Lupulutarra. No me apetecía
nada una IPA, cada vez disfruto menos de este tipo de elaboraciones, pero el
chico que nos atendió se empeñó por ser el meet the brewer de
Laugar. Me la comí con patatas. Para ser una Session IPAde tan solo 4,2% de
graduación se me hizo muy durita. Más cuerpo del que me hubiese gustado,
lupulizada a más no poder y demasiado saturada. Me la podía haber ahorrado y
haberme tirado de cabeza a por algo de su nevera, que era lo que realmente me
apetecía.
-The Bruery - 2econd. Como postre me pedí esta
Imperial Pastry Stout de -¡ojo!- 17,6% con la idea de irme derechito a dormir
en la cama del hotel. Elaborada con banana, coco tostado, vainilla de Tahití y
un doble envejecimiento en barrica. Una cerveza realmente extrema y para
tomársela con mucha calma y en dosis moderadas. Gomosa, viscosa, prácticamente
masticable, como para cortarla con un cuchillo. Es como un banana split de
cerveza. Mucho chocolate, melaza, café y muy tostadita. La banana y el coco muy
golosones, regalándose de lo lindo, y ese toque avainillado de fondo que es
gulapura. Para disfrutar en contadas ocasiones.
Artizanale Santa Engracia 68, Madrid www.artizanale.es info@artizanale.es 91 369 39 85



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