Tras el parón pascual retomo mis quehaceres blogueros para escribir acerca de mi segunda toma de contacto con la cervecera francona Rittmayer, con más de seis siglos de historia. Ojito, que se dice rápido.
Hoy le toca el turno a otra Munich Helles, que han bautizado como Hallerndorfer Lanbier Hell. Cada vez más fan del estilo, sobre todo cuando es de una factura tan fina como la que atañe hoy.
No quiero extenderme mucho, así que al turrón. La sirvo en jarra de hoyuelos. Presenta un color dorado totalmente límpido, sin ningún tipo de turbidez ni de partículas en suspensión. Carbonatación abundante, da para una gruesa corona de espuma no muy compacta ni especialmente persistente.
Al asomar la napia todo cereal, con recuerdos de panadería. En boca es una gozada. La balanza totalmente decantada hacia el cereal, con un sabor a cebada totalmente delicioso. Ultrabebestible, muy crispy, muy refrescante. Entra sola. Amargor final suave, que pide otro y otro trago más. Todo muy harmonioso, todo muy bien puesto en su sitio, y con la sensación de que a priori parece sencillo hacer una cerveza así. Pero tan solo lo parece. Aquí hay mucha maestría y tradición detrás. Me ha encantado y la botella de medio litro se queda corta. Cortísima. Comprada online en Die Bierothek por 2,79€. Botella de 50cl. Lástima que venga sin chapa.
#hopfreeapril
No hay comentarios:
Publicar un comentario