En mi última visita al supermercado de El Corte Inglés pude hacerme con varios ejemplares teutones, y ésta sería la última que me quedaba de las Weltenburger Kloster que me compré, aunque aún tengo que dar con algunos aclamados ejemplares del monasterio que me quedan pendientes.
Le toca el turno a Dunkle Weiße, la Dunkelweizen de la casa, o mejor dicho del monasterio. La sirvo en jarra de hoyuelos. Presenta un color marrón, con reflejos amelocotonados al trasluz. Viene bastante turbia. Muy bien de carbonatación. Se me ha ido la mano escanciando y he llenado prácticamente toda la jarra de espuma. He dejado reposar, y tras verter el resto de la botella, se me ha quedado esta corona tan maja de espuma. Gruesa, muy cremosa, persistente y de color pergamino.
En nariz resulta maltosa, con notas de pan, notas tostadas y de pan tostado. No he encontrado en aroma ni la banana ni el clavo. En boca es una cerveza muy maltosa, dulce, sabrosa, de cuerpo medio. Me ha costado sacarle la banana, pero cuando hace acto de aparición resulta muy agradable. Tímidamente aparece el clavo, rico, aportando más riqueza y ese característico toque especiado, aunque la verdad es que la balanza queda bastante desequilibrada hacia el lado de lo tostado y el torrefacto. El sabor del trigo también queda bastante en segundo plano, escondido tras lo tostado. Bueno, una cerveza correcta, perotampoco me ha vuelto loco. 5,0%. Me costó 1,99€. Botella de 50cl.
#hopfreemay
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