Con las Altbier de Düsseldorf me pasaba un poco como con las Export de Dortmund, que lo que se dice precisamente hechas en el mismo Düsseldorf no tenía absolutamente ninguna. Le he puesto remedio a esta movida con el ejemplar de Frankenheim, que quizás no sea el más conocido, pero al menos sí está hecho en Düsseldorf.
Al lío. Al consultar la cristalería apropiada para cervezas Alt, he visto que por ejemplo, las de la marca Diebels las sirven en unos vasos de tubo similares a los de las Kölsch, pero en vez de ser de 20cl de capacidad son de 25cl. No sé si esto es cierto o me la han metido doblada. El caso es que así la he servido y así se va a quedar para la posteridad.
Presenta un bonito color entre lo cobrizo y lo ambarino con tendencias hacia lo tostado. Muy bien carbonatada. Dado el recipiente, conviene no escanciar para que la cosa no se vaya mucho de madre. Espuma compacta, cremosa y persistente de color hueso.
Al asomar la tocha el aroma a cebada me saluda. Notas de pan de centeno y galleta. En boca es una cerveza sabrosa a la par que ligera. Entra con una alegría que da gusto. Muy sabrosona, con notas acarameladas muy ricas, sin resultar dulzona en ningún momento. Saborcillo tostado, el cereal como protagonista, y finalmente se percibe un amargor ligero muy agradable. La botella de 33cl se queda corta. Me ha gustado mucho. La relación sabor-bebestibilidad es asombrosa. Me costó 2,20€ en Die Bierothek. 4,8%.
#hopfreemay
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