13 de febrero de 2026

Cap D'Ona - Wood Aged Imperial

Hace muchos años, durante la edad de oro del blog cervecero español, un compañero (creo que fue Jorge de Cerveriana), me dijo: "Huye de las cervezas que llevan cartoncito". Qué razón tenía.

Hoy toca cerveza de las de cartoncito. Y me sabe mal porque he tenido muy buenas experiencias con la cervecera francesa Cap D'Ona -que llevan ahí desde el principio- y tengo un gran respeto por Gregor Engler, su maestro cervecero, pero lo de hoy no tiene nombre. es duro escribir esto, pero es así.

El ejemplar en cuestión se llama Wood Aged Imperial, según su creador una Brune Stout envejecida en barrica de Pinot Noir de las bodegas Nuits Saint Georges. La receta lleva malta de cebada, centeno y lúpulo. Todo proveniente de la agricultura ecológica y con su correspondiente sello Bio.

La sirvo en la copa para cervezas barrel aged de Spiegelau. Presenta un color marrón muy oscuro, pero sin llegar a negro. A la vista su aspecto no parece ni mucho menos oleoso. Escancio a tope con el objetivo de provocar una bonita cascada invertida que dé lugar a una hermosacorona de espuma, pero aquí me llevo el primer chasco. Ni siquiera consigo que la corona rebase el borde de la copa. Espuma entre lo jabonoso y lo cremoso, muy poco persistente y de color hueso.

En napial es alcoholismo puro. Le paso la copa a mi mujer para ver si soy yo o la cerveza. Estamos los dos de acuerdo. En boca es alcohólica a más no poder. Le vuelvo a pasar la copa a mi mujer para que me dé su opinión. Abandona la cata de inmediato. Ultraalcohólica, pasadísima de rosca, un auténtico cubatazo, es algo así como un calimocho de vino con cerveza Imperial Stout. Los vinos que suelo beber (que rondan el 14,0%) no me resultan tan alcohólicos. Es más he bebido cervezas con más graduación que ésta y no me han resultado tan alcohólicas. Entre tanto alcohol se deja entrever algún deje vinoso, un puntito agradable de cereza que hace que me recuerde en cierta medida a los bombones Mon Cherie, chocolate y café. Bastante quemada. Pese a la graduación no me parece que cuente con demasiado cuerpo ni con una textura aterciopelada u oleosa. Muy poco bebestible. Algo de regustillo a madera que le da un puntito avainillado arregla mínimamente el entuerto. Pero que vamos, a la postre queta todo sepultado por el alcohol. La verdad es que no repetiría ni de puta coña. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix. Creo que la broma me salió por más de 9€. 10,0%. Botella de 33cl.

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