31 de diciembre de 2019

Gora & Refu - Forever

Acabamos el año con una colaboración entre los donostiarras Gora y los de la Val d'Aran Refu. Este último año he manifestado en varias ocasiones mi rechazo a las colaboraciones, pero al tratarse de los de Vielha, a los que tengo mucho aprecio, me decidí a comprarla. Otra de las razones es que hace más de un año que inauguraron la fábrica en Bossòst y por lo que estoy viendo aún no han enlatado ninguna de sus creaciones, así que es muy difícil poder disfrutar de sus creaciones para los que vivimos fuera del valle.

La cerveza es de estilo American IPA, a la que han bautizado como Forever. En la ilustración se pueden ver a los integrantes de la banda musical The Kelly Family. está elaborada con los lúpulos Summit y Mosaic en las instalaciones de Byra.

De color dorado,sin turbidez alguna, bastante carbonatada, con una corona de espuma bastante gruesa de color blanco. Al olfato me llega un aroma que me recuerda al de la fruta de hueso. En boca predomina el Mosaic, con los sabores cítricos que le caracterizan. Muy ligera de trago, entra con alegría, para mi gusto me hubiese gustado algo más de intensidad. Finalmente nos deja el regustillo típico del pomelo y un amargor bastante marcado. 6,0% perfectamente integrados. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 4,70€.

30 de diciembre de 2019

BRLO - Baltic Porter

El otro día fui a visitar a un buen amigo mío y entre una cosa y la otra acabamos de birras, cosa muy extraña en mí. El lugar donde nos reunimos fue el Tragaldabas de Sant Cugat del Vallès, y entre las birras que cayeron una ue de la cervecera alemana BRLO, de los que aún no había probado absolutamente nada.

Como era ya de noche y hacía fresquete me apetecía algo blackie, así que elegí esta Baltic Porter de esta cervecera de Berlín de la que os hablo. Está elaborada con las maltas Pilsener y Caramel y con los lúpulos Herkules y Tettnanger.

La sirvo en copa con la delicadeza que me caracteriza generando un dedito de espuma de color beis bastante compacto. Al olfato malta tostada y cafetazo. En boca me ha parecido dulzona, con notas acarameladas sin llegar a resultar empalagosa. También tiene un sabor intenso a regaliz. y finalmente podemos encontrar notas de café bastante agradables. Me ha parecido una cerveza muy rica, pero tengo muy reciente el recuerdo de la Baltic Porter de La Débauche y comparándolas entre ellas la verdad es que me gustó más la de los galos. 7,0%. 35 IBUs.

29 de diciembre de 2019

Río Azul - Super Simmetry

Pues aquí seguimos, apurando lo que queda de año con una cerveza en la mano. Hoy también se estrenan en el blog -llevamos una temporadita cargada de novedades- los sevillanos Río Azul. Al frente Eloy del Río, que había trabajado en cervezas Son.

Estuve en Sevilla el pasado mes de septiembre, pero mi prospección birruna en tierras hispalenses fue totalmente nula. Lo único que pude tomar fue Cruzcampo, es más, la gente me miraba mal cuando preguntaba si tenían otra cosa. Esperemos que el trabajo de Eloy sirva para introducir más el producto craft en más bares y tiendas andaluzas.

Comenzamos abriendo su Super Simmetry, que en teoría es una New England IPA con un double dry hopping de lúpulos Simcoe y Mosaic, que son de mis favoritos. Digo lo de en teoría porque ni por el aspecto ni por el sabor me han parecido una New England IPA. No obstante la cerveza estaba bastante rica. De color entre dorado con un punto de ámbar y prácticamente sin la turbidez característica del estilo. La verdad es que me esperaba un zumazo. Al olfato predomina el Simcoe, muchísima fruta de hueso y también cítricos. En boca más bien gana el Mosaic, muchos cítricos y algo de fruta de hueso. Es una cerveza muy bebible, con bastante sabor a pomelo y bastante amarga, cosa que no me cuadra con el estilo. Tampoco he encontrado el cuerpo y la sedosidad que me esperaba. De todos modos la cerveza está muy rica, aunque yo la dejaría en IPA a secas. 6,1%. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 4,13€.

28 de diciembre de 2019

Segarreta - Mores

Acabo de darme cuenta de que he batido mi propio récord de publicaciones en un año, dato que pone de manifiesto que le hemos dado al alpiste cosa fina. Lo mejor de todo es que he cumplido con el objetivo primordial que me marqué en enero, que era el de que  no se me acumulasen demasiadas reseñas y se dilatase en demasía el tiempo entre degustación y publicación de la reseña. Objetivo conseguido.

Bien, hoy os traigo una cervecera de dilatada trayectoria, Segarreta, que llevan ya muchísimos años en el panorama cervecero de Catalunya. Paradojas de la vida ésta es la primera cerveza que posteo de ellos. Eso no quiere decir que sea la primera cerveza que pruebo de los de Santa Coloma de Queralt, pero sí la primera en formato botella, y aquí está su correspondiente reseña.

La cerveza se llama Mores, es una Sour elaborada con moras del bosque y envejecida en barrica. La abro y la sirvo en copa TeKu. Presenta un color rosado, escasa carbonatación pero de burbuja muy fina. En boca evidentemente es ácida como esperábamos. Tiene un puntito avinagrado, salvando las distancias, algunos matices me recuerdan a las cervezas Lambic, es refrescante y con un punto afrutado, pero la verdad es que las moras no las he sabido encontrar. La verdad es que aún me rondaba el buen recuerdo de una Tupiniquim con moras que probé hace 4 años y la verdad es que en el aspecto de la fruta me he sentido un poco defraudado. Por el resto la cerveza es una Sour muy rica y refrescante, sin ser extremadamente ácida, se bebe con alegría. 5,0%. 5 IBUs. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 3,95€.

27 de diciembre de 2019

Rec - Psychedelic Bike Ride

Otra de las cerveceras que ha entrado con fuerza este año ha sido Rec, que son unos cerveceros nómadas de Igualada. Han sacado varias cervezas en formato botella, todas de corte lupulil, y parece que ahora se han animado al formato lata.

La de hoy es una New England IPA con triple dry hopping de los lúpulos Citra y Mosaic (20g por litro). También lleva malta de cebada, así como el trigo y los copos de avena típicos del estilo. A la joyita la han llamado Psychedelic Bike Ride, y han ilustrado la etiqueta con un dibujo bastante picassiano. Siempre me ha rondado por la cabeza la idea de sustituir la botellita de agua de la bici por una lata de birra. El inconveniente es que se acabaría calentando y la degustación no sería todo lo satisfactoria que uno quisiera, así que finalmente nunca la he llevado a cabo. Pero molaría.

La abro y la sirvo en el vaso adecuado al estilo. Presenta un color dorado con cierta turbidez pero sin llegar a ser el zumazo que esperábamos. La carbonatación es abundante y genera una buena capa de espuma blanca. Al olfato es un delirio: fruta de la pasión y melocotones. Impresionante. En boca tiene cierta sedosidad pero es muy bebible y pasa con facilidad. En boca los sabores nos recuerdan al pomelo, que nos deja cierto amargor final, el melocotón y el maracuyá. Final bastante amargo para el estilo. En general es una cerveza bastante bebible y muy rica. 6,0%. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 4,04€

24 de diciembre de 2019

Wylie - Mil 2000s

Llegan por fin estas entrañables  fiestas navideñas para disfrutar y compartir en familia. Desde el blog os quiero felicitar a todos la Navidad, que la gocéis con vuestros seres más queridos y controléis con el alcohol, que luego ya se sabe. Os quiero a todos sanos y salvos para el 2020.

Antes de la gran cena que me espera esta noche en casa de mis padres me he abierto esta lata de la cervecera Wylie, con sede en Sitges. Si vais a esta ciudad, fijaos a la entrada, la carretera de acceso a esta localidad costera pasa por la misma puerta. Hace mucho tiempo que ando detrás de ellos sin éxito, incluso fuimos el marzo pasado con la idea de conocer su cervecería, pero mis hijos se encargaron de dinamitarnos los planes. Cosas que pasan.

Finalmente he encontrado dos latas en la General de Begudes de Valldoreix y ambas se vinieron para casa para celebrar las fiestas. La primera toma de contacto ha sido con esta New England Pale Ale a la que han bautizado como Mil 2000s, ignoro la razón. La ilustración es bastante bizarra. La receta está elaborada con los lúpulos Mosaic y Simcoe, malta Golden Promise, copos de cebada y copos de avena. La abro y sirvo en vaso. De color amarillento y muy carbonatada. La espuma es de aspecto jabonoso y no tarda en desaparecer. No es demasiado turbia. Al olfato el aroma es muy agradable, nos recuerda a la fruta de la pasión, el melocotón y los cítricos. En boca no resulta muy sedosa ni con mucho cuerpo. Es sabrosa, con sabores como la lima y el limón que aportan mucha frescura al conjunto. También hay notas de fruta de hueso muy agradables, como el melocotón y el albaricoque, y por último un toque tropical de fruta de la pasión. Muy rica y nada amarga, entra con bastante alegría. 4,3%. Comprada refrigerada por 3,09€. Lo dicho, que paséis todas muy buena noche y os deseo unas felices fiestas.

23 de diciembre de 2019

Lobik - Fruitpocalypse Now!

Hoy tenemos novedades frescas, en esta ocasión desde Eslovenia. Hasta hoy ignoraba completamente el estado del panorama birruno esloveno, y gracias a un par de latas que he comprado de la cervecera Lobik -con sede en Ruše- vamos a poder hacer una pequeña prospección sin salir de casa.

La primera que he abierto de los dos ejemplares ha sido la Fruitpocalypse Now! Se trata de una New England Pale Ale cargadica hasta arriba de lúpulos Citra y Mosaic, y con la adición de avena.

La servimos en vaso, presenta un color anaranjado, pero sin demasiada turbidez. La carbonatación es escasa pero al menos da para generar una capa de espuma blanca que no tarda en desaparecer. Al olfato cítricos y fruta de hueso ¡me encanta el olor del lúpulo por la mañana! En boca no tiene cuerpo excesivo, sí se aprecia cierta sedosidad de la avena. Muchos cítricos, donde destaca la naranja y sobre todo el pomelo, algo de mango y un puntito de melocotón. Final bastante amargo. Me cuadra más dentro de una American Pale Ale que no de una New England Pale Ale. En general bastante rica y una grata sorpresa. 6,2%. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 3,35€.

22 de diciembre de 2019

Grimm - Super You

Traemos de vuelta a los neoyorquinos Grimm, que se dejan ver muy poquito a esta orilla del Atlántico. La cerveza de hoy se llama Super You, es una Gose elaborada con piña y "conditioned on oak". Esto último lo puedes interpretar como que han acondicionado la cerveza en un barril de roble o que le han echado un puñadito de chips de roble y se han quedado tan a gusto. La palabra barril no aparece por ningún lado, así que me huele a que va a ser más bien lo segundo.

La sirvo en copa, el aspecto es de zumazo de piña total, con mucha turbidez y poca carbonatación que no tarda en desaparecer.

En boca es una cerveza bastante dulce, el punto ácido en mi opinión es demasiado suave para el estilo, con la balanza decantada claramente hacia lo dulce. El sabor de la piña es muy intenso a la par que delicioso. El punto salino es sutil pero perceptible, resultando en boca armoniosa. Nada de roble por aquí. Nada de roble por allá. Where the fuck is the oak? Tampoco es una cerveza excesivamente ligera de trago y con poco cuerpo como las Gose clásicas. No me acaba de encajar dentro del estilo, no obstante está bastante rica. Eso sí, en mi opinión es demasiado cara para lo que es. La compró un colega través de Mikkeller Webshop y quiso compartirla conmigo. 5,3%.

21 de diciembre de 2019

Jakobsland - Words Are Very Unnecesary

Tras más de una semana tomando antibiótico la verdad es que había mono birruno. Ha sido una semana durita. Trabajo intenso, enfermedad y carencia de birra. Un puto infierno.

La seleccionada para abrir la veda lupulil ha sido esta magnífica New England Milkshake Double IPA de los cerveceros gallegos Jakobsland. Admito que tengo debilidad por las Double IPAs de los de Santiago de Compostela y ésta solo ha hecho más que confirmarme lo buena que es esta gente.

La joyita de llama Words Are Very Unnecesary. La receta lleva los lúpulos Amarillo, Simcoe y Citra. Se le ha añadido cáscara de naranja en el whirlpool, y también avena y lactosa.

La sirvo en vaso y presenta un color naranja intenso, bastante turbidez y carbonatación abundante pero no excesiva de color blanco. Al olfato destacan los cítricos y la fruta tropical. En boca es un biofrutas. Muy sedosa, con mucho cuerpo, es terciopelo en boca, entra con suavidad. Los sabores nos recuerdan al mango, el melocotón y los cítricos, donde destaca la naranja. Final nada amargo, el alcohol no se nota nada (8,0%). Una brutalidad. La he pillado con muchas ganas y la verdad es que me la he bebido como si no hubiera un mañana. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 3,40€.

20 de diciembre de 2019

Península - Galactic Sunrise

Traemos de vuelta a la cervecera Península, con sede en Alcobendas (Madrid). Me pregunto si estos brewers formaron parte del grupo Tarzán y Su Puta Madre Buscan Piso en Alcobendas, que finalmente encontraron una nave industrial en vez del ansiado piso y se pusieron a hacer cervezas. Al aire dejo esta duda.

En esta ocasión reseñamos su Galactic Sunrise. Está elaborada con las Maltas Golden Promise, copos de avena y trigo. Lleva un double dry hopping de los lúpulos Herkules, Summit, Citra y Galaxy.

La sirvo en vaso y presenta un color naranja (12 EBC), con mucha turbidez. La carbonatación es blanca y abundante. Al olfato nos llega un aroma brutal que nos recuerda a la fruta de hueso. En boca destacan los cítricos (piel de limón y pomelo) pero también se puede disfrutar de un saborazo espectacular de mango y melocotón. Me ha parecido riquísima, rasca un poquito al final, y sin apenas amargor al final (37 IBUs). 7,0% muy bien integrado. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 5,00€.

19 de diciembre de 2019

Drunken Bros - Kurt

Traemos de vuelta a la cervecera Drunken Bros en otro de sus homenajes a músicos que están criando malvas. El homenaje de hoy está dedicado a Kurt Cobain, líder de la banda de Seattle Nirvana. La cerveza se llama Kurt y la etiqueta nos recuerda a Freddie Krueger.

Para homenajear al artista suicida han preparado una New England Double IPA -aunque Kurt era de la otra costa- con double dry hopping (no especifica de qué lupulos).

Al abrirla hemos tenido un mini géiser. Al servirla presenta un color anaranjado, la turbidez propia del estilo y bastante carbonatación. Con espuma jabonosa formada por burbuja gorda. Al olfato me da impresión de que está un tanto oxidada. En boca los sabores me recuerdan a la corteza de cítricos, la naranja, el limón y un punto de pomelo. No es nada amarga. 8,0%. El alcohol está bastante bien integrado. Comprada refrigerada por 5,00€ en la General de Begudes de Valldoreix.

18 de diciembre de 2019

Maresme - Pigmea

Parece haberse puesto de moda a ver quien da menos en cuanto alcohol se refiere con tanta Micro IPA y Nano IPA. Yo personalmente todo lo que baje de 3,0% lo meto en el saco de las Low Alcohol.

La cervecera de Badalona Maresme nos propone una New England Rye Micro IPA a la que han llamado Pigmea, con la que pretenden ayudar a esta etnia. No explica de qué modo. La idea es buena, por un lado tienes una cerveza perfecta para beber en cantidad, es una buena opción por si no puedes consumir demasiado alcohol o debes conducir y por el otro lado tienes una cerveza sabrosa gracias a los lúpulos, y además con cuerpo, gracias a la avena, para compensar la carencia de alcohol. La receta también lleva centeno, que a mí personalmente me gusta mucho. Lleva también un double dry hopping de los lúpulos Cryo Cascade, Citra y Polaris.

Al olfato nos llega un olor a albaricoque y cítricos bastante agradable. En boca los sabores nos recuerdan a la piña y los cítricos. Aparecen notas sutiles de frutas tropicales. También se puede disfrutar del saborcillo del centeno. Me ha parecido una cerveza bastante rica, aunque efectivamente se echa de menos esa chispa que le pudiera aportar el alcohol. La cerveza se ha quedado en un 2,7% que es perfecta porsi no te conviene trujarte mucho. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 3,85€.

17 de diciembre de 2019

SanFrutos - Transit

Desde la tierra del DYC hoy traemos a la cervecera segoviana SanFrutos, que ya había pasado anteriormente por el blog con su Lucy Diamond, una Sour fruto de una colaboración con los navarros Brew & Roll. En esta ocasión lo hacen con una Imperial IPA a la que han llamado Transit. Ha sido elaborada con los lúpulos Amarillo, Cascade y Chinook.

La sirvo en vaso y presenta un color dorado limpísimo, sin turbidez alguna. La carbonatación es abundante y genera una copiosa capa de espuma blanca compacta y persistente. Al olfato algo va mal. Desprende un olor sulfuroso bastante desagradable.

En boca algo chirría. El sabor es bastante fuerte, y con las notas herbáceas de los lúpulos bastante apagadas, que están ahí de fondo pero no aportan el frescor que esperaba. El alcohol se nota demasiado para una Imperial IPA de tan solo 7,5%, que está casi situada en el límite de la IPA a secas. Final excesivamente amargo. Si ya me cabreaba encontrarme cosas así en botellas de 33cl por 2,50€ la irritación escrotal crece de manera exponencial en una lata de 44cl tarifada a 4,60€. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix. Lote 1460919.

16 de diciembre de 2019

Naparbier - Pumpkin Tzar

Traemos de vuelta a la cervecera navarra Naparbier. En esta ocasión os vamos a hablar de su Pumpkin Tzar. Esta botella en concreto no es de este año, la trajo un amigo para cenar y me explicó que la ha tenido añejando durante un par de años.

Se trata de una cerveza Imperial Stout a la que han añadido calabaza y chile habanero. La mezcla nos dejaría una cerveza entre los estilos Imperial Stout, Pumpkin Ale y Spice/Herb/Vegetable. Todo muy loquer.

La sirvo en vaso y presenta color negro y una carbonatación no excesiva de color beis. Al olfato el chile habanero nos da la bienvenida produciendo cierto picorcillo napial. En boca para mi gusto es excesivamente picante. El café es bastante intenso a la par que rico. A medida que se atempera me parece percibir la calabaza, aunque confieso que la autosugestión podría haberme jugado una mala pasada. Lo cierto es que el chile habanero arrasa con todo. La compartimos entre dos y ninguno nos pudimos acabar nuestra parte. Se hubiese agradecido algo más moderado. 11,6%.

15 de diciembre de 2019

De Struise - Pannepot

Y llegamos a los postres del menú "festival" del  Celler de Can Roca -a mí ya no cabía ni un alfiler- y la verdad es que por mí hubiese acabado la comida con agua, que era lo que me pedía el cuerpo. Una vocecita e mi interior me dijo: "-A ver Javier, ¿cuándo vas a volver aquí a comer en lo que te queda de vida?". Así que ya me veis pidiendo la carta de birras.

Mi intención era pedir una Imperial Stout, pero tan solo había una en la carta que no acababa de llamarme la atención, así que volví a tirar de clásicos belgas para pedir la Pannepot, también de los cerveceros belgas De Struise. Chocolate y cerveza belga siempre han ido bien de la mano. Andando.

Se trata de la edición de 2009 de su célebre Belgian Strong Dark Ale. Muy oscura, no demasiado carbonatada y con bastante presencia. Al olfato café. En boca tiene bastante cuerpo. Muy sabrosa. Los sabores intensos nos recuerdan a los higos secos, las uvas pasas y las ciruelas pasas. El café bastante presente. No me ha resultado excesivamente dulzona. El puntito belga muy sutil y el alcohol ultra bien integrado. Nadie diría que tiene un 10,0%. Birrote muy top y muy buena manera de cerrar un menú épico.

14 de diciembre de 2019

De Struise - Struise Rosse

La tercera cerveza para maridar con el menú "festival" del Celler de Can Roca me puso en un apuro. Hubiese continuado con Lambic -para el pescado- pero todas las Cantillon y las Tilquin de la carta ya las había probado. La Parcela de Jolly Pumpkin me pareció arriesgado, quizás debiera haber pedido una Farmhouse de Jester King, pero finalmente me decanté por la Struise Rossé de los archiconocidos De Struise. Pensé que le iría perfecta para el plato de cochinillo,pero claro, el cochinillo llegó al final de la comida cuando ya me la había acabado. La triste y cruda realidad es que la acabé maridando con entrantes y pescados, que no pegaban nada, pero eso sí, estaba todo muy rico.

Se trata de la edición de 2015 de esta Belgian Ale de los cerveceros de Vleteren. De color pardo y no excesivamente carbonatada. Es una cerveza maltosa, no excesivamente alcohólica (6,0%), dulce y con notas de caramelo. Matices de orejones, higos secos, uvas pasas y un puntito sutil de café. También tiene el toquecito característico -suave- de la levadura belga. Muy rica pero en el momento equivocado.

13 de diciembre de 2019

Cap D'Ona & El Celler de Can Roca - La Garrofera

La cerveza de hoy forma parte del maridaje de vinos seleccionados por Josep Roca para el menú "festival" del Celler de Can Roca. Concretamente se utiliza para maridarla junto al aperitivo "memoria de un bar a las afueras de Girona". También está en la carta de cervezas por si a alguien le interesa probarla pero decide prescindir del maridaje de vinos.

La cerveza la ha realizado la cervecera Cap D'Ona -de la que hace muchísimos años que no teníamos noticia- y en la que se ha involucrado el mísmisimo Josep Roca junto con todo su equipo, en un proyecto al que han llamado Ars Natura Líquida.

La receta lleva un 41% de algarroba y se le ha añadido artemisa. Al olfato nos llega un aroma floral agradable que atribuyo a la artemisa. En boca es una cerveza sabrosa, con la algarroba bien presente, y con ese toque fresco que le aporta la artemisa. Es una cerveza muy curiosa, bastante distinta a cualquiera que hayamos probado, y creo que funciona bastante bien como aperitivo. 6,1%.

12 de diciembre de 2019

3 Fonteinen - Armand & Gaston

Lo prometido es deuda, así que hoy toca reseñar de manera individual todo lo bebido durante nuestro magnífico ágape en El Celler de Can Roca.

La primera en caer fue la Armand & Gaston de la brasserie belga 3 Fonteinen. Pensé que resultaría bien como aperitivo y no me equivoqué. Qué queréis que os diga, a mi las Lambic me habren mucho el apetito.

Se trata de una Gueuze Edición 17-18 Blend nº29. El aromilla ya nos dibuja una sonrisilla de complicidad en la cara. Esto va a molar. En boca es moderadamente ácida -también es cierto que me estoy acostumbrando demasiado bien a estas movidas de fermentación espontánea- y ligera de trago. Entra con alegría. Entre los sabores que le podemos encontrar aparece la madera, el sabor a cuerazo característico del estilo, ese punto avinagrado, algo de vino añejo, algo cítrica -que la hace muy refrescante- y un toque asidrado. La compartí con mi compañero de mesa y le voló los sesos por los aires. Dice que en la vida había probado algo igual. A mí me pareció excepcional. 6,3%. Fue un grandísimo acierto.

10 de diciembre de 2019

El Celler de Can Roca - Girona


No voy a negar que aún estoy con el subidón y sin haber sido capaz de asimilar todo lo vivido el pasado 6 de diciembre en El Celler de Can Roca. El Celler era ese pin en mi mapa de Google de los sitios cerveceros que aún me quedan por visitar en la vida que brillaba por encima del resto, y sinceramente, veía poco probable conocerlo. Por fin el sueño se ha hecho realidad. Es un hecho. Y sí, ¡esto es Mundo Birruno! No nos hemos equivocado de blog. En el Celler de Can Roca, además de vivir una experiencia gastronómica única vamos a poder realizar un excelente maridaje de cervezas ¡tienen una carta genial! Tras sus puertas nos esperan los hermanos Roca, los verdaderos magos y artífices de todo esto. A través de estas líneas voy a intentar plasmar toda la experiencia desde que cruzamos el umbral de la puerta hasta nuestra salida. Espero que lo disfrutéis y os animéis a visitarlo. Es una experiencia única en la vida. Os aseguro que vale la pena.

Ubicado en Girona, El Celler de Can Roca ha sido el mejor restaurante del mundo los años 2013 y 2015 según la revista Restaurant. Fue fundado en el año 1986. Está dirigido por los hermanos Joan, Josep y Jordi Roca. Joan es el chef, Josep el jefe de sala y Jordi Roca el pastelero. En el año 2002 ganó su segunda estrella Michelin y en 2009 la tercera. El Celler de Can Roca destaca por ofrecer la excelencia al cliente en todos los sentidos. El mundo cervecero no ha sido obviado. El Celler destaca en muchísimas cosas por encima del resto, y una de ellas es precisamente por dignificar la cerveza y entenderla como un producto gastronómico. Desde hace muchos años llevan mimando este aspecto. Muestra de ello es que le encargasen a Mikkeller una soberbia Hoppy Pilsner para el restaurante. O que el mismísimo Jordi Roca se implicase con Ales Agullons en la elaboración de la Roca & Carbó. Y sin remontarnos tanto en el tiempo, actualmente Josep Roca tiene en marcha el proyecto Ars Natura Líquida, donde además de elaborar vinos, sakes y licores, realiza una colaboración junto a la cervecera francesa Cap D'Ona para la creación de una cerveza que sirva de maridaje con los platos del restaurante. Sería la antítesis de algunos restaurantes y chefs con estrellas Michelin que publicitan y trabajan con grandes gigantes industriales. Ese matiz para mí lo cambia absolutamente todo.

Nuestra experiencia comienza el 1 de enero durante las campanadas de año nuevo. Nuestro amigo Javier Bueno lleva ya muchos años seguidos delante del ordenador, sin poder comerse las uvas junto a su familia, para conseguir mesa en el Celler de Can Roca. Las mesas se evaporan en cuestión de segundos, así que es preciso realizar la reserva con la máxima celeridad posible. Este año por fin hubo suerte y consiguió una mesa para diez personas. No era su idea, pero pensó que ya la iría llenando. Y así fue. Al final al ágape se apuntaron varios amigos, mi hermana, mi prima con su pareja y finalmente mi mujer y yo. La mesa era para el 6 de diciembre, ¡más de 11 meses de antelación! La espera ha sido larga pero ha merecido la pena. Nunca hizo más justicia el dicho de "lo bueno se hace esperar". Desde estas líneas quiero enviarle mi más sincero agradecimiento a Javier, por su tiempo, su esfuerzo y tesón para conseguirnos la mesa.

El restaurante abre a las 12:30 del mediodía. La entrada al comedor se realiza sobre las 13:30. Durante ese lapso de tiempo se propone a los comensales esperar en la terraza -si el tiempo lo permite- o en el salón. Nos hizo un día espléndido, pero al ser prácticamente invierno el frío nos invitaba a quedarnos dentro. Recomiendo llegar con suficiente antelación. Nosotros salimos de casa con tiempo de sobra, sin embargo, nos cogió el atasco monumental que se formó en la AP-7 con motivo del puente de la Purísima. La verdad es que hubo momentos de tensión y nervios en el coche porque estábamos totalmente parados. Finalmente llegamos a las 12:50, con tiempo suficiente para reunirnos con el resto de comensales, comentar la jugada y tomarnos los primeros vermús y, en mi caso, la primera cerveza. No os preocupéis por el tema aparcamiento porque el restaurante dispone de parking propio para los clientes.

Antes de entrar al comedor se invita a los comensales a visitar sus cocinas. El corazón del Celler de Can Roca. Es muy excitante visitar y poder ver desde primera línea cómo se elaboran los platos y qué es lo que se respira entre los fogones del mejor restaurante del mundo. En cocina trabajan unas 60 personas, 30 cocineros para el turno de comidas y otros 30 para el turno de cenas que se van alternando. El personal de sala trabaja la jornada completa. En total son 25 profesionales, y entre ellos hay 3 metres y 6 sumilleres. Una de las reglas del Celler de Can Roca es que siempre debe haber como mínimo uno -en el peor de los casos- de los hermanos en el restaurante. En el mejor podemos encontrarnos a los 3. En nuestro caso tuvimos la suerte de poder conocer tanto a Josep como a Jordi. Joan no se encontraba allí en aquel momento. Fue todo un placer estrecharles la mano y agradecerles su trabajo.

Sobre las 13:30 se hace pasar a los comensales al comedor y se les acomoda en la mesa. En nuestro caso éramos 11 personas. Una de las singularidades del Celler de Can Roca es que no dispone de carta. Únicamente existen 2 tipos de menús para elegir, tanto en las comidas como en las cenas. El menú "Degustación de clásicos" consta de 5 platos y 2 postres, cuesta 190€ y el maridaje con la selección de vinos de Josep Roca cuesta 75€ más. El menú "Festival" consta de 12 platos y 3 postres, cuesta 225€, más 110€ adicionales si se opta por elegir el maridaje con la selección de vinos de Josep Roca. El menú tiene que ser el mismo para toda la mesa. El maridaje es opcional e individual. Nuestra mesa optó por el menú "Festival". Los no conductores eligieron el maridaje de Josep Roca, los conductores eligieron compartir alguna botella de vino, o alguno incluso por no beber y yo fui el único que eligió cerveza. Hay que abrir camino.

Tengo que añadir que además de los 15 platos que consta el menú hay que sumar los aperitivos, que no son pocos, y que están incluidos en el precio del menú. Y por último, una vez concluido el ágape, se pasa a los cafés, petit fours y licores. Os aseguro que nadie salió con hambre. Es más, ningún comensal cenó aquel día.

A continuación iré detallando plato por planto en qué consiste el menú "Festival" de inicio a fin, y por último, como es tradición en el blog, haré un balance de las cervezas que tomé. Durante los días posteriores a esta publicación, iré posteando las fichas de cada cerveza de manera individual, para que os sea más fácil encontrarlas a través del buscador o de las etiquetas, tanto por estilo como por origen. Aclarado esto, ¡que comience el festival!

Empezamos los aperitivos con la experiencia "Comerse el mundo". Se trata de un globo terráqueo donde orbitan 5 tapas, cada una de ellas relacionada con la gastronomía de un país determinado. Se comienza por Turquía. Se trata un guisado de cordero, yogur, pepino y cebollino con menta. Continuamos con Egipto -comiéndonos la pirámide de Guiza- y más tarde pasamos a México, donde nos espera un mini taco de jicama, mango, cebolla, limón, achiote y cilantro. Luego, los hermanos Roca nos proponen un juego: adivinar cuál de las 2 tapas restantes pertenece a Perú y Japón. La peruana es una causa limeña y la japonesa un mochi de pulpo y jengibre. Al accionar los satélites se abre el globo terráqueo dando paso a la última tapa: Singapur, que es un chili crab con salsa picante.


Más tarde, pasamos a la "Memoria de un bar a las afueras de Girona", donde los hermanos Roca homenajean sus orígenes con un desplegable que recrea su primer bar. En esta experiencia nos vamos a comer unas mini tapas de nueces caramelizadas con curry, riñones al jerez, bombón de genciana y naranja (¡que explota en la boca!), canelón de Montse y un taco de botifarra de perol con níscalos. Después viene la tapa de ventresca de atún con jengibre. De lagrimita.



Aparecen los camareros con unos bonsáis de olivo. De ellos cuelgan las siguientes tapas: el helado de oliva verde y la tempura de oliva negra. Más adelante viene la tapa de polen de pino, piñón, aguacate, espárrago verde y vinagreta de piña. Y ¡atención! para finalizar los aperitivos, el merengue de trufa y yema de huevo y el brioche de trufa. Yo tengo especial debilidad por la trufa, y la verdad es que la experiencia fue espectacular.


Después de los aperitivos comienza el menú. El primer plato es un mar y montaña vegetal, algas, hierbas y flores. El segundo plato es una ensalada naranja, que consiste en: puré de boniato, puré de zanahoria, azafrán y vinagre, mermelada de yuzu, salsa de zanahoria, mandarina, manzana, zumo de naranja, jengibre, salsa de sriracha, mango a la brasa, remolacha amarilla, ensalada de chirivía, tupinambo y mango, aire de piparra, botarga y erizos de mar. La espuma desprendía un aroma increíble, y el toque del yuzu una brutalidad. El tercer plato consistía en unos encurtidos de flores con salsa romesco de nueces, encurtidos de endivia, de flor de mora, de flor de oxalis, de brotes de malva, jicama y caviar cítrico. Alucine. Había ingredientes de los que no había oído hablar en mi vida.


El cuarto plato era una sopa de castañas hecha con: puré de calabaza, consomé de tupinambo, castaña asada, puré de cebolla, miso de estragón y setas. El quinto plato era un ajo blanco de caballa con trampantojo de tofu. Con el sexto vino la anguila ahumada con uvas, aceitunas negras y shiso morado. Espectacular. Nunca había probado la anguila y me encantó. Aún no he conseguido explicarme cómo cortaron las uvas tan finitas.


El séptimo plato era la gamba marinada en vinagre de arroz, jugo de la cabeza, patas crujientes y velouté de algas. El octavo la cigala con salsa de sobrasada, velouté de cigala y gelée de perejil. Impresionante. El noveno era la merluza semicurada, jugo de las espinas, pesto de espárragos y rúcula, piparras a la parrilla y aire de aceite de rúcula.


El décimo plato consistía en un cabracho al vapor relleno de algas y anémonas con un suquet ligero. Me encantó el plato que lo contenía, y por supuesto el contenido. El undécimo el tatín de cochinillo ibérico con nabos Kabu al vino tinto y chantilly de enebro. ¡Cómo me gusta la piel crujientita del cochinillooo! Y el duodécimo el pithivier de pichón con espinacas y trufa, salsa de pichón y salsa de clorofila de las espinacas. Una locura.


Se acercaba el final de nuestra experiencia con los tres postres que cerraban el menú. El primero de ellos se llamaba "Petricor", y consistía en un destilado de tierra, helado de sirope de pino, galleta de algarroba, polvo de abeto y una teja de cacao. El segundo plato, titulado "Flor blanca", consistía en una fina perla que al cascarla contenía saúco, acacia, azahar, guanábana, lichi y manzana verde. Por último, y como broche de oro, vino la "Haba de cacao", que consistía en  una crema de habas de cacao con mousse de chocolate e infusión de la cascarilla del cacao. Está elaborado en el obrador del Celler de Can Roca con habas de cacao de la comunidad indígena de los arhuacos de la zona de Sierra Nevada en Colombia.

La verdad es que bastante antes de que acabe el menú ya se está muy saciado. Los tiempos de salida de los platos me parecieron excelentes, en su justa medida, permitiendo disfrutar de todos y cada uno de ellos y sin que en ningún momento hubiese ningún tipo de pausa o espera. Todo a un ritmo perfecto. Para acabar, el servicio toma nota de los cafés e infusiones. Para la sobremesa, aparece el carrito articulado del restaurante repleto de petit fours. La verdad es que uno se los come por pura gula: bolitas de chocolate tipo "Ferrero Rocher", gominolas de mora, bombones de pipas y de pistacho, galletitas, bolitas de anís y unas filigranas de yuzu que ya descarté probar porque no podía más. Si la sobremesa se alarga, el servicio invita a los comensales a relajarse y ponerse cómodos en la sala donde se realiza el vermú. Allí pudimos disfrutar de nuestros últimos momentos en el Celler, entre aguas, licores y algún que otro gin tonic. Fue una experiencia única y que recomiendo realizar al menos una vez en la vida. Máxime cuando lo tenemos tan cerca.

Antes de irnos, solicitamos si era posible visitar la bodega. Muy amablemente, el encargado nos acompañó allí para poder ver las más de 60.000 botellas de más de 4.000 referencias diferentes de vino que se almacenan en una cámara refrigerada. Finalmente salimos del restaurante a las 19:30.

Seguramente, llegados a este punto, estaréis muy intrigados en su carta de cervezas. El Celler de Can Roca apuesta muy fuerte por el producto de proximidad. Tenían gran variedad de diferentes cervezas de Ales Agullons -con los que colaboran estrechamente- así como de Moska, Balate, La Vella Caravana, Segarreta, Vic, Nart y Cap D'Ona. Además, numerosas variedades de la serie Spontan de Mikkeller -con los que también han trabajado- y alguna Sour de Brekeriet. Si apostamos por las Lambic en El Celler cuentan con el triunvirato de Cantillon, 3 Fonteinen y Tilquin, que para mí son los máximos exponentes del estilo. Para las belgas clásicas tienen diferentes variedades de Chimay, Rochefort, De Struise, St. Bernardus y las clásicas Orval y nuestra querida Duchesse de Bourgogne. En cuanto al tema americano, creo que nadie le hará ascos a unas magníficas botellas de Jolly Pumpkin y Jester King. Una gran selección.

Bien, tan solo agradecer a todo el equipazo del Celler de Can Roca por hacernos vivir esta experiencia inolvidable. Cuentan con un equipo de lujo que te hacen sentir como en casa, gracias a todos. Y especialmente a Josep y Jordi Roca, siempre incansables, por su preciado tiempo y amabilidad. Pongo con gran orgullo y emoción su correspondiente pin en nuestro Mapa Birruno.

Balance de daños:

-3 Fonteinen - Armand & Gaston. Para ir abriendo boca, aún sin entrar en el comedor, me pedí esta magnífica Gueuze de 3 Fonteinen. Se trata de la Edición 17-18 Blend nº29. Fue un gran acierto. Perfecta como aperitivo, ideal para abrir el apetito y maridaba a la perfección con los aperitivos y entrantes del menú. No excesivamente ácida, con el característico sabor a cuero, vino añejo, madera y punto asidrado. Espectacular. 6,3%.

-Cap D'Ona & El Celler de Can Roca - La Garrofera. Con el maridaje de vinos de Josep Roca se incluía esta cerveza para acompañar los aperitivos. Yo no realicé el maridaje, pero como compartí la 3 Fonteinen con mi compañero de mesa, él no dudó en compartir ésta conmigo. Se trata de una cerveza en la que se ha involucrado personalmente Josep Roca junto a su equipo en un proyecto al que han llamado Ars Natura Líquida. Está elaborada con algarroba y artemisa. El sabor de la algarroba está muy presente y la artemisa le da un toque muy fresco que la hace muy bebible como aperitivo. 6,1%

-De Struise - Struise Rosse. Para entrar en faena me pedí esta Belgian Ale (edición 2015). La verdad es que la había pensado maridar con las carnes, pero la verdad es que acabé maridándola con todos los pescados por un fallo mío al no recordar bien el menú. No obstante estaba muy rica. Muy maltosa, con toques acaramelados, algo de café y frutos viejos. La reseñaré con más detalle en la ficha individual que publicaré dentro de unos pocos días. 6,0%.

-De Struise - Pannepot. Por último, para maridar con los postres, me pedí la edición del 2009 de esta bestialidad de Belgian Strong Dark Ale. Muy oscura, con notas cafetosas, higos secos, uvas pasas y ciruelas pasas. Una locura de 10,0%.

El Celler de Can Roca              Can Sunyer 48, Girona              www.cellercanroca.com             restaurant@cellercanroca.com             972  222  157

7 de diciembre de 2019

Russian River - Pliny The Elder

Por fin llegó ese día con el que soñamos todos los cerveceros, ese día en el que le quitamos la chapa a la mítica Pliny The Elder, el unicornio de las cervezas. Durante mucho tiempo fue considerada la mejor Imperial IPA del mundo hasta que fue destronada por Pliny The Younger, como no podía ser de otra manera, ambas de la cervecera Russian River.

Un halo de misticismo siempre ha rodeado esta cerveza, casi imposible de encontrar, incluso en Estados Unidos, donde solo podía comprarse en lugares contados de San Francisco -y evidentemente en Santa Rosa, donde la fabrican- con la venta limitada a una botella por persona. Actualmente ya se encuentra con algo más de facilidad, tanto en botella como en tirador, y la venta no está limitada. Yo la he podido conseguir a través de mi colega del canal de YouTube El Día De La Cerveza que estuvo recientemente en San Francisco y fue tan amable de traerme una para mí. Le estaré agradecido eternamente. ¡A tu salud compañero!

Antes de comezar la reseña haré una pequeña introducción de quién era Gayo Plinio Segundo, AKA Plinio el Viejo, el señor que da nombre a la cerveza. Nacido en la ciudad de Como (Italia) en el año 23 DC, el amigo Pliny fue un escritor, militar y naturalista del Imperio Romano. Entre las obras de Plinio se encuentra Naturalis Historia, que es el primer texto que se conoce donde se documenta la existencia del lúpulo, esa planta cannabácea que veneramos. Dicho esto ya nos queda claro el motivo del nombre de la cerveza.

La abrimos con cierto nerviosismo. Nada más sacar la chapa ya nos viene un aroma a cítricos de alucine. Creo que voy a llorar. La sirvo en el vaso adecuado para IPAs, presenta un bonito color dorado limpísimo, sin turbidez ni poso. La carbonatación es abundante, y genera una gruesa capa de espuma persistente de color blanco. Al olfato es todo cítricos y algún puntito de aromas tropicales. En boca entra como el agua. Muy cítrica, destaca la mandarina, quizás algún puntito de limón o lima también, bastante notable el pomelo y un suave sabor herbáceo que aporta frescor al conjunto. Quizás el primer sorbo no sorprende. De hecho no vas a encontrar ningún sabor que no hayas encontrado antes en alguna otra IPA que hayas bebido anteriormente, quizás por ello a alguien podría resultarle decepcionante. No, no vamos a tener apariciones marianas, pero sí vamos a encontrar una Imperial IPA perfectamente ejecutada. Conforme avanza la degustación se puede sacar alguna nota de fruta de hueso y fruta tropical. El final es moderadamente amargo, sin aristas, nada estridente, quizás un pelín seco, cosa que me agrada. Nada de alcohol (8,0%), es una maravilla lo bien hecha que está. Todo en su justa medida, todo en su sitio, ultra bebible a la par que sabrosa. Birrote épico. Me ha dejado loco. No veo el día que pueda viajar a Santa Rosa.

6 de diciembre de 2019

Nøgne Ø - Norsk Høst

Traemos de vuelta a los noruegos Nøgne Ø, en esta ocasión con una cerveza especial, sin lúpulo, a la que han añadido trigo, arándano rojo, brotes de abeto y mirto de Brabante. Para la receta han utilizado levadura Farmhouse y agua local. Por el hecho de prescindir del lúpulo la podríamos catalogar como una cerveza Gruit.

Norsk Høst. Se trata de una cerveza de color dorado, sin apenas gasificación y con una escasa espuma que desaparece rápidamente. Nada de turbidez. Al olfato nos llega el trigo y un olorcillo a bosque que alimenta.

En boca es una cerveza muy ligera y de sabores sutiles. El poco cuerpo, la falta de gas y la falta de amargor le dan al conjunto una sensación muy aguada. No obstante todos los sabores de los ingredientes están ahí presentes. El trigo se percibe perfectamente. El saborcillo del abeto le da un rollo como de bosque en nuestro vaso muy agradable sin llegar a resultar agobiante. Los arándanos rojos le dan ese punto afrutado, que además va muy bien ligado con el abeto, y por último el mirto de Brabante, que le da ese punto herbáceo bastante especial. De este último ingrediente, la única constancia que tengo en el uso para cerveza es en la Coure de Art Cervesers, que por cierto, urge un revisionado. En general me ha dejado un sabor agridulce. Por un lado la falta de intensidad y la sensación aguada me dejan bastante a medias. Por otro lado, los sabores son ricos y la receta muy interesante. Solo para cerveceros aventureros y con ganas de probar cosas diferentes. 4,5%. Comprada en la General de Begudes de Valldoreix por 3,35€.

5 de diciembre de 2019

Laugar & Perro Libre - Braskadi

Hoy traemos de vuelta a la cervecera Laugar, que sin laugar a dudas es una de las más destacadas de Euskadi. En esta ocasión han trabajado conjuntamente con la cervecera brasileña Perro Libre -de la que no conocíamos su existencia-  para elaborar esta Russian Imperial Stout donde han dado rienda suelta a todas sus fantasías cerveceras y le han echado de todo ¡venga! ¡¡¡festivaaaaaaal!!!

La receta lleva copos de avena, nibs de cacao, uvas pasas y madera de palo santo. La sirvo en copa escanciándola y lo máximo que consigo sacar es esa fina capa de espuma de color beis. Prácticamente sin carbonatación. El color es negro y opaca, de aspecto oleoso. Un petrolaco, vamos.

Al olfato el palo santo y el cafelito. En boca el sabor del palo santo es bastante predominante. Me ha recordado mucho al sabor del coco, o eso o ya estaba desvariando con su 10,5% de graduación. No encuentro las uvas pasas, sí se pueden encontrar las notas del cacao puro y sobre todo el saborcillo que le confiere la madera, que es bastante peculiar y entiendo que no le pueda agradar a todo el mundo. A mí personalmente sí, y además le da ese toque especial diferente a todas las Impys que hayas probado. Comprada en la General de Begudes de Valldoreix por 3,80€.

4 de diciembre de 2019

Alvinne - Wild West Grape Edition

Buenas tardes amantes de lo ácido. Hoy os traigo un ejemplar que os pondrá la cara como la del Fary lamiendo yuzu. La joyita la ha elaborado Alvinne, brasserie belga que se caracteriza precisamente por tener en sus fermentadores más ácido que en la ruta del bakalao. La culpable de todo ello es la cepa de levadura de la casa: Morpheus.

La cerveza se llama Wild West, y sobre ésta existen varias versiones. La que hoy describo aquí es la versión con uva de la cepa italiana Primitivo que ha sido envejecida durante 6 meses en barrica de roble.

De color cobrizo y con escasa y efímera carbonatación. Al olfato algo nos dice que vamos a tener una experiencia bastante Sour. En boca es una cerveza claramente desequilibrada hacia el lado ácido de la vida. Muy ácida. No la recomiendo para personas poco familiarizadas con este tipo de cervezas. Afortunadamente aparece el dulzor de la uva, sutil, pero aparece. Sabor avinagrado característico de este tipo de brebajes, el toquecillo agradable de la madera y acidez como para fundirte una caja de Almax. 6,0%. Comprada en la General de Begudes de Valldoreix por 4,25€.

3 de diciembre de 2019

Half Acre - Pony Pilsner

Hoy por ser el día de mi onomástica voy a reseñar una cerveza de las que no se ven a este lado del charco. Me la trajo Mireia -una amiga de la familia- que estuvo de viaje en Chicago y que fue tan maja de traernos un par de ejemplares de Half Acre.

Se trata de una cerveza Pilsner a la que han  bautizado con el nombre de Pony Pilsner. Desconozco los motivos, lo mismo son muy fans de la saga "Mi pequeño pony", al igual que mi hija.

De color dorado velado, y muy carbonatada. Genera una copiosa capa de color blanco que va dejando un bonito encaje de Bruselas. Al olfato mucho cereal, también un punto sulfuroso. En boca es una orgía de cebada. Muy sabrosa, ligera de trago, nada cansina, entra de muerte. Final moderadamente amargo no muy seco. Es el claro ejemplo de cerveza Pilsner artesanal que yo personalmente pincharía si tuviese una cervecería. Ganaríamos muchos adeptos al craft con cebos como éste. Te fundes la yonkilata de pinta en cero coma. 5,50%. Muy rica y muy fina.

2 de diciembre de 2019

Gora - Atemo

Traemos de vuelta a la cervecera donostiarra Gora, con los que tuvimos la primera toma de contacto este verano. Tanto la primera como la segunda han ido bastante bien.

En esta ocasión os traigo Atemo, una New England IPA elaborada con trigo y copos de avena y los lúpulos Citra y Mosaic. Recetas así no suelen fallar. En la ilustración se puede observar una escena cotidiana de la localidad de Algete.

De color entre dorado y anaranjado. No se aprecia excesiva turbidez característica de este tipo de zumazos. La carbonatación es abundante y de color blanco.

En boca es un delirio de sabores tropicales. Mucha papaya y fruta de la pasión, también pomelo al final. Muy fácil de beber, tiene poco cuerpo y no es nada sedosa, de modo que entra con alegría, pero no me encaja con las típicas New England IPAs sedosísimas y con cuerpazo, yo la dejaría en Hazy IPA o en IPA a secas. 6,2%. Muy bebible. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 4,40€. A diez céntimos el centilitro.

1 de diciembre de 2019

Naparbier - Mind Control

Comenzamos este mes de diciembre con producto enlatado de los navarricos Naparbier. Hoy os traigo su Mind Control, una de las tantísimas IPAs del extensísimo catálogo de los de Noáin. La de hoy está elaborada con los lúpulos Cascade y Amarillo

Es una India Pale Ale de color dorado, no demasiado turbia, hasta que se sirve el poso, que pasa de dorado a amarillento. La espuma es abundante y tupida. Al olfato encontramos cítricos, notas herbáceas y un puntito de alcohol, no excesivo pero perceptible. En boca continúa en la misma línea, rica de sabor, y con los sabores cítricos y herbáceos que resultan refrescantes en boca y animan a fundirse la lata de 44cl. Un puntito de alcohol también perceptible en el sabor (7,0%) y un final moderadamente amargo. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 4,50€.

29 de noviembre de 2019

Heller - Helles Schlenkerla Lagerbier

Para los amantes del beicon os traemos hoy la Helles Schlenkerla Lagerbier, de la célebre cervecería de Bamberg, famosa en el mundo entero por su cerveza ahumada. La de hoy es con toda cerveza la más suave de la casa, y quizás precisamente por ello, la que sea la mejor referencia para adentrarse en terreno smoky. Para los que seáis muy adeptos a las Rauchbier, ésta quizás os sepa a poco.

Se trata de una cerveza Helles. No lleva malta ahumada. El caso es que se elabora en los mismos recipientes que el resto de Rauchbier de la casa, y por tanto coge todo el saborazo de la cerveza ahumada, no excesivo, pero sí evidente.

De color dorado, muy clara y sin turbidez alguna.. La carbonatación es abundante y de color blanco, con cierta persistencia. Al olfato el aroma a panceta ahumada es muy notable, así como a cebada y alguna nota de miel. En boca es muy ligera de trago, con notas dulzonas de cereal y algo de miel. En boca tiene el puntito a ahumado que las clásicas salchichas alemanas. Es una cerveza rica y de trago fácil y en ningún momento se hace cansina porque entra con bastante alegría. Muy recomendable para los que queráis probar cosas diferentes. 4,3%. La trajo un colega para cenar. No sé dónde la compró ni lo que le costó.

28 de noviembre de 2019

Grimm - Icing On The Cake

Uno de los birrotes que me agencié a través de la tienda online de Mikkeller fue esta magnífica Imperial Milk Stout con cacao y vainilla de los neoyorkinos Grimm.

De esta cervecera de Nueva York es prácticamente imposible encontrar nada por aquí. Que yo conozca, la única tienda de España donde la podríais encontrar es en el Sr. Lúpulo de Gijón, donde este verano me estaba poniendo ojitos, pero que al final descarté por su elevado precio. El destino me ha brindado una segunda oportunidad pudiéndola comprar bastante más barata a través de la mencionada web.

A lo que vamos. Icing On The Cake es como se llama esta joyaza. La sirvo en vaso para Stouts y presenta un aspecto oleoso, totalmente negra y opaca y con una buena capa de espuma de color beis, no excesiva, pero sí suficiente para formar una crema muy suave y tupida, a la vez que duradera. Al probarla es terciopelo en boca. Muy sedosa, con muchísimo cuerpo y con una suavidad brutal. Saborazo de café, la vainilla está muy presente y su sabor es espectacular, y finalmente el toque achocolatado del cacao que es lo que acaba de rematar un birrote épico. 10,0% que no se notan nada, entra como Cacaolat (Cholek en otros lares). Sublime.

27 de noviembre de 2019

QCatBar - Sant Cugat


Siguen proliferando como setas las cervecerías y negocios con cerveza artesana en Sant Cugat del Vallès. El ultimo en aterrizar ha sido el QCatBar, y con éste ya son 51 grifos craft en la ciudad vallesana. ¡Ojito! que ya les gustaría a muchas capitales de provincia tener un panorama cervecero así. He dicho en numerosas ocasiones que lo único que falta ahora en Sant Cugat es una tienda con birrotes craft y con todo el género refrigerado y parece ser que alguien me ha escuchado, así que estad atentos a mis próximas entradas. A lo que vamos, hoy nos vamos a tomar las birras en el QCatBar, que es la sede santcugatenca del CatBar de Barcelona, que antiguamente tenía su sede en Vía Laietana pero que se han mudado recientemente al Carrer de la Bòria, muy cerquita de su local antiguo. Cosas de la especulación inmobiliaria.

El QCatBar se encuentra en la calle Valldoreix, en un entrante que da a un asilo -hay que fijarse bien porque es fácil pasarse- a la altura de la Plaza del Doctor Galtés, a mitad de camino entre la estación de ferrocarril y el milenario monasterio.
El local es muy pequeñito, pero cuenta con algunas mesas para el sector fumeta en el exterior. La calle es peatonal y eso se agradece. Dentro hay unos pequeños taburetes en el ventanal, diferentes mesas donde poder disfrutar de nuestras cervezas y el clásico espacio en la barra para poder beber mientras se entabla conversación con el personal. También tienen un piano, por si alguien se anima a tocar el "Para Elisa" o la canción de Barrio Sésamo. La decoración es bastante ecléctica, pero la luz tenue nos da calidez y sosiego. A la hora que realizamos nuestra visita -un jueves por la tarde- se estaba muy tranquilo y estuvimos solos bastante rato hasta que apareció una familia con su muchachada.

El QCatBar cuenta con 9 grifos, tres de ellos son bombas de mano. La selección es nacional y se tiene muchísimo en cuenta que sea un producto de proximidad. Cuanto más cercano sea el producto menos emisiones de CO2 y seguramente nos llegará más fresco que si viene  de más lejos. Por lo que he ido viendo a través de su instagram suelen tener pinchado Art, Espiga, La Pirata, Marina, Hope, La Surfera o Florestina. Todo producto muy cercano. También hay un tirador que tienen destinado para sidra asturiana. Nunca había vistosidra de tirador y la verdad es que me ha sorprendido. Es una opción interesante. Por si nos acompaña el hater de la birra de turno tienen refrescos de Fritz Cola. No vi ninguna nevera con cerveza artesana enlatada o embotellada. Estaría bien contar con alguna opción más que la que hay en los tiradores. Cada vez hay más beerhunters, quèvolsquitidigui.

Para maridar nuestras cervezas cuentan con maridaje veggie. Todo vegano, nada de inviego (si no hago la broma reviento). Tienen diferentes tapas, donde no faltan las célebres patatas bravas, y diversidad de hamburguesas veggie combinadas con diferentes ingredientes. También tienen menú diario, a base de ensaladas, cremas de verduras, pasta, etc, etc... Nosotros solo tuvimos tiempo para echar unas birras y no nos quedamos a cenar, pero todo se andará.

Va creciendo la oferta craft en Sant Cugat, que siempre es motivo de alegría y júbilo general. Pues nada, les colocamos su correspondiente pin en nuestro Mapa Birruno.

Balance de daños:

-Hope & La Surfera - Black Panther. Para comenzar la tarde me pedí esta Stout con cacao fruto de la colaboración entre Hope (Sant Sadurní d'Anoia) y La Surfera (Tarragona). Muy sedosa, muy sabrosa, con el saborazo del café -riquísimo- y ese plus que le da el cacao. Final amargo (40 IBUs). Muy rica. 7,0%.

-La Florestina & CatBar - Best. Best Bitter de la casa en colaboración con La Florestina. Con muy poco cuerpo, de carácter maltoso, y con un puntito hoppy muy tímido. 4,0%.

-La Pirata - Pils. También quisimos probar la nueva Lager de los de Súria. Muchísimo cereal en boca, muy rica y ligera de trago. Final moderadamente amargo. Perfecta para newbies y para bares que no tienen público craft. Es una buena manera de engancharse a las artesanas. 5,1%.

-Guerrilla Imports - Ultramar. Nos llamó la atención de que tuviesen sidra asturiana artesana de tirador, y como también cuenta para el untrapper ¡pues venga una ronda!. Sidrina güena sin escanciar y con todo el vaso lleno del tirón. Servida así quizás a más de un asturiano le daría un parraque. Pero que vamos, para mí que no soy ningún entendido en sidras me pareció muy rica y refrescante. 6,0%.

QCatBar              Valldroeix 5, Sant Cugat del Vallès (Barcelona)           www.catbarcat.com            catbarcat@gmail.com