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7 de agosto de 2025

Ma Che Siete Venuti a Fà - Roma

 

Han pasado diez añazos desde la última vez que visité Roma, pero por fin he podido sacarme una espinita que tenía clavada nel mio cuore. Sí, amigos y amigas, por fin he podido visitar el Ma Che Siete Venuti a Fà, la que algunos dicen es la mejor cervecería de toda Italia.

Fueron poquitos los días que estuvimos de vacaciones en Roma, y la verdad es que lo mío dista mucho de lo de ese filme de Gregory Peck y Audrey Hepburn. Ni paseos en Vespa ni nada de eso. Bueno sí. Emulamos a Peck y Hepburn haciendo la capullada suprema de la mano en la boca della verità.  Aquí el menda con la parienta, hijos, hermanos, cuñados, padres y suegra de aquí para allá por la ciudad eterna. La verdad es que ya me veía otra vez como hace diez años, sin poder visitar el Ma Che Siete, pero, en este caso, una jodienda de Vueling resultó beneficiosa para mis planes birrunos, y es que nos retrasaron considerablemente el vuelo de regreso. Así que el último día, dispusimos de un inesperado tiempo extra que invertimos en visitar el Trastévere, y como no, por fin, el Ma Che Siete Venuti a Fà. Allà vamos.

En 2001 Manuele Colonna (autor de Birra in Franconia) inauguraba en pleno corazón del Trastévere, el Ma Che Siete Venuti a Fa, una cervecería especializada en cerveza artesanal. Este hecho es bastante significativo, ya que por aquel entonces, la cerveza artesanal en nuestro país no es que estuviese en pañales, es que prácticamente no existía (las únicas referencias de la época son Naturbrub de Madrid y La Cervesera Artesana de Barcelona). En Italia nos llevan varios años de ventaja y eso se nota.

El local, a lo largo de los años, se ha convertido en un templo de la cerveza de obligada visita. Manuele suele cuidar muchísimo la selección de sus cervezas. Si lo seguís en redes sociales siempre lo veréis viajando, principalmente por Bélgica y Alemania, conociendo a los productores y catando la cerveza en su lugar de origen. Normalmente lo veréis acompañado de un buen séquito, entre los que se encuentra Martina -AKA La Baronessa della Birra- creadora de contenido y que además suele estar a menudo tras la barra del Ma Che Siete. El año pasado Manuele inauguró una segunda sucursal en Roma (Macche, a secas) en el barrio de Monteverde, cerca del Birrifugio y el Luppolo Station.

Para llegar allí es relativamente sencillo (digo lo de relativamente porque hace diez años me perdí y no pude llegar). Si se cruza el río Tíber por el puente Sisto, una vez en la otra orilla, solo hay que tomar la Via Benedetta y llegar hasta allí. Yo en esta ocasión venía desde el lado contrario. Hice el recorrido a pie desde la basílica de San Pedro cruzando por el puente Giuseppe Mazzini y bajé por Via della Lungara. El caso es que llegué.

Eran las doce y media del medio día de un lunes, por lo que estaba prácticamente vacío. El local dispone de una terraza con cuatro pequeñas mesas para todos aquellos que quieran morir por la canícula romana durante el día. Durante la noche imagino que aquello se pone petao y debe ser imposible poder sentarse. Me consta que se puede beber de pie fuera.

Una vez dentro nos da la bienvenida la barra, que queda a mano izquierda, y ya está, porque no cabe nada más. El espacio es minúsculo, y si solo podéis ver los tiradores en la fotografía anterior es porque no hay espacio para echarse más atrás y enfocar toda la sala. Por un momento pensé: "-¡Esto es todo amigos!", pero afortunadamente descubrí un pasillito que da a otra sala, ésta un poquito (solo un poquito) más grande, con tres mesas altas y un tonel que hace de mesa. Todo con taburetes ante la imposibilidad de poner sillas. Es comprensible dado a que se trata de un edificio antiguo del Trastévere. Aprovechando que mi hijo menor tenía que miccionar bajé al piso de abajo.

Por fortuna, el espacio subterráneo es un poco más grande (y agradable). Allí hay dos sillas, un pequeño sofá, y numerosos taburetes y mesas bajas para tomar unas cervezas más distendidamente.

Manuele será seguramente una eminencia a nivel cervecero y el Ma Che Siete Venuti a Fà fue considerado el mejor pub cervecero del mundo en 2010 por RateBeer, pero, a mi juicio, el negocio tiene algunas limitaciones que restan muchísimo a la experiencia.

En primer lugar, que el espacio sea minúsculo y lleno de pegatinas por doquier (incluso en los espejos del lavabo) resulta muy cargante y claustrofóbico. En mi experiencia pude disfrutar de mis cervezas cómodamente en una mesa mirando el tenis (recordemos que esto ante todo es un pub de deportes) pero imagino que por la tarde/noche allí no debe caber un alfiler. En segundo lugar el local apesta. Lo digo literalmente, huele mal. Esto sucede un lunes a primera hora, no quiero imaginarme un sábado por la noche. Es este tipo de olor que viene del suelo, que durante décadas se ha ido impregnando de alcohol y que con el calor desprende ese hedor. Me recordó a la taberna el Agüelo de la calle Avinyó de Barcelona, donde en una ocasión pedimos una sangría y un amable camarero nos advirtió con un "-Mejor no", o donde un compañero de facultad (era nuestra segunda carrera) recordaba con anhelo que una vez, cuando iba al instituto enganchó un chicle en una viga de madera del techo, y comprobamos que en efecto el chicle seguía allí. Pues el mismo olor. Ahora bien, la selección cervecera es impecable, eso no lo voy a discutir, pero el local es simple y llanamente cutre.

También se echa de menos una pizarra o una pantalla donde se informe a la clientela de lo que hay pinchado. Tienen una etiqueta encima de cada grifo, pero la información es incompleta y nada clara. En el momento de mi visita tenían una Flemish de Opperbacco, la Saison à l'Ancienne de Monpier Gherdenia (de haberla visto seguramente me hubiese pedido ésta), la Saison de Dupont, la Jambe de Bois de Brasserie de la Senne, algo (no se sabe qué) de Alder de 10,5%, la Helles y la German Pilsner de Kanone, una Rauchbier de no se sabe quien, y cosas (no se sabe qué) de Vento Forte, Alder, Birra dell'Eremo y Wirth. Como hacía tiempo que quería catar algo de Alder, me pedí -en un acto de fe- lo que hubiese pinchado, que resultó una IPA. El camarero, bastante parco en palabras, me sirvió una pinta sin ni siquiera preguntarme si quería media o una entera. La alegría de la huerta. Sí se agradece que las cervezas franconas están debidamente marcadas, esto, a mi amigo Hugo del blog Hipos Urinatum seguramente le encantará.

Cuentan con una pequeña nevera con un arsenalete de botellas de Hill Farmstead, 3 Sons, Moksa, Anchorage, Antidoot, Boerenerf, 3 Fonteinen, Cantillon, De Dolle, Maestri del Sannio, Ca' del Brado, Cantina Errante o Brasseria della Fonte. casi nada. Selección de cervezas impecable, nada nuevo. Ahora bien, me planteo seriamente si en un futuro volviese a Roma si me pasaría de nuevo por el Ma Che Siete Venuti a Fà. Se junta aquí toda una amalgama de factores positivos y negativos. De momento les coloco su respectivo pin en el celebérrimo Mapa Birruno.

Balance de daños:

-Alder - Kiwi Party. Revisando las fotografías quizás no es la cerveza que me hubiese pedido, pero tenía muchísimas ganas de conocer el producto de estos lombardos, de los que había leído maravillas. tienen una veintena de Lagers de inspiración europea, pero fui a dar con una New Zealand IPA. Un trabajo muy fino. Muy sabrosa pero a la vez ultrababestible. Notas de piña, cítricos y un toque herbáceo, que entró glugluglú sin enterarme. 6,0%.

-Kanone - Pils. Primera toma de contacto con la brauerei francona. German Pils elaborada con lúpulos Opal, Herkules y Spalter Select. Aroma floral, en boca ultrabebestible, con sabor a malta, grano crudo, pan. De trago ligero pero muy sabrosa. Magistral. 4,9%.

Ma Che Siete Venuti a Fà                Via Benedetta 25, Roma (Italia)              www.football-pub.com              info@football-pub.com          +39  06  4291  8213

1 de agosto de 2025

Be.Re. - Roma

 

Durante nuestro tercer día en Roma fuimos a visitar los Museos Vaticanos. Tal y como salimos, enfilé la curva de la muralla cual Miura tomando Mercaderes con Estafeta para llegar a mi destino de hoy: Be.Re.

Be.Re. es una de las mejores cervecerías de toda Roma (y por ende de toda Italia) que está ubicada en un enclave estratégico, justo en los lindes de Ciudad del Vaticano (de hecho, tienes vistas a su muralla), por lo que cualquier guiri que esté de paso por Roma va a pasar por delante de allí, o al menos, muy cerca. En nuestro caso, al estar alojados en el barrio de Prati, dio para dos visitas. Primero fuimos a tomar un refrigero tras una tarde cultureta en la Capilla Sixtina, y como nos gustó tanto, volvimos todos en tropel para cenar aquella misma noche. Por lo tanto, altamente recomendable, tanto por ubicación como por su repertorio birruno.

Be.Re. es una cervecería con 12 grifos rotatorios, dos bombas de mano y tres barriletes de diferentes versiones del Barley Wine Xyauyù de Baladin, que se sirven directamente de la barrica. Además cuenta con un neverón repleto de unicornios imposibles de encontrar en nuestra geografía.

Inaugurado en 2017, contaba con más de veinte grifos y el doble del espacio con el que cuenta actualmente, a raíz de la crisis sufrida durante y tras la pandemia, y la subida de precios generalizada tras la guerra de Ucrania, Be.Re tuvo que asociarse con la cadena de restaurantes Tripizzino, cediéndole la mitad de su espacio al restaurante, de manera que ambos conviven en una curiosa simbiosis.

El espacio se divide milimétricamente por la mitad, dando lugar a dos espacios -Be-Re. y Tripizzino- dispuestos de manera simétrica y conectados por una puerta entre los dos negocios. Comparten la terraza y allí se puede ir a tomar unas cervezas, comer unos tripizzini con una Pepsi o combinar ambas opciones: comerse unos tripizzini acompañándolos por unas buenas cervezas. Nosotros optamos por la tercera opción.

Hay que aclarar que dentro de Be.Re. solo toman nota de las cervezas, y que dentro de Tripizzino solo toman nota de la comida y los refrescos, de manera que si queremos combinar tripizzini y birras debemos instalarnos en la terraza, que es lo que hicimos nosotros. La terraza es bastante amplia y cuenta con numerosas mesas. Para ser temporada alta y ubicándose en un sitio tan turístico la verdad es que me hice cruces de encontrar mesa libre tanto en nuestra primera como en nuestra segunda visita, máxime siendo un número considerable de personas.

En invierno no sé cómo lo deben hacer, supongo que deben tener unas buenas estufas. Tanto en Be.Re. como en Tripizzino, es posible beber y comer en el interior, pero como el espacio es limitado, hay que hacerlo sentado en un taburete. El interior de Be.Re, quizás más cálido, y con una pantalla para ver los deportes, quizás invita más a apostarse en la barra, disfrutar de unas buenas cervezas y tener una agradable conversación con el barman. El interior de Tripizzino, típico de un local de comida rápida, es más frío, y a mí personalmente no me invita a quedarme dentro.

Hablemos de tripizzini. He mencionado varias veces la palabra sin explicar lo que es. Se trata de una especie de pitas, pero elaboradas con masa madre de pizza y con forma triangular. Al igual que las pitas, se rellenan por dentro, en este caso con guiso, de ingredientes ecológicos. Aunque Tripizzino sea un local de comida rápida, el negocio brilla por la calidad de sus platos. El relleno de sus tripizzini consiste en varios guisos elaborados a fuego lento, con su chup-chup, y que dan lugar a una deliciosa combinación. Cuentan cinco variedades y todas cuestan lo mismo, 5,00€.


Pollo a la cacciatora, con salsa elaborada con aceite de oliva virgen extra, vino blanco, vinagre, ajo, pimienta y romero. Lengua en salsa verde, con lengua de ternera y salsa de aceite de oliva virgen extra, perejil, vinagre, anchoas, olivas, alcaparras, ajo, sal y pimienta. Albóndigas en salsa, con albóndigas de ternera mezcladas con pan, queso Grana Padano, ajo, sal, cebolla, huevo, nuez moscada y pimienta; y con una salsa de tomate que además lleva aceite de oliva virgen extra, apio, zanahorias, cebolla, albahaca, perejil y sal. Nata doble con anchoas, que consiste en una stracciatella de burrata mezclada con anchoas de Calabria. Parmigiana de berenjena, que lleva tomate, berenjena (obvio), queso Grana Padano, mozarella, aceite de oliva, albahaca, cebolla roja y sal. Por si a alguno no le triunfa ninguno de los tripizzini siempre puede decantarse por los típicos sufflì romanos. Cuentan con once variedades diferentes.

A mí me apeteció tremendamente el de albóndigas, que estaba extraordinario, con ese sabor tan típico del sofrito de las albóndigas de mamá. Luego opté por el de lengua en salsa verde, que me pareció exquisito, con la ternera super suave, muy melosa, y con una salsa suave y riquísima. Mis hijos optaron por el de pollo a la cacciatora, que me lo dejaron probar y estaba increíble. Me recordó al pollo a l'ast clásico, pero con el aderezo de la salsa. Todo muy top.

Y si algo hace extraordinario a Be.Re. es su magnífica selección de cervezas, tanto en grifo como en botella. En grifo suelen apostar por producto de proximidad, primando a los mejores elaboradores italianos, como Opperbacco, Ritual Lab, Birrificio Italiano, Rebel's o Rurale. En el apartado foráneo Stigbergets, Beerbliotek, Dupont, Cantillon y una colaboración entre The Lost Abbey y Wicked Weed.

Pero ojo, si andamos con plena predisposición a abrir la cartera, cuentan con verdaderos unicornios. Es una de las pocas cervecerías del mundo donde se pueden encontrar botellas de Antidoot (también os digo que os saldrá bastante más barato si os las bebéis en el Be Hoppy de Madrid), varios ejemplares de -atención- Hill Farmstead, lo que quieras de Cantillon, y alguna cosilla de Boerenerf, Baghaven o 3 Fonteinen. Todo a precios astronómicos como os podéis imaginar. Son cervezas muy exclusivas en un lugar muy turístico.

Sin duda fue la mejor visita cervecera del viaje, donde más tiempo pasamos y donde yo personalmente pude explayarme a gusto. El personal del negocio tremendamente amable e increíblemente rápido. Toda la familia contentísima con la comida y con la selección cervecera y yo satisfecho de haber propuesto el sitio y ver que lo estábamos gozando tanto. Si en otra ocasión vuelvo a Roma, sin duda Be-Re. será una de mis primeras opciones de cerveceo. Hasta entonces coloco su merecidísimo pin en nuestro cada vez más nutrido Mapa Birruno. Ci vediamo!

Balance de daños:



-Birrificio Italiano -TipoPils. Qué os voy a contar, la Italian Pilsner por antonomasia. Increíble de botella, ya a otro nivel de grifo. Fresquísima. Muy aromática. De gusto floral, ultrababestible sin renunciar un ápice al sabor. 5,2%.

-Opperbacco - Nature Terra Podere San Biagio. Llevaba años intentando conseguir algo de Operbacco. Primera toma de contacto con esta Italian Grape Ale de su serie Nature Terra, en este caso con un 20% de uvas de Montepulziano d'Abruzzo, concretamente de los viñedos Podere San Biagio.  Muy afrutada, con mucho protagonismo de la uva, que aporta un sabor agradable y ligeramente dulce y una acidez muy suave, que en su conjunto la convierten en una cerveza altamente disfrutable. 6,9%.

-Rebel's - Tempura Crunch. Hacía muchísimo calor y quería probar alguna IPA de alguna cervecera local que estuviese despuntando en Italia, así que me decanté por Rebel's, de los que me habían hablado muy bien en Beer Time. New England IPA con raíz de galanga (jengibre azul), corteza de lima kafir y dry hopping de lúpulo Soriachi Ace. En nariz tiene un punto que recuerda a la colonia por el jengibre, pero es básicamente de perfil cítrico, con notas de piña y fruta de hueso. . Hazy IPA piña pomelo fruta de verano. 6,0%.

-Rurale - Seta. Witbier lombarda con cilantro y corteza de naranja amarga. Muy flojita, muy suave, ya por el aspecto vemos que dista mucho de las blanquecinas y veladas Wits belgas. Rica, refrescante, pero tampoco me dijo nada. 5,0%.

-Rebel's - Parrot Invasion. West Coast IPA riquísima y muy bebestible. Base maltosa muy rica de fondo, aromas y sabores herbáceos extraordinarios y notas de melocotón y otras frutas de verano. Final bastante amargo. 6,0%.

-Ritual Lab - Tupamaros. Sin duda de lo mejor de la jornada y de toda la estancia en Roma. Doble IPA de corte West Coast. Riquísima, muy lupulada, con sabores herbáceos muy frescos y con una base maltosa que aporta un fondo de caramelo excepcional. El broche de oro de la noche. 8,0%.

Be.Re.            Piazza del Resorgimento 7A, Roma (Italia)            +39   06  9442  1854

22 de julio de 2025

Beer Time - Roma

 

Hace un par de semanas viajé a Roma con la familia al completo. Y cuando digo al completo no me refiero solo a esposa e hijos, incluyo padres, hermanos, sobrina, cuñados e incluso suegra. Un viaje corto de tan solo cuatro días, que entre el avión de ida y el avión de vuelta se reduce a dos y medio, y que al tratarse de un viaje familiar y con un número abundante de personas ya di por perdida cualquier opción de cerveceo. No obstante, yo iba con mi mapa preparadísimo por si sonaba la flauta. Y sonó.

Mientras preparaba dicho mapa, tuve que eliminar un gran número de pins de cervecerías y tiendas de la ciudad eterna que lamentablemente han tenido que cerrar sus puertas de manera permanente -con negocios emblemáticos como Bir&Fud o Brasserie 4.20- de manera que me temo que en territorio italiano está la cosa a la baja, de igual manera que está sucediendo en Madrid o en Barcelona. A la vista está.

De cualquier modo, la oferta cervecera craft en Roma sigue siendo buena pese a las numerosísimas bajas. También admito haberme llevado otro chasco más en el sentido que, hace dos años, durante mis vacaciones por la Reggio Emilia, pude disfrutar de cerveza artesanal en todos y cada uno de los negocios hosteleros que visité, y sin embargo, en esta ocasión, en pleno corazón del Imperio Romano me he tenido que resignar a tomar cerveza italiana industrial, o si la cosa se ponía insufrible, al vino o el chinotto.

Al lío. El día de nuestra llegada tan solo nos dio para dejar el equipaje en el hotel y salir a cenar. La zona elegida como campamento base fue el barrio de Prati, muy cercano al Vaticano. Fuimos a cenar a un maravilloso restaurante de comida típica de la región (lamentablemente con cerveza industrial, le di al Prosecco). Al finalizar el ágape me llevé a los niños a una heladería espectacular, pero papi ya tenía pensado de antemano donde iba a tomar su postre, así que cuando se acabaron sus helados pusimos rumbo a Beer Time, a tan solo una manzana de nuestro alojamiento.

Beer Time se encuentra en la Piazza dei Quiriti (no confundir con la tienda con el mismo nombre que se ubica en el barrio de Balduina). No es una cervecería muy grande, pero cuenta con una generosa terraza, que se adapta a la fisonomía de los edificios que lindan con la redonda plaza. El calor asfixiante de la ciudad eterna incita a usar su terraza de noche, cuando baja la temperatura.

En el interior nos da la bienvenida su barra, que cuenta con siete grifos rotatorios, uno de ellos de bomba de mano. En el momento de nuestra visita contaban únicamente con cerveza local, de productores como B94, AltoTevere, Shire, Shigibier, Elvo y Bonavena. Selección bastante variadita, con Italian Grape Ale, una Bitter, una Coffee Porter, una Keller Pils, una Belgian Blonde y varias IPAs. Por si a alguien no le convence el repertorio cuentan con una nevera donde podemos encontrar cositas de Ca' del Brado, Mastino, Rurale, La Buttiga, Amiata, De Ranke, Forged Dublin,Kinnegar, Dundale Bay, Beerbliotek, o Ayinger, entre otros.

El espacio que queda comprendido entre la entrada y la barra es muy pequeño y solo da para unos pocos taburetes, pero a la derecha hay una sala un poquito más espaciosa con una pantalla grande para ver los deportes.

Cuentan con una buena carta de tapas y bocatas para acompañar a nuestra bebida favorita: tablas de quesos y embutidos, cuatro tipos de pizzettas, ensaladas variadas, varios tipos de bruschetta y una infinidad de panini con innumerables ingredientes.

No pudimos disfrutar de su cocina porque ya veníamos cenados y era muy tarde, pero sí disfrutamos muchísimo de su terraza intentando mitigar los estragos del sofocante calor que nos hizo. La verdad es que al estar tan cerca de nuestro alejamiento pensé que volvería cada noche, pero lamentablemente no fue el caso. Por el lado positivo ya os avanzo que pude visitar otras cervecerías de la ciudad. Estad atentos. De momento les colocamos su correspondiente pin en nuestro cada vez más extenso Mapa Birruno. Ci vediamo!

Balance de daños:

-Schigibier - Karasciò. Buen momento para descubrir a este birrificio de Lombardía. Una Belgian Blonde muy suave, ligera de trago, no especialmente belgiany, pero con el lúpulo bastante marcado debido a un dry hopping de lúpulo Centennial. Muy herbácea, muy afrutada, muy refrescante, con el punto de lúpulo más que notable. Final bastante amargo y un poquito seco. 4,7%.

-Shire - Selassié. Colosal English Coffee Porter de este birrificio que aún no conocía de la región del Lazio. Elaborada con malta Maris Otter, Brown, Pale, Chocolate, avena y avena tostada, lúpulo Challenger y levadura inglesa. En boca esespecialmente sedosa, muy cremosa, con un sabor increíble a café y notas de chocolate. Me pareció riquísima. 5,4%.


Beer Time            Piazza dei Quiriti 9, Roma (Italia)            +39   06  4565  0686

17 de junio de 2025

DaliDaark - Toulouse


Y así, sin comerlo ni beberlo, salí del Kaspar & Lupulin para meterme en el local contiguo: Dalidaark. Como ya comenté hace unos días, los dos locales comparten biergarten. Kaspar & Lupulin pone a disposición de los clientes todo su género refrigerado (latas y botellas) y Dalidaark pone los grifos rotatorios de cerveza artesanal y la música. Simbiosis birruna perfecta.

La terraza que comparten es un fiel reflejo del barrio de Saint-Cyprien: un ambiente jovial y vibrante, repleto de una muchachadavcon ganas de fundirse todo el género lúpulado. Conscientes del arsenal con el que cuentan ambos negocios, los toulousains acuden en masa para conformar una extensa y fiel parroquia local. Es que aquello es como para montarles un monumento.

El local, al igual que su vecino, es pequeñito pero muy bien aprovechado. Nada más entrar nos topamos con la barra, que cuenta con diez grifos rotatorios de cerveza artesanal, priorizando el producto local: un par de tiradores de Sacrilège, Cambier, La Malpolon, La Berlue y otro par de Fauve. Como cervezas extranjeras a destacar De Ranke entre otras.

Al fondo el espacio se ensacha y da lugar a un pequeño espacio con alguna mesita anclada a la pared, que también sirve como pista de baile.

Dalidaark no es una cervecería artesanal tal y como lo concebimos aquí. Sería más bien un pub de ambiente darky, con música darky, con la peculiaridad de los diez grifos craft. Pero que vamos, como cualquier pub sirven también cócteles y cubatazos. También cuentan con un pequeño repertorio en botella de cervezas sin alcohol y sin gluten. A destacar una extensa carta de vinos de todo tipo. Como era de día, y hacía muy buen tiempo, estaba todo el mundo fuera disfrutando de la terraza. A la que cae la noche, intuyo que la gente se mete dentro a disfrutar de la música y del ambiente. Me consta que realizan fiestas y eventos de temática darky.

La terraza estaba reventar y para ser las seis de la tarde había un ambientazo brutal. Como no pude sentarme, me quedé en el umbral de la puerta tomándome la cerveza de pie. No tardaron en acercarse un par de chicos del staff, que identificaron mi sudadera de DosKiwis para comentarme que les encantaba su New Zealand Pilsner. Allí me quedé charlando un rato con ellos, confesándoles mi admiración por el panorama Farmhouse de su país. Aguantaron la turra estoicamente. Durante el ratito al menos pudimos intercambiar impresiones de la escena craft de nuestro respectivos países. Disfruté mucho del ambiente del local el poco rato que estuve. La próxima vez que vuelva a Toulouse, no querré perderme una segunda visita al Kaspar & Lupulin, porlo que caerá también su correspondiente visita a Dalidaark. Espero que la próxima vez con más tiempo. De momento les coloco su merecidísimo pin en nuestro fantástico Mapa Birruno. Au revoir!

Balance de daños:
-Cambier - Mongy Saison Bio
. El chico del Kaspar & Lupulin me recomendó esta Saison de esta brasserie con fábrica en Croix, prácticamente limítrofe con Bélgica. Reconozco que no había catado nada de ellos, pese a que se me los había encontrado en varias tiendas en varias ocasiones. Oye, pues una cervecera que a priori no me llamaba demasiado la atención resulta que cuentan con varias referencias Farmhouse. A tener en cuenta en futuras ocasiones.

La de hoy es una Saison elaborada con malta de cebada y lúpulos Challenger y Goldings. Todos los ingredientes provienen de la agricultura ecológica y por tanto lleva su correspondiente sello bio. Presenta un color pálido y un aspecto velado. En boca es una cerveza muy refrescante. Sabrosa, con notas especiadas muy ricas y un puntito afrutado muy rico. Notas cítricas muy agradable que la hacen más bebestible, y el rollazo que aporta la levadura, que me encanta. Final de amargor suave (30 IBU). La verdad es que me gustó muchísimo y aunque no encontré sitio para sentarme la pude disfrutar de pie de charleta con el personal del local. 5,2%.



Dalidaark            Reclusane 39, Toulouse (Francia)            +33   668  851  060

11 de junio de 2025

Kaspar & Lupulin - Toulouse


Kaspar & Lupulin era el objetivo a alcanzar durante mi visita a Toulouse. Muchos años babeando a través de sus redes sociales, viendo un desfile constante de botellas que ni en mis sueños más oníricos podría imaginar con ver aquí. Una auténtica locura. A través de ellos -y de Buvance, en París- he ido construyendo una constelación de brasseries Farmhouse de toda Francia -y parte de Suiza, añado- a considerar, sobre todo aquí en España, donde escasean este tipo de cerveceras.

El sueño por fin se ha hecho realidad. Cruzo a paso acelerado el Pont de Saint-Pierre un día muy ventoso hasta alcanzar la otra orilla del río Garona para llegar al vibrante barrio de Saint Cyprien. Lejos de los grandes edificios de numerosas plantas, el barrio de Saint Cyprien es como un pequeño pueblecito dentro de la ciudad. Casitas de planta baja con porticones de madera, pequeñas callejuelas empedradas, tiendecitas de barrio y un ambiente muy jovial. Una terraza de mesas estilo biergarten repleta de gente hasta la bandera hace visible mi objetivo desde la lejanía. Mi familia me deja a mi aire para que me tome el tiempo que necesite. Empujo con frenesí el carrito de la compra. Allá vamos.

Kaspar & Lupulin es una pequeña y destartalada tienda repleta de botellas y latas hasta donde permiten sus reducidas dimensiones. La variedad de cervezas con la que cuentan es inabarcable para ningún ser humano, y su rotación va a tal velocidad que lo normal es ir tropezándose con cajas de cerveza que acaban de llegar y que aún no ha dado tiempo de colocar en las estanterías o en las neveras. La tienda no tiene mucho misterio: A la izquierda una estantería de madera a reventar de botellas de todo tipo, a la derecha unas neveras que abarcan prácticamente toda la pared repletas mayoritariamente de latas y estilos muy lupulados. En el centro, para aprovechar el espacio, estanterías bajas para colocar todo lo que no cabe en las dos anteriores secciones. A simple vista parece todo bastante caótico, pero dentro del aparente desorden todo tiene su lógica y organización. El negocio es muy pequeño, pero nadie daría crédito, mirando desde fuera, de todo el arsenal que tienen dentro.

Innumerables referencias de Chien Bleu, Brasserie des Franches Montagnes, 3 Fonteinen, Tilquin, Wild Creatures, Vault City, Brekeriet o L'Apaisée... esto no se acaba nunca. El alegre tendero, se sorprende al verme con el carrito de la compra deambulando entre las cajas. Como me ve algo aturullado, se acerca para ayudarme con la selección. Dado mi pésimo nivel de francés, el chico, muy amablemente pasa al inglés. Le explico básicamente a lo que he venido: arrasar con todo lo que tengan de Farmhouse nacional. Pacientemente, el chico aprecia mi interés por el producto galo de estas características y me explica, una a una, todas las brasseries con las que cuenta y un poco de su historia y características: Sacrilège, La Malpolon, Goutte d'Or, Levain, Montagnarde... todo eso ya lo conozco, así que ampliemos horizontes: Popihn Sauvages, Hespebay, Flore, La Varette, GMTX, Brasserie du Mont Salève, Hoppy Road, Blue Donkey, La Petite Huguette, Ellipse, SPO, Effet Papillon, La Berlue... esto es un no parar.

Hoy no me interesa, pero ojito a sus neveras, que iban de punta a punta de la tienda: Black Project, Wild Leap, Prairie, Dieu Du Ciel!, Beak, Vibrant Forest, Cloudwater, Polly's, Pomona Island, Verdant, Northern Monk, Track, Sureshot, Vocation, Siren, North, Preassure Drop, Burning Sky, Sudden Death, DosKiwis, Põhjala, Moersleutel, Frontaal, Ārpus, Lambrate, Stigbergets, Brewski, Stu Mostów y Pühaste entre muchísimas otras. Como cerveceras locales destacan Iron, La Superbe, Fauve, La Débauche, Popihn o Brasserie du Grand Paris entre muchísimas otras.

El amable chico aguanta mi turra durante buena parte de la tarde mientras va saliendo y entrando para atender a la clientela de la terraza. Y es que el negocio es bastante peculiar, porque comparte biergarten con la cervecería de al lado: Dalidaark. Antes de realizar el viaje no había advertido esta peculiaridad. Es más Dalidaark había pasado totalmente inadvertido a mi radar birruno. La cosa funciona así: Kaspar & Lupulin aporta sus latas y botellas fresquitas de la nevera y Dalidaark aporta sus grifos rotatorios y la música. Todo fluye en una simbiosis perfecta donde el ambiente juvenil está garantizado. El amable chico me anima a que me tome lo que me apetezca, y me acompaña hasta Dalidaark porque, según me cuenta, tienen una Saison local recién pinchada que me va a a encantar.

Allá me dirijo. Le pregunto al chico si le puedo dejar el carrito en la tienda mientras me voy a tomar algo al Dalidaark y le agradezco su tiempo, su paciencia y sus interesantes recomendaciones. El chico me da las gracias por mi visita, entiende que lo que me ha atraído hasta allí es bastante lógico, dado el arsenalazo con el que cuentan, aunque me confiesa que su nómina se la pagan las NEIPAs que se está tomando la muchachada de la terraza.

Con esto si que no contaba, con un dos por uno de lo más inesperado. Como os podéis imaginar, salí con el carrito de la compra a reventar. Como anécdota añadiré que dicho carro estuvo a punto de despeñarse por las escaleras del metro de Toulouse en una escena dantesca digna de "Los intocables de Eliott Ness". Afortunadamente todo llegó a casa intacto. Soñando con volver pronto a Kaspar & Lupulin. De momento les colocaré su merecidísimo pin en nuestro Mapa Birruno. Au revoir!

Kaspar & Lupulin            Reclusane 37, Toulouse (Francia)            www.kasparlupulin.com               +33   629  92  15  14

6 de junio de 2025

La Tireuse - Toulouse


A los pocos minutos de salir de La Voie Maltée, continuamos caminando por la misma calle, con la idea de cruzar el puente de Saint-Pierre y alcanzar la otra orilla del río Garona, donde se encontraba el único objetivo del viaje que me había marcado, en el barrio de Saint-Cyprien.

Iba yo muy relajado pensando en explayarme de lo lindo una vez alcanzado mi objetivo primordial. Mi mujer viendo todas y cada una de las tiendas de la Rue Pergaminières, ahora me paro aquí... ahora me paro acá... ahora mis hijos se toman un bubble tea... vamos, en plan relax. Quiso el destino, que en una de éstas, con máximo nivel de empane del que suscribe, que nos fuéramos a parar delante de La Tireuse, bar que por algún descuido, no aparecía en el mapa que me había preparado antes del viaje (tan bien no te lo habrías preparado, chato). El caso es que primero leo "Craft Beer", para luego advertir en la ventana una pegatina de Untappd, y es ahí es cuando desaparezco para la familia y les suelto un: "-Entro un momentitoo solo a echar un ojo".

Claro, uno empieza a ver pizarras, tiradores y tiradores, una barra inmensa... ¡y para colmo estaba sonando el tema "Deep down" interpretada por Mike Patton! Con este panorama cualquiera se estaba solo un momentito. Ambiente sosegado, todo tranquilo... Estaban poniendo el disco "Mondo Cane" enterito del tirón. Lagrimones. Sin ser consciente de ello, como llevado por un extraño trance, me vi con media pinta en la mano, así que me salí al umbral de la puerta para soltarle a mi familia un: "-¡Ahora os alcanzo!".

Joder, ¡yo me quedo a vivir aquí! No sé por qué motivo a mi familia no le sorprendió mi anuncio y continuó su camino como si nada. Pues nada tetes, me saco la cámara y procedo a sacarle jugo a una fugaz, pero muy placentera experiencia en La Tireuse toulosaine.

Desconozco si La Tireuse de Toulouse tiene algo que ver con La Tireuse de Biarritz, que también visité hace seis años. Aparentemente no. Y la verdad es que una cervecería que se llame "El Tirador" tampoco es una cosa tan rara. La cervecería cuenta con 20 grifos rotatorios, aunque algunos de ellos son de sidra. Conviven algunas Lagers alemanas, junto con clásicos belgas y cervezas artesanales locales. Más que un establecimiento especializado en cervezas artesanales, yo lo considero el típico pub a donde irías a tomarte algo y escuchar buena música, con el plus de tener varias referencias craft entre sus grifos, que ya es mucho. Por tanto, también se sirven cubatazos, cócteles y vinos. Por lo que he podido investigar a través de google, no tiene pinta que tengan ningún tipo de alimento sólido más allá de un pequeño bol con frutos secos o Doritos.

La música parece ser su fuerte (doy fe de ello, oye). Así lo asegura el cartel: "Beer Rock Café" (que no Craft Beer Bar". Sus paredes están decorados con un buen elenco de ídolos del Rock: Lemmy Kilmister, Robert Smith o David Bowie entre muchos otros. El negocio cuenta con diversos espacios. Una gran sala para dar la bienvenida a la clientela, presidida por una imponente barra de 20 grifos. Al fondo, se van disponiendo de manera un tanto errática, unas pequeñas salas donde se puede disfrutar de unas buenas cervezas con más intimidad, más tranquilidad y en petit comité. Ideal para parejitas, vamos.  Me sorprendió que encontrándose en una calle peatonal tan agradable no dispusiera de una pequeña terraza al aire libre.

El rato pasó agradablemente, la música inmejorable, y la selección cervecera bastante óptima, sobre todo para un advenedizo que quiere adentrarse en las bondades del panorama craft galo. La Tireuse pasa así a formar parte de nuestro cada vez más extenso Mapa Birruno. Espero volver bien pronto.

Balance de daños:

-Effet Papillon - Pale Ale Française Bio. La única cervecita de rapids que me pude marcar fue esta fantástica Pale Ale a la francesa de los ahora ya conocidos Effet Papillon. Elaborada con maltas de cebada Pilsen y Munich, levadura AY4, el lúpulo Nugget para amargor y los lúpulos Cascade y Chinook para aroma. Todos los ingredientes son provenientes de la agricultura ecológica, por lo tanto lleva su correspondiente sello bio.

Es una cerveza muy ligera y refrescante de trago muy fácil. De hecho duró poquísimo. Ultrabebestible, con notas florales muy agradables, un sabor cítrico muy rico perfecto para el caloret faller y el amargor final justo. Sobre todo me sorprendió la sensación de frescor. Effet Papillon, os tomo la matrícula. 5,5%.





Y sí, me dio tiempo sobrado a alcanzar a la familia.



La Tireuse            Pargaminières 24, Toulouse (Francia)            +33   561  12  28  29

1 de junio de 2025

La Voie Maltée - Toulouse

 

Francia, el país vecino. Cuando empecé con el blog me hacía cruces de las pocas referencias que nos llegaban de un país tan cercano al nuestro, y que las pocas cervezas que llegaban eran bastante cutres. O al menos con las que fui a dar. Años más tarde mi percepción sobre el país galo empezó a cambiar gracias a las elaboraciones de Popihn, Prizm, Azimut o The Piggy. Elaboraciones lupuladas de alta factura y de corte mucho más moderno. Había vida craft más allá de los Pirineos.

Más adelante, quedé deslumbrado con el trabajo de La Malpolon, Au Baron, Goutte d'Or y Sacrilège, cosa que me dio que pensar que la cosa al otro lado de la frontera iba mucho más allá de las IPAs y las New England IPAs. Había una efervescencia de brasseries de corte Farmhouse que estaba experimentando con fermentaciones mixtas y levaduras salvajes que estaba pasando totalmente inadvertida en nuestro país. A la que investigué un poco, me di cuenta que la realidad superaba con creces mis expectativas. Las cerveceras de corte Farmhouse se contaban por decenas, así que me propuse un viajecito al país vecino para hacer una prospección como Dios manda. El viaje, por motivos varios, se ha ido postergando muchísimo más de lo que me hubiera gustado, pero finalmente he podido llevarlo a cabo. Durante los próximos días os estaré dando la turra intensamente con mis andanzas birrunas transpirenaicas.

La ciudad a visitar es Toulouse. La idea era visitar a unos familiares que residen cerca de allí. Como el leitmotiv era aprovechar disfrutar de la compañía familiar, me preparé concienzudamente la visita días antes, para aprovechar al máximo el poco tiempo sobrante. Para no frustrarme en demasía, me fijé un único objetivo, y todo lo que cayese de añadido, con mucho agrado sería bienvenido. También me preparé un extenso listado con todas las brasseries de mi interés.

El segundo día de nuestro viaje lo íbamos a pasar íntegramente en Toulouse, recorriendo el centro histórico, acompañando a mujer e hijos a tiendas de su interés y otras atracciones turísticas. En una de éstas, mientras ellos visitaban unos grandes almacenes, me fui a dar una vuelta. Mi mapa de Google arrojaba varios objetivos birrunos cercanos, así que me fui cagando leches hacia La Voie Maltée, una de las tiendas de cervezas artesanas que hay en la ciudad y que estaba muy cerca de mi ubicación. No era el objetivo primigenio, pero a ver quien le hace ascos a una oportunidad así. Como en esta ocasión realizamos el viaje en coche, confieso que me llevé el carrito de la compra para sacar el máximo rendimiento a la incursión.

La Voie Maltée se encuentra en una concurrida calle entre la Place du Capitol y el Pont Saint-Pierre. Es una calle peatonal muy agradable, llena de tiendas, bares, librerías y otros pintorescos negocios. Es el lugar perfecto para perderse callejeando, tomarse una cervecita, disfrutar del tiempo primaveral y del ambiente toulousain. Me atiende Joan, un amable tendero que, lejos de ruborizarse ante mis esperpéntico nivel de francés, hace el esfuerzo por atenderme en inglés/español. El espacio es muy concurrido pero muy bien distribuido. Con estanterías que aprovechan todo el espacio posible que dejan las paredes. También cuentan con tres neveras para tener perfectamente refrigerado todo el producto lupulado. Además, disponen de una pequeña pero cuidada selección de glassware para poder disfrutar de nuestra bebida favorita en condiciones óptimas.

Joan me enseña todo lo que tiene. Una pequeña selección belga, y algunas referencias internacionales, como CR/AK o Brulo. También veo por allí a mis queridos DosKiwis y otras referencias patrias, pero donde yo voy a centrarme es en el producto galo, que afortunadamente acapara el 98% del género. Descarto brasseries que ya conozco para ampliar horizontes: La Malpolon, Sacrilège, Fauve, Prizm, La Débauche o Iron. Descarto también otras cerveceras galas desconocidas para mí que por estilos actualmente no me interesan: Game Over, Noiseless, Mogwai, Eighty One, Chromatique, Nautile, Braserie du Midi, La Superbe, Brasserie des Garrigues,  Aviateur, Electric Blue, Pikadili, Smash, Sabotage, Ticat o Nootka entre muchísimas otras.

Le explico a Joan qué ando buscando exactamente. Le asombra mi interés por las cervezas Farmhouse y, muy amablemente, procede a comentarme con qué marcas trabaja y las peculiaridades de cada una. Pone especial énfasis en La Petite Huguette, una nanobrasserie de reciente irrupción en el panorama galo, con fábrica en Castelnau-d'Estrétefonds, en Occitania. Obviamente ya la llevaba en mi lista. Check. También me recomienda una Saison de HoppyCampe y una brasserie extinta de la que aún le quedan algunas botellas: Joli Rouge. Venid con papá antes de que sea demasiado tarde.

Un 10 para la atención de Joan. Lástima que con el trajín no pudiera quedarme un rato más y estudiar con más detenimiento sus estantes. Ahora, revisando las fotografías, me he arrependido de no haber metido también en el carro alguna botella de Brasserie du Mont-Salève, Akim T o La Cabane. Pero bueno, teniendo en cuenta el arsenal que me he bajado para casa me puedo dar con un cantito en los dientes. Muy contento con las adquisiciones y esperando volver pronto. De momento procedo a colocar ya su merecido pin en nuestro Mapa Birruno. Au revoir!

La Voie Maltée            Pargaminières 68, Toulouse (Francia)            www.voiemaltee.com                cave.voiemaltee@gmail.com             +33   562  89  51  83

1 de abril de 2025

Bèsties Pardes - Barcelona


Seguramente estabais echando de menos alguna visita a alguna cervecería nueva, así que me ha parecido buena idea comenzar el mes de abril dando a conocer al mundo el Bèsties Pardes de Barcelona.

Para que luego digan que untrapper es la gena de Cartagena. Fue a través de esta aplicación que descubrí esta nueva cervecería en el barrio de Gracia. Coincidió que tenía que ir cerca a hacer un recado, así que aproveché la mañana para llevarme a la familia y dar una vuelta por el barrio, comprar cervezas, comprar café, ir a la tienda de productos italianos, ir a la librería italiana y muchas cosas más. Joder, sí que dio de sí la jornada. Hay mucho que ver y hacer en Gracia y por eso me gusta tanto pasear por allí. Lo dicho, tras una mañana completita tocaba relajarse y hacer el aperitivo... ¡qué coño aperitivo! nos quedamos a comer en el Bèsties Pardes. Andiamo.

La gente de la cervecería La Rovira -también en el barrio de Gracia, un poco más arriba- ha decidido expandirse por el barrio y abrir un segundo local. Disponen de diez grifos rotatorios y una pequeña nevera con varias referencias. Cuentan con dos cervezas propias de la casa, que elaboran en instalaciones de terceros por encargo, una de ellas una Bitter que se sirve con bomba de mano. Me sorprendió un undécimo tirador de cierta cerveza industrial gallega. Ahora he empezado a atar cabos entre las marcas disponibles: una crafty irlandesa, y alguna de Euskadi y todo empieza a cuadrarme.

El local está bastante bien distribuido, con dos partes diferenciadas, pero bien conectadas. En la parte izquierda está la entrada, que da directamente a la barra, y cuenta con una zona de taburetes para apostarse cerca de los grifos y tomarse unas buenas cervezas acompañado por la cercanía y la atención del staff. En la parte derecha, un espacio con mesas de mármol para sentarse cómodamente y tomárselo con más calma, incita a birras con unos buenos bocatas. Hay una mesa enorme de madera perfecta para grupos más numerosos.

Preside el espacio un enorme mural de una gineta. Inevitablemente me ha venido a la cabeza aquella cerveza danesa que me bebí con granos de café cagados por el animal en cuestión. Maravilloso. Por todo el espacio hay varias referencias a diversos animalicos que hacen honor al nombre del negocio. Si eres fan del animalize de KISS y tu suegra viste mallas de leopardo, éste es tu local.

Han utilizado diversos objetos de segunda mano para darle al espacio un toque vintage, como una caja registradora antigua, un ampli Fender o una caja fuerte que parece sacada de un film de Mario Monicelli. El local cuenta con amplios ventanales, por lo que es bastante luminoso de día, y la madera y la decoración hacen que sea más cálido de noche. Lamentablemente la calle donde se ubica es bastante estrecha y por tanto no cuentan con una terracita donde tomar el fresco.

En Bèsties Pardes cuentan con una carta variada, que se sale un poco de las típicas pizzas y hamburguesas tan manidas en nuestras cervecerías artesanales. Para picar cuentan con olivas, patatas chips, anchoas, boquerones en vinagre, gildas variadas, tostadas de anchoas y boquerones, mejillones en escabeche y tablas de quesos y embutidos. Como platos fríos cuentan con exqueixada de bacalao, mutabal y por último el tartar de atún sobre totopo de maíz con mayonesa de chipotle, katsuobushi y sésamo negro. Como platos calientes cuentan con las albóndigas con sepia en salsa de galeras y las alitas de pollo con salsa de guasacaca. Para el picoteo cuentan con tapas de toda la vida, como la ensaladilla rusa, las patatas de Olot, o las patatas baby al horno, que se pueden pedir con all i oli y aceite picante o con salsa de queso cabrales. Para asentar bien el estómago cuentan con la hamburguesa de chuleta con pan de brioche y salsa de berenjena, el bocata de fricandó y trompetas de la muerte, o el bocata veggie de falso pulled con salteado de setas.

Nosotros quisimos comenzar la jornada con un par de gildas matrimonio, que llevan de todo: boquerón, anchoa y tomate seco. Por unanimidad familiar pedimos las patatas baby con all i oli, que estaban riquísimas. Mi mujer, churumbel 1 y yo compartimos la tabla de quesos artesanos locales, que estaba brutal, y churumbel 2 y 3 se decantaron por las alitas de pollo, que la propietaria, muy amablemente, nos sirvió con la salsa guasacaca a parte. Yo probé dicha salsa y me pareció riquísima.

Con la segunda birra ya había que asentar el estómago. Churumbel 1 se pidió la hamburguesa de chuleta, que estaba brutal. Mi mujer se pidió el bocata de fricandó. A mi la carne me pareció dura y que le faltaba chup chup y un poquito más de salsa y setas. Hay que decir a favor del local que llevan poco abiertos y que aún tienen que afinar ciertas cosas de la carta. Yo me pedí las albóndigas con sepia, que fueron un acierto total porque estaban exquisitas.

Para finalizar el ágape cuentan con carrot cake y buñuelos de chocolate. Nosotros no solemos perdonar el postre, pero la muchachada le había echado el ojo a varios garitos de bollería del barrio y quisieron tomarse el dulce fuera. Y es que la oferta gastronómica del barrio es excelente a la par que inacabable.

Estuvimos muy a gusto, el ambiente muy agradable, y con una muy buena selección musical y la propietaria fue muy amable y atenta con nosotros durante toda la visita. Nada más. Tan solo desearles mucha suerte con su nuevo local y colocar su correspondiente pin en nuestro Mapa Birruno.

Balance de daños:

-Bèsties Pardes -Parda. Best Bitter de la casa servida con bomba de mano. Muy suave, muy ligera. Totalmente maltosa, con el puntito dulce de la malta y notas acarameladas. Ligerísima y ultrabebestible sin quedar nada aguada. Una joyaza. Sin duda la mejor de la jornada. Si lo llego a saber me pido una pinta entera. 4,6%.

-Bèsties Pardes - Bèstia. IPA ligera de la casa de sabor herbáceo y un puntito cítrico. No especialmente exuberante de lúpulo, cuerpo ligerete. Dada la abrumadora oferta de IPAs que existe actualmente en el mercado no es una cerveza de la que te acordarías precisamente. 5,5%.

-Coolhead - Tropical Sour. Fruited Sour finlandesa con adición de mango, maracuyá, lichi y melocotón. Una locura. Con bastante cuerpo pero se bebía bastante bien. Cerveza con puntito ácido suave, pero con una avalancha de fruta que compensa más bien tirando hacia el lado del dulzor. Mucho mango y mucho melocotón. Muy rica. 4,0%.

-La Sitgetana & La Calavera - Pinche Carnal. Mexican Lager con la adición de lima y chile pasilla. No precisamente ligera ni bebestible, con el sabor rico de la lima que acaba cansando y cero picante. Podéis volver a leer la ficha individual que publiqué en su día pinchando aquí. 4,1%.

Bèsties Pardes            Congost 29, Barcelona            www.bestiespardes.com                93  363  13  38