7 de julio de 2026
La Trappe - Puur
21 de febrero de 2022
Westmalle - Extra
La cerveza ha sido como Extra, y es de estilo Enkel, aunque recientemente el BJCP a estas cervezas las ha rebautizado como Monastic Ale - Belgian Single. Ris-rás, me paso la guía por delante y por detrás.
La abro y vierto en copa TeKu. Cae límpida y dorada, clara, un pelín pajiza. La carbonatación es muy abundante y no nos representa esfuerzo alguno crear una generosa capa de espuma muy tupida, cremosa y muy persistente de color blanco inmaculado. Burbuja finísima y con muy buena retención del carbónico. En aroma destaca el cereal y un puntito de levadura. En boca es una cerveza ligera, de trago fácil, pero no por ello insulsa. El cereal como protagonista, el carácter belga marcadito, un poquito dulce, con notas de pan y un puntito cítrico chispeante. Me ha parecido una cerveza muy rica y para beber en grandes cantidades, como Paterbier cumple con su cometido perfectamente, ahora bien, queda muy lejos de la excelencia de sus dos hermanas. 4,8%. Me costó 2,78€.
6 de mayo de 2021
St. Bernardus - Extra 4
La servimos en copa TeKu, y presenta un color dorado pálido, un tanto velada. La carbonatación es bastante abundante y nos deja una espuma de color blanco inmaculado y un bonito sombrero, que además es duradero.
Los aromas son afrutados, con notas que nos recuerdan a la pera o a la manzana, aderezado por el olor peculiar de la levadura belga, y donde está presente también el cereal, con notas de pan. En boca es una cerveza muy bebestible y que entra con alegría, que es de lo que se trata. Sabor belgian muy marcado, con carácter, pero sin que eso vaya en detrimento del trago fácil. El sabor a cereal es muy rico, con un punto cítrico muy agradable, muy seca al final y con un puntito lupulado que aporta cierto amargor final. Muy rica. Teniendo en cuenta que no se deja ver mucho yo no me la perdería si se os pone a tiro. 4,8%. Comprada online en 3er Tiempo Cervezas de Santander por 2,10€.
25 de agosto de 2017
Enkel - Barcelona
Nada más bajar la rampa que da acceso al espacio nos encontramos la hilera de mesas de mármol negro y una barra alta paralela perfectas para tomarse algo. A la derecha nos queda la barra con sus cuatros tiradores donde nos espera Andrea para tirarnos toda la birra que queramos. Es el escenario perfecto para realizar largas disertaciones sobre cerveza con los amigos.
Y bien, una de las cosas que más nos gusta del trabajo de campo es el tema pitancil, masticar a dos carrillos como si no hubiera un mañana. En Enkel disponen de múltiples opciones: desde tomarse un buen café con un croissant relleno para acabar de despertarse, disfrutar de un zumo o licuado natural por la mañana, realizar un brunch, merendar alguno de sus deliciosos pasteles o sencillamente comer o cenar como se ha hecho toda la vida. La carta nos resultó muy apetecible, lo suficiente como para realizar varias visitas.
Mientras hablábamos de birra -cómo no- Fabio estuvo muy atento y les encargó a los niños un plato de pollo rebozado con patatas a cada uno. Aquí jugamos un poco a la ruleta rusa trayendo a los niños sin comer, porque son terroríficos a la hora de sentarse en la mesa, tengo esa cruz, pero la verdad es que se comieron todo el pollo encantados, tenía una pinta riquísima. Para comenzar mi mujer y yo nos dejamos aconsejar y pedimos la bomba de chicharrón de panceta y criollita, así como unas veggie gyozas, que nunca pueden faltar en nuestra mesa. Tendremos que volver varias veces para catar sus patatas bravas panchas, su vuelve a la vida, el gazpacho de sandía o la coca de caballa. Pintaza.
Para continuar con algo más contundente a mí personalmente me hacía ilusión pedirme un bol de de poke hawaiiano, con pescado fresco marinado, base de arroz gohan, virutitas de alga nori, aguacate, mango, edamame y salsa de soja. Lagrimones. Mi mujer optó por el pulpo al grill, con leche de tigre ahumada, patatas asadas, aguacate y chalaquita. Brutal, no pude contenerme de gorrearle un poco. Para futuras ocasiones dejamos la cheese burger de picaña, el codillo laqueado o el entrecote sureño ¡ya caerán, ya! La opción brunch tampoco tenía mala pinta: infinidad de huevos -no podían faltar los benedictinos- pancakes, tostadas y arepas variadas. Para el público vegano habían numerosas opciones. Damos fe de que sus veggie gyozas estaban de escándalo.
Al acabar tan magnífico ágape quedamos totalmente saciados, a mí no me cabía ni un alfiler, así que me pedí un espresso de cafés El Magnífico, que tuestan el café en la calle Argenteria, al ladito, pero nuestra prole se quedó con ganas de darle caña al brownie madness, con helado de tres leches y fudge de chocolate. Los niños tontos no son. La verdad es que de no estar tan llenos nos hubiese encantado probar sus exóticos postres, todos con algún toque peruano o venezolano: banana underground con tierra de chocolate y espuma de coco, helado andino, paletita morada de maíz, o la papaya en almíbar con crema de mató y merengue crujiente. Mención especial para los cafés, que son el broche de oro para una buena comida. Cuantas veces nos han arruinado una buena pitanza un café mediocre. En Enkel esto nunca nos va a suceder, podemos escoger entre el espresso, el latte y el capuccino de toda la vida, pero también sorprenden a los coffeegeeks con su aeropress, el V60, el coldbrew, el flatwhite o el beetrootcino, este último invención de Andrea.
Para mí Enkel es el estilo lugar cervecero que me gusta frecuentar debido a su versatilidad. No me cansaré de repetir que cada vez me resulta más triste maridar una de las mejores cervezas del mundo con un plato de quicos. El hecho de que puedas tomarte un buen plato de comida en condiciones con una gran cerveza para mí es el gran qué que marca la diferencia. Si algún día no me apetece comer nada me tomaré la cerveza a palo seco, pero por lo menos quiero tener siempre esa opción a mi alcance, y la verdad es que en Enkel tienen una carta de lujo y para mí han cumplido con creces con las expectativas. Felicitamos por tanto a todo su equipo y esperamos pasarnos por allí siempre que estemos de paso por ciutat vella. Demomento les colocamos su merecidísimo pin en nuestro Mapa Birruno, que cada vez está más pobladito, ¡así da gusto pasear por Barcelona!
Balance de daños:




