12 de diciembre de 2019

3 Fonteinen - Armand & Gaston

Lo prometido es deuda, así que hoy toca reseñar de manera individual todo lo bebido durante nuestro magnífico ágape en El Celler de Can Roca.

La primera en caer fue la Armand & Gaston de la brasserie belga 3 Fonteinen. Pensé que resultaría bien como aperitivo y no me equivoqué. Qué queréis que os diga, a mi las Lambic me habren mucho el apetito.

Se trata de una Gueuze Edición 17-18 Blend nº29. El aromilla ya nos dibuja una sonrisilla de complicidad en la cara. Esto va a molar. En boca es moderadamente ácida -también es cierto que me estoy acostumbrando demasiado bien a estas movidas de fermentación espontánea- y ligera de trago. Entra con alegría. Entre los sabores que le podemos encontrar aparece la madera, el sabor a cuerazo característico del estilo, ese punto avinagrado, algo de vino añejo, algo cítrica -que la hace muy refrescante- y un toque asidrado. La compartí con mi compañero de mesa y le voló los sesos por los aires. Dice que en la vida había probado algo igual. A mí me pareció excepcional. 6,3%. Fue un grandísimo acierto.

10 de diciembre de 2019

El Celler de Can Roca - Girona


No voy a negar que aún estoy con el subidón y sin haber sido capaz de asimilar todo lo vivido el pasado 6 de diciembre en El Celler de Can Roca. El Celler era ese pin en mi mapa de Google de los sitios cerveceros que aún me quedan por visitar en la vida que brillaba por encima del resto, y sinceramente, veía poco probable conocerlo. Por fin el sueño se ha hecho realidad. Es un hecho. Y sí, ¡esto es Mundo Birruno! No nos hemos equivocado de blog. En el Celler de Can Roca, además de vivir una experiencia gastronómica única vamos a poder realizar un excelente maridaje de cervezas ¡tienen una carta genial! Tras sus puertas nos esperan los hermanos Roca, los verdaderos magos y artífices de todo esto. A través de estas líneas voy a intentar plasmar toda la experiencia desde que cruzamos el umbral de la puerta hasta nuestra salida. Espero que lo disfrutéis y os animéis a visitarlo. Es una experiencia única en la vida. Os aseguro que vale la pena.

Ubicado en Girona, El Celler de Can Roca ha sido el mejor restaurante del mundo los años 2013 y 2015 según la revista Restaurant. Fue fundado en el año 1986. En el año 2002 ganó su segunda estrella Michelin y en 2009 la tercera. Está dirigido por los hermanos Joan, Josep y Jordi Roca. Joan es el chef, Josep el jefe de sala y Jordi Roca el pastelero. El Celler de Can Roca destaca por ofrecer la excelencia al cliente en todos los sentidos. El aspecto cervecero no ha sido obviado. El Celler destaca en muchos aspectos por encima del resto, y uno de ellos es precisamente por dignificar la cerveza y entenderla como un producto gastronómico. Desde hace muchos años llevan mimando este aspecto. Muestra de ello es que le encargasen a Mikkeller una soberbia Hoppy Pilsner para el restaurante. O que el mismísimo Jordi Roca se implicase con Ales Agullons en la elaboración de la Roca & Carbó. Y sin remontarnos tanto en el tiempo, actualmente Josep Roca tiene en marcha su proyecto Ars Natura Líquida, donde además de elaborar vinos, sakes y licores, realiza una colaboración junto a la cervecera francesa Cap D'Ona para la creación de una cerveza que sirva de maridaje con los platos del restaurante. Sería la antítesis de algunos restaurantes y chefs con estrellas Michelin que publicitan y trabajan con grandes gigantes industriales. Ese matiz para mí lo cambia absolutamente todo.

Nuestra experiencia comienza el 1 de enero durante las campanadas de año nuevo. Nuestro amigo Javier Bueno lleva ya muchos años seguidos delante del ordenador, sin poder comerse las uvas de año nuevo, para conseguir mesa en el Celler de Can Roca. Las mesas se evaporan en cuestión de segundos, así que es preciso realizar la reserva con la máxima celeridad posible. Este año por fin hubo suerte y consiguió una mesa para diez personas. No era su idea, pero pensó que ya la iría llenando. Y así fue. Al final al ágape se apuntaron varios amigos, mi hermana, mi prima con su pareja y finalmente mi mujer y yo. La mesa era para el 6 de diciembre, ¡más de 11 meses de antelación! La espera ha sido larga pero ha merecido la pena. Nunca hizo más justicia el dicho de "lo bueno se hace esperar". Desde estas líneas quiero enviarle mi más sincero agradecimiento a Javier, por su tiempo, su esfuerzo y tesón para conseguirnos la mesa.

El restaurante abre a las 12:30 del mediodía. La entrada al comedor se realiza sobre las 13:30. Durante ese lapso de tiempo se propone a los comensales esperar en la terraza -si el tiempo lo permite- o en el salón. Nos hizo un día espléndido, pero al ser prácticamente invierno el frío nos invitaba a quedarnos dentro. Recomiendo llegar con suficiente antelación. Nosotros salimos de casa con tiempo de sobra, sin embargo, nos cogió el atasco monumental que se formó en la AP-7 con motivo del puente de la Purísima. La verdad es que hubo momentos de tensión y nervios en el coche porque estábamos totalmente parados, pero finalmente llegamos a las 12:50, con tiempo suficiente para reunirnos con el resto de comensales, comentar la jugada y tomarnos los primeros vermús y, en mi caso, la primera cerveza. No os preocupéis por el tema aparcamiento porque el restaurante dispone de parking propio para los clientes.

Antes de entrar al comedor se invita a los comensales a visitar sus cocinas. El corazón del Celler de Can Roca. Es muy excitante visitar y poder ver desde primera línea cómo se elaboran los platos y qué se respira entre los fogones del mejor restaurante del mundo. En cocina trabajan unas 60 personas, 30 cocineros para el turno de comidas y otros 30 para el turno de cenas. Se van alternando. El personal de sala trabaja la jornada completa, en total 25 profesionales, entre ellos 3 metres y 6 sumilleres. Una de las reglas del Celler de Can Roca es que siempre debe haber como mínimo -en el peor de los casos- uno de los hermanos en el restaurante. En el mejor podemos encontrar a los 3 hermanos. En nuestro caso tuvimos la suerte de poder conocer tanto a Josep como a Jordi. Joan no se encontraba allí en aquel momento.

Sobre las 13:30 se hace pasar a los comensales al comedor y se les acomoda en la mesa. En nuestro caso éramos 11 personas. Una de las singularidades del Celler de Can Roca es que no dispone de carta. Únicamente existen 2 tipos de menús para elegir, tanto en comidas como cenas. El menú "degustación de clásicos" consta de 5 platos y 2 postres, cuesta 190€ y el maridaje con la selección de vinos de Josep Roca cuesta 75€. El menú "festival" consta de 12 platos y 3 postres, cuesta 225€, más 110€ adicionales si se opta por elegir el maridaje con la selección de vinos de Josep Roca. El menú tiene que ser el mismo para toda la mesa. El maridaje es opcional e individual. Nuestra mesa optó por el menú "festival". Los no conductores eligieron el maridaje de Josep Roca, los conductores eligieron compartir alguna botella de vino, o alguno incluso por no beber y yo fui el único que eligió cerveza. Hay que abrir camino.

Tengo que añadir que además de los 15 platos que consta el menú hay que añadir los aperitivos, que no son pocos, y que están incluidos en el precio del menú. Y por último, una vez concluido el menú, se pasa a los cafés, petit fours y licores. Os aseguro que nadie salió con hambre. Es más, ningún comensal cenó aquel día.

A continuación iré detallando plato por planto en qué consiste el menú festival de inicio a fin, y por último, como es tradición en el blog, haré el balance de las cervezas que tomé. Durante los días posteriores a esta publicación, iré posteando las fichas de cada cerveza, de manera individual, para que os sea más fácil encontrarlas a través del buscador o de las etiquetas, tanto por estilo como por origen. Aclarado esto, ¡que comience el festival!

Empezamos los aperitivos con la experiencia "comerse el mundo". Se trata de un globo terráqueo donde orbitan 5 tapas, cada una de ellas relacionada con la gastronomía de un país determinado. Se comienza por Turquía. Se trata un guisado de cordero, yogur, pepino y cebollino con menta. Continuamos con Egipto, comiéndonos la pirámide de Guiza, y más tarde pasamos a México, donde nos espera un mini taco de jicama, mango, cebolla, limón, achiote y cilantro. Luego, los hermanos Roca nos proponen un juego: adivinar cuál de las 2 tapas restantes pertenece a Perú y Japón. Uno es una causa limeña y el otro un mochi de pulpo y jengibre. Al accionar los satélites se abre el globo terráqueo dando paso a la última tapa: Singapur, que es un chili crab con salsa picante.


Más tarde, pasamos a la "Memoria de un bar a las afueras de Girona", donde los hermanos Roca homenajean sus orígenes con un desplegable que recrea su primer bar. En esta experiencia nos vamos a comer unas mini tapas de nueces caramelizadas con curry, riñones al jerez, bombón de genciana y naranja (¡que explota en la boca!), canelón de Montse y un taco de botifarra de perol con níscalos. Después viene la tapa de ventresca de atún con jengibre.


Aparecen los camareros con unos bonsáis de olivo. De ellos cuelgan las siguientes tapas: el helado de oliva verde y la tempura de oliva negra. Más adelante viene la tapa de polen de pino, piñón, aguacate, espárrago verde y vinagreta de piña, y ¡atención! para finalizar los aperitivos, el merengue de trufa y yema de huevo y el brioche de trufa. Yo tengo especial debilidad por la trufa, y la verdad es que la experiencia fue espectacular.


Después de los aperitivos comienza el menú. El primer plato es un mar y montaña vegetal, algas, hierbas y flores. El segundo plato es una ensalada naranja, que consiste en: puré de boniato, puré de zanahoria, azafrán y vinagre, mermelada de yuzu, salsa de zanahoria, mandarina, manzana, zumo de naranja, jengibre, salsa de sriracha, mango a la brasa, remolacha amarilla, ensalada de chirivía, tupinambo y mango, aire de piparra, botarga y erizos de mar. La espuma desprendía un aroma increíble, y el toque del yuzu una brutalidad. El tercer plato consistía en unos encurtidos de flores con salsa romesco de nueces, encurtidos de endivia, de flor de mora, de flor de oxalis, de brotes de malva, jicama y caviar cítrico. Alucine. Había ingredientes de los que no había oído hablar en mi vida.


El cuarto plato era una sopa de castañas hecha con: puré de calabaza, consomé de tupinambo, castaña asada, puré de cebolla, miso de estragón y setas. El quinto plato era un ajo blanco de caballa con trampantojo de tofu. Con el sexto vino la anguila ahumada con uvas, aceitunas negras y shiso morado. Espectacular. Nunca había probado la anguila y me encantó. Aún no he conseguido explicarme cómo cortaron las uvas tan finitas.


El séptimo plato era la gamba marinada en vinagre de arroz, jugo de la cabeza, patas crujientes y velouté de algas. El octavo la cigala con salsa de sobrasada, velouté de cigala y gelée de perejil. Impresionante. El noveno era la merluza semicurada, jugo de las espinas, pesto de espárragos y rúcula, piparras a la parrilla y aire de aceite de rúcula.


El décimo plato consistía en un cabracho al vapor relleno de algas y anémonas con un suquet ligero. Me encantó el plato que lo contenía, y por supuesto el contenido. El undécimo el tatín de cochinillo ibérico con nabos Kabu al vino tinto, chantilly de enebro. ¡Cómo me gusta la piel crujientita del cochinillooo! Y el duodécimo el pithivier de pichón con espinacas y trufa, salsa de pichón y salsa de clorofila de las espinacas. Una locura.


Se acercaba el final de nuestra experiencia con los tres postres que cerraban el menú. El primero de ellos se llamaba "Petricor", y consistía en un destilado de tierra, helado de sirope de pino, galleta de algarroba, polvo de abeto y una teja de cacao. El segundo plato, titulado "Flor blanca", consistía en una fina perla que al cascarla contenía saúco, acacia, azahar, guanábana, lichi y manzana verde. Por último, y como broche de oro, vino la "Haba de cacao", que consistía en  una crema de habas de cacao con mousse de chocolate e infusión de la cascarilla del cacao. Está elaborado en el obrador del Celler con habas de cacao de la comunidad indígena de los arhuacos de la zona de Sierra Nevada en Colombia.

La verdad es que bastante antes de que acabe el menú ya se está muy saciado. Los tiempos de salida de los platos me pareció excelente, en su justa medida, permitiendo disfrutar de todos y cada uno de ellos y sin que en ningún momento hubiese ningún tipo de pausa o espera. Todo a un ritmo perfecto. Para acabar, el servicio toma nota de los cafés e infusiones. Para la sobremesa, aparece el carrito articulado del restaurante repleto de petit fours. La verdad es que uno se los come por pura gula: bolitas de chocolate tipo "Ferrero Rocher", gominolas de mora, bombones de pipas y de pistacho, galletitas, bolitas de anís y unas filigranas de yuzu que ya desistí probar porque no podía más. Si la sobremesa se alarga el servicio invita a los comensales a relajarse y ponerse cómodos en la sala donde se realiza el vermú. Allí pudimos disfrutar de nuestros últimos momentos en el Celler, entre aguas, licores y algún que otro Gin Tonic. Fue una experiencia única y que recomiendo realizar al menos una vez en la vida. Máxime cuando lo tenemos tan cerca.

Antes de irnos, solicitamos si era posible visitar la bodega. Muy amablemente, el encargado nos acompañó allí para poder ver las más de 60.000 botellas de más de 4.000 referencias diferentes de vino que se almacenan allí en una cámara refrigerada. Salimos a las 19:30.

Seguramente, llegados a este punto, estaréis muy intrigados en su carta de cervezas. El Celler de Can Roca apuesta muy fuerte por el producto de proximidad. Tenían diferentes cervezas de Ales Agullons -con los que colaboran estrechamente- Balate, La Vella Caravana, Segarreta, Vic, Nart y Cap D'Ona. También numerosas variedades de la serie Spontan de Mikkeller -con los que también han trabajado- y alguna Sour de Brekeriet. Si apostamos por las Lambic en El Celler cuentan con el triunvirato de Cantillon, 3 Fonteinen y Tilquin, que para mí son los máximos exponentes del estilo. Para las belgas clásicas tienen diferentes variedades de Chimay, Rochefort, De Struise, St. Bernardus y las clásicas Orval y nuestra querida Duchesse de Bourgogne. En cuanto al tema americano, creo que nadie le hará ascos a unas magníficas botellas de Jolly Pumpkin y Jester King. Sublime.

Bien, tan solo agradecer a todo el equipazo del Celler de Can Roca por hacernos vivir esta experiencia inolvidable. Cuentan con un equipo de lujo que te hacen sentir como en casa, gracias a todos. Y especialmente a Josep y Jordi Roca, siempre incansables, por su preciado tiempo y amabilidad. Pongo con gran orgullo y emoción su correspondiente pin en nuestro Mapa Birruno.

Balance de daños:

-3 Fonteinen - Armand & Gaston. Para ir abriendo boca, aún sin entrar en el comedor, me pedí esta magnífica Gueuze de 3 Fonteinen. Se trata de la Edición 17-18 Blend nº29. Fue un gran acierto. Perfecta como aperitivo, ideal para abrir el apetito y maridaba a la perfección con los aperitivos y entrantes del menú. No excesivamente ácida, con el característico sabor a cuero, vino añejo, madera y punto asidrado. Espectacular. 6,3%.

-Cap D'Ona - La Garrofera. Con el maridaje de vinos de Josep Roca se incluía esta cerveza para acompañar los aperitivos. Yo no realicé el maridaje,pero como compartí la 3 Fonteinen con mi compañero de mesa, él no dudó en compartir ésta conmigo. Se trata de una cerveza en la que se ha involucrado personalmente Josep Roca junto a su equipo en un proyecto al que han llamado Ars Natura Líquida. Está elaborada con algarroba y artemisa. El sabor de la albarroba está muy presente y la artemisa le da un toque muy fresco que la hace muy bebible como aperitivo. 6,1%

-De Struise - Struise Rosse. Para entrar en faena me pedí esta Belgian Ale (edición 2015). La verdad es que la había pensado maridar con las carnes, pero la verdad es que acabé maridándola con todos los pescados por un fallo mío al no recordar bien el menú. No obstante muy rica. Muy maltosa, con toques acaramelados, algo de café y frutos viejos. La reseñaré con más detalle en la ficha individual que publicaré dentro de unos pocos días. 6,0%.

-De Struise - Pannepot. Por último, para maridar con los postres, me pedí la edición del 2009 de esta bestialidad de Belgian Strong Dark Ale. Muy oscura, con notas cafetosas, higos secos, uvas pasas y ciruelas pasas. Una locura de 10,0%.

El Celler de Can Roca              Can Sunyer 48, Girona              www.cellercanroca.com             restaurant@cellercanroca.com             972  222  157

7 de diciembre de 2019

Russian River - Pliny The Elder

Por fin llegó ese día con el que soñamos todos los cerveceros, ese día en el que le quitamos la chapa a la mítica Pliny The Elder, el unicornio de las cervezas. Durante mucho tiempo fue considerada la mejor Imperial IPA del mundo hasta que fue destronada por Pliny The Younger, como no podía ser de otra manera, ambas de la cervecera Russian River.

Un halo de misticismo siempre ha rodeado esta cerveza, casi imposible de encontrar, incluso en Estados Unidos, donde solo podía comprarse en lugares contados de San Francisco -y evidentemente en Santa Rosa, donde la fabrican- con la venta limitada a una botella por persona. Actualmente ya se encuentra con algo más de facilidad, tanto en botella como en tirador, y la venta no está limitada. Yo la he podido conseguir a través de mi colega del canal de YouTube El Día De La Cerveza que estuvo recientemente en San Francisco y fue tan amable de traerme una para mí. Le estaré agradecido eternamente. ¡A tu salud compañero!

Antes de comezar la reseña haré una pequeña introducción de quién era Gayo Plinio Segundo, AKA Plinio el Viejo, el señor que da nombre a la cerveza. Nacido en la ciudad de Como (Italia) en el año 23 DC, el amigo Pliny fue un escritor, militar y naturalista del Imperio Romano. Entre las obras de Plinio se encuentra Naturalis Historia, que es el primer texto que se conoce donde se documenta la existencia del lúpulo, esa planta cannabácea que veneramos. Dicho esto ya nos queda claro el motivo del nombre de la cerveza.

La abrimos con cierto nerviosismo. Nada más sacar la chapa ya nos viene un aroma a cítricos de alucine. Creo que voy a llorar. La sirvo en el vaso adecuado para IPAs, presenta un bonito color dorado limpísimo, sin turbidez ni poso. La carbonatación es abundante, y genera una gruesa capa de espuma persistente de color blanco. Al olfato es todo cítricos y algún puntito de aromas tropicales. En boca entra como el agua. Muy cítrica, destaca la mandarina, quizás algún puntito de limón o lima también, bastante notable el pomelo y un suave sabor herbáceo que aporta frescor al conjunto. Quizás el primer sorbo no sorprende. De hecho no vas a encontrar ningún sabor que no hayas encontrado antes en alguna otra IPA que hayas bebido anteriormente, quizás por ello a alguien podría resultarle decepcionante. No, no vamos a tener apariciones marianas, pero sí vamos a encontrar una Imperial IPA perfectamente ejecutada. Conforme avanza la degustación se puede sacar alguna nota de fruta de hueso y fruta tropical. El final es moderadamente amargo, sin aristas, nada estridente, quizás un pelín seco, cosa que me agrada. Nada de alcohol (8,0%), es una maravilla lo bien hecha que está. Todo en su justa medida, todo en su sitio, ultra bebible a la par que sabrosa. Birrote épico. Me ha dejado loco. No veo el día que pueda viajar a Santa Rosa.

6 de diciembre de 2019

Nøgne Ø - Norsk Høst

Traemos de vuelta a los noruegos Nøgne Ø, en esta ocasión con una cerveza especial, sin lúpulo, a la que han añadido trigo, arándano rojo, brotes de abeto y mirto de Brabante. Para la receta han utilizado levadura Farmhouse y agua local. Por el hecho de prescindir del lúpulo la podríamos catalogar como una cerveza Gruit.

Norsk Høst. Se trata de una cerveza de color dorado, sin apenas gasificación y con una escasa espuma que desaparece rápidamente. Nada de turbidez. Al olfato nos llega el trigo y un olorcillo a bosque que alimenta.

En boca es una cerveza muy ligera y de sabores sutiles. El poco cuerpo, la falta de gas y la falta de amargor le dan al conjunto una sensación muy aguada. No obstante todos los sabores de los ingredientes están ahí presentes. El trigo se percibe perfectamente. El saborcillo del abeto le da un rollo como de bosque en nuestro vaso muy agradable sin llegar a resultar agobiante. Los arándanos rojos le dan ese punto afrutado, que además va muy bien ligado con el abeto, y por último el mirto de Brabante, que le da ese punto herbáceo bastante especial. De este último ingrediente, la única constancia que tengo en el uso para cerveza es en la Coure de Art Cervesers, que por cierto, urge un revisionado. En general me ha dejado un sabor agridulce. Por un lado la falta de intensidad y la sensación aguada me dejan bastante a medias. Por otro lado, los sabores son ricos y la receta muy interesante. Solo para cerveceros aventureros y con ganas de probar cosas diferentes. 4,5%. Comprada en la General de Begudes de Valldoreix por 3,35€.

5 de diciembre de 2019

Laugar & Perro Libre - Braskadi

Hoy traemos de vuelta a la cervecera Laugar, que sin laugar a dudas es una de las más destacadas de Euskadi. En esta ocasión han trabajado conjuntamente con la cervecera brasileña Perro Libre -de la que no conocíamos su existencia-  para elaborar esta Russian Imperial Stout donde han dado rienda suelta a todas sus fantasías cerveceras y le han echado de todo ¡venga! ¡¡¡festivaaaaaaal!!!

La receta lleva copos de avena, nibs de cacao, uvas pasas y madera de palo santo. La sirvo en copa escanciándola y lo máximo que consigo sacar es esa fina capa de espuma de color beis. Prácticamente sin carbonatación. El color es negro y opaca, de aspecto oleoso. Un petrolaco, vamos.

Al olfato el palo santo y el cafelito. En boca el sabor del palo santo es bastante predominante. Me ha recordado mucho al sabor del coco, o eso o ya estaba desvariando con su 10,5% de graduación. No encuentro las uvas pasas, sí se pueden encontrar las notas del cacao puro y sobre todo el saborcillo que le confiere la madera, que es bastante peculiar y entiendo que no le pueda agradar a todo el mundo. A mí personalmente sí, y además le da ese toque especial diferente a todas las Impys que hayas probado. Comprada en la General de Begudes de Valldoreix por 3,80€.

4 de diciembre de 2019

Alvinne - Wild West Grape Edition

Buenas tardes amantes de lo ácido. Hoy os traigo un ejemplar que os pondrá la cara como la del Fary lamiendo yuzu. La joyita la ha elaborado Alvinne, brasserie belga que se caracteriza precisamente por tener en sus fermentadores más ácido que en la ruta del bakalao. La culpable de todo ello es la cepa de levadura de la casa: Morpheus.

La cerveza se llama Wild West, y sobre ésta existen varias versiones. La que hoy describo aquí es la versión con uva de la cepa italiana Primitivo que ha sido envejecida durante 6 meses en barrica de roble.

De color cobrizo y con escasa y efímera carbonatación. Al olfato algo nos dice que vamos a tener una experiencia bastante Sour. En boca es una cerveza claramente desequilibrada hacia el lado ácido de la vida. Muy ácida. No la recomiendo para personas poco familiarizadas con este tipo de cervezas. Afortunadamente aparece el dulzor de la uva, sutil, pero aparece. Sabor avinagrado característico de este tipo de brebajes, el toquecillo agradable de la madera y acidez como para fundirte una caja de Almax. 6,0%. Comprada en la General de Begudes de Valldoreix por 4,25€.

3 de diciembre de 2019

Half Acre - Pony Pilsner

Hoy por ser el día de mi onomástica voy a reseñar una cerveza de las que no se ven a este lado del charco. Me la trajo Mireia -una amiga de la familia- que estuvo de viaje en Chicago y que fue tan maja de traernos un par de ejemplares de Half Acre.

Se trata de una cerveza Pilsner a la que han  bautizado con el nombre de Pony Pilsner. Desconozco los motivos, lo mismo son muy fans de la saga "Mi pequeño pony", al igual que mi hija.

De color dorado velado, y muy carbonatada. Genera una copiosa capa de color blanco que va dejando un bonito encaje de Bruselas. Al olfato mucho cereal. En boca es una orgía de cebada. Muy sabrosa, ligera de trago, nada cansina, entra de muerte. Final moderadamente amargo no muy seco. Es el claro ejemplo de cerveza Pilsner artesanal que yo personalmente pincharía si tuviese una cervecería. Ganaríamos muchos adeptos al craft con cebos como éste. Te fundes la yonkilata de pinta en cerocoma. 5,50%. Muy rica y muy fina.

2 de diciembre de 2019

Gora - Atemo

Traemos de vuelta a la cervecera donostiarra Gora, con los que tuvimos la primera toma de contacto este verano. Tanto la primera como la segunda han ido bastante bien.

En esta ocasión os traigo Atemo, una New England IPA elaborada con trigo y copos de avena y los lúpulos Citra y Mosaic. Recetas así no suelen fallar. En la ilustración se puede observar una escena cotidiana de la localidad de Algete.

De color entre dorado y anaranjado. No se aprecia excesiva turbidez característica de este tipo de zumazos. La carbonatación es abundante y de color blanco.

En boca es un delirio de sabores tropicales. Mucha papaya y fruta de la pasión, también pomelo al final. Muy fácil de beber, tiene poco cuerpo y no es nada sedosa, de modo que entra con alegría, pero no me encaja con las típicas New England IPAs sedosísimas y con cuerpazo, yo la dejaría en Hazy IPA o en IPA a secas. 6,2%. Muy bebible. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 4,40€. A diez céntimos el centilitro.

1 de diciembre de 2019

Naparbier - Mind Control

Comenzamos este mes de diciembre con producto enlatado de los navarricos Naparbier. Hoy os traigo su Mind Control, una de las tantísimas IPAs del extensísimo catálogo de los de Noáin. La de hoy está elaborada con los lúpulos Cascade y Amarillo

Es una India Pale Ale de color dorado, no demasiado turbia, hasta que se sirve el poso, que pasa de dorado a amarillento. La espuma es abundante y tupida. Al olfato encontramos cítricos, notas herbáceas y un puntito de alcohol, no excesivo pero perceptible. En boca continúa en la misma línea, rica de sabor, y con los sabores cítricos y herbáceos que resultan refrescantes en boca y animan a fundirse la lata de 44cl. Un puntito de alcohol también perceptible en el sabor (7,0%) y un final moderadamente amargo. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 4,50€.

29 de noviembre de 2019

Heller - Helles Schlenkerla Lagerbier

Para los amantes del beicon os traemos hoy la Helles Schlenkerla Lagerbier, de la célebre cervecería de Bamberg, famosa en el mundo entero por su cerveza ahumada. La de hoy es con toda cerveza la más suave de la casa, y quizás precisamente por ello, la que sea la mejor referencia para adentrarse en terreno smoky. Para los que seáis muy adeptos a las Rauchbier, ésta quizás os sepa a poco.

Se trata de una cerveza Helles. No lleva malta ahumada. El caso es que se elabora en los mismos recipientes que el resto de Rauchbier de la casa, y por tanto coge todo el saborazo de la cerveza ahumada, no excesivo, pero sí evidente.

De color dorado, muy clara y sin turbidez alguna.. La carbonatación es abundante y de color blanco, con cierta persistencia. Al olfato el aroma a panceta ahumada es muy notable, así como a cebada y alguna nota de miel. En boca es muy ligera de trago, con notas dulzonas de cereal y algo de miel. En boca tiene el puntito a ahumado que las clásicas salchichas alemanas. Es una cerveza rica y de trago fácil y en ningún momento se hace cansina porque entra con bastante alegría. Muy recomendable para los que queráis probar cosas diferentes. 4,3%. La trajo un colega para cenar. No sé dónde la compró ni lo que le costó.

28 de noviembre de 2019

Grimm - Icing On The Cake

Uno de los birrotes que me agencié a través de la tienda online de Mikkeller fue esta magnífica Imperial Milk Stout con cacao y vainilla de los neoyorkinos Grimm.

De esta cervecera de Nueva York es prácticamente imposible encontrar nada por aquí. Que yo conozca, la única tienda de España donde la podríais encontrar es en el Sr. Lúpulo de Gijón, donde este verano me estaba poniendo ojitos, pero que al final descarté por su elevado precio. El destino me ha brindado una segunda oportunidad pudiéndola comprar bastante más barata a través de la mencionada web.

A lo que vamos. Icing On The Cake es como se llama esta joyaza. La sirvo en vaso para Stouts y presenta un aspecto oleoso, totalmente negra y opaca y con una buena capa de espuma de color beis, no excesiva, pero sí suficiente para formar una crema muy suave y tupida, a la vez que duradera. Al probarla es terciopelo en boca. Muy sedosa, con muchísimo cuerpo y con una suavidad brutal. Saborazo de café, la vainilla está muy presente y su sabor es espectacular, y finalmente el toque achocolatado del cacao que es lo que acaba de rematar un birrote épico. 10,0% que no se notan nada, entra como Cacaolat (Cholek en otros lares). Sublime.

27 de noviembre de 2019

QCatBar - Sant Cugat


Siguen proliferando como setas las cervecerías y negocios con cerveza artesana en Sant Cugat del Vallès. El ultimo en aterrizar ha sido el QCatBar, y con éste ya son 51 grifos craft en la ciudad vallesana. ¡Ojito! que ya les gustaría a muchas capitales de provincia tener un panorama cervecero así. He dicho en numerosas ocasiones que lo único que falta ahora en Sant Cugat es una tienda con birrotes craft y con todo el género refrigerado y parece ser que alguien me ha escuchado, así que estad atentos a mis próximas entradas. A lo que vamos, hoy nos vamos a tomar las birras en el QCatBar, que es la sede santcugatenca del CatBar de Barcelona, que antiguamente tenía su sede en Vía Laietana pero que se han mudado recientemente al Carrer de la Bòria, muy cerquita de su local antiguo. Cosas de la especulación inmobiliaria.

El QCatBar se encuentra en la calle Valldoreix, en un entrante que da a un asilo -hay que fijarse bien porque es fácil pasarse- a la altura de la Plaza del Doctor Galtés, a mitad de camino entre la estación de ferrocarril y el milenario monasterio.
El local es muy pequeñito, pero cuenta con algunas mesas para el sector fumeta en el exterior. La calle es peatonal y eso se agradece. Dentro hay unos pequeños taburetes en el ventanal, diferentes mesas donde poder disfrutar de nuestras cervezas y el clásico espacio en la barra para poder beber mientras se entabla conversación con el personal. También tienen un piano, por si alguien se anima a tocar el "Para Elisa" o la canción de Barrio Sésamo. La decoración es bastante ecléctica, pero la luz tenue nos da calidez y sosiego. A la hora que realizamos nuestra visita -un jueves por la tarde- se estaba muy tranquilo y estuvimos solos bastante rato hasta que apareció una familia con su muchachada.

El QCatBar cuenta con 9 grifos, tres de ellos son bombas de mano. La selección es nacional y se tiene muchísimo en cuenta que sea un producto de proximidad. Cuanto más cercano sea el producto menos emisiones de CO2 y seguramente nos llegará más fresco que si viene  de más lejos. Por lo que he ido viendo a través de su instagram suelen tener pinchado Art, Espiga, La Pirata, Marina, Hope, La Surfera o Florestina. Todo producto muy cercano. También hay un tirador que tienen destinado para sidra asturiana. Nunca había vistosidra de tirador y la verdad es que me ha sorprendido. Es una opción interesante. Por si nos acompaña el hater de la birra de turno tienen refrescos de Fritz Cola. No vi ninguna nevera con cerveza artesana enlatada o embotellada. Estaría bien contar con alguna opción más que la que hay en los tiradores. Cada vez hay más beerhunters, quèvolsquitidigui.

Para maridar nuestras cervezas cuentan con maridaje veggie. Todo vegano, nada de inviego (si no hago la broma reviento). Tienen diferentes tapas, donde no faltan las célebres patatas bravas, y diversidad de hamburguesas veggie combinadas con diferentes ingredientes. También tienen menú diario, a base de ensaladas, cremas de verduras, pasta, etc, etc... Nosotros solo tuvimos tiempo para echar unas birras y no nos quedamos a cenar, pero todo se andará.

Va creciendo la oferta craft en Sant Cugat, que siempre es motivo de alegría y júbilo general. Pues nada, les colocamos su correspondiente pin en nuestro Mapa Birruno.

Balance de daños:

-Hope & La Surfera - Black Panther. Para comenzar la tarde me pedí esta Stout con cacao fruto de la colaboración entre Hope (Sant Sadurní d'Anoia) y La Surfera (Tarragona). Muy sedosa, muy sabrosa, con el saborazo del café -riquísimo- y ese plus que le da el cacao. Final amargo (40 IBUs). Muy rica. 7,0%.

-La Florestina & CatBar - Best. Best Bitter de la casa en colaboración con La Florestina. Con muy poco cuerpo, de carácter maltoso, y con un puntito hoppy muy tímido. 4,0%.

-La Pirata - Pils. También quisimos probar la nueva Lager de los de Súria. Muchísimo cereal en boca, muy rica y ligera de trago. Final moderadamente amargo. Perfecta para newbies y para bares que no tienen público craft. Es una buena manera de engancharse a las artesanas. 5,1%.

-Guerrilla Imports - Ultramar. Nos llamó la atención de que tuviesen sidra asturiana artesana de tirador, y como también cuenta para el untrapper ¡pues venga una ronda!. Sidrina güena sin escanciar y con todo el vaso lleno del tirón. Servida así quizás a más de un asturiano le daría un parraque. Pero que vamos, para mí que no soy ningún entendido en sidras me pareció muy rica y refrescante. 6,0%.

QCatBar              Valldroeix 5, Sant Cugat del Vallès (Barcelona)           www.catbarcat.com            catbarcat@gmail.com

26 de noviembre de 2019

The Veil - @_natureboi@_natureboi

¡Hoy toca birrote! Y además de los que no se encuentran a este lado del charco. He tenido que recurrir a Mikkeller Webshop para trincarme un par de laticas de la cervecera The Veil, cuyo nombre me recuerda constantemente la canción de Leonardo Dantés.

La cervecera de Richmond (Virginia, USA) son aficionados a sacar IPAs o New England IPAs para luego sacar la versión Imperial repitiendo el nombre, al más puro Hilario Pino Pino. Ésta es la versión Double de la @_natureboi, así que muy fieles a su estilo la han llamado @_natureboi@_natureboi. Se trata de una New England Double India Pale Ale cargadica hasta arriba de lúpulos Citra y Motueka y con sus copos de avena para aportar la característica sedosidad del estilo.

Aspecto de zumazo. Color naranja, muy turbia y poco carbonatada.En boca es espectacular. Muy sabrosa, con sabores de mango, melocotón y naranja, sin aristas, sin estridencias, suavísima pero llena de sabor. Un trabajo finísimo. Tanto a mi mujer como a mí nos ha dejado flipados. Mira que el nivel de NEIPAs de aquí es brutal, pero esto está a otro nivel. Lagrimones. 8,5% ultra bien integrado. Cero amarga. Obra maestra.

25 de noviembre de 2019

Steam Brew - Imperial Stout

Este verano, en una de mis rutas por el LIDL -sí, a parte de darle al drinking hay que comer- me topé con dos ejemplares de Steam Brew: una Bock que ya reseñé este verano, y que por cierto, me sorprendió en positivo, y la Imperial Stout que reseñamos hoy.

La verdad es que no tenía demasiadas expectativas en ambas, por 60 y pico céntimos que costaba cada lata de medio litraco ya os podéis imaginar que no nos iban a dar Dark Lord, eso está claro.

Abro la lata y la sirvo en su correspondiente vaso. El color es negro, con algún destello rojizo. La carbonatación es abundante, y genera una tupida capa de espuma cremosa y persistente de color beis. Al olfato caramelo, cereal y poco café. En boca es dulce, maltosa y poco amarga. La sensación es bastante aguada. Del alcohol ni rastro pese a su 9,5%. Me ha dado la sensación que me estaba bebiendo una Lager mezclada con una Stout. Poco café y poco tueste. Muy raro todo, aquí hay algo que no cuadra. En fin, por el precio que tenía tampoco esperaba ninguna maravilla.

24 de noviembre de 2019

Tibidabo - Joy Bomb

Hace unas semanicas estuve con un colega jugando a las cartas -no al mus precisamente- y para el maridaje con la comida china a domicilio que pedimos utilizamos la IPA de Tibidabo que había comprado en un supermercado de la cadena Condis.

Se trata de la Joy Bomb. Miedito me daba solo en pensar en qué condiciones podía haber estado almacenada. De color dorado y bastante carbonatada. En boca es una India Pale Ale de corte herbáceo bastante suave y agradable. IPA muy accesiblepara público neófito, sin demasiada graduación para lo que es el estilo y con matices cítricos que le dan algo más de alegría y bebibilidad. Final no excesivamente amargo (40 IBUs). Al final la sangre no llegó al río y la pudimos disfrutar en unas condiciones aceptables. 5,7%. Algo me dice que son las mismas que venden en Mercadona como IPA Premium pero que le han puesto una pegata encima, es mera especulación. Según la web de Condis online cuesta 1,55€.

23 de noviembre de 2019

Engorile - APA BCN

A pesar de la saturación de cerveceras que existe en Catalunya, y más concretamente en la Ciudad Condal, continúan proliferando algunas nuevas, como U-Hops, de la que hablamos hoy. Engorile Beer salió a la calle en diciembre del año pasado y de momento cuentan con 3 referencias: una APA, una IPA y una New England IPA.

Hoy os hablaremos de su American Pale Ale, a la que han bautizado como APA BCN. La cervecera de Barcelona ha apostado fuerte por el formato lata, pero lo que he podido encontrar yo personalmente ha sido -tanto ésta como su IPA, de la que os hablaré más adelante- en formato botella. La receta de esta APA lleva un dry hopping de lúpulo Amarillo, malta de cebada y copos de avena.

De color dorado y carbonatación abundante. Sin turbidez. Aroma a cereal y cítricos. En boca predominan los cítricos, que la hacen muy refrescante, y con notas destacadas de pomelo. De fondo el sabor de la cebada suave y agradable. Final moderadamente amargo (33 IBUs). Quizás no sea la APA de mi vida pero sí es una receta agradable y muy fácil de beber. 6,4% (bastante subidita de alcohol para una APA). Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 2,30€.

22 de noviembre de 2019

Gross - Sticky Hops

Después de pasarme prácticamente todo el año dándole a los zumazos, cuando pillo una IPA normal, sin turbideces como que hasta se me hace raro.

Esto es lo que me ha pasado con la Sticky Hops de la cervecera donostiarra Gross, que me esperaba un biofrutas con doble, triple o incluso cuádruple dry hopping como para sacar lúpulo por las orejas, pero no, se trata de una IPA de toda la vida con su color doradete y bastante clara. Podía ver mis dedos a través del vaso, cosa que en estos tiempos que corren hasta parece extraña. La espuma es blanquita y abundante.

Los sabores que destacan van desde la papaya a los cítricos pasando por el melocotón, los herbáceos y su buena dosis de pomelo. Es muy amarga (85 IBUs) y no pega excesivamente (6,8%). Bastante rica y me alegro de haber podido retomar este tipo de elaboraciones. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 3,85€.

21 de noviembre de 2019

Castelló Beer Factory - Big Bang

Este verano, a mi paso por el Lupulove de Castellón, además de trincarme varias birras on tap, decidí llevarme alguna cosica para la nevera de casa. Una vez en nuestro querido hogar, examinando la lata me di cuenta de que era una cerveza de estas bizarras que de vez en cuando les da por sacar a los cerveceros cuando van de tripi. 1001 IBUs. No era la idea que tenía para disfrutar en casa. Admito que fue culpa mía, vi una lata de colorines en lontananza y le dije a la camarera que me la cobrara para llevármela, sin saber qué cojones estaba comprando.

De estas movidas Mikkeller ya sacó la suya en su día, de 1000 IBUs, que evité a toda costa, hasta que Thomas Rohde me la dio a probar en el Mikkeller Bar de Barcelona y la verdad es que la experiencia fue mejor de lo que me esperaba. En esta ocasión, la Castelló Beer Factory ha decidido rebasar el récord de la cervecera danesa sacando una Imperial IPA de 1001 IBUs. El récord les ha durado poco porque Mikkeller ha sacado una de 3000 IBUs hace un par de meses.

Esperando que fuera una astracanada difícil de digerir la he tenido en la nevera hasta que un alma caritativa ha decidido atreverse a compartirla conmigo. Pensábamos que nos íbamos a quedar sin papilas gustativas de por vida, pero al final la sangre no ha llegado al río. Ni muchísimo menos.

La sirvo en vaso, presenta un color dorado con cierta turbidez y una carbonatación abundante, de burbuja fina y espuma compacta de color blanco roto. En boca es bastante herbácea, con notas cítricas y florales y algunos matices afrutados que noquedan solapados por el amargor, muy intenso, pero que en ningún momento nos deja el paladar en carne viva ni de lejos. La verdad es que he bebido cervezas con menos IBUs que me han parecido más amargas que ésta. Creo que me costó 5 pavos.

20 de noviembre de 2019

Naparbier - Psycho

Continuamos con los zumazos de Naparbier. Hoy os traigo una India Pale Ale con double dry hopping de los lúpulos Amarillo, Simcoe y Maosaic a la que han titulado Psycho. Lleva una etiqueta que da más miedo que la discografía de Melendi.

De color anaranjado, muy turbia y de carbonatación no excesiva. En boca los sabores nos recuerdan a la papaya, el melocotón y el mango.Se le nota un pelín el alcohol pese a no tener excesiva graduación (6,3%). Rasca un poquito pero dentro de lo soportable. Comprada refrigerada en La General de Begudes de Valldoreix por 4,90€.

19 de noviembre de 2019

Agullons - Cireres

Traemos de vuelta a Agullons, en esta ocasión con su Cireres. No es una novedad reciente, salió hace unos meses y la he tenido en la nevera desde el verano -que es cuando la compré- a la espera de encontrar el momento adecuado para abrirla.

Se trata de una cerveza Sour que toma como base la Pura Pale de la casa y se envejece en barrica durante 2 años. Posteriormente se le añaden las cerezas durante 3 meses y finalmente se deja envejecer en botella durante un año más.

La abro con cierta nostalgia de Zwanze Day, ya que este año no he podido asistir porque me coincidió con una boda en Sevilla. Espero no perdérmelo el año que viene porque ya serían muchos años de mono de Fou' Foune.

La sirvo en copa y presenta un color rojizo bastante vivo. Prácticamente sin carbonatación. En boca es ligera, le falta ese punto chispeante de las burbujas, por lo que la sensación en boca es de una cerveza aguada. El sabor es ácido sin llegar a resultar extremo. Para los que estamos acostumbrados a este tipo de cervezas esta acidez nos resulta moderada, pero quizás para alguien que pruebe una Sour por primera vez le resulte más extrema. El sabor de las cerezas presente, el toque de barrica bastante notable, y con ese punto añejo característico de este tipo de cervezas. Muy rica, quizás mejoraría con algo más de gas, pero en definitiva una gran cerveza dentro del estilo y muy cerca ya de las clásicas belgas. 5,5%. Comprada en Beering Barcelona por 12,95€.