Y acabo mi viaje estival en la cervecería Space Factory del centro de Burdeos. Al igual que en el viaje de ida, en el de regreso volvimos a pernoctar en Burdeos. En esta ocasión tuvimos más suerte y dispusimos de toda la tarde para visitar el centro de la ciudad del Garona, y como hacía un calor sofocante no dudé en conducir a mi amada familia a disfrutar de un agradable refrigerio, muy cerca de la Rue Saint Rémi, una de las arterias del centro.
Sobre la seis de la tarde aparecemos cinco forasteros del otro lado de los Pirineos. Ubicado en pleno barrio de Chartrons, el Space Factory se emplaza donde antes se hayaba el Jaqen, una antigua tienda de cerveza artesanal. Al igual que en España, han habido numerosas bajas en los negocios craft bordeleses, sin embargo, afortunadamente algunos siguen resistiendo contra viento y marea para disfrute del personal.
La calle donde se ubica la cervecería no peatonal, pero es muy poco transitada por vehículos de motor. Unas pilonas dividen la calle en dos, y en la parte para peatones da de sí para un par de mesas y unos bancos donde se pueden disfrutar de unas cervezas al aire libre. La calle desemboca en una tranquila plaza muy agradable y el ambiente a esa hora es sosegado. Al tratarse de una ciudad universitaria, supongo que los fines de semana a mitad de curso la cosa seguramente debe estar bastante más animada.
Cuando llegamos nosotros había un grupo numeroso que había juntado las mesas y se había hecho con toda la terraza al completo, así que nos fuimos para adentro, a la sombrita, y así aproveché para sacar las fotos de rigor del interior. Nos apostamos en una mesa de la entrada con un bonito mural de fondo.
El local no es especialmente grande. La entrada da para varias mesas, con cierta amplitud, para disfrutar de unas cervezas y poder jugar a algunos juegos de mesa. Cuando comienza la barra -que ocupa gran parte del local- la cosa se estrecha considerablemente, dejando espacio para algunas mesas altas y sus correspondientes taburetes. Al fondo, cuando acaba la barra, hay un pequeño recodo donde la cosa vuelve a ensancharse y hay algunas mesas bajas más y un espacio para jugar a la consola.
El local cuenta con nueve grifos rotatorios, algunas hechas por ellos mismos -bajo el nombre de Space Musette- bastante material francés y alguna que otra invitada internacional. También cuentan con una pequeña nevera donde tienen refrigeradas algunas referencias en lata y botella por si no nos satisface nada de su pizarra.
Intento comunicarme con un chico que luce una gorra para que me asesore en mi elección. Está muy ocupado atendiendo a el numeroso grupo de fuera, que por las confianzas que se toma deben ser colegas suyos, y se lo toma con muchííííísima calma charlando con ellos y dejando claro que lo primero es la parroquia local.
Tras una buena espera parece que el chico quiere atenderme. De entrada intento comunicarme en un francés muy malo que el chico no hace el esfuerzo en entender. Español no. Inglés tampoco. Italiano ni idea. Vaya, parece que en el instituto donde estudió este mozo no debieron impartirle una segunda lengua. Un cliente que se haya sentado cerca de la barra pasa vergüenza ajena ante tal escena y se ofrece a hacer de intérprete. Le digo que me gustan mucho las Farmhouse Ales y que si tiene algo del estilo. No parece muy familiarizado con el término. Tras varios intentos fallidos, no recuerdo si empleé la palabra Sour o Wild y entonces al chico se le encendió la bombilla. Fue a buscarme una Imperial Stout con Brett de la cervecera local Effet Papillon. Tras hacer las fotos y realizar la cata le digo que me recuerda en cierto modo a las Oud Bruin. Parece que no ha probado una cerveza de Flandes en su vida. El muchacho sigue a lo suyo. Viendo el percal me voy a disfrutar del rato con mi familia.
El local parece preparado para combatir el tedio. Por si la alcoholización no es suficiente para pasar un buen rato, disponen de una nutrida selección de juegos de mesa y de cartas para la clientela, cosa que debe agradecerse las tardes lluviosas. Al final de la sala, cuando se acaba la barra, hay una pantalla con una Super Nintendo y dos mandos para pegarse un buen vicio.
Para tener un cojín en el estómago y amortiguar los efectos del alcohol, cuentan con una pequeña carta que consiste en queso fundido, salchichón, hummus, guacamole, hot dog, paté al pimiento de Espelette, una tabla de quesos, una tabla vegetariana y una tabla mixta. Suficiente para calmar la gazuza. Además de nuestras bienamadas cervezas, cuentan con una pequeña selección de vinos, sidras y cervezas sin alcohol.
La verdad es que tanto mi familia como yo nos quedamos con ganas de descubrir más la ciudad, que sin ser especialmente bonita, se la veía muy vibrante y con muchas opciones para disfrutar. Ahora bien, si vuelvo a Burdeos creo que preferiré ampliar mis conocimientos birrunos sobre la ciudad visitando otros negocios, como la cervecería que tiene Azimut en la ciudad, un poco más al norte. De momento le colocamos a Space Factory su correspondiente pin en nuestro Mapa Birruno. Au revoir!
Balance de daños:
-Effet Papillon - Brett Series Stout. Maravillosa. Todo lo que le puedes pedir a una Imperial Stout con el rollazo arrollador del Brett. Chocolate, acidez, y el bourbon saliendo por los poros. Una auténtica locura. 9,0%.
-Azimut - Sarrasin Ambrée. Durante todo el viaje estuve dándole a las Amber cosa fina con la idea de emular el buen pie con el que empecé el viaje (en términos birrunos), también en Burdeos con una Amber de la brasserie Garona. No hubo tanta suerte para despedir el viaje. La de Azimut estaba bien pero no para tanto. Maltosa, muy tostadita, con notas de café, acaramelada y con un puntito de fruta muy sutil. Correctita. 6,5%.
Space Factory Beaubadat 5, Burdeos (Francia) www.spacefactory33.com spacefactory33@gmail.com +33 556 238 497




