18 de mayo de 2024

Zichovec - Nectar of Happiness

Hace unos días pudimos disfrutar de una mañanita soleada en la General de Begudes de Valldoreix. La verdad es que no es que esté ya un pelín saturado de que las neveras de nuestros negocios de confianza estén plagadas de NEIPAs, sino que directamente estoy hasta la polla.

Entre elegir una NEIPA u otra, pues al final acabé tirando para los checos Zichovec, de los que tan solo había catado una referencia hace 4 años (precisamente otra NEIPA).

El ejemplar se llama Nectar of Happiness y es monovarietal de lúpulo Strata. La receta lleva malta de cebada, copos de avena y el lúpulo mencionado.

La sirvo en copa TeKu y presenta un color paliducho, tirando hacia el amarillo pastel, y con la turbidez característica del estilo. La carbonatación es muy abundante, con espuma blanca ni demasiado compacta ni demasiado jabonosa, y de persistencia media.

En nariz me viene un aroma sulfuroso que no me ha gustado nada. En boca es un tanto sedosita, no especialmente corpulenta, y con sabores -por suerte- agradables que van de los cítricos a la fruta tropical. No he sabido encontrar las características notas de fresa que caracterizan al Strata y que suelen volarme la cabeza. En general, bastante prescindible. 7,0%. Lata de 50cl.

17 de mayo de 2024

Totenhopfen - Damn, You're... Majestic!

Y abrimos también apartado a otro nuevo país, en este caso al pequeño Luxemburgo. Hacía años que tenía constancia de la existencia de la cervecera craft Totenhopfen, perosus productos llegan con cuentagotas a tiendas online extranjeras y se agotan muy rápido, así que las veces que había intentado comprar algo de ellos me había dado con un cantito en los dientes.

En esta ocasión, al menos pude encontrar esta única referencia (que debía ser la última que les quedaba) y puedo darme por satisfecho. Se trata de una New England Double India Pale Ale a la que han bautizado como Damn, Your're... Majestic! Está elaborada con malta de cebada, malta de trigo, copos de cebada, copos de avena, copos de trigo y los lúpulos Citra, Callista (éste lo desconocía), Columbus y Mosaic.

Al turrón. La sirvo en copa y presenta el aspecto de biofrutas que cabía esperar. Turbia, de color anaranjado muy vivo y con una generosa corona de espuma compacta y de color blanco de persistencia media. En nariz predominan los aromas herbáceos, pero también tiene notas muy agradables de cítricos y un puntito de mango ideal. En boca es una cerveza muy sedosa, con cuerpo, mas se bebe bien. Predomina el sabor herbáceo, sin llegar a resultar una sopa de resina, ni mucho menos. Cuenta con sabores cítricos muy agradables y refrescantes, que nos recuerdan al pomelo y la naranja, y también un puntito de fruta de hueso muy rico. Amargor final moderado. En general una cerveza muy agradable y disfrutona, pero claro, ni me hacen falta más NEIPAs en mi vida, ni tampoco hace falta irse tan lejos para comprarlas. Me costó 6,84€. Lata de 44cl.

16 de mayo de 2024

Sakiškės - Lithuanian Pilsner

Hace unos días, Hugo del blog cervecero Hipos Urinatum nos recomendaba por X (antes Twitter) una tienda online alemana para hacernos con un buen repertorio de Lagers franconas. La idea primigenia era esa, pero viendo el tremendísimo catálogo de la tienda en sí tampoco quise hacerle ascos a ampliar mis horizontes birrunos y de paso sacarme alguna que otra insignia pendiente del dichoso untrapper. Sí, soy así de débil, entono el mea culpa.

El caso es que me percaté de que habían varios países que aún no habían pasado por el blog y me puse manos a la obra. Me hice con una pequeña selección de cervezas de la marca lituana Sakiškės, con fábrica en Vilnius. Sabíamos del esplendor birruno que está viviendo Estonia, de la buena forma de algunas cerveceras letonas, pero en cambio de Lituania teníamos un enorme vacío.

Era hora de ponerle remedio, así que voy a comenzar por su Lithuanian Pilsner. No sé yo si algún día el BJCP reconocerá el estilo Lithuanian Pilsner, pero que vamos, si ha reconocido la IPA Argenta y la Dorada Pampeana ¡qué nos quedará por ver! La cerveza lleva una doble decocción. Primero, se hornea una parte del mash en un horno de leña utilizando la técnica ancestral lituana "keptinis". Luego, se procede a la decocción habitual del mash, consiguiendo de este modo ricos matices tostados.

La sirvo en vaso y presenta un bonito color dorado, un tanto subidito, con tendencias hacia lo tostado (15 EBC). Totalmente límpida, pero hay que vigilar al servir la lata porque el poso nos puede enturbiar la cerveza. Espuma abundante de color blanco roto, compacta, cremosa y de persistencia media.

En nariz puedo disfrutar de un aroma a cereal intenso, seguido de notas florales muy agradables. En boca es una cerveza muy lupulada, entre la Italian Pilsner y directamente una IPL. Cuenta con un sabor maltoso muy rico y sabroso, el puntito tostado es muy sutil pero es Gloria Bendita, y a destacar un toque floral que aporta el lúpulo que me produce gran entusiasmo. Final muy amargo (En teoría 22 IBU). Hay que aclarar que la lata (incluso estando dentro de fecha de consumo preferente) estaba enlatada en 2022 (lindezas de las compras online). Quizás el hecho de que no estuviera muy fresca haya propiciado que el amargor se haya ido de madre, y que esas notas de lúpulo fresco y agradable hayan ido evolucionando a un amargor más regulero. Esto fresquísimo probado en la misma fábrica debe ser un locurón. Muy buen comienzo con esta gente. 4,7%. Me costó 4,40€. Lata de 33cl.

15 de mayo de 2024

La Caníbal - Madrid


Y la última parada birruna de nuestro breve periplo por los Madriles fue en La Caníbal, que ya estaba en nuestros planes antes de sacarnos los billetes del Ouigo. El plan era redondo: Paseíto matinal por El Retiro, breve paradita para calentar motores en el Be Hoppy y comida familiar en La Caníbal. Luego me tocó pasar toda la tarde en la tienda/restaurante de Cristina Oria para compensar a mi señora esposa. Mas valió la pena. Vaya que si valió.

Como os podéis imaginar, si había elegido La Caníbal como visita ineludible para  comer en Madrid tenéis que dar por hecho que tienen buenas cervezas artesanas -¡y joder qué selección!- y como concepto rompedor, y que está cautivando a muchos winelovers, es el hecho de tener 16 grifos rotatorios de vino, que es una cosa que se echa de mucho de menos en la restauración. A esos 16 grifos de vino hay que añadirle otros 12 de cerveza (también rotatorios). Y además, con una cuidadísima selección en botella tanto de cervezas como de vinos.

Pero remontémonos un poquito en la historia para comprender el concepto del negocio. La Caníbal es la evolución lógica del antiguo restaurante gallego O Pazo de Lugo, ubicado en la calle de la Argumosa, en el barrio de Lavapiés, justo detrás del museo Reina Sofía. O Pazo de Lugo se funda en 1971, y desde entonces su cocina ha ido evolucionando, pero siempre manteniendo sus raíces gallegas. En 2019 deciden darle una vuelta de tuerca al negocio y convertirlo en La Caníbal, ampliando el espacio (adquiriendo el local adyacente), dando entrada a las cervezas artesanas, los pequeños productores de vino y los quesos. Cuenta con diferentes salas y diversos espacios, pero a destacar la que da a los grifos de vino, presidida por una única mesa central, donde se viene a compartir. Compartir mesa y compartir la experiencia. No les debe haber ido nada mal cuando han abierto un pequeño bar en Madrid Río, con grifos de cerveza artesana y vinos naturales al que han llamado La Grifería, y además han montado su propia fábrica de cerveza en San Blas (que no en el muelle), en las que fueran las instalaciones de MadBeer.

Allí nos plantamos, esposa, trío de churumbeles y servidor antes de las dos de la tarde. Habíamos reservado con anterioridad para no llevarnos desagradables sorpresas. Nos atiende un chico extraordinariamente amable que nos conduce hasta nuestra mesa. Mientras mi familia sigue al empleado, yo me quedo rezagado haciendo alguna foto, escudriñando la pantalla con las cervezas disponibles y posteriormente, quedar extasiado ante la magnitud y esplendor que arroja su cuidadísima selección de botellas de cerveza en nevera. Un empleado me despierta de mis delirios oníricos preguntándome si necesito ayuda para elegir. Yo lo tenía muy claro: una botellita de Farmhouse Ale con albaricoques y un puntito de brett de los neoyorquinos Grimm. Luego, con la cabeza más fría, pensé que me iba a perder la oportunidad de probar las cervezas de la casa, y que podía comprar esa misma cerveza en Beerbao, así que me decanté por el producto local.

De la selección de vinos poco voy a hablar más (esto no es Mundo Vinuno, amigos), así que me centraré en los mío: Las cervezas. Los doce grifos de La Caníbal apuestan por el producto propio. Fabrican alrededor de 21 cervezas de diferentes estilos, algunas de ellas fruto de la colaboración con otras cerveceras. En su web y en Untapped podéis echarle un ojo a su catálogo. En el momento de nuestra visita, contaban con 5 grifos de cerveza de la casa, otros cinco de otras cerveceras nacionales, y un par de grifos para cervezas foráneas: los italianos Alder y los belgas St. Bernardus. Afortunadamente sus grifos comprenden una gran diversidad de estilos, destinando solo un par a las omnipresentes Hazy IPAs, el resto dan cabida a Helles, Hefeweizen, Schwarzbier, Dunkel, Baltic Porter, Tripel y Fruited Sour. Mientras hacía las fotos de rigor ya me iba haciendo mis cábalas de lo que iba a ir cayendo, al menos hasta que fui a dar con su nevera, que me puso ante el terrible dilema de pedir birrotes foráneos o apostar por las cervezas de la casa. Como ya he comentado, me decanté por lo segundo.

Y es que joder, con lo que había en la nevera era como para planteárselo. Como seguramente no se va a poder distinguir todo el esplendor neveril en las fotografías que hice, mejor os lo voy desgranando: Grimm, unicornios de Side Project, joyazas de Firestone Walker, Tommie Sjef, Rodenbach, Meta y los vecinos de La Salvaje entre el apartado wild. Una buena selección de NEIPAs en lata, de cerveceras nacionales y de allende nuestras fronteras: Kom, Soma, Caleya, Maresme, Attik, Cierzo, Greyhound, Arpus, Fuerst Wiacek, Sudden Death, Pinta, o los rumanos Hop Hooligans entre muchos. En el apartado de baja fermentación: Mahrs, Ayinger, Alder, Dougall's y Yakka. En el apartado belga: Todo el repertorio de Westmalle, joyones de Struise, De Ranke, Dupont, Rochefort y Verhaeghe. Y atención en el apartado negruras porque había unicornios de Bottle Logic y Cycle, más todo un arsenalaco de otros petróleos de cerveceras de diversa proveniencia.

Al cabo de un ratete encuentro a mi familia ya acomodada en la mesa correspondiente echándole un ojo a la carta. Mi mujer incluso ya se ha pedido una copa de vino. El amabilísimo camarero le había recomendado un tinto monovarietal de Garnacha hecho en Ávila.

La sala donde estamos es bastante amplia, con luz agradable y da para bastantes mesas. A esa hora no hay demasiada gente y podemos estar tranquilos.

De lunes a viernes cuentan con un menú de 17€ que incluye un primero, un segundo, bebida, postre y café. También está la opción del medio menú, por 12€, donde habría que elegir un solo plato (de entre todos los primeros y todos los segundos) pero que también te incluiría la bebida, el postre y el café. Y si no vemos clara ni una cosa ni la otra, siempre podremos recurrir a la carta, donde tienen multitud de cosas para picar y varios platos principales, además de los postres.

Durante nuestra visita de primeros tenían: Caldo gallego, ensalada César con pollo crujiente; tallarines de eneldo con salsa de hinojo y salmón; filloas de verduras con salsa de cacahuete y por último huevos rancheros. Segundos: Medallón de solomillo de cerdo con salsa de miel; pollo de corral al horno con pimentón de la Vera; cochinillo con cuscús, pasas y almendras; cazón en adobo; bacalao a la vizcaína y por último escalope de ternera. Para mí el caldo gallego, mi mujer optó por las filloas, churumbel 2 y churumbel 3 optaron por la opción de medio menú y se decantaron por los segundos: el pollo y el solomillo. A churumbel 1 no le sedujo el menú, así que se tiró de cabeza a la carta.


Para picar disponen de sardina ahumada con pan de focaccia y fondo de guacamole, empanada de bonito con escabeche, ensalada de berenjenas con escabeche de cítricos, bonito en escabeche casero, cecina artesana, burrata artesana con albaricoques y ciruelas encurtidas, ensaladilla de arenques, alcachofas confitadas con papada ibérica, calçots a la brasa con salsa romesco, verdinas con ragù de ciervo, espárragos blancos de Navarra, verduras al horno con queso de Mahón muy viejo, tirabeques con huevos poché, piparras a la parrilla, revuelto de gurumelos, mejillones al vapor, brberechos de Noia al carbón de encina, zamburiñas a la plancha con fondo de de caldo Dashi, croquetas de chipirón con kataifi, caralladas (croqueta de lacón, chorizo y queso San Simón), gyozas de mollejas de cordero, bocartes con piparras y ajitos, soldaditos de Pavía, calamarcitos a la andaluza con mayonesa de cítricos, pulpo a feira y por último tortilla gallega (poco hecha, con lacón, chorizo y grelos).


Principales en carta: Orella de gocho con patatas revolconas; salchicha artesana hecha de carrilleras, jamón ibérico y foie servida con puré de boniato asado; crujiente de rabo de toro; steak tartar; torrezno ibérico con base de kimchi; tacos de chuleta y tuétano; costillas de vaca gallega a baja temperatura; entrecot de vaca madurado; chuletón de vaca madurado; codillo a la gallega; arroz meloso con bogavante; medallones de merluza rebozados; merluza a la gallega; lomos de caballa con verduras al carbón; rape de barriga negra a la brasa; y por último el rodaballo a la donostiarra. Mi hija al final se decantó por los tacos de chuleta y tuétano, que estaban brutales. Mi mujer pidió el bacalao de segundo y servidor el cuscús, que estaba increíble.


Para finalizar el ágape disponen de: Filloas rellenas de compota de manzana y queso cebreiro, strudel de manzana, tarta de queso cremosa, brownie con helado de vainilla, helado artesano de galleta y por último torrijas con leche de coco y crema caramelizada de vainilla.


Nadie perdonó el postre. Mi mujer pidió las filloas, churumbel 2 cheesecake, churumbel 3 brownie de chocolate y churumbel 1 y servidor optamos cada uno por su tarta de Santiago, por la que ambos tenemos predilección. Estaba todo increíble.

El servicio impecable, el chico que nos atendió estuvo de 10 en rapidez, amabilidad, a la hora de
recomendarnos y sugerir los platos y los vinos e incluso a la hora de hacer las combinaciones de platos y postres para que nos entrara el máximo posible de cosas dentro del precio del menú, cosa que agradecimos.

Nos encantó el espacio y la idea de negocio la encuentro inmejorable. ¡Que no se trata de entablar una guerra entre vinos y cervezas artesanas, oiga! Que se trata de que convivan y disfrutemos de ambos, considerando al uno y a la otra como un producto de alto valor gastronómico para un perfecto maridaje con gran diversidad de platos. Ese es el camino a seguir y aplaudo al equipo de La Caníbal. Que no tengan la menor duda que la próxima vez que nos pasemos por Madrid nos van a tener allí de vuelta. De momento ya se lo he recomendado a todos mis amigos y familiares. Me produce un gran placer colocar su correspondiente en nuestro Mapa Birruno. Clap, clap, clap.

Balance de daños:


-La Caníbal - Simancas. Como ya veníamos del Be Hoppy y me había tomado mi cerveza (y buena parte de la de mi mujer también) la jornada solo dio para un par de ellas, evidentemente de la casa. La primera en caer fue esta Munich Dunkel muy maltosa y de sabor tostado. Acaramelada y con un puntito dulce. Riquísima. 4,9%.

-La Caníbal - Imperio. La segunda y última en caer fue esta Baltic Porter intensa y sabrosa. La noté con bastante cuerpecito así que intuyo que está fermentada con levadura Ale. Sabor a cafetazo, muy rica y para disfrutarla con calmita. Me quedó un poco para maridar con la tarta de Santiago y le vino divina. 6,5%.

La Caníbal            Argumosa 28, Madrid            www.lacanibal.com                91  539  60  57

14 de mayo de 2024

Mortalis - Sphinx

Y acabo el lote de cervezas estadounidenses que me compré aprovechando el descuento del black friday con esta Smoothie Sour de la aclamadísima cervecera Mortalis, considerada una de las mejores del mundo según Untappd. Doy por supuesto que dominan también las IPAs y las Imperial Stouts, pero seguramente, a nivel mundial son célebres por estas cervezas densas, con ingentes cantidades de fruta, que nos recuerdan a un licuado.

La de hoy se llama Sphinx y está elaborada con cantidades absurdas de moras, piña, crema de coco y lactosa.

La sirvo en copa TeKu. Al principio sale clara, así que muevo un poco la lata para que la concentración del líquido se reparta y quede más equilibrada. Cae densísima y se distinguen pequeños tropezones de fruta. Presenta un color morado oscuro, muy subido y totalmente opaco. No hace falta escanciarla porque ya se ve que viene sin apenas carbónico y por tanto no vamos a obtener ninguna espuma por mucha filia que tenga uno a servir las cervezas al estilo asturiano. El final de la lata directamente parece engrudo.

Al olfato nos llega un aroma agradable a mora, y también piña en un plano secundario. En boca es una cerveza muy espesa, sin demasiada acidez, que queda totalmente compensada por el dulzor de la fruta y la lactosa. No resulta empalagosa ni empachosa, es más, se bebe con una facilidad pasmosa e incluso crea adicción. El sabor es de pura mora, aunque te vas tropezando con algún resto de semillitas. El conjunto de la piña y el coco de fondo, y muy suaves, nos da un sabor que nos recuerda al de la piña colada, que junto con las moras es una auténtica locura. Sorbito a sorbito, se acaba la lata rapidito y nos deja con ganas de muchísimo más. Me estoy volviendo un yonki de esta mierda. Comprada online por 11,83€. Lata de 47,3%.

13 de mayo de 2024

Humble Sea - Socks & Sandals

Y con la de hoy pongo punto y final a la pequeña prospección que pude hacer de la cervecera californiana Humble Sea, además con una de sus cervezas más emblemáticas, la Socks & Sandals.

Se trata de una New England IPA elaborada con malta de cebada y avena y los lúpulos Citra, Centennial, Simcoe y Chinook.

La sirvo en copa y presenta un bonito color entre lo amarillento y lo amelocotonado con tendencias hacia lo pálido. Viene con la turbidez característica del estilo y ese aspecto foggy en el que insisten sus creadores. La carbonatación es abundante. Espero a que baje la espuma hasta quedar una medida ajustada, con una corona compacta, cremosa, de persistencia media y de color blanco.

En nariz tiende hacia lo herbáceo, destacando el Centennial y el Chinook, aunque también puedo disfrutar de un sutil aroma a fruta tropical de fondo que deben venir del Simcoe y el Citra. En boca no es una cerveza especialmente sedosa. En boca tiene unos sabrosos sabores herbáceos que nos recuerdan alpino, con un rico sabor a mango de fondo y otras frutas tropicales. Por momentos va yendo de una costa a la otra. Cero amarga. 6,6%. La compré online por 8,50€. Lata de 47,5cl.

8 de mayo de 2024

Trillium - Melcher Street

Todavía tenía alguna cerveza pendiente de reseña de la compra que hice durante el black friday (iba a decir que ha llovido mucho desde entonces, pero aquí en Catalunya no ha sido el caso) así que estos días iré dando salida a cervezas que se me quedaron en el tintero a la hora depublicarlas.

La joyaza de hoy viene de la mano de Trillium, una de las cerveceras con mejor reputación de los Estados Unidos de América. Dentro de la infinidad de New England IPAs que existen en su catálogo, hay una serie dedicada al callejero de Boston, dedicándole las cervezas a sus parques y calles más emblemáticas. La que compré se llama Melcher Street y es una New England IPA elaborada con malta de cebada de dos carreras, trigo blanco, malta de avena cristalizada (C-15), dextrina, dextrosa y  los lúpulos Mosaic y Columbus. Como diría Antonio Alcántara: "-Me cago en la leche, Melcher".

La sirvo en copa, presentando un bonito y vistoso color naranja. Evidentemente el aspecto es muy hazy, como rige el estilo, pero sin llegar a parecer un biofrutas. La carbonatación es abundante. Corona de espuma gruesa, cremosa y persistente de color blanco. En nariz predominan los aromas prácticamente herbáceos, pero más adelante afloran también de fruta de hueso. En boca no es una cerveza de cuerpo excesivo, no es especialmente sedosa. El sabor es rico, suave, con sabores que nos recuerdan a las frutas de hueso, donde predomina el melocotón. También un poquito de fruta tropical, que nos recuerda al mango, y un pelín herbácea, con notas agradables de pino muy bien puestas. Muy fina, muy rica, pero tampoco un locurón. 7,2%. Comprada online por 11,83€. Lata de 47,5cl.

7 de mayo de 2024

Drowned Lands - Ten Acres: Coconut

La semana pasada fui a hacerle una visitilla a Félix de La Abadía de Sant Vicenç dels Horts y ya de paso me traje alguna joyita para casa.

Una de las cervezas seleccionadas fue esta Imperial Pastry Stout de mis idolatrados Drowned Lands. Creo que es la primera vez que veo algo de los de Warwick en España. Las veces que he podido comprar algo de ellos eran básicamente New England IPAs en alguna tienda online holandesa. Así que al tratarse de una negrura, bien valió la pena el paseíto.

La joyita pertenece a la serie Ten Acres y ésta es la versión Coconut, como el museo. Elaborada con malta Golden Promise, avena, lactosa, copos de coco fresco y vainas de vainilla fresca.

La sirvo en una copa que se asemeja a un snifter. Cae oleosa y con aspecto petrolero, negra como la permanencia del Granada en primera. Escancio a tope con la idea de provocar una bonita cascada de espuma y la posterior corona bien generosa y tupida. Una vez la cosa baja queda una cremosa capa de espuma de color café con leche.

En nariz desprende mucha alegría: aromas a coco tostado, maltas tostadas, café y chocolate. En boca es una cerveza muy sedosa, con mucho cuerpo, pero se deja beber bien. Cuenta con el puntito dulce de la lactosa, pero no resulta nada empalagosa ni empachosa, está muy bien puesto. Achocolatada, con un sabor que nos recuerda al del brownie, con un fondo avainillado absolutamente delicioso. Café, regaliz, y el coco aportando un toque muy rico sin resultar nada invasivo ni cansino. Todo funciona a la perfección como los engranajes de un reloj suizo. 9,0% peligrosamente bien integrados. Me costó 9,70€. Lata de 47,5cl.

6 de mayo de 2024

Be Hoppy - Madrid


El hecho de alojarme en Guzmán el Bueno durante nuestra breve estancia en Madrid hizo que imaginación volara alto -demasiado- y diese por sentado que me iba a fundir todas las cervecerías de la zona. Iluso de mí. La realidad de viajar con esposa e hijos es otra cosa muy distinta a la de mis delirios febriles. Finalmente un solo pin para el Mapa Birruno en esa zona.

La que sí tenía clara y cristalina como el agua era la visita -sí o sí- al Be Hoppy del Barrio de las Letras. Todo maquiavélicamente calculado por servidor. Paseo matutino por el Retiro (según mi hijo se llama así porque van todos los jubiletas), final de la caminata a la altura del Museo del Prado para lanzar la siguiente pregunta: "-¿Os apetece tomar algo?" y sin dejar tiempo a respuesta continuar con un: "-Conozco un sitio por aquí cerca". No diré que el truco funcionó a la perfección porque por la tarde me tocó ir a la tienda/cafetería de Cristina Oria para compensar a mi mujer. En fin, que ponemos nuestros pies rumbo al xanadú birruno por excelencia: el Be Hoppy de Madrid.

Be Hoppy es una pequeña tienda con espacio para degustación. Con seis grifos rotatorios, un par de mesas y dos grandes neveras cargaditas de felicidad líquida. El negocio, está mas orientado a la venta (también online) que no a la restauración. No obstante, la parroquia local y allende nuestras fronteras no quiere perderse el lujo de catar algo in situ.

Me atiende Pepín. Pepín ha tenido muy clara la idea de negocio, totalmente distinto a la mayoría de cervecerías y tiendas de este país, donde de manera recurrente solemos encontrar las mismas cervezas y las mismas cartas, prácticamente fotocopiadas. Pepín no tiene carta, pero ha querido traer a España las mejores cervezas del mundo, sean del estilo que sean, sean de la procedencia que sean y sean lo difíciles que sean traerlas aquí. Tiene verdaderos unicornios. De este modo vas a poder disfrutar de las mejores Lagers del mundo, las mejores cervezas trapistas del mundo, las mejores Lambic del mundo, las mejores Farmhouse, las mejores Imperial Stouts y las mejores IPAs de todo el globo. No sé cómo las consigue, pero las consigue. Eso sí. La calidad y la unicorniedad hay que pagarla. La buena cerveza se paga.

Es por ello que Pepín ha conseguido tener en su establecimiento un gran arsenal de botellas de Antidoot para degustar allí (no está permitida la venta, es un acuerdo que tiene Pepín con el productor). Marcas estadounidenses como Hill Farmstead, Bottle Logic, Cycle, Alesong, Perennial, The Bruery o Cascade llenan las estanterías de su negocio. En el momento de nuestra visita había 6 kegs de Other Half y un buen arsenal de latas en la nevera.

En el apartado belga Bofkont, Bokke, los citados Antidoot, 3 Fonteinen, Lambiek Fabriek, Tilquin, De Cam, Brasserie de la Senne, De Struise, De Ranke, De Dolle y varias maravillas trapenses. En el apartado teutón a destacar Kemker Kultuur, Ayinger, Mahrs y Schlenkerla entre otros. Me sorprendió ver varias cerveceras suizas a las que le tenía ganas, como Ammonite y À Tue-Tête! Y no me sorprendió nada encontrarme allí botellas de la Brasserie des Franches Montagnes.

Pasamos un ratito, corto, pero muy agradable, y Pepín nos atendió estupendamente. Desde aquí le mando un fuerte abrazo. Queda pendiente pues, una segunda visita (esta vez con los colegas) para fundirnos buena parte de su stock de Antidoot. La verdad es que dadas las circunstancias no era cuestión de que me tomarse a cara de perro una botella de 75cl con las prisas para no poder disfrutarla en condiciones.  No os preocupéis que ese día llegará. De momento, mientras dura la espera, colocamos el correspondiente pin en nuestro Mapa Birruno.

Balance de daños:

-Brasserie de la Senne - Saison. El cuerpo me pedía Farmhouse, y en formato 33cl tan solo había disponible esta joyita de una de mis cerveceras belgas favoritas. Especiada y afrutada, muy bebestible, muy sabrosa y con el toque belgian muy bien puesto. 6,0%. Dentro de unos días publicaré la ficha individual de la cerveza con una descripción un poco más extensa.

-Birrificio Italiano - TipoPils Day 2024. Mi mujer quiso asegurar el tiro y se pidió esta Lager excepcional. Ya habíamos catado en numerosas ocasiones la TipoPils "normal" (tanto de botella como de tirador) y no quisimos perdernos la versión de este año, que por cierto, pude haber bebido en el Bar Bocamoll de Sant Cugat pero se me pasó el día. Muy floral, con un toque de violetas excepcional, el saborazo del cereal increíble, muy bebestible y con el amargor perfecto. Una auténtica locura. 5,2%.

Be Hoppy            Fúcar 1, Madrid            www.behoppymadrid.com                contact@behoppymadrid.com             91  467  16  72

30 de abril de 2024

Girardin - Framboise

Sigo en Bélgica, en esta ocasión para darle de nuevo a una Fruit Lambic. Ésta sería la segunda cerveza de Girardin que cato, y la verdad es que ambas me han formado una muy buena opinión acerca de la cervecera en cuestión.

Girardin tiene varias Lambic con frutas, pero hoy nos vamos a abrir su Framboise, dejando la Kriek envejeciendo en el trastero para otra ocasión.

Procedo al descorche y sirvo en el vaso para Gueuzes. Presenta un color anaranjado rojizo, bastante subido y muy bonito. Viene con poso y partículas en suspensión. La carbonación no es demasiado abundante, y la blanca espuma no tarda en desaparecer.

En nariz ya puedo disfrutar de altas dosis de frambuesa, un poquín de vinagrete y notas de madera. En boca es una cerveza muy refrescante y altamente bebestible. Predomina la frambuesa, con un sabor intenso y delicioso. Admito que prefiero este tipo de Fruit Lambics -con la fruta bien presente- a esas otras donde la fruta aparece de soslayo. La acidez resulta refrescante, sin chirriar, y con un punto de ácido acético bastante moderado, que la hace perfecta para aquellas personas que quieran adentrarse por estos derroteros. Puntito de madera interesante. Muy rica y agradable. 5,0%. Comprada en Huis Van De Geuze por 3,10€. Botella de 37,5%.

29 de abril de 2024

Achel - Blond Extra

Hace unas semanas, ante un panorama desolador en mi nevera, tuve que tirar de despensilla, donde tenía alguna joyita guardada. Como no soy muy de beberme las botellas de 75cl a cara de perro, decidí tomarme la mitad un sábado y la mitad restante el domingo. Aparentemente se trataba de una cerveza que ya conocía (la Blond de Achel), así que tampoco iba a ser ningún drama.

Sin embargo, el destino en ocasiones te da sorpresas. Al escanear el código de barras de la etiqueta con Untappd me apareció una versión que no tenía marcada: la Blond Extra.

Desconocía que existiese esta variedad de su cerveza y la verdad es que ha sido una sorpresa muy grata, de hecho, de las tres Achel que he probado, ésta es de lejos la mejor de todas. Lástima que hayan perdido el sello trapista.

La sirvo en una copa que tenía por casa del restaurante extinto Enkel de Barcelona. Presenta un bonito color dorado, un tanto velado, que nos recuerda al de la miel. Carbonatación muy abundante, con una generosísima corona de espuma de color blanco inmaculado, muy compacta, muy cremosa y muy persistente.

En nariz me vienen aromas afrutados, ganando por goleada los ésteres a los fenoles. Manzana, plátano, e incluso ciruela. El puntito especiado queda en un segundo plano sobrepasado por la fruta. También puedo disfrutar de algún aroma que me recuerda a la miel. Y por supuesto, el toque belgian bien marcadito. Gloria. En boca es una cerveza dulce, pero sin resultar empalagosa, con ese puntito goloso que me recuerda a la miel. Predomina el sabor a cereal, resultando una cerveza muy sabrosa, con el saborazo belga que es una locura. Muy rica, nada alcohólica en boca (hay que ir con cuidado porque acabé un poco taja, 9,5%, ahí es nada), pero entra con una facilidad pasmosa. Riquísima a la par que peligrosísima. Joyón. Regalazo de papi y mami por mi onomástica.

27 de abril de 2024

Weihenstephaner & St. Bernardus - Braupakt

Sabéis que no soy muy partidario de las colaboraciones tipo Villacabras de Arriba Beer Company con Trillium, pero cuando se trata de dos cerveceras top, de las que conozco al dedillo el catálogo de ambas, pues la cosa cambia. Considerablemente.

En esta ocasión se han juntado los alemanes Weihenstephaner con los belgas St. Bernardus. Era una cerveza que no podía dejar pasar. Tras la caidita de Roma correspondiente nació la criaturica en cuestión, bajo el nombre de Braupakt. Se trata de una Belgian Blond Ale, elaborada con trigo, para que se note la influencia de los alemanes.

La sirvo en copa TeKu. Presenta un color dorado totalmente límpido, sin la turbidez característica de las Weizens de Weihenstephaner. Muy carbonatada -a la vista está- con una abundante corona de espuma de color blanco, muy tupida y persistente.

En nariz puedo disfrutar de un agradable aroma a cereal. También puedo percibir ciertos aromas especiados y finalmente notas florales muy agradables que me han dejado un tanto descolocado. En boca es una cerveza bastante limpia, con el sabor predominante de la malta de cebada. No localizo el trigo. Cuenta con un puntito dulce que me recuerda a la miel, afortunadamente cuenta con un puntito belgian muy suave, pero perceptible y notas florales -también en sabor- que resultan muy agradables. Amargor final muy rico. La verdad es que me esperaba otra cosa y me ha dejado bastante descolocado. 6,5%. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 2,34€. Botella de 33cl.

26 de abril de 2024

De Struise - Black Albert

Hace un par de semanitas mi querida esposa quiso poner al límite mi salud mental llevándome de compras toda la tarde al Mataró Park. La tarde fue durita, pero al menos la familia estuvo receptiva ante mi propuesta de ir a cenar al Drunk Monk, local que hacía muchos años que no visitaba.

El nivel de sus neveras había bajado considerablemente en comparación a mis anteriores visitas, pero no obstante pude encontrar alguna que otra joyita, como la que nos atañe hoy.

De Struise Brouwars es una de esas cerveceras belgas que nunca falla, así que cuando me topo con alguna que todavía no he catado se viene con papi inmediatamente, como fue el caso.

Tenemos aquí su icónica Black Albert, que se me resistía hasta ahora. En la etiqueta se puede ver la leyenda Batch "0". Pensaba que quizás sería un lote diferente a la Black Albert normal pero al ir a consultar en RateBeer me he percatado de que se trata de la misma cerveza. La receta se creó en 2007 para celebrar la tercera edición del festival Annual Belgian Beer Festival que organiza cada año Chris Lively, propietario del pub Ebeneezer, en Lovell (Maine, USA). El nombre de la cerveza hace referencia al monarca belga Alberto II de Bélgica. En RateBeer tiene una valoración de 100/100 y está situada en el puesto nº 29 de mejores Imperial Stouts del mundo, dos puestos por debajo de su Cuvée Delphine.

La sirvo en el vaso que me proporcionaron en el establecimiento en cuestión, (hubiera agradecido un snifter). La sirvo escanciando con la gracia y salero que me caracterizan, con el objetivo de sacarle una buena corona de espuma. No logro mi cometido, ya que la cerveza viene poco carbonatada, y lo máximo que consigo sacarle es poca cosa más que lo que muestra la fotografía. Eso sí, densita, cremosita y de color beis. No muy duradera. Color más negro que las aspiraciones blaugranas a la Champions, con un 134 de EBC.

En nariz puedo disfrutar de notas de café, chocolate y ciruelas y uvas pasas. En boca es una cerveza muy corpulenta, muy sedosa. Destaca el sabor delicioso a chocolate negro y unas notas de café exquisitas. Dulce, pero no empalagosa, acaramelada, con sabores que nos recuerdan a la melaza, incluso el sirope, y ese puntito de pasas tan rico. Final amargo de 72 IBU. Pese la densidad y el pelotazo de 13,0% te deja con ganas de más. Una exquisitez.

25 de abril de 2024

Bee Beer - Madrid

 

Nuestra segunda parada durante nuestro breve periplo por Madrid la realizamos en Bee Beer. De todas las veces que he visitado Madrid nunca había visitado el templo de Debod, fíjate tú qué cosas. En esta ocasión no nos lo quisimos perder, máxime cuando se acercaba el ocaso, así que tras un ratico disfrutando de las vistas del templo y la consecuente sesión fotográfica tocaba una sesión birruna para recuperarse de la intensa jornada de turisteo.

Antes de ir al citado templo, ya sabía de antemano que por ahí tenía una cervecería cercana. Tan cercana como cruzar la calle. Así que no me costó demasiado convencer a parienta y churumbeles para mi próximo objetivo birruno.

Llegamos allí poco antes de las ocho. Cuentan con una pequeña terraza con tres pequeñas mesas con vistas a la entrada del túnel de Plaza España. Nada más entrar nos topamos con su barra y sus diez tiradores de cerveza rotatorios. El interior está dividido en dos espacios: la entrada estaría situada en el piso inferior, y más al fondo  habría un segundo espacio en un piso superior. En este segundo espacio existe una segunda barra, pero no está operativa (al menos en el momento de nuestra visita). En ambos espacios hay mesas pequeñas con taburetes altos para maximizar el espacio, aunque en el piso superior hay un menor número, de manera que la clientela cuele acomodarse en el piso de abajo, cerca de la barra, cosa que me parece lógica ya que no hay servicio en mesa y hay que ir a pedir a la barra. Delante del ventanal, sí que hay unos cómodos sofás para disfrutar de unas cervezas de manera distendida.

Una gran pizarra preside la barra, y nos informa de todas las cervezas de barril disponibles. Cuentan con su propia marca, BeeBeer, que fabrican en las instalaciones de Maltman en El Espinar (Segovia). Algunas de sus elaboraciones llevan miel. En el momento de nuestra visita habían 3 grifos de Bee Beer, uno de Maltman y otro de 3 Cumbres, que es la segunda marca de Maltman. El resto de grifos bastante variadito, con cositas belgas, alguna que otra Farmhouse -para gusto del que suscribe-, afortunadamente las IPAs no copaban la totalidad de los tiradores, dejando espacio para varias Lagers, alguna Rauchbier e incluso la Weizenbock de Weihenstephaner. Por lo que pudimos ver en la pizarra, bastante producto nacional, pero sin hacerle ascos a joyitas belgas, teutonas e incluso portuguesas. Si te quedas con ganas de probarlas todas, por 10 tronchos te hacen un beer flight de 5 vasitos de 12cl.

También cuentan con dos neveritas con botellas y latas refrigeradas por si a alguien no le parece suficiente lo que hay pinchado. Bastantes NEIPAs delata de diferentes procedencias, cervezas sin alcohol, sin gluten y de gran diversidad de estilos. En la pared derecha hay una gran estantería decorada con cajas de diferentes cerveceras de todo el mundo, pero también con bastante género -sin refrigerar, y cerca del escaparate, añado-  con bastante género a la venta. A destacar las cervezas de la casa, de numerosos estilos. También joyitas belgas como St. Bernardus, Westmalle, Orval, Rochefort, Gulden Draak, Lupulus o Dupont. Pelotazos como Samichlaus.

A tener en cuenta también el apartado del jamercio. Para tapear cuentan con patatas bravas con queso y salsa chipotle, alitas de pollo, dumplings veganos, torreznos, hummus y tiras de beicon caramelizado. Si entra fuerte la gazuza, cuentan con diferentes variedades de pizzas, e incluso con un bocadillo de pulled pork. Y por último, como postres, cuentan con el S'more de chocolate y el helado del capitán.

Nosotros optamos por las patatas bravas, con la salsa picantita muy rica, aunque se me hizo muy raro encontrarme con el queso de oveja. Me hubiera quedado a cenar pero el resto de la tropa estaba muy cansada. Hasta aquí todo por hoy. Procedo a poner el correspondiente pin en el Mapa Birruno.


Balance de daños:


-Meta - Wacho. Grissette elaborada con melocotón, malta Pilsner, trigo crudo y lúpulo Hallertau Blanc. Ultra bebestible, muy ligera, con notas especiadas y el sabor característico de la levadura, el trigo muy sabroso,  pero la verdad es que no le encontré el melocotón. Muy rica. 4,5%.

-3 Cumbres - Lager. Mi mujer se pidió esta Lager de la segunda marca de Maltman. Sabor predominante del cereal, muy bebestible y bastante rica. 4,5%.

-Bee Beer - Lady Açaí. Aunque me hubiera apetecido alguna otra cerveza, no quise perderme alguna de las elaboraciones de la casa, así que me decanté por esta Honey Beer elaborada con fresas y açaí. Ale con bastante cuerpo, un poco empalagosa debido a la miel. No supe identificar la fresa, tampoco el açaí, ya que no estoy demasiado familiarizado con él. 5,5%.

Bee Beer            Ferraz  10, Madrid            www.beebeer.es                hello@beebeer.es             91  251  61  14

17 de abril de 2024

Owa - Ume Lambic

Llevaba ya un tiempecito sin sacar por aquí nada de Owa, así que me ha tocado bajar al trastero y desempolvar alguna de las botellas que aún me quedaban de una compra que hice años ha. La previsión era que las botellas adquiridas me durasen un par de añitos, pero a la práctica la cosa se ha ido dilatando en el tiempo.

Ya he hablado en el blog largo y tendido acerca de las creaciones de Leo Imai, así que iremos al grano. Hoy le doy matarile a Ume Lambic, una cerveza Fruit Lambic con la adición de ciruela japonesa.

Realizo toda la ceremonia de: Primero realizar una suerte de ejercicio de origami para descubrir el cuello de la botella. Segundo proceder al descorche. Y tercero servirla en el vaso que tengo para Gueuzes.

Luce dorada, totalmente límpida y no se estresa a la hora de sacar el carbónico, de escasa espuma y de poca duración. Al asomar la napia nos viene ese peculiar aroma a "establo" que dicen los expertos, aroma de vino, de vinagrete y de madera. En boca es una cerveza notablemente ácida, pero el dulzor de la ciruela -que no el ciruelo- compensa en buena manera, sin necesidad de acudir al botiquín en busca de un Almax Forte. No llega a resultar chirriante. Aparecen las características notas de ácido acético propias del estilo, y también sabores dulces que nos recuerdan al moscatel. Notas afrutadas agradables que atribuyo a la ciruela en cuestión, aunque confieso no haber comido nunca esta variedad ciruelil. Un poquín de maderita para darle más complejidad al conjunto y otra joyita más a la saca. En general muy rica. 5,5%. Comprada en Huis Van De Geuze por 8,45€. Botella de 37,5cl.

15 de abril de 2024

Cyclic - Volta

Con gran agrado y entusiasmo traigo de vuelta al blog a mis idolatrados Cyclic, los "granjeros" de la jungla urbana barcelonesa.

En esta ocasión me voy a fundir una botellita de Volta, una cerveza Farmhouse elaborada con malta Pislen belga eco, levadura de la casa y lactobacillus, azúcar eco (para la carbonatación en botella), y la adición de zumo y corteza de limones ecológicos y té negro eco de Caj Chai Teahouse.

La sirvo en copa TeKu y presenta un color amarillento muy resultón, un tanto velado. La carbonatación es abundante, la espuma compacta, de color blanco y de persistencia media.

En nariz es muy agradable el aroma de los limones. También podemos disfrutar de notas de levadura.

En boca es una cerveza de cuerpo ligerito y agradable que hace que pase con alegría. Pese a los limones y el lactobacillus, la acidez no de va nada de madre, resultando suave y agradable, en el punto perfecto. El punto del limón es riquísimo, muy refrescante, y el sabor del té es interesante y nada invasivo, nada cansino. No chirría nada, todo en su justa medida, y con el sabor de fondo de la malta y de la cerveza Farmhouse que nos acompaña durante toda la cata. A priori, leyendo la receta, no las tenía todas conmigo, pero una vez catada debo admitir que me ha encantado. En general, podría recordarnos a una suerte de té con limón helado, suave y refrescante, nada dulce, pero con todo el punch del carbónico y el saborazo de la cerveza de fondo. Sobre el papel podría resultarnos algo raruno, pero lo cierto es que está perfectamente balanceada y los ingredientes encajan francamente bien. 4,0%. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 8,76€. Botella de 75cl.

9 de abril de 2024

RentOn - Lola

Hacía meses que no me pasaba por la General de Begudes de Valldoreix, y con la excusa de comprarle un vino para regalarle a mi padre por su cumpleaños me fui a ver qué novedades había en la nevera.

Lo más destacado de la jornada fueron cinco referencias de la cervecera italiana RentOn, con sede en Fano, una localidad costera al Adriático, a mitad de camino entre Rímini y Ancona. Ya me cuesta la vida encontrar con referencias italianas, así que de entrada me llevé 3 referencias, descartando así 2 de las 3 IPAs que había.

La primera que me he abierto es una Farmhouse Ale, como no podía ser de otra manera. Se trata de una cerveza de estilo Saison, elaborada con piel de cítricos, semillas de cilantro y la adición de salvia. A mí particularmente me ha parecido una Spice/Herb/Vegetable que una Saison ortodoxa. Añado que también me ha parecido raro el uso del cilantro y la corteza de cítricos, más propios de una Witbier que de una Saison. En fin, a lo que vamos.

La cerveza viene envasada en lata larga y estrecha de 33cl de vistosa etiqueta y llamativa ilustración. La sirvo en copa TeKu. Presenta un color entre dorado subidito y anaranjado, bastante atractivo. Muy bien de carbonatación, así que puedo sacarle una copiosa corona de espuma bastante compacta de color blanco inmaculado. Persistencia media. En nariz puedo disfrutar de aromas especiados, notas cítricas y el punto herbáceo de la salvia. Notas de levadura bastante presentes también en aroma. En boca, en mi opinión, está pasadísima de salvia. Puntito cítrico agradable, el sabor belga de la Saison está presente, rico, pero queda totalmente deslucido por el adjunto, que ojo, en su justa medida, le hubiera dado algo de punch al conjunto, pero en exceso, acaba resultando cansino. No me ha entusiasmado, la verdad, siendo totalmente honesto. 5,5%.

8 de abril de 2024

Mount Saint Bernard Abbey - Tynt Meadow

Tenía una deuda pendiente con la única cervecera trapense del Reino Unido y hoy es el día de saldarla. Tampoco es una cerveza que se suela encontrar con facilidad, como Chimay, Westmalle o Rochefort, que las encuentras en los supermercados. Incluso me ha resultado más fácil dar con las tres referencias de Westvleteren, pero al final, cosas de la vida, ha sido mi padre el que me la ha regalado tras una visita al supermercado de El Corte Inglés. Así de triste como de cierto.

Bien, me dejo de preámbulos y vamos directamente al grano. Hoy pasa por aquí Tynt Meadow. Si no voy mal encaminado, tan solo me falta dar con las trapenses austríacas Engelszell para conseguir el pleno trapense. Se trata de una English Strong Ale de 7,4% elaborada con agua, malta de cebada, levadura, azúcar y lúpulo. Pensaba que lo del azúcar se limitaba a las elaboraciones belgas y pocas recetas más.

La sirvo en vaso nonic escanciando todo lo que puedo. Lo admito, tengo una especie de fobia a que la espuma no alcance el borde del vaso. Luce un color marrón caoba, tendiendo hacia lo oscurito, con destellos rojizos. Muy buena corona de espuma, compacta, cremosa y persistente de color beis. En nariz vienen unos aromas agradables a caramelo, melaza y malta tostada. En boca es una cerveza con cuerpecito, pero no obstante se bebe con demasiada facilidad. El perfil es claramente maltoso, con las notas tostadas predominantes, con un punto dulce de caramelo, notas que nos recuerdan a los higos secos y las uvas pasas y finalmente un puntito rico de regaliz. Se ha evaporado sola.

5 de abril de 2024

Prost Chamberí - Madrid

 

Bien. Por fin, tras diez años tecleando en Mundo Birruno, hemos conseguido romper el gafe que teníamos con nuestras visitas cerveceras a la capi. Pandemias, restricciones sanitarias y mierdas varias nos habían impedido hasta la fecha ponernos en contacto con el panorama birruno madrileño, en varias ocasiones incluso con las reservas hechas y el alojamiento pagado. Esta vez -para continuar con la tradición- tampoco nos hemos librado del infortunio, y unos problemas de salud de última hora casi dan al traste con la incursión de marras. Y aunque no estaba muy fino, finalmente lo conseguimos, y esta Semana Santa, hemos hecho un viajecico corto, pero que ha dado mucho de sí.

Alojamiento en Guzmán el Bueno, no vaya a ser que me deje algo por ver. Está Chamberí que da gusto, y su tigre tan contento. En mi mundo onírico, ya me había hecho el planning mental de todas las cervecerías y restaurantes de Madrid que íbamos a visitar. La realidad ha sido muy diferente. Viajar con esposa e hijos (dos de ellos adolescentes) te da una bofetada de realidad estupenda y te pone con los pies en la tierra. No obstante, para el poco tiempo que tuvimos, me doy por satisfecho. Queda pues, otra(s) visita(s) para arrasar con todo lo pendiente (que no es poco).

Domingo de Ramos. Llegamos a Atocha a mediodía. Cabify, dejar las maletas en el piso alquilado y salir cagando leches hacia el mercado de Vallehermoso. ¡A disfrutar de las maravillas de su oferta gastronómica se ha dicho! El día anterior habían estado casi a 30 grados, pero la previsión meteorológica para estos días era bastante acuática. Por mí ningún problema. Como si nos pasamos los cuatro días metidos dentro del mercado. Hay para dar y vender. Como es tarde y azuza la gazuza, no me lo pienso mucho a la hora de elegir. Lo primero que se cruza en nuestro camino es el Prost Chamberí. Prost es una cervecería ubicada en un puesto esquinero (paradas 53 y 54) de la parte alta del mercado de Vallehermoso. También ocupa un segundo puesto (paradas 49 y 50), a modo de comedor, que no es colindante al de la barra y cocina, ya que están separados por la carnicería Alberto. En ambos puestos cuentan con numerosas mesas, así como en los pasillos del mercado, que es donde nos ubicamos nosotros. Al ser casi las tres de la tarde de un domingo, y con las tiendas del mercado cerradas, la cosa estaba bastante tranquila.

Prost cuenta con siete grifos rotatorios de cerveza, de diferentes estilos y procedencias, aunque en el momento de nuestra visita solo tenían cinco operativos. La selección en barril es correcta, pero lamenté que no hubiera una pequeña nevera con más referencias en botella y lata.

Mi mujer y mi descendencia decidieron echarle un ojo al resto del mercado, cosa que me pareció bien, pero les dije que no contaran conmigo, ya que me acababa de pedir la primera. No tardó en aparecer de vuelta la familia, y la verdad es que echándole un ojo a la parrilla del Prost, no nos costó mucho decidir quedarnos a comer allí mismo. Mientras voy dándole caña a la caña, voy analizando cual T-800 el resto de oferta gastronómica del mercado donde podríamos comer/cenar durante el resto del viaje: Tenemos el Craft 19 justo delante, el Tripea tiene pintón y una estrella Michelin, la cervecería Drakkar está un poco más allá, el Kitchen 154 tiene pinta de caer seguro... Iluso de mí. Todo queda pendiente para futuras visitas. Me visto de chulapo si hace falta.

A lo que vamos. La carta, que la muchachada tiene hambre. Como entrantes cuentan con la provoleta, las croquetas caseras de jamón ibérico, el chorizo criollo, la morcilla, las empanadas criolla y de espinacas y los huevos rotos. Una extensa carta de hamburguesas y tres tipos de ensaladas para bajar todo esa proteína animal. Para darle a la chicha cuentan con el chuletón, el vacío argentino, el solomillo, el entrecot, la entraña argentina, el pollo a la parrilla y la picaña. También cuentan con tres tipos de parrillada.

Descartamos todo el apartado hamburguesero por haber cenado justo la noche antes hamburguesas, así que vamos a hacer un variadito para compartir entre toda la familia: Croquetas de jamón, empanadas criollas y la parrillada Prost, que contiene una provoleta, solomillo, entrecot, chorizo criollo, morcilla, papatatas fritas y un botecito de chimichurri. Riquísimo todo, especialmente el solomillo y el entrecot. Las empanadillas también gustaron mucho entre la afición, y para los 5 incluso sobró comida. Hay que aclarar que tampoco estaba yo al 100%.

Aunque ya era bastante tarde y  estábamos muy cansados del viaje y de todo el trajín, no quisimos perdonar el postre. Para poner el broche de oro al ágape cuentan con tarta de queso (clásica) y tarta de queso de dulce de leche. La decisión fue clara, unánime y no decepcionó al personal. Además la maridé con una Imperial Pastry Stout y funcionó de miedo, aunque estuve al límite de la hiperglucemia.

Estuvimos muy a gusto, muy tranquilos para estar dentro del mercado (desconozco cómo debe ser el resto de días a otras horas) y el personal muy majo y muy atento. Nos queda muchíííííííííísimo mercado de Vallehermoso por descubrir, pero de cualquier modo, contentísimos de haber podido disfrutarlo. De momento, colocamos el correspondiente pin de Prost Chamberí en nuestro Mapa Birruno. ¡Qué gustazo! Esperamos volver pronto.

Balance de daños:


-Plzeňský Prazdroj - Pilsner Urquell. Mi mujer optó por el clásico imperecedero checo. Debo decir que las veces que la he probado últimamente de botella o lata no me ha entusiasmado nada, pero la versión de grifo -incluso la filtrada- gana muchos enteros. Cereal que da gusto, muy bebestible y con el punto de amargor perfecto. 4,4%.

-Domus - Aurea. American Pale Ale de los toledanos elaborada con cuatro tipos de lúpulo diferentes (no indica qué variedades). De perfil cítrico, con notas herbáceas agradables. Muy rica, muy bebestible, facilona, entró sola. 25 IBU. 5,4%.

-Domus - Take Five. Imperial Pastry Stout elaborada con maltas caramelo y la adición de café y chocolate. Muy rica. Dulzona, con muchísima presencia del chocolate, que es una locura. Ultrasedosa, con el puntito rico del café. Me pareció muy rica, pero dadas las circunstancias me resultó un pelín empachosa.

Prost Chamberí            Vallehermoso 36, (Mercado de Vallehermoso, local 54), Madrid            www.prostchamberi.com                info@prostchamberi.com             91  196  35  58