En mi última visita a la cervecería La Bona Pinta de Barcelona, me fui de cabeza a por la Grodziskie de Schlenkerla. Se me había escapado de las manos en un par de ocasiones y no estaba dispuesto a soportar un tercer disgusto.
Desde que el amigo Hugo del blog Hipos Urinatum me descubriera el estilo no he parado de agenciarme todo lo del estilo que se ha cruzado en mi camino. No me puedo quejar, me he pimplado ya unos cuantos ejemplares, pero nunca ninguno que no fuera polaco. Como la cervecera Heller tiene una grandiosísima reputación y además son especialistas en cervezas ahumadas era una cerveza que debía catar sí o sí.
La sirvo en el vaso de la marca que me proporciona el establecimiento. Presenta un color pálido, muy claro, límpido. Viene muy carbonatada, y se forma un coronón de espuma muy compacto, muy cremoso y sobre todo muy persistente. Color blanco inmaculado.
En nariz es una cerveza muy ahumada, como cabía esperar. El aroma tan característico de Schlenkerla, que recuerda a la panceta asada. En boca es una cerveza muy sabrosa, y de cuerpo no tan ligero como sus hermanas polacas. Cuerpo medio con tendencia a la baja. Entre lo ahumado, destaca también el sabor a trigo, bastante marcado también, de hecho me recuerda a la weizen de Schlenkerla pero más rebajada. El ahumado marca de la casa, bastante marcado, nada sutil, y con una tendencia más a lo pancetil que a lo choricil (por mi experiencia particular las Grodziskie polacas me sacan un saborcillo a chorizo). Muy rica y altamente disfrutable. Todo un must. 2,9%. Botella de 50cl.

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