2 de marzo de 2026

Knoblach - Räuschla

No me va nada el dry january ni mierdas por el estilo, pero por causas ajenas a mi voluntad me he visto obligado a padecer un dry february, acabando así con todas las cervezas que tenía en borradores, pendientes de publicación, hasta llegar a cero, cosa que no sucedía desde los albores de este blog.

Falta de liquidez y varios intentos de compra frustrados me han mantenido inoperativo durante semanas. El jueves pasado nos llegó el pedido desde Alemania, así que me he puesto por faena.

Como ya sucediera el año pasado, voy a marcarme un #hopfreemarch, libre de recetas lupulizadas. De hecho, ahora que hago la cuenta, llevo un #hopfree2026, sin nada delúpulo durante los meses de enero y febrero. Añadidle también el de marzo.

Y acabo ya. Durante una buena temporadita voy a estar bebiendo cervezas de la región de Franconia, a algunos les parecerá una turra insufrible, pero para los que queráis acompañarme durante este viaje, grata será vuestra compañía y comentarios en las publicaciones. Al turrón.

Franconia, esa región birruna al norte de Baviera. Desde hace años veía que el amigo Hugo del blog Hipos Urinatum tenía una filia especial hacia las cervezas de esa zona. "Cada cual con sus manías", pensaba yo -que también traigo lo mío cuanto a cerveceras estadonidenses se refiere-. Para ser sincero, oía Bamberg y tendía a asociarlo con las célebres Schlenkerla, poco más. Después de catar algunas referencias extraordinarias, de ver en redes los viajes del señor Manuele Colonna, y sobre todo, de una visita a su pub Ma Che Siete Venuti a Fà en Roma de que me he dado cuenta que lo que hay liado en Franconia es muy gordo, gordísimo.

Comienzo my viaje sensorial con la cervecera Knoblach, con sede en la localidad de Schammelsdorf, a 9 km de Bamberg, donde llevan elaborando cerveza de manera artesanal desde 1880. Se estrenan los francones con Räuschla, una de las cervezas Märzen de la casa. No confundáis räusch con rauch, para nada es una cerveza ahumada. La sirvo en jarra de hoyuelos. Presenta un color dorado subido totalmente límpido, sin turbidez ni poso de ningún tipo. Corona abundante, notablemente tupida y cremosa, de color blanco y persistencia media.

Al asomar la napia me viene un agradable aroma a cereal, donde destaca el pan, pan tostado y la corteza de éste. En boca es una cerveza muy bebestible, de cuerpo medio y muy sabrosa. Destaca el cereal, con un puntito tostado agradable nada invasivo y con un puntito dulce muy rico y cero empalagoso. Un puntito floral muy delicado que aportan los lúpulos y un final amargo bastante marcado. Jojoya. Comprada en Die Bierothek por 2,99€. Botella de 50cl. La chapa es una maravilla.

#hopfreemarch

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