La cerveza en cuestión la ha cocinado la brasserie Le Fût Sardalais, con fábrica en Sarlat-la-Canéda. La andadura de esta cervecera comienza en 2016, cuando Xavier Gombert y Jean-Yves Fauste decidieron ponerse a fabricar cerveza artesanal en el pequeño pueblo de Vézac. Tras tres años de crecimiento y tras el éxito a nivel local, decidieron dar un paso más allá y en 2019 se mudaron a la actual fábrica, más grande, donde realizan 7 variedades. La que ha caído en mis manos ha sido la Blonde.
Al turrón. La sirvo en copa TeKu. Presenta un bonito color dorado. No es turbia ni velada, pero si lleva cierto sedimento que hay que ir con cuidado a la hora de servirla. Muy bien de carbonatación. Burbuja finísima, tipo Berliner Weisse, que da lugar a una gruesacorona de espuma, tupida y compacta de persistencia media y de color blanco inmaculado.
En nariz me vienen aromas especiados y de levadura. También un punto agradable de campo primaveral, un tanto floral, pero más que flores me huele a campo verde. En boca es una cerveza agradable. Me esperaba la típica Blonde maltosa y dulzona pero me he llevado una agradable sorpresa. Muy bebestible, con notas afrutadas que me recuerdan a la pera, un puntito especiado de pimienta, sabor floral rico, y un final seco que me ha encantado- Pues la verdad es que la he disfrutado muchísimo sin tener demasiadas pretendiones. ¡A tu salud, Judith! 5,0%. Botella de 33cl.

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