11 de septiembre de 2022

Malte - A Coruña

 
Cada loco con su tema. Tengo colegas que organizan sus vacaciones en función de los festivales de Heavy Metal que se organizan en continente europeo. También familiares que hacen lo propio cambiando festivales metaleros por restaurantes con estrella(s) Michelin. Luego, los hay muy puestos en tendencias en las redes sociales y se hacen selfies en cualquier rincón del mundo -por muy remoto que sea- con un paisaje muy instagrameable de fondo. Y para darnos de comer aparte, estamos mi mujer y yo, que organizamos las nuestras con la vista puesta en algún restaurante o cervecería infestada de grifos de craft beer. Cada loco con su tema.


Estas vacaciones nos vamos a La Coruña. No es que quisiéramos ver Galicia y ya de paso acercarnos a la nueva sucursal del Malte, no. La movida estaba en ir al Malte, y luego ya si eso veíamos algo de Galicia. Tres años consecutivos como mejor restaurante cervecero de España en Ratebeer lo pusieron en nuestro punto de mira. Pero, sin embargo, el detonante fue este mes de febrero, cuando Juan Fernández -propietario del negocio- colgó un vídeo en Youtube anunciando la puesta en marcha de su nueva sucursal para el mes de mayo. Tras el visionado mi mujer y yo lo tuvimos claro.

Tras más de 12 años de andadura en la ciudad, Malte pone en marcha su tercera cervecería. La primera, en 2010, ubicada en la calle Panaderas, se desplazó en 2012 a la actual cervecería de la calle Galera. Este año se abre una nueva sede en la Praza das Atochas, manteniendo la cervecería de Galera, pudiendo así disfrutar de Malte por partida doble.

La nueva cervecería se dispone como una suerte de pasaje, que conecta la Praza das Atochas con la recoleta plaza de Fuente Seoane. Circulando por el interior de esta insólita galería no encontraremos ni sastrerías, ni librerías, tampoco fantásticas tiendas de golosinas, ni siquiera anticuarios. Se trata de un callejón secreto repleto de grafitis y de señales urbanas que nos van a ir guiando por un recorrido donde podremos encontrar 40 grifos de cerveza fresquísima, una enorme nevera con las mejores cervezas del mundo, un restaurante brutal e incluso una mesa de DJ.

Juan explica en el vídeo de presentación del nuevo proyecto que el Malte de Galera se les ha quedado pequeño, y que necesitaban un espacio nuevo para realizar todas las actividades que tenían en mente: Catas, formaciones, exposiciones, conciertos, pinchadas de vinilos con DJs, actividades gastronómicas...  Todos estos ingredientes los metemos dentro de una coctelera, que es la cervecería/restaurante, y la mezcla la vamos a servir en un ambiente desenfadado y cosmopolita. El concepto de este espacio es que el público coruñés cuente con un lugar para socializar y relacionarse, y a la vez pueda disfrutar de una oferta cultural y gastronómica muy top. Malte cuenta con la ventaja de que ya es un local muy arraigado en la vida de los coruñeses, y con el local de Atochas han decidido doblar la apuesta. Aumentamos el espacio, aumentamos el número de tiradores, ampliamos carta y se amplía la versatilidad del espacio.

Cinco advenedizos cruzan su umbral con puntualidad británica a las dos de la tarde. Estamos listos. Nos atiende Gonzalo, el amable jefe de sala que va a hacer de nuestro paso por Malte una experiencia inolvidable. Tras acompañarnos a nuestra mesa, nos deja un tiempo para que estudiemos su carta con tranquilidad. Tenemos un arduo trabajo por delante. Tras un discreto lapso de tiempo Gonzalo toma nota de las bebidas. Yo lo tengo muy claro, me voy a beber todas las Sacrilège que tienen de grifo, y luego ya veremos. Mi mujer especula con tomarse una Bohemian Pilsner, pero tras estudiar la carta de vinos, se acaba decantando por un tinto monovarietal de uva Garnacha que estoy seguro que contaría con la aprobación de la mismísima Ana Murillo. Mientras nos traen las bebidas acabamos de decidir lo que queremos para comer y se lo hacemos saber a Gonzalo.

La música de ambiente es muy animada. Swing, Rythm & Blues y Rock de los cincuenta. La luz tenue y, a la hora que nos encontramos, el ambiente muy sosegado. La parte más amplia del nuevo Malte es sin duda su terraza. Nos hubiéramos sentado fuera pero nos apetecía disfrutar de la decoración del interior y de la música. Una vez dentro lo primero que nos encontramos es su barra a la izquierda, con los 40 grifos, y los neverotes a la izquierda, repletitos de placer en formato líquido. Disponen de varios taburetes para los asiduos a la barra. La barra fija es de ese tipo de deportes que me gusta practicar cuando voy a tomar cervezas solo o con amigos, pero en esta ocasión voy con la familia. Una buena parte del espacio la ocupan las mesas del restaurante, justo delante de la cocina abierta, y, al fondo, se ensancha el espacio dando paso a una estancia que bien puede servir de comedor, de pista de baile o de sala de actos. Nosotros nos encontramos allí, justo al pie de la mesa de mezclas. Estoy por pinchar un vinilo de Anthrax pero llegan los primeros platos.

Mientras esperábamos los entrantes y decidíamos la comida Gonzalo nos obsequia con una salsa de pimiento rojo muy rica con nachos caseros y olivas. Para ir abriendo boca pedimos un hummus y un baba ganoush con pan de semillas delicioso. Para los críos pedimos un surtido de embutidos ibéricos que fue aniquilado sin piedad.

Como entrantes pedimos el tiradito de langostino, ponzu y aguacate; para los críos las croquetas de pato Pekín y por último las gyozas de guiso de choupa, que estaban de escándalo. Se nos quedó en el tintero el mollete de falafel con encurtidos y tzatziki vegano, la causa de anguila ahumada o el berberecho de Noia con emulsión de albahaca y codium, entre muchos otros platos.

La cosa se puso seria con los baos de pulled pork y cebolla encurtida y el arroz de verduras, setas y trufa que pedimos para los críos, pero que al final acabé probando y fue lo que más me gustó de todo (que ya es decir). No solemos perdonar el postre, pero en esta ocasión os puedo asegurar que en nuestros estómagos no nos cabía ni un alfiler. Nuestra prole sí se animó con el carrot cake con frosting de cítricos y helado de nata. Es uno de los mejores helados que he probado nunca. Nos dejamos para otra ocasión el arroz de pulpo y all i oli de ajo negro, el arroz meloso de merluza de Celeiro con chirla gallega y codium o la tarta de chocolate y queso con nueces caramelizadas a la miel y helado de vainilla de Madagascar.

Por si alguien se había quedado con el resquemor que lo carcomía por dentro de no saber qué joyazas custodian las neveras del Malte: botellazas de Sacrilège, Cyclic, Siemàn, The Bruery, Van Steenberge, Verhaeghe, Rodenbach, Chimay, Achel, Rochefort, Orval, Westmalle, St. Bernardus, Bosteels, Huyghe, De Halve Maan, Boon, 3 Fonteinen, Cantillon, Oud Beersel, Lindemans, Bacchus, Dupont, Ayinger, Weihenstephaner, Schlenkerla o Mahrs, entre muchas. También millones de latas, destacando Jakobsland, Gross, Espiga, Laugar, Stu Mostów, Galway Bay o Aslin. Aquí hay cerveza de todo tipo y para todos los gustos. A destacar también una excelente selección de vinos, sidras y kombuchas, demostrando así una gran pasión por los fermentados.

Malte Atochas ha superado con creces nuestras expectativas, que ya de entrada eran muy altas. Es una experiencia gastronomicobirruna completa. No solo vamos a poder disfrutar de una selección de cervezas increíble, sino que además las vamos a poder maridar con unos platos a la altura. Queremos expresar nuestro agradecimiento a Gonzalo, el jefe de sala, por hacernos sentir como en casa y tratar con tantísimo cariño a nuestros tres "merlus". Tan solo nos queda poner su merecidísimo pin en nuestro Mapa Birruno y felicitar a Juan por su nuevo proyecto. A escasos cinco minutos a pie de allí, en la plaza del ayuntamiento, la estatua de María Pita levanta la mirada hacia el Malte y espeta un: "-Bien hecho, Juan, bien hecho".

Balance de daños:


-Sacrilège - La Combe. Grape Ale con variedades de uva Syrah, Cinsault y Garnacha. Prácticamente sin acidez. Muy añeja, con mucha madera y con un puntito de acético muy sutil. Compleja y con el rollazo de la fruta demoledor. Espectacular. Lo mejorcito de la jorndada. 5,6%.

-Sacrilège - Le Pic. Grape Ale con variedades de uvas autóctonas del Languedoc (Cariñena, Syrah, Garnacha, Monastrell y Cinsault). Bastante más ácida que la anterior pero sin ponernos la cara como la del Fary. Brett a tope, muy afrutada, con todo el saborazo de la uva bien presente, notas cítricas y un puntito de fruta de hueso.

-The Garden - New England Pale Ale #09. Veo que estos croatas siguen sin devanarse los sesos a la hora de poner nombre a sus cervezas. Elaborada con malta Extra Pale, Cara-Pils, malta de trigo y copos de avena. Lúpulos Mosaic Incognito, Citra Spectrum, Mosaic Cryo, Amarillo y Strata y levadura JuiceMachine. Muy hazy, con aspecto de zumazo y muy sedosa. De aromas y sabores muy tropicales, con muchísimo melocotón, notas cítricas y un pelín de piña colada.

Malte                Praza das Atochas 8, A Coruña              cervezotecamalte.com              reservas@cervezotecamalte.com         981   205   751

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