La que sí que tuve ocasión de catar -y bastante bien, por cierto- fue la barrica de al ladito, la 109. Quizás no sea tan célebre como la laureada 108 pero ojito, porque también es cosa fina.
Pues aquí tenemos a Vat 109 de la cervecera belga Boon, mundialmente conocida por sus Gueuzes Monoblends. Ésta en concreto fue cocinada el 16 de abril de 2014 y embotellada el 18 de abril de 2016.
La sirvo en el vaso viejuno para Gueuzes que me compré años ha en In De Verzekering Tegen De Grote Dorst. Presenta un color dorado subido, con tendencias hacia lo anaranjado. Bastante límpida, pero inevitablemente con los restos de levadura, que se quedan en el fondo de la botella. Bien de carbonatación, con una moderada corona de espuma, que si bien no es excesivamente duradera, al menos da para que pueda tomar la instantánea sin que desaparezca por completo.
Al asomar el napial me vienen aromas que me recuerdan a la sidra. Buena dosis de cuero y madera. En boca es una cerveza muy agradable y afinada. Acidez sin irse de madre, incluso más de 10 años después de su cocción. Todo ese punto de sidra y manzanas, con la complejidad que aportan el cuero y la madera, y toda esa aura granjera. Para llevar un 90% de Lambic vieja esto entra suave como la seda. Entre la anterior y ésta, seguramente me quedaría con la 108, pero que vamos, esto también es un trabajo extraordinario. 8,25%. Alcohol perfectísimamente bien integrado. Comprada en Het Huis Van De Geuze por 8,22€. Botella de 37,5cl.
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