Justo el mes pasado descubrí las bondades de la cervecera francona Knoblach. La primera toma de contacto comenzó con buen pie, y esta segunda creo que ha sido incluso mejor.
Hoy le toca el turno a la Munich Helles de la casa -a la que han llamado simplemente Hell- creo que no me equivoco al afirmar que junto con la Tegernsee es una de las cervezas del estilo que más me ha impresionado últimamente.
La sirvo en jarra de hoyuelos. Presenta un color dorado totalmente límpido, sin poso y sin ningún tipo de turbidez. Escancio con alegría para conseguir una gruesa corona de espuma, que se acaba compactando dando lugar a una gruesa capa de crema tupida, de persistencia media y color blanco.
En nariz claramente malta de cebada. Los lúpulos van apareciendo de manera muy sutil. En boca es una cerveza sensacional. Muy bebestible, cada trago el cuerpo te pide más y más. Es una locura la facilidad con la que entra. Muy crispy, con el sabor del cereal suave pero muy rico, y unas notas florales que aportan los lúpulos que son una maravilla. Amargor final perfecto. Pura harmonía. Pura maestría. Esto es como para pegarse un viajecito a Franconia, visitar su bar y amorrarse al grifo sin parar. 4,9%. Mel de romel. Comprada online en Die Bierothek por 2,89€. Botella de 50cl.
#hopfreeapril
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