Me había quedado la espinita clavada de no poder ampliar mi repertorio de Schwarzbiers, pero no duró mucho mi pesar, ya que en mi última visita a la sección cervecera del Acampo, me estaba esperando este ejemplar de Schwaben. Pa la saca.
Voy al turrón sin más preámbulos. Abro el tapón y sirbo en jarra de hoyuelos. Presenta un color marrón muy oscuro, pero sin llegar al negro. Carbonatación muy abundante, que acaba compactándose, dando lugar a una apetitosa corona de espuma, cremosa, tupida y persistente de color beis.
Al asomar el napial puedo disfrutar de un intenso aroma a cacao y chocolate, seguido de un olorcillo agradable a café. Asoma también un sorprendente aroma que me ha recordado al de los orejones. En boca es una cerveza de cuerpo ligero, entra con alegría, pero a la vez es bastante sabrosa. Notas tostadas, el cereal como protagonista, y sabores que van desde el café y el chocolate hasta el regaliz. Asoma un puntito lupulero de perfil herbáceo muy sutil y finalmente un amargor final marcadete pero sin pasarse. Me ha gustado en general, la relación cantidad-calidad-precio está muy bien, pero también admito que no me ha hecho soltar lagrimones. Bien y punto. 4,9%. Me costó 2,55€. Botella de 50cl.
#hopfreemay
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