Tras nuestra llegada, el primer día para dedicar íntegramente al turisteo lo invertimos en la pintoresca ciudad de Cancale, muy conocida por el cultivo de ostras. Me apenó no encontrar en sus negocios alguna cerveza de estilo Oyster Stout, pero mi pesar se vio profundamente aliviado tras la cerveza que me casqué a la hora de comer, junto con unos riquísimos moules et frites y la inevitable galette bretona.
Traigo de vuelta a la cervecera Lancelot, con la que ya me topé en Ciburu hace 7 años. Tenía muy buen recuerdo de su Blanche y la de hoy me ha gustado incluso muchísimo más.
La cerveza se llama Cervoise, se trata de una Gruit (elaborada sin lúpulo) a base de malta de cebada, miel bretona y una selección de plantas aromáticas (no las especifica).
La sirvo la copa que me facilita elestablecimiento. Presenta un bonito color ambarino, con destellos dorados de tono subidito. Tras el pertinente escancie la espuma se va compactando dejando una gruesa corona tupida, persistente y de color blanco. En nariz resulta bastante floral, muy agradable. En boca tiene un cuerpo medio, y pese a la receta, se bebe con bastante alegría. Es una cerveza bastante rica en matices. Por un lado tenemos un sabor rico de malta tostada, nada quemado, muy agradable. Por otro un punto de miel muy acertado, suficiente para disfrutar de su sabor pero sin resultar cansino ni empalagoso. Perfecto. Y por último el apartado floral que da mucha frescura al conjunto, aporta un toque especial a la receta sin que resulte forzado, cansino o chirriante. Oye, pues que bien comenzar el viaje así. Quiero destacar el hecho de que tuvieran varias referencias artesanales en cualquier restaurante de la localidad. 6,0% muy bien integrados. Botella de 33cl.
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