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27 de abril de 2019

Thornbridge - Big Easy

Durante nuestra visita al Rauxa de Granollers una de las cervezas que cayó fue esta cerveza de baja graduación (0,5%) de la cervecera británica Thornbridge.

Elaborada con las maltas Pale Ale, Crystal y Munich y con los lúpulos Amarillo y Cascade.

De color dorado, bastante clara, sin turbidez alguna y sin prácticamente carbonatación, que además de escasa es de burbujaca gorda.

Al olfato poca cosa. En boca tiene un sabor floral que nos recuerda a la manzanilla. La sensación en boca es la de una cerveza muy aguada y bastante insulsa. Unida al peculiar sabor y a la poca carbonatación la experiencia en global es un poco bluff, todo hay que decirlo. Eso sí, más vale esto que una Free Damm, las cosas como son.

12 de febrero de 2015

Thornbridge - Bracia

La Thornbridge - Bracia es una excepcional cerveza que desafortunadamente pasa desapercibida en muchas estanterías, neveras o cartas de cerveza en lugares especializados. Todos conocemos bien las cervezas de la brewery de Bakewell, en concreto su Jaipur IPA, pero no nos podíamos ni imaginar que estos ingleses nos tenían reservada esta sensacional delicatessen, una auténtica delicia líquida, una cerveza exquisita.

Ha sido elaborada con lúpulos Target, Pioneer, Hallertau, Northern Brewer y Soriachi Ace. Las maltas que han utilizado son: Maris Otter, Brown, Black, Chocolate, Munich y Dark Crystal. Finalmente ha sido infusionada con una generosa cantidad de miel de castaña de abejas alpinas del nordeste de Italia. Una absoluta maravilla compleja y muy rica en matices. La receta ha sido inspirada por el tipo de brebajes que solían elaborar los celtas en la Edad de Hierro.  

La botella ya nos indica que es una cosa seria, el etiquetado es como el del mejor vino tinto. Su graduación también impone respeto, estamos ante una cerveza de 10,0%, así como su presencia una vez servida en copa, también imponente. De color oscuro con una corona beis preciosa bastante moderada. En boca es una cerveza dulce, con notas de ciruelas y pasas, y lo mejor de todo es ese puntito de sabor a castañas muy delicado pero perfectamente perceptible que le confiere a todo el conjunto un sabor excepcional. Deja un sabor de boca increíble, es de esas cervezas que hay que tomárselas al final. Desde aquí quiero mandar mis agradecimientos a Moisès de The Drunk Monk por descubrirnos esta auténtica maravilla. ¡Salud!.