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25 de mayo de 2021

Crux - Freakcake

Nos plantamos en martes trayendo de vuelta a Crux Fermentation Project, con sede en la birruna ciudad de Bend (Oregon).

En nuestra primera toma de contacto nos bebimos su Gimme Mo (su IPA de línea regular) y en esta ocasión nos hemos puesto más finos para catar su Freakcake, que está considerada como una de las mejores Oud Bruin del mundo según varios rankings de rating que he podido consultar. Precisamente en cervezas Sour es donde más destaca la cervecera estadounidense, aunque aquí en España sean unos completos desconocidos. Al menos, que yo sepa, nada suyo ha llegado a nuestro país.

El estilo Flanders Brown Ale me ha suscitado mucha curiosidad desde mis inicios birrunos, y me frustraba bastante el hecho de encontrar cervezas nacionales etiquetadas como tal pero que a la postre eran poco -o nada- fieles al estilo. Desde el año pasado que he comenzado a encontrarme varias referencias que me han ayudado a profundizar y comprender el curioso estilo flamenco.

Para conocer mejor su receta me puse en contacto con la cervecera y Jason Randles me contestó amablemente. Se trata de la edición de 2019 de la Freakcake -que es un juego de palabras entre la frikada que han realizado y una fruitcake- dentro de su línea [Banished]. Para su elaboración se han empleado maltas belgas tostadas y la adición de cáscara de naranja y limón. Para darle ese twist funky, se ha realizado una fermentación secundaria con brettanomyces en barricas de roble, donde en lotes anteriores se había fermentado su Tough Love (la Imperial Stout de la casa). Dichas barricas en un inicio habían contenido bourbon. Durante la segunda fermentación se han añadido arándanos, cerezas, higos, dátiles y grosellas, de ahí lo de Freakcake.

Le saco el lacre, para posteriormente retirar la chapa (hemos tenido suerte y venía con dibujo, una más para la colección) y por último procedo a descorcharla. La sirvo en copa TeKu, presenta un color pardo, oscuro, quizás con algún destello rojizo al trasluz. La burbuja es muy fina, la carbonatación no especialmente abundante, pero sí suficiente como para generar un dedito de espuma compacta de color beis.

En nariz podemos notar ese puntito funky del Brett, muy sutil, notas dulzonas de malta tostada y chocolate. Le damos el primer tiento. Afortunadamente el Brett es muy sutil y la cosa no se ha ido de madre, hasta el punto que quizás se eche de menos un pelín, tan solo un pelín, de intensidad. Pero eso sí, prefiero que falte que no que se pasen. Acidez muy suave, sedosa y corpulenta en boca, con un saborazo increíble de maltas, que nos aportan chocolate, caramelo y toffee. Nada dulzona, la verdad es que es un lujazo y bien podría servir ésta de base para una Quadrupel brutal. Las notas de la naranja y el limón muy suaves, no chirría nada, y conforme se calienta va apareciendo toda esa fruta: los higos, los dátiles, aunque quizás los arándanos y las grosellas nos den ahora un gusto más parecido al de la uvas y las ciruelas pasas. La barrica no la encuentro, la graduación tampoco (¡ojo!, que son 10,5%), el alcohol está perfectamente integrado, aunque el conjunto nos deja notas que nos recuerdan al vino de Oporto. Nada licorosa, aunque hay que tomársela con calma. Quizás le eche en falta un poco más de madera, y si tuviera un puntito de ácido acético a mí personalmente me hubiese vuelto loco. Birrote altamente disfrutable. Me costó 18,69€. Botella de 37,5cl.

13 de abril de 2021

Crux - Gimme Mo

Seguimos con nuestro periplo birruno, en el estado del lúpulo por excelencia -Oregon- y concretamente en una localidad muy prolífica birrunamente hablando. Se trata de Bend, donde también elaboran dos de las cerveceras más célebres de los Estados Unidos de América: The Ale Apothecary y Deschutes.

De dicha localidad también es la cervecera que nos atañe hoy, Crux Fermentation Project, por lo visto bastante consolidada cuanto a cervezas ácidas se refiere. Para una primera toma de contacto me compré dos ejemplares, una Oud Bruin que según Ratebeer está en el top 50 de las mejores Flanders Brown Ales del mundo (sinceramente me resulta más fiable este ranking que el de Untrapper) y que tengo a buen recaudo y la India Pale Ale que reseñamos hoy.

Pues nada, al lío que la cosa promete. La cerveza en cuestión se llama Gimme Mo y según reza la lata no es un homenaje a Britney Spears, no. La cosa viene porque la cerveza está tan rica que todo el mundo cuando acaba de bebérsela dice: "-Gimme mo!". La receta lleva malta Pilsner y malta acidulada y por último una cantidad ingente de los lúpulos Mosaic y Citra.

Me ha encantado el detalle de la anilla de la lata, que es negra y lleva el logo de la cervecera. Muy pro. La sirvo en vaso para IPAs y presenta un color ámbar muy bonito, limpísima y con una gran cantidad de espuma blanca, compacta y persistente. Muy buen aspecto de entrada. En nariz destaca por sus aromas cítricos. En boca destaca el sabor a pino. Me la esperaba más tropical, con notas de mango, como reza su etiqueta, pero no ha sido así. Enlatada el 1 de junio del año pasado muy fresca no debía estar, pero aún así, después de 10 meses, me ha agradado bastante. También podemos apreciar notas cítricas, de corteza de naranja y pomelo, quizás algo de melocotón, y con un final suave, no excesivamente amargo (50 IBU). No es una cerveza que me haya vuelto loco, pero ¡ojo! Me ha dejado la sensación de que era en origen un trabajo muy fino, muy bien balanceado y con esa impresión de que allí, esa cerveza fresca debía estar de locura. Ya llegará el día en que viajaremos a Oregon, claro que sí. Nos daremos una pasadita por Bend, por supuesto. 6,2%. Me costó 3,86€. Lata de 35,5cl.