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12 de junio de 2026

Cape Horn - Pilsen

Y acabo mi periplo argentino -de momento- con esta Pilsner de la cervecera Cape Horn, con sede en Ushuaia. Bueno, en realidad, tanto Cape Horn como Beagle (que ya reseñé hace unos días) son submarcas de Fuegian Beer Company, con fábrica en Ushuaia.

Sin más dilación, voy al turrón. (Me ha salido un pareado). Sirvo en vaso alto para cervezas Lager. Presenta un bonito y vistoso color dorado. De aspecto totalmente límpido. Queda una corona perfecta de espuma blanca, compacta, cremosa y persistente. A nivel visual impecable.

Al asomar la napia viene un agradable aroma a cereal muy rico, seguido de notas de lúpulo un tanto subiditas, de corte cítrico, y algún registro herbáceo también. En boca es una cerveza con cuerpo, factor que resta bebestibilidad. Dulce, no empalagosa pero quizás demasiado para lo que gustaría en una Pilsner, con notas de miel agradables, y un punto de lúpulo que aporta un sabor cítrico bastante subidito. Por el contrario tiene bastante carencia de amargor final, cosa que deja el conjunto un tanto desequilibrado. Es una Lager que puede cumplir con su cometido, no es una mala cerveza, pero sinceramente, después de haberme hecho un intensivo de Lagers franconas ésta se me queda bastante floja. 5,0%. Botella de 35,5cl.

27 de febrero de 2021

La Grúa - Pilsen

Aquí tenemos de vuelta a la peña de Pontejos, con los amigos de Cervezas La Grúa. Hace unos días hicimos un pedido en su página web entre varios colegas y no quise perderme esta fantástica Lager, que viene a sustituir a la que fue su antigua Viento Sur.

De nombre Pilsen -aquí veo menos creatividad que en la discografía de Pitingo- cuenta con un color dorado límpido, sin turbidez, y una notable carbonatación, que nos permite generar una buena corona de espuma blanca y cremosa, compacta y persistente.

En aroma predomina básicamente el cereal, aunque los lúpulos aportan aromas florales muy agradables. En boca es una cerveza muy ligera de trago, sin renunciar a un ápice de sabor, con un saborazo riquísimo a cereal, con el puntazo de los lúpulos bastante marcado (sin llegar a ser una hoppy Pils) que nos aportan sabores florales muy interesantes. El amargor final es perfecto, con todo lo que le podemos pedir a una Pilsner de corte checo. Para beber a litros, perfecta para el calor y una grandísima puerta de entrada para el consumidor neófito que quiera adentrarse en el mundo craft. Si yo tuviera un bar craft siempre tendría un grifo con una Lager artesanal y ésta tendría muchos números para estar pinchada con asiduidad. 5,3%. Comprada en la web de La Grúa por 1,95€.

29 de mayo de 2017

Plzeňský Prazdroj - Pilsner Urquell

Inauguramos la sección checa -la verdad es que era imperdonable por mi parte el hecho de no contar con una, así que he puesto remedio- con la cerveza Pilsner por antonomasia, la archiconocida Pilsner Urquell de la cervecera Plzeňský Prazdroj que recientemente ha sido comprada por el gigante japonés Asahi.

Bien, hacía tiempo que quería realizar esta entrada, ya que me suscitaba mucha curiosidad (y cierto escepticismo) el saber si realmente había mucha diferencia entre la versión sin filtrar -muy difícil de encontrar pero que ahora empieza a pincharse en cervecerías especializadas- y la filtrada, que podemos encontrar en cualquier supermercado. Lo cierto es que la versión sin filtrar la he probado solo dos veces, la primera en el Olut de Sabadell, y no supe encontrar prácticamente ninguna diferencia ya que previamente me había cascado una Gose, una IPA y una Imperial Porter y tenía el paladar saturado. Esta segunda vez, en OMA Bistró de Barcelona, con el paladar limpio -sin que yo sea ningún portento en cualidades olfativas y gustativas- la cosa me ha quedado más clara y la he disfrutado muchísimo.

Versión filtrada:
La versión embotellada (también disponible en yonkilata de 50cl en numerosos supermercados) es de sobras conocida por todos nosotros. Para los que somos coleccionistas de chapas tan solo mencionar que dicho envase ha ido evolucionando durante estos años. Anteriormente la botella era verde y con papel de alumino dorado en el cuello, y la chapa no llevaba dibujo. Luego pusieron dibujo en la chapa, quitaron el papel dorado y finalmente la botella ha pasado a ser marrón y más chaparrilla. Tan solo lo explico como anécdota.

Vamos al contenido del recipiente que es lo que realmente importa. A nivel visual es más clara, no tan turbia. De color dorado y la burbujaca parece más gorda. La espuma no es tan cremosa, más bien jabonosa. En boca resulta más ligera, más aguada, menos nutritiva, menos densa y más dulzona con notas de miel. Una cerveza más que decente dentro del estilo y muy fácil de encontrar, así como a un precio bastante asequible. En especial la lata de medio litro, que por ejemplo en LIDL la venden por poco más de un euro. Yo casi que la prefiero a según qué inventos bajo la etiqueta de cerveza artesana, qué queréis que os diga.


Versión sin filtrar:
A nivel visual el color dorado es más oscuro, tirando a ambarino. La burbuja es más fina y se forma una fina corona de espuma muy cremosa y persistente de las que molan, de esas que parecen nata montada. Es muy agradable.

Al olfato nos llega toda la bocanada del cereal. Cebada pura. Supreme. En boca el sabor a cebada empapa la boca, malta pura, es una auténtica gozada. La versión sin filtrar es más densa, mucho más sabrosa y más nutritiva, pero no por eso resulta una cerveza pesada, todo lo contrario, es perfecta para beber en grandes cantidades (4,4%). El sabor a cereal me sugiere algo de pan, galleta y cereales en grano. Me ha recordado mucho a las cervezas Pilsner checas que tomé hace unos años durante un viaje que realicé a Praga (que no eran ésta) con todo ese saborazo a cebada y también a algunas Pilsner artesanales (no checas) como la de Nørrebro Bryghus o la Morimoto de Rogue, ambas excepcionales. Finalmente nos llega el punto herbáceo de los lúpulos que nos deja un amargor final en boca perfecto, un tanto seco.

Para los que se esperen una cerveza totalmente diferente quizás se van a llevar un chasco. A ver, no deja de ser una Pilsner Urquell, no es una Plinny The Elder. Sigue siendo la misma cerveza, mejor, pero la misma. Sí es cierto que dentro de lo que es la misma cerveza la versión sin filtrar es mucho más densa y sabrosa. Eso sí, no os toméis antes un par de Imperial IPAs porque si no no vais a encontrar diferencia alguna. Creo que aunque la tengamos orinadísima por la gran cantidad de veces que la hemos comprado en lata o en botella vale mucho la pena al menos una vez probarla sin filtrar, y si es en la ciudad de Pilsen, aún mejor.