Bien, doy por concluída la turra birruna de mis vacaciones, pero no por ello voy a dejar de daros la turra franchuti. Así que tomad asiento porque los próximos días os va a tocar monográfico de la brasserie Cap d'Ona, inicialmente con sede en Argelès-Sur-Mer, pero que actualmente tienen la fábrica en Ceret tras la ampliación del negocio.
Dicho esto, os pongo un poco en situación. Cap d'Ona fue fundada por el matrimonio Grégor Engler y Élodie Pujol allá por el lejano 1998. El abuelo de Grégor era maestro cervecero, y el abuelo de ella era agricultor, tenía un campo de cerezos. No tardaron en hacer sus conexiones para acabar realizando sus primeras cervezas a base de cerezas y albaricoques de sus propios campos.
Rindiendo homenaje a su tierra y a los productos locales no podía faltar en su repertorio una cerveza con vino de Banyuls. El Banyuls es un vino característico del Rosellón al que se le aplica la técnica del mutage, consistente en añadir alcohol vinícola para detener la fermentación y dejar así una parte de azúcar residual natural de las uvas. El Banyuls es una denominación de origen que únicamente puede elaborarse en Colliure, Port-Vendres, Banyuls-Sur-Mer y Cerbère.
La Blonde Au Banyuls como su nombre indica, toma una cerveza Blonde bastante neutra como base precisamente para ensalzar las características del Banyuls que se le añade durante la fermentación. La cerveza está elaborada con malta de cebada sin gluten y lleva un 10% de vino de Banyuls (17% de graduación). Ya la había probado hará unos 15 años, pero me ha parecido conveniente revisarla para la ocasión.
La sirvo en copa TeKu. Presenta un color rojizo que le viene por la adición del Banyuls. Un poquito velada, con carbonatación abundante, efervescente y de espuma blanca, compacta pero muy poco persistente. En nariz está bastante presente la base de cereal. También se perciben esas notas vinosas.
En boca es una cerveza con claro protagonismo del Banyuls, que otorga a la cerveza un sabor especial y lo que le da rollo al conjunto. Dulce, muy rica, con el vino muy presente, y la verdad es que una cerveza muy diferente. En numerosas ocasiones me he encontrado con cervezas que intentan aunar las bondades de cerveza y vino que resultaron fallidas, pero debo admitir que en esta ocasión el invento sale muy airoso, resultando una bebida alegre, especial, refrescante, que combina perfectamente los dos fermentados y donde ambos conviven harmoniosamente. Por momentos van viniendo destellos de la Blonde base, con un sabor a cereal sencillo pero muy rico, e incluso al final un puntito lupulado. 5,5%. Pues ha valido muchísimo la pena volver a traer la Banyuls a mi nevera. Sinceramente, no la recordaba tan buena. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 3,30€. Botella de 25l.
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