Y también el el Carreful (en este caso en uno de Burdeos) di con una buena selección de una conocida cervecera local, Effet Papillon, con sede en Mérignac, a los que me quedé con muchísimas ganas de visitar su fábrica y taproom, ya que estaban realmente cerca de Burdeos. Otra vez será.
La cerveza de hoy ya la había bebido el año pasado de grifo en la cervecería La Tireuse del centro de Toulouse. Recuerdo que me la bebí en cuestión de segundos y la versión en botella ha corrido la misma suerte.
Se trata de una Pale Ale a la francesa elaborada con las maltas Pilsen, Munich y malta de trigo; y los lúpulos Nugget -para el amargor- y Cascade y Chinook para el aroma. Todo proviniente de la agricultura ecológica y por tanto lleva su correspondiente sello Bio.
La sirvo en vaso shaker. Presenta un bonito color dorado, albaricocado. Límpida, aunque en la fotografía parezca más turbia debido a que el vaso se había empañado. Muy bien de carbonatación, escancio hasta que la espuma rebasa el borde del vidrio (cada uno con sus TOCs). Espuma blanca, compacta y de persistencia media.
En nariz se pueden apreciar notas cítricas muy agaradbles y refrescantes que provienen del Nugget, y también un fondo de cereal muy apetecible. En boca es una cerveza ultrarrefrescante. La definición de bebestible sería ésta (me duró menos de un minuto), de trago larguísimo. GLÚ-GLÚ-GLÚ y se acabó. Desabor maltoso rico y suave y con un puntito suave pero muy bien puesto de cítricos, suficiente para darle punch, refrescarte y pedirte más pero sin que parezca un zumo de limón. Muy ligera, aparentemente sencilla pero excelentemente bien ejecutada y balanceada. Joyón. Por poco más de dos pavetes te llevás un birrote a casa. 5,0%. Botella de 33cl.
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