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1 de octubre de 2021

Chimay - 150

Ha habido mucho movimiento trapense durante este año, para bien y para mal. Comenzábamos 2021 lamentando la pérdida del sello trapista de la cervecera Achel, pero durante los meses siguientes también nos han llegado algunas alegrías.

Una de las que más no puso palote fue la salida de la Triple Extra de Rochefort, cuya receta ha estado perdida durante un siglo pero que gracias a Dios se ha podido recuperar para disfrute de los amantes de este tipo de cervezas. El segundo notición fue la salida de la Westmalle extra. Que no he tenido el gusto de probar, pero no dudéis que acabará cayendo por el blog más pronto que tarde.

Y otro delos noticiones trapenses de este año ha sido el que nos ocupa hoy: la reedición de la Chimay 150, popularmente conocida como la Chimay Verde. Todo lo que tocan estos monjes es oro y cómo no nos ha puesto muy hornies a todos sus adeptos. Pues venga, al lío.

Chimay 150 se elaboró por primera vez en 2012 para celebrar los 150 años de actividad birruna en la abadía. En aquel momento se realizó una edición limitada de botellas. No han podido esperar 10 años más para volver a sacarla a la venta y todo apunta a que va a consolidarse como otra cerveza de su catálogo regular. Sacamos la chapa y a falta de cáliz (monjes, se aceptan regalos) la sirvo en copa TeKu. La Chimay 150 (y nueve) se presenta con color dorado vívido y brillante. La espuma es abundante, compacta y cremosa.

 En nariz ya nos llega el pelotazo del alcohol (10,0%), junto con su aroma belgian y notas florales y de cereal. En boca es muy alcohólica, un pelotazo de los guapos, pero sin que el cuerpo nos llegué a resultar durito. Es de esos pelotazos que entra guay. Muy sabrosa, con el sabor del cereal rico, bastante especiada, dulce, acaramelada, un tanto azucarada pero no en exceso. Muy belgian en sabor y un pelín sequita al final. A ver, yo con la Chimay Blanca ya cumplía, pero de vez en cuando ponerse un poco pelotari tampoco está de más. Para esos momentos especiales. Me costó 2,90€.

15 de agosto de 2018

Chimay - Dorée

La única birra que se vino a casa tras mi visita a la bodega del Notariat de Barcelona fue la Dorée de los Padres Trapistas de la Abadía de Chimay, que creo que debe ser de las pocas (por no decir la única) que me faltaban por catar de los monjes belgas.

De color dorado y carbonatación abundante, genera una capa de espuma blanca de aspecto jabonoso. El aroma nos recuerda a los limones, la manzana y la pera, y también notas de lavadura y cereal. En boca predomina el cereal y una buena dosis de levadura que le da ese sabor tan característico a las Ales belgas. Muy suave el limón, que le da un toque muy refrescante, y muy vivos los sabores a manzana y pera, dejándonos un final muy suave y agradable. Me ha parecido riquísima, aunque debo admitir que el resto del repertorio de Chimay es considerablemente mejor. 4,8%.

8 de abril de 2018

Chimay - Blanche

Un clásico imperecedero. Hoy nos ocupamos de la cerveza Tripel de la Abadía Trapense de Notre-Dame de Saint Scourmont (Bélgica). La Chimay Blanche es una de esas cervezas que suelen destacar entre la vulgaridad de la selección cervecera de los supermercados. Es una gran cerveza dentro de su estilo que puede adquirirse a precios muy asequibles. 

De color albaricoque y muy gasificada. Ya tan solo quitando la chapa nos llega de lejos el aroma a malta de cebada y ese carácter belga. En boca destaca el cereal, delicioso, con ese punto notable que aporta la levadura belga. Para ser una Tripel la encuentro muy bien balanceada, sin esa sobredosis de azúcar a la que nos tienen acostumbrados los belgas. Tiene ese puntito dulce, pero sin llegar a resultar en ningún momento empalagosa. Para los 8,0% grados tampoco es una cerveza que resulte excesivamente alcohólica, está muy bien integrado y entra peligrosamente bien. Al final el lúpulo nos deja un final un tanto seco. Siempre es un placer revisar los grandes clásicos. Comprada en La Viña de Benicàssim por 2,11€. Si encima te la venden a este precio, el disfrute es aún mejor (es lo que tiene trabajar sin distribuidores).

2 de abril de 2017

Chimay - Grande Réserve Vieillie en Barriques

Atención porque hoy toca birrote, se trata de la Grande Réserve de Chimay envejecida en barricas de cognac. He tenido la suerte de hacerme con la botella de marzo de 2016, que está en el puesto #28 del ranking mundial de las 50 mejores cervezas de estilo Abt/Quadrupel según Ratebeer. Tampoco creo yo que varíe mucho de un mes a otro, es una cerveza soberbia sea de la añada que sea.

La cerveza ha realizado tres fermentaciones, una en el tanque fermentador, otra en los barriles de madera de roble y castaño y la tercera y última dentro de la misma botella. La joyita alcanza los 10,5% de graduación. Nos la tomamos como colofón de una cena birruna y fue un postre brutal, la guinda final para coronar un gran ágape.

No os toméis esto en casa solos porque os vais a coger un cebollazo del quince. Mejor compartida y con un buen cojín en el estómago, y sobre todo tomaosla con muchísima calma, disfrutando de cada sorbo, iba a decir despacito, pero como vuelva a sonar la cancioncita de marras me pego un tiro. De color oscuro, con destellos color caoba, un tanto rojizos, al servirla genera una gran cantidad de espuma muy suave y cremosa de color marfil que persiste en nuestra copa con mucha gracia. Al olfato nos viene el aroma de maltas tostadas, fruta madura y un olor de licor muy intenso. En boca es una cerveza muy intensa, te empapa la boca. Las maltas intensísimas y deliciosas, muy dulce y muy alcohólica, con ese toque licoreta que nos calienta la garganta sorbito a sorbito. Poco a poco aparecen los frutos maduros: ciruelas pasas e higos secos. Es una cerveza que resulta cero empalagosa, de manera que uno se anima y sigue dándole al tema, resultando así muy peligrosa, porque se sube a la cabeza de mala manera. Una gran cerveza de los monjes Trapistas de la Abadía de Scourmont, de esas cervezas que uno comparte con una gran amistad.

5 de febrero de 2017

Chimay - Rouge

Chimay es uno de esos birrotes que se pueden encontrar fácilmente en cualquier supermercado. La de hoy, la versión Rouge, es una cerveza Dubbel de Abadía Trapense que ocupa el puesto #5 a nivel mundial en su categoría según Ratebeer. Es uno de esos lujazos que uno puede permitirse a un precio bastante asequible. Yo la compré por 2,45€ en Caprabo, tras haberla visto en Eroski a bastante más de 3€, que son de la misma cadena. Esta peña se pasa más con sus clientes que los Rolling Stones con sus fans cuando sacaron Dirty Work.

De color pardusco y muy, pero que muy carbonatada, genera una abundante capa de espuma compacta y cremosa. Al olfato nos llega un olorcillo a malta tostada agradable. En boca el sabor a malta tostada es muy intenso a la par que delicioso. Se nota el puntito de la levadura belga y el toque licoreta que se agradece con este temporal. Ciruelas pasas, higos secos y todo este tipo de frutos recorren nuestro paladar. Un gran clásico siempre bien recibido en nuestra nevera. 7,0%.

15 de mayo de 2015

Chimay - Bleue

-Javier ¿qué pasa, se te han acabado las birras por reseñar y nos pones la Chimay azul? -No, bufff, las birras no se acaban donde empieza el mar, no, hay barcas pa seguir. Al ritmo que llevamos durante estos últimos años no daría abasto para tanta birra. Los motivos por los que hoy traigo la de sobras conocida Chimay azul son básicamente cuatro: 1) Porque es una gran cerveza 2) Porque se puede encontrar hasta en la cutre-sección birruna del Eroski 3) Porque es relativamente barata 4) Porque se puede envejecer en barrica y obtener una birra aún mejor por un precio razonable.

Es en el último punto donde quiero hacer la reflexión de hoy. A mí que queréis que os diga, si tuviera que envejecer en barrica una Three Floyds - Dark Lord pues como que me lo pensaba varias veces, porque si te sale mal el asunto la broma te puede salir más cara que el confeti de Ana Mato. #epicfail. Así que el experimento es mejor hacerlo con algo que si se estropea no te den ganas de cortarte las venas con un minipimer. ¿Cómo se pasa la cerveza al barril de roble francés?, no es una pregunta retórica, os lo pregunto a todos los lectores por si un día me animo, más que nada por no dejar el trastero guapo. Mis dudas son sobre todo por el contacto con el oxígeno, cómo evitar que esto suceda durante el transvase y consejos de conservación. Gracias de antemano.

En fin, a lo que vamos, la reseña de hoy, la Chimay azul, esa cerveza de abadía trapense que tanto nos gusta. La Chimay azul es un licorazo de nada menos que 9,0%, una Belgian Strong Ale de carbonatación media y color pardo/cobrizo. Al olfato nos asaltan las maltas tostadas, que nos preparan para lo que nos vamos a encontrar en boca: una cerveza dulzona, acaramelada, con un sabor intenso a malta tostada, también nos llegan las ciruelas, las pasas, los higos secos, quizás algo de dulce de membrillo también. Un puntito ácido y muchísimo cuerpo. 100/100 en Ratebeer, un clásico que nunca falla.