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27 de febrero de 2019

Omnipollo - Hypnopompa Rum

Otro chasquete de los guapos que me he llevado recientemente ha sido con la versión de la Hypnopompa envejecida en barriles de ron de los suecos Omnipollo. Y además os digo que cada vez tengo menos confianza en lo "especial" -vamos a llamarlo así- de sus recetas. La verdad es que la Hypnopompa original me pareció brutal, pero en este caso no puedo afirmar lo mismo.

La sirvo en vaso, tiene aspecto untuoso, de petrolaco total, muy oscura y parece densita. Genera muy poca espuma, de color beis, que desaparece rápidamente. Al olfato, nada más acercar la tocha ya nos saltan todas las alertas de que va a ser una cerveza muy alcohólica. Olvídate del resto de aromas, todo alcohol y algo de café por ahí en medio. En boca la cosa lleva la misma línea: cubatazo de ron. Olvídate de la Hypnopompa original, olvídate de los malvaviscos, nubes, marshmallows o como quieras llamarlo, olvídate de la vainilla de Tahití, olvídate del cacao. Olvídate de todo. Cójete una Steinburg negra, métele un chorreonzaco de Cacique y... ¡equilicuá! Para mí un barrel aged tiene sentido si le vas a aportar más riqueza a la receta original, pero si te la vas a cargar en mi opinión no vale la pena ¡déjala como estaba!. No tiene nada que ver con la Hypnopompa original porque queda totalmente oculta bajo todo el alcohol. Ha sido una gran decepción. Fue un regalo de mi hermano y mi cuñada por mi cumpleaños y fue la única cerveza del lote que no me gustó. 11,0%.

11 de marzo de 2016

Omnipollo - Hypnopompa

Bueno, después de haber probado la Vanilla Black Velvet y la Caribbean Chocolate Cake con tan pocos días de diferencia uno piensa que ya hemos llegado al top, que la cosa no se puede superar, entonces llegan estos cerveceros nómadas suecos y te vuelven totalmente loco con esta brutal Imperial Stout elaborada con malvaviscos, ¡sí!, con esas putas nubes de golosina tan esponjosas con las que a punto has estado de palmarla por asfixia cuando eras un enano, esas mismas, los ahora llamados marshmallows que venden en el LIDL en bolsas de cuatro kilos. Que quede claro que no me refiero ni a la flor de malvavisco ni a los caramelos de ídem, me refiero a eso que pinchan los americanos en un palo cuando salen de acampada y lo asan en la hoguera. 

Pues eso. Aparece mi hermano con esto el día de mi cumpleaños y con 4 botellas más de 99-100 en ratebeer. Lágrimas de emoción. Eso es un hermano, coño.

Bueno, os explico bien como fue todo porque leyendo la etiqueta yo tampoco daba crédito, y con el tema de los malvaviscos me esperaba un fail más brutal que el de Bertín Osborne con Scavengers. Sigo leyendo, también lleva vainas de vainilla de Tahití. Mira qué bien. Elaborada en las instalaciones de De Molen, joder cómo se le ha ido la pinza a estos holandeses. En menudos jaris te metes, Menno.

La sirvo y tal, la cosa a priori no pinta tan mal. Le doy el primer tiento bastante escéptico a cualquier probabilidad de éxito. ¡Guau!. Ojos como platos. Dios mío de mi vida, ¿esto es de verdad?. El sabor es delicioso. Un intenso gusto a café y cacao extraordinario empapa todo el paladar. Sobre todo destaco el riquísimo sabor a café, que es para volverse loco, una delicia. Hay algo por ahí en el sabor que no sé lo que es, intuyo que son los malvaviscos (todavía no sé si asados o no) que acaba de redondear la cerveza y le da un sabor peculiar y distintivo a la cerveza. No es la típica Imperial Stout de libro. No me ha parecido nada empalagosa como podríamos imaginar en un principio dada la extravagante receta. En mi opinión es de las mejores Imperial Stouts que he probado nunca, me ha encantado. Alcohol peligrosamente bien integrado (11,0%). No sé cuanto le habrá costado a mi hermano y a mi cuñada (intuyo que muy cara) pero ésta en concreto es de las que no me importaría repetir y apoquinar lo que haga falta por un segundo chute de endorfinas all night long. ¡Bravo por los de Estocolmo!.