Mostrando entradas con la etiqueta Prairie. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Prairie. Mostrar todas las entradas

16 de septiembre de 2023

Omnipollo & Prairie - Potlatch

Pues llevaba ya más de tres años sin catar una Omnipollo. Algunas de las últimas cervezas que catamos me parecieron del montón, alguna incluso bastante mediocre. Teniendo en cuenta las clavadas que te meten por la mayoría de sus cervezas, esto me produjo una severa hinchazón escrotal en más de una ocasión. Si a esto le sumamos alguna de las gilipolleces de sus dos fundadores, decidí directamente dejar de comprarles.

Si embargo, la cerveza de hoy me la regaló Raül de la General de Begudes de Valldoreix. El hombre sabe que me encantan las Farmhouse Ales y tuvo ese detallazo conmigo. Así que hoy publicamos la correspondiente entrada en el blog.

Henok Fentie y Karl Grandin saben mucho de realizar cervezas con panes de hamburguesa y patatas fritas y astracanadas del estilo, pero de Farmhouse Ales no tienen ni puta idea, de manera que lo que han hecho es acoplarse a los estadounidenses Prairie -que de esto saben un buen rato- le han dejado el encargo a los belgas de De Proef -a lo Mikkeller style- le han puesto sus características etiquetas lisérgicas y a correr.

El fruto de la colaboración es Potlatch, una Saison lupulizada únicamente con Mosaic, y refermentada con Brettanomyces. La receta lleva también malta de cebada y avena.

Retiro el papel de aluminio azul del cuello de la botella y procedo a sacar el -iba a decir corcho- plástico amarillo chillón marca de la casa. La sirvo en copa TeKu, presentando un límpido color dorado muy apetecible. La carbonatación es abundante y genera una copiosa corona de espuma de color blanco, que estaría a medio camino entre lo cremoso y lo jabonoso. Persistencia media de la espuma y buena retención del carbónico.

En nariz se nota bastante el Mosaic, aportando agradables aromas cítricos que nos recuerdan al limón. En boca es una cerveza muy agradable, con el Mosaic aportando ese agradable sabor a limón que resulta muy refrescante. Se puede disfrutar también del sabor que nos aporta la levadura, un puntito herbáceo y notas afrutadas muy sutiles que nos recuerdan a la fruta tropical y la fruta de hueso. No noto el Brett especialmente. Me esperaba un puntazo funky muy guay y en ese aspecto ha sido un chasco. Final amarguito. La verdad es que es una Farmhouse Ale muy fina y agradable, pero tampoco nada destacable. Con el puntito del Brett se han quedado bastante cortos. 7,0% perfectamente integrado. Botella de 75cl.

3 de enero de 2015

Prairie - Pirate Bomb

Para empezar bien el año y dar estreno a estas fabulosas copas teku que me han regalado, he elegido este pepinaco de Imperial Stout envejecido en barriles de ron con café, granos de cacao, vainas de vainilla y chiles. Algo absolutamente espectacular.

Prairie es una craft brewery situada en el estado de Oklahoma, concretamente en la localidad de Krebs, y cuentan con una treintena de birrazas en su haber, todas con una pintaza espectacular, e incluso han colaborado con Mikkeller para elaborar la American Style.

Servimos con delicadeza este petroleo puro, oscuro como el ojete de Sauron, denso, oleoso, totalmente opaco, con gasificación escasa, pero haberla hayla. Al olfato nos llega un intensísimo y delicioso aroma a café que dejaría en éxtasis al mismísimo Juan Valdés. Procedemos al drinking. Lo primero que llega es el evidente, intensísimo y espectacular sabor a café, pero no solo debido al tueste de las maltas, sino también por el café que lleva añadido, nada de Marcilla guarro ni de café Carl Lewis*, café brutal, no sé si será de Colombia, Panamá, Jamaica o Etiopía, pero solo sé que estaba muchísimo mejor que muchos cafés que he probado, absolutamente delicioso. Aclaro qué es el Café Carl Lewis. *El café Carl Lewis es ese que te suelen poner en baretos guarros de mala muerte. De esos que te los tomas de un solo trago e inmediatamente tienes que salir a la velocidad de la luz hacia el retrete más cercano.

Una vez aclarado esto, prosigamos. Así de entrada, lo que empapa directamente la boca es el sabor a café, pero poco a poco empiezan a aparecer los matices, primero el picorcillo que te dejan en el paladar los chiles, suficiente para notarlo, pero sin resultar desagradable, no tan intenso como la Mikkeller Texas Ranger pero sí claramente perceptible. También aparecen las notas de los granos de cacao, que poco a poco se van volviendo más evidentes. Para los que somos amantes del chocolate negro con pepitas de cacao esta cerveza es un chute de endorfinas. Y finalmente, poco, pero algo se percibe de la vainilla. Un cervezón de 14,0%. Eso sí, tómatela con muchíííííísima calma, en el sofá o en tu sillón favorito, ponte algo de Vivaldi, o como diría un buen amigo, de Jazz suave, y disfrútala. Feliz año a todos.