La sirvo en el vaso que me proporciona el establecimiento y presenta un aspecto bastante turbio, de zumazo total, color naranja, y partículas en suspensión (aún sin acabar de servir la lata). La carbonatación es muy abundante y genera una gruesa capa de espuma blanca, muy compacta, cremosa y persistente.
En nariz destacan los aromas cítricos y de fruta tropical. En boca es una cerveza muy sedosa, con mucho cuerpo. Quizás no sea la IPA que te beberías de un trago, ésta hay que tomársela con un poco más de calma. Los sabores nos recuerdan al mango, la piña y la mandarina. Me ha parecido muy rica, aunque costaba acabársela, máxime cuando viene en formato yonkilata de 50cl. 7,5%. Justo en el límite entre la NEIPA y la NEDIPA. Me costó 7,60€.