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5 de agosto de 2026

Kasteel - Bacchus Vlaams Oud Bruin

Y la segunda Oud Bruin del repertorio la pone la cervecera Kasteel, que posse varias submarcas, entre ellas Bacchus (no confundir con la Bacchus Brewing australiana), que se dedica a realizar cositas ácidas.

Como no podía ser de otra manera, voy a comenzar reseñando la Vlaams Oud Bruin, ya que tengo especial predilección por las cervezas de este estilo.

La sirvo en copa TeKu. Presenta un color pardo bastante oscuro, de piel de castaña y una carbonatación muy abundante, dando lugar a una gruesa corona de espuma tupida y persistente de color beis claro.

En nariz es un tanto avinada, se intuye el deje ácido y también se pueden difrutar de aromas de malta tostada y de agradables notas afrutadas.

En boca es una cerveza ligeramente ácida, muy suave, nada invasiva ni mucho menos chirriante, agradable. Nada dulce, con un cuerpo ligero, pasa bien. Notas afrutadas, un tanto avinada -que no avinagrada- y con el puntito maltoso, tostado rico. En mi opinión no es una Oud Bruin excelsa, ni exuberante, pero sí es una muy buena opción para establecer una primera toma de contacto con el estilo. 4,5%. Comprada en cervezasonline.com por 2,69€. Botella de 37,5cl.

5 de mayo de 2023

Bacchus - Monumintal

Me ha costado la vida dar con una referencia australiana que no fuera de nuestros viejos conocidos Cooper's. Máxime cuando puedo conseguir diferentes referencias neozelandesas. Es más, incluso la Foster's, que antes se veía con relativa frecuencia ha desaparecido del mapa.

Bueno, pues bienvenidos sean Bacchus (no confundir con la cervecera belga de mismo nombre) que tienen sede en Capalaba, un suburbio de Brisbane, en el estado de Queensland.

Entre las opciones que se me pusieron a tiro elegí solo una (valían un pastizal y no está la cosa para mucho derroche), de nombre Monumintal. Se trata de una Imperial Pastry Stout elaborada con malta de cebada, avena, trigo, centeno, lactosa, cacao, vainilla, chocolate y menta, además del agua, el lúpulo y la levadura de turno.

A ver qué tal. La sirvo en copa (el vaso de Stouts murió y paso de pagar la jubilación en Bahamas de los directivos de Spiegelau) y presenta un color totalmente negro, opaco y de aspecto oleoso. El petróleo viene acompañado de una copiosa corona de espuma tupida y cremosa de color marrón claro, muy persistente y que se adosa al cristal dejando un bonito encaje de Bruselas.

Al naso viene la cosa cargadita, como la petaca de Froilán. Desprende aromas que nos recuerdan al After Eight: mucho chocolate y menta. La cosa promete. En boca es una cerveza con mucho cuerpo, muy sedosa y agradable. Dulce, en su justa medida, nada empalagosa. Realmente nos ofrece lo que nos promete: un sabor auténtico a chocolate y menta deliciosos que nos recuerdan al citado dulce. El sabor a chocolate es brutal, la menta aporta un sabor increíble que resulta balsámico y refrescante en boca, muy armonioso, sin la sensación de estar comiéndote el dentífrico. Muy golosona, se deja querer, y ojo, aunque la menta y el chocolate sean los claros protagonistas, por debajo se vislumbra una magnífica Imperial Stout. Tenemos notas cafetosas y de malta tostada que sirven de sustento al postre, un fondo avainillado que es una locura, un puntito de caramelo nada cansino y sobre todo la sensación de que está todo en su sitio y en su justa medida. Me ha parecido sensacional. He acabado lamiendo hasta la última gota. Recuerdo claramente, cuando me inicié en el mundillo del craft que fantaseé con la idea de hacerme homebrewer y una de las recetas con las que fantaseé fue precisamente con una Imperial Stout achocolatada y con un puntito de menta a modo de After Eight. Pues bien, es exactamente esto, ejecutado a la perfección. Detractores de las Pastry Stouts, id abriendo el asterisco de las excepciones. ¡Ojocuidao! 13,1%. Me costó 14,72%. Lata de 37,5cl.