Mostrando entradas con la etiqueta Roeselare. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roeselare. Mostrar todas las entradas

25 de diciembre de 2020

Belgian Original Maltbakery - Triporteur Full Moon 12

Feliz Navidad a todos. Espero que dentro de lo posible estéis teniendo unas felices fiestas. Quizás no tan rodeados de la familia y seres queridos como en otras ocasiones pero al fin y al cabo felices y con salud.

Además de celebrar las navidades hoy en el blog también tenemos otra pequeña celebración, pues con la entrada de hoy supero por segundo año consecutivo mi propio récord de publicaciones en el mismo año. No es una cosa que me proponga cada 1 de enero, pero el confinamiento en casa ha tenido mucho que ver en mis hábitos de consumo birruno. Salgo menos pero consumo más.

Bien, estas Navidades, en familia o no, de lo que seguro que no os habréis privado es de las comilonas. Ponerse hasta las cejas es una tradición navideña que perdura pese a la pandemia, el confinamiento y las restricciones. Yo de momento voy a abrir esta Belgian Quadrupel para animar las fiestas.

Tenemos aquí la Triporteur Full Moon 12, que ya había probado en una ocasión en el Kælderkold de  Barcelona, y ahora vuelvo a revisionarla en versión botella, gentileza de mis padres. La receta lleva maltas de la casa y lúpulos East Kent Golding y Styrian Golding. Azúcar por un tubo y doble fermentación, la última en botella. La cerveza se envejece con chips de roble de un barril que -según afirman en su web- lo han cortado ellos mismos con una sierra eléctrica. La matanza de Texas ha hecho mucho daño.

La sirvo en copa TeKu y presenta un color muy oscuro. Al trasluz la cerveza es totalmente opaca. Genera una gruesa capa de cremosa espuma de color beis, muy tupida y muy persistente. Al olfato podemos disfrutar de aromas que nos recuerdan al regaliz y al vino de oporto. En boca es una cerveza intensa, licorosa (10,2%) con sabores que nos recuerdan a los higos secos y las ciruelas pasas. Sabor maltoso y tostado, el carácter belga muy marcado y un pelín dulce sin llegar a resultar empalagosa. El toque del roble no lo he sabido encontrar. Quizás no sea la mejor cerveza Abt que he probado pero sí es una cerveza altamente disfrutable, máxime con el frío que hace.

5 de diciembre de 2020

Belgian Original Maltbakery - Triporteur Bling Bling Imperial King

El pasado jueves apareció mi padre con un montón de birras como regalo por mi onomástica. No sé si me había leído el pensamiento como en la película Dune, pues eran casi todas belgas. Justo hace unos días comentaba aquí en el blog que durante estas semanas tan frías me estaban apeteciendo mucho las Belgian Ales. A más frío más alcohólicas a poder ser.

Pues bueno, las puse a enfriar al momento -pese a tener la nevera a full- y ayer viernes me abrí la primera para bebérmela a su salud. La primera en caer fue la Triporteur Bling Bling Imperial King que elabora la cervecera Belgian Original Maltbakery, también conocida como B.O.M.

Se trata de una Imperial Golden Ale bastante pasadita de rosca. La receta lleva copos de avena y trigo y lúpulo Ella, además de azúcar candy. La sirvo en copa TeKu, presenta un color entre dorado y caramelo. La carbonatación es muy abundante, rozando lo excesivo, que genera una copiosa capa de espuma de color blanco roto, muy tupida y persistente. Si os lo proponéis podéis llenar perfectamente toda la copa solo con espuma. En nariz cereal y ese puntito belgian.

En boca es una cerveza excesivamente alcohólica para mi gusto (8,8%). Destaca el sabor a cereal, el puntito belga, no es una cerveza excesivamente dulce, a decir verdad me la esperaba mucho más. Me ha sorprendido que venía mucho más lupulizada de lo que me esperaba. Herbácea y muy amarga, el lúpulo estaba bastante mustio, aunque intuyendo donde la debe haber comprado mi padre no me extraña absolutamente nada. No es una cerveza belga a destacar pero sí apta para meterte un buen belgian pelotazo entre pecho y espalda. Fresca seguro que gana bastante más.

14 de agosto de 2020

Rodenbach - Alexander

Hace calorcito y seguramente lo primero que os venga a la cabeza sea meteros entre pecho y espalda una IPA, una Weizen o una buena Bohemian Pils, pero qué queréis que os diga, yo no le hago ascos a nada, y también cuando aprieta la canícula de vez en cuando también me apetece chuflarme una cerveza algo más compleja, como la que traemos hoy.

Rodenbach, los belgas de sobras conocidos, célebres por realizar unas Flanders Red Ales sublimes. Hoy tenemos aquí a us Alexander, que toma como base la Grand Cru, que ya reseñamos en su día- y le añade zumo de cerezas ácidas.

Pues nada, ¡vamos allá! La sirvo en copita y presenta un color rojizo muy bonito. La carbonatación es muy vívida, dejando una cremosa capa de espuma compacta que no tarda en desaparecer. La burbuja es muy fina, efervescente y nos deja durante toda la degustación una sensación picante en la lengua.

Asomamos la tocha y ya percibimos el acético. Quizás no sea un vinagrazo como las típicas Cantillon, pero haberlo, haylo. También podemos disfrutar en aroma de toques de madera. En boca me ha sorprendido porque el primer sorbo me lo esperaba ácido pero de entrada me ha resultado muy dulce, con las cerezas como protagonistas. La cerveza también tiene su toque ácido, como era previsible, perfectamente equilibrado con el dulzor de la cereza, que a mí personalmente me sabe como a sirope o piruleta. No es una cerveza tan dulzona ni que sabe como las Lindemans o la Belle-Vue, pero sí tiene ese punto dulce bastante marcado que se me queda lejos de las Kriek clásicas. El sabor añejo y de madera aportan complejidad al conjunto. En general es una cerveza muy rica y altamente disfrutable. 5,6%. Comprada online en Beerbao por 2,70€.

8 de julio de 2019

Rodenbach - Grand Cru

Una de esas joyazas que podemos encontrar en el supermercado a precio de risa es la Grand Cru de la brasserie belga Rodenbach, que pude comprar en el Alcampo de San Quirico por 1,05€.

Se trata de una cerveza Sour -por lo tanto, quien no esté familiarizado con este tipo de cervezas es posible que no sea de su agrado- concretamente del estilo Flanders Red Ale. El BJCP mete en el mismo saco a las Flanders Red Ale y las Flanders Brown Ales (Oud Bruin) como si la única diferencia entre ambos estilos fuese el color. Esto no es así.

Según Michael Jackson la diferencia más significativa entre las Brown y las Red (a parte de las maltas empleadas) es que las Flanders Red Ales realizan la fermentación primaria en recipientes de metal y la guarda tiene lugar en madera sin recubrimiento alguno (no en barriles, sino en grandes cubas, tal y como indica la etiqueta). Al contrario que ocurre con las Brown más famosas, las Red se estabilizan mediante pasteurización.

La servimos en copa TeKu. Presenta un color oscuro con destellos rojizos y carbonatación viva y efervescente que deja una notable capa de espuma de color hueso que no tarda en desaparecer. Al olfato nos llega un aroma agradable a sidrita. En boca destaca su sabor dulzón, así como la manzana y las uvas. La acidez queda perfectamente balanceada por el dulzor, y además tenemos ese toque pro que aporta la madera. Podemos apreciar también un toque de fruta madura que aporta más complejidad. Es una cerveza peculiar y es posible que no agrade a todo el mundo. Yo la encuentro muy rica y refrescante, la he disfrutado muchísimo, y aún siendo una cerveza compleja es altamente bebible. Por un leuro es una brutalidad, qué más quieres Baldomero. 6,0%.

11 de enero de 2018

Rodenbach - Vintage

El domingo pasado nos pegamos una sesionaza en casa para despedir las fiestas navideñas por todo lo alto. Una de las cervezas elegidas para darles matarile fue esta magnífica Flanders Red Ale de la brouwerij belga Rodenbach, que me hago cruces de que a estas alturas de la vida no hubiese pasado antes por el blog. En fin, aquí la tenemos y auguramos de que vendrán unas cuantas más.

La Vintage 2013 que tratamos hoy es el resultado de dos años de maduración en barrica, una cerveza Sour brutal. Si no sois muy adeptos a este estilo os la podéis ahorrar. Para los que nos gustan los vinagrazos es canelita en rama.

De color entre rojizo y marrón -aquí la linea entre las Flanders Red Ale y las Flanders Brown Ale es muy fina, de hecho es bastante frecuente verlos aunados como un único estilo- y poca carbonatación. Bien es cierto que había mucha más espuma de la que aparece en la fotografía, pero desaparece rápidamente.

En boca es una cerveza ácida, como cabía esperar, con un punto avinagrado. También considerablemente dulce, que hace que la acidez quede balanceada. Afrutada, con notas de madera y un sabor que nos recuerda al de los vinos dulces como el moscatel. Tiene también ese puntito añejo que le da más flow al conjunto. En general es una cerveza muy compleja y altamente disfrutable para todo aquel que quiera dejarse seducir por el mundillo Sour. 7,0%. Comprada en A-Go-Go de Terrassa por 11,60€ (botella de 75cl).