23 de enero de 2023

Kom Beer - Panoramix

Me llena de orgullo y satisfacción cada vez que presento aquí en el blog alguna cerveza de Kom Beer. También tengo muchísimas ganas de visitar la fábrica, pero cada vez que realizan alguna jornada de puertas abiertas me coincide con algún compromiso familiar ineludible. El pasado sábado 21 ha sido el episodio más reciente. Qué le vamos a hacer.

En esta ocasión, el equipazo de Adrià ha elaborado una New England Double IPA elaborada con malta de cebada, avena y trigo y los lúpulos Idaho 7 (T90 y Cryo) y Citra (T90 y Cryo). La levadura empleado ha sido la Verdant IPA.

La joyita se llama Panoramix y antes de probarla ya estoy seguro que estos druidas de Manlleu se habrán currado poción mágica no, lo siguiente.

La sirvo en vaso shaker -Spiegelau, cabrones, si estáis leyendo esto debéis saber que me he dejado un verdadero pastizal en vuestros vasos para IPAs que se autodestruyen solos, y solo por cortesía estaría bien que me enviaseis uno, que os he pagado a toda la empresa vuestras jubilaciones, coño- y presenta un color anaranjado muy vivo y apetitoso, que incita a ponerse a deglutir con fruición. La carbonatación es abundante, genera una generosa capa de espuma compacta, cremosa, persistente y de color blanco.

En nariz es puro alucine, con notas intensas de fruta de la pasión y mango, pero donde podemos apreciar también notas más sutiles de piña y melón. En boca resulta sedosita -mas no por ello resta bebestibilidad- y con sabores intensos que nos recuerdan a la naranja, el mango y demás frutas tropicales. Final de amargor moderado (26 IBU). Entra divina. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 4,72€. 8,2%. Lata de 44cl.

22 de enero de 2023

Bierboi - La Barata

Continuamos por aquí cerquita trayendo de vuelta a Bierboi, la cervecera de Sant Boi capitaneada por Daniel Fermun. Hacía casi tres años que no catábamos nada de ellos y en esta ocasión vamos a celebrar el reencuentro con una Helles.

La han bautizado como La Barata -en mi opinión un nombre poco acertado- que vendría a desmerecer el buen trabajo y el alto conocimiento cervecero que se requieren para elaborar buenas Lagers artesanas. No es una cosa fácil. Es más. Cuando compro alguna cerveza artesana de marca desconocida, suelo empezar por una Lager, que es precisamente donde se ve el buen hacer de esa marca. ¡Cámbianos el nombre Dani!

La sirvo en vaso alto para Lagers, presentando un color dorado límpido, sin ninguna impureza, sin ninguna partícula en suspensión y sin turbidez alguna. En nariz básicamente cereal, aunque puede apreciarse alguna nota floral lejana. En boca es una cerveza muy ligera, muy crispy y muy bebestible. El sabor viene protagonizado por la malta de cebada, muy rico, aunque cuando se calienta se puede percibir un toquecito floral, y finalmente el amargor suave de este tipo de cervezas. Para los que disfrutamos las Lagers es una satisfacción ver a cerveceras artesanales que apuestan por ellas. 5,4%. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 1,66€. Botella de 33cl.

21 de enero de 2023

Zulogaarden - V13

Seguimos por aquí cerquita, haciendo aprecio del producto local. En esta ocasión, volvemos a traer por aquí a Zulogaarden, cervecera con sede en Molins de Rei, pero que ahora le elabora Reptilian en las instalaciones del Clúster Craft Beer. Más o menos como Mikkeller en De Proef.

Tenemos aquí uno de los primeros lotes fabricados en Lliçà d'Amunt: V13. Vendría a ser su antigua Viernes 13 tuneada, en versión Hazy Double IPA. Para ello han utilizado malta de cebada y trigo, copos de avena, lúpulo (no especifica qué variedades) y levadura (tampoco especifica de qué tipo).

La sirvo en vaso shaker, presentando un bonito color ambarino, nada hazy, que se va enturbiando conforme se va sirviendo el culo de la lata. Espuma correcta, sin excesos, compacta y persistente de color blanco.

En nariz podemos apreciar un intenso aroma herbáceo que nos adelanta lo que nos vamos a encontrar en boca. Procedemos a pimplar. En boca resulta ultrasedosa y con demasiado cuerpo. Muy dulzona, con altas dosis de caramelo, ultraamarga, muy herbácea, mucha resina... una sopita de pino, vamos. En general resulta poco bebestible -el 8,5% tampoco contribuye a hacerla más ligerita- y con una latita de 33cl teníamos más que suficiente. Si te esperabas la típica Hazy IPA tropical y nada amarga te vas a llevar un chascazo. Comprada refrigerada en el Clúster Craft Beer por 4,75€. Lata de 44cl.

20 de enero de 2023

Ex Nihilo - Te Paeranti

Continuamos en casita, en esta ocasión con una cervecera nobel que acaba de elaborar sus primeros lotes en el Clúster Craft Beer de Lliçà d'Amunt.

Estamos hablando de Ex Nihilo, y una de sus primeras creaciones en salir al mercado es esta Te Paeranti, una Pale Ale elaborada con los lúpulos neozelandeses Nelson Sauvin y Motueka, y maltas de cebada, trigo y avena y copos de avena.

Vamos allá. La sirvo en vaso shaker con menos cuidado que un científico de un laboratorio de Wuhan, con el objetivo de sacarle una buena capa de espuma. Presenta un color anaranjado con bastante turbidez. La carbonatación es bastante abundante, y gracias a mis dotes escanciadoras consigo sacarle una generosísima capa de espuma blanca, bastante compacta y muy persistente.

En nariz nos llega de manera bastante evidente el característico aroma a uva que desprende el Nelson Sauvin, y también -de manera más suave- aromas que nos pueden recordar al melocotón y la fruta de hueso. En boca es una cerveza con cuerpo, sedosa debido a la avena, y con sabores que tiran más hacia lo herbáceo y resinoso. También podemos encontrar en sabor el puntito de la uva, que aporta más alegría al conjunto y con un final de amargor moderado. En general se me quedaría a medio camino entre una American Pale Ale y una New England Pale Ale. 5,3%. Comprada refrigerada en el Clúster Craft Beer por 3,50€. Lata de 33cl.

19 de enero de 2023

Lo Vilot - Psycho Cherry

Seguimos barriendo para casa, tirando de cerveza local, esta vez desde lo puto far west (les terres de ponent), Almacelles, para traeros una joyita Sour de Lo Vilot.

Hace unos años que la cervecera de la provincia de Lleida se metió en el fregao de las cervezas ácidas y de fermentaciones mixtas, y tras haber catado tres de ellas podemos afirmar, que dentro de lo que es el panorama patrio, pues en este terreno lo están petando. Es más, fuera de Catalunya, lo que son fermentaciones mixtas y salvajes... poquita cosa por no decir nada.

Hoy pasa por aquí su Pyscho Cherry, una cerveza ácida de fermentación mixta, elaborada con maltas (cebada y trigo) y lúpulos propios, levadura,  fermentos lácticos y con 250g/l de cerezas locales.

Pues nada, al lío. La descorchamos (cómo me gusta descorchar cervezas) y servimos en una copa TeKu. Presenta un color entre anaranjado y rojizo, que me recuerda a los madroños cuando están entre los dos colores. La carbonatación no es demasiado abundante y esto es lo máximo que he podido sacarle de espuma (más o menos un dedito), compacta, de color blanco y muy poco persistente. Burbuja finita y retención media.

En nariz ya nos advierte que vamos a tener un festival acidito. En boca efectivamente es ácida. No me ha resultado una acidez excesiva, se aguanta bastante bien, aunque cabe decir que yo en este terreno ya me he tomado unas cuantas. Quizás a algún paladar más nobel le cueste entrar en este terreno. La fruta se ve poquito pero aparece. A mí personalmente me cuesta muchísimo encontrar las cerezas en cervezas Kriek y similares, es una tara personal. Aquí aparecen de manera sutil, y un poquito más detectables cuando se calienta. Cuenta con un puntito "granjero" muy chulo, que es el que le da gracia a todo el asunto, aportando más complejidad al conjunto. 6,0%.  Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 5,53€. Botella de 37,5cl.

17 de enero de 2023

Reptilian - IBUprofano

Barremos para casa repescando una cervecera que no pasaba por el blog desde hace cinco años. La de hoy sería la tercera reseña de Reptilian por aquí (que no la tercera cerveza de Reptilian que me haya bebido, que han sido unas cuantas más).

La cervecera captitaneada por Isaac Beltrán estrena sede en el Clúster Craft Beer de Llicà d'Amunt, ya que lamentablemente su antigua fábrica de El Vendrell se vio reducida a cenizas. Ánimos para todo el equipo. Estoy seguro que en el Clúster Craft Beer se van a hacer grandes cosas.

Y bueno, uno de los primeros lotes que han elaborado allí ha sido el de su ya icónica IBUprofano, una Imperial IPA de 250 IBU que no dejará indiferente a nadie.

Para elaborar una lata de 33cl se ha utilizado: 150g de malta Pils; 60g de malta Vienna; 4g de malta Melanoidin, 3,5g de lúpulo Columbus; 3,6g de Chinook; 1,7g de Summit; 3g de Simcoe y 1g de levadura White Labs 001.

La sirvo en vaso shaker, presentando un bonito color ambarino, sin turbideces, aunque como podéis comprobar, se me fue un poco la mano y serví un poco de poso, que es lo que ha enturbiado la muestra que aparece en la fotografía. En nariz resulta muy herbácea, viene la cosa con bastante potencia. En boca la cosa es durita. Más cargada que el Winchester de John Wayne. Muy lupulizada, hasta el extremo, una sopa de lúpulo, vamos. Afortunadamente cuenta con una sólida base maltosa para aguantar el asunto, que aporta un sabor de cereal con un punto acaramelado. Muy resinosa, muy herbácea, pino concentrado y un final ultraamargo. No es el tipo de cervezas que yo suela disfrutar. 10,0% que bien os aseguro os dejan bien toñaos a la una del mediodía. En la etiqueta indica Doble IPA. Yo le metería un 0,1% de alcohol más y ya puestos me iría a la Triple IPA.

15 de enero de 2023

Brasserie d'Achouffe - Mc Chouffe

¿Pensabais que os iba a caer la N'Ice Chouffe? Pues no. Aunque no descarto que este invierno la acabe posteando tal y como voy de pasta.

La que os va a caer hoy es su hermana "escocesa" Mc Chouffe. Que lo de escocés le vendrá por la etiqueta, porque sinceramente, yo no he sabido pillarle el rollo Braveheart por ningún lado. Cosas de belgas viniéndose arriba.

La sirvo en copa. Presenta un color pardete bastante interesante, con destellos de color rubí al trasluz. La carbonatación es muy abundante y nos deja una copiosa corona de espuma tupida y persistente de color hueso. A simple vista parece bastante apetecible.

En tocha predomina el aroma maltoso, al que seguidamente se le suma un perfil fenólico que nos recuerda a la pimienta. Los ésteres también reclaman su cuota de protagonismo aportando un puntito afrutado. En boca la cosa para mi gusto se va muy de madre. Es una cerveza claramente maltosa, pero empalagosa a más no poder. Mucho caramelo, mucho sirope, y con un sabor dulzón que a mí personalmente me tira muy para atrás. La cosa se salva por el puntito de levadura belga que la hace más soportable. La verdad es que se la podían haber ahorrado. Los 8,0% tampoco ayudan a que sea más bebestible. Comprada en Wine Palace por  2,05€. Botella de 33cl.

14 de enero de 2023

Boon - Vat 91

Estas pasadas Navidades he podido disfrutar poquísimo de mi bebida favorita: tan solo dos cervezas. Y es que cuando uno está cascao lo único a lo que aspira es a estar en la cama y rezarle a La Moreneta para que acabe el calvario cuanto antes.

Una de las que me abrí fue la Christmas Ale de Sint Bernardus, que ya reseñé el pasado día 5, y la otra es la que nos atañe hoy: Vat 91 de la también cervecera belga Boon.

Se trata de una cerveza Gueuze. De la serie Vat hay muchísimas variedades. Si no estoy equivocado, el número hace referencia a la barrica de la Lambic que han utilizado. La cervezas Gueuze se caracterizan por mezclar cervezas Lambic jóvenes con otras más viejas. De la habilidad y buen hacer del maestro mezclador depende el sabor de la Gueuze en cuestión. Me he fijado que en la serie Vat indica que es un Mono Blend. Como no tenía ni idea de lo que era una Gueuze Mono Blend he tenido que buscarlo. Por lo visto utilizan un 90% de Lambic vieja (del mismo barril de roble, que es el que da nombre), y tan solo se le añade un 10% de Lambic joven, que fermenta ya en botella una vez mezclada.

Pues bien, vamos allá. Descorcho la botella (cómo me encanta descorchar cervezas) y la sirvo en el vaso adecuado. Presenta un color entre dorado y amarillento, bastante vívido. La carbonatación es muy abundante. Normalmente este tipo de cervezas suelen tener un tipo de carbonatación parecida a la del cava, con mucha espuma al principio, pero de espuma efímera y de burbuja muy fina y mucha retención del carbónico. En este caso la espuma ha durado muchísimo más de lo esperado, para poder hacer la sesión fotográfica con relativa calma, e incluso me ha sacado una corona compacta y de aspecto cremoso bastante apetecible, y con una duración bastante prolongada para lo que suelen ser las Gueuzes.

Al naso nos vienen notas de madera y de granja bastante interesantes. En boca es una cerveza muy compleja. Tiene notas más que notables de madera, con la acidez bastante moderada, el ácido acético bastante suave y un claro predominio del Brettanomyces. Mucha granja en boca, muy belgian, y sin que nos resulte un vinagrazo. Para ser una Lambic la cosa se nos sube a los 8,0% (cuando usualmente suelen rondar los 5,0%) sin que la sangre llegue al río. No resulta nada fuerte, el alcohol está perfectamente integrado y tampoco le aporta un cuerpo tan robusto como para restarle bebestibilidad. .Me ha parecido muy interesante. Tengo alguna otra Vat de numeración diferente en el trastero, a ver qué tal el invento. Ya os contaré cuando las abra de aquí unos meses. Comprada online en Huis Van De Geuze por 8,22€. Botella de 37,5cl.

5 de enero de 2023

St. Bernardus - Christmas Ale

Voy tarde, soy consciente de ello. Durante estas fiestas no he estado muy activo en el blog, la verdad es que he tenido un gripazo bastante gordo y me he perdido buena parte de las comilonas, y por extensión, del bebercio navideño.

Una vez acabado el antibiótico, sin estar aún del todo fino, me permití el lujo de tomarme la cerveza que nos ocupa hoy, para ver si me animaba el espíritu. Se trata de la Christmas Ale de la cervecera belga St. Bernardus, un clásico navideño que nunca había pasado por el blog. Admito que no la había catado nunca. Como podéis comprobar por la etiqueta es la edición antigua, ya que en 2022 la han cambiado. La compré a principios del año pasado (por tanto debe ser la de 2021 o incluso anterior) y decidí guardarla en la despensa para la época adecuada, y de paso, ver si esa pequeña guarda de casi un año le sentaba bien.

Pues nada, al turrón (nunca mejor dicho). La sirvo en copa TeKu, presentando un color castaña muy bonito. La carbonatación es muy abundante, y con mi arte escanciador no me cuesta nada sacarle una generosísima corona de espuma muy compacta, muy cremosa, muy persistente y de color beis. Aunque no estoy muy fino a nivel olfativo puedo disfrutar del intenso aroma a uvas y ciruelas pasas. En boca el sabor es muy maltoso. Resulta dulce, acaramelada, no demasiado empalagosa, con notas de toffee. Tiene un punto especiado que a mí me ha recordado a la canela, pero lo cierto es que no aparece entre los ingredientes. Lo mismo eran delirios febriles. Cuenta con un puntito licoreta (atención, 10,0%), que sin llegar a resultar cubata, nos calienta el gaznate un poquito. Finalmente la cosa se redondea con un espectacular regustillo a vino de Oporto. Riquísima. La verdad es que la he pillado con muchas ganas. Bien, lamento no haberos podido felicitar las Navidades y el nuevo año a su debido tiempo, pero al menos desearos que acabéis de tener unos felices Reyes. Un fuerte y afectuoso abrazo para todos los lectores y lectoras que me leéis desde cualquier parte del globo. Que tengáis un feliz 2023 cargado de magníficas cervezas.

1 de enero de 2023

El Forn Intramuralla - Berga


Hoy nos vamos hasta la capital del Berguedà para explicar la historia de Pere Gendrau. Una historia de una persona comprometida con el territorio y del amor por su tierra. 

Berga se encuentra en un enclave mágico, rodeada de montañas, con unos paisajes impresionantes y unos productos gastronómicos de primerísima calidad. A nivel cultural, la Patum de Berga es conocida a nivel internacional. Pese a ello, el centro de la ciudad lleva muchos años en declive y en peligro de degradación. Algunos comerciantes ven que el comercio del centro debe realizar un cambio profundo, y quizás, la tienda de pijamas que funcionó en los 80 debería dejar paso a otro tipo de negocios, centrados en la hostelería, los servicios y la degustación. En ese sentido, Pere decide aportar su granito de arena. Hace siete años decide volver su Berga natal para llevar a cabo su propuesta de cómo intentar salvar el centro. Recupera el edificio donde nació su padre, en la Calle Mayor, donde su familia regentaba una pastelería, y decide abrir allí mismo la cervecería El Kom. 

Con serias dudas de si Berga entendería el concepto de un negocio focalizado en la craft beer, Pere Gendrau tira el proyecto adelante. Durante tres años realiza una labor impecable de birrangelización, en una ciudad donde la clientela no tenía ni idea de lo que era una Chouffe. Tres años de picar piedra, pinta a pinta, en un entorno nada fácil, pero que al fin y al cabo els berguedans i berguedanes acaban comprendiendo y apreciando. Una vez consolidada la cervecería El Kom, en 2018 Gendrau decide dar un paso más allá. Pide un crédito y se endeuda hasta las trancas para adquirir el edificio donde antes se encontraba un antiguo bar de copas, en una plaza en serio riesgo de degradación, y realiza una reforma integral del inmueble. Junto al chef Xevi Poll, decide abrir El Forn Intramuralla. Xevi ya tenía en marcha varios negocios de éxito en el mundo de la hostelería tanto en Manresa como en Gironella, y posteriormente ha sido finalista en los Asian Culinary Awards. Aceptó la propuesta de Pere Gendrau y el resto es historia. 10 grifos rotatorios, una cocina con producto de proximidad con guiños asiáticos y ya tenemos los ingredientes listos para que esto empiece a funcionar.

Y allí nos plantamos nosotros cinco, el día de mi onomástica, para disfrutar relajadamente de la propuesta de Pere y Xevi. Me apetecía invitar a comer a la familia, y como era yo el homenajeado y me tocaba decidir el restaurante en cuestión, quise sorprenderlos a todos llevándolos a un sitio donde nunca habíamos estado. Durante la hora y cuarto de trayecto se mantuvo el misterio, pero ciertas premisas ya se daban por echas. La primera, es que si nos desplazamos hasta Berga, no vamos a acabar en un puto McDonald's. Y la segunda es que, si elige restaurante papá, va a haber birra craft garantizada. Mi familia lo tiene clarísimo. Cristalino. Tras dar una vuelta por el centro de la ciudad llegamos a la recoleta Plaça del Forn, pequeña, pero soleada, y sede de la terraza de El Forn Intramuralla, que durante los meses más cálidos, tiene pinta de ser una delicia, entre platillos y birras craft. La joyita del Berguedà.

El interior es muy agradable, totalmente nuevo, con los diez tiradores presidiendo la entrada. La decoración en piedra, pizarra, madera y baldosas, nos aporta mucha calidez y nos invita a sentarnos en uno de sus taburetes para empezar a darle ritmo frenético a sus grifos. El piso inferior es alargado y la barra ocupa gran parte del espacio. Por la iluminación y la disposición del mobiliario está pensado para tomar unas cervezas acompañadas de unos platillos. Unas escaleritas nos guían hacia el piso superior, donde se disponen las mesas. Allí el espacio está pensado para emplazar a los comensales del restaurante. Es un lugar muy agradable, con mucha luz natural y con vistas a la plaza. La amable camarera nos toma nota. Hemos llegado pronto, pero vamos a necesitar un poco de tiempo para examinar su carta. Lo que sí que tenemos clarísimo son nuestras primeras cervezas, que no tardan en llegar.


Por fin lo tenemos claro. Las patatas bravas no pueden faltar en nuestra mesa para acompañar las primeras birras. Es un imperativo familiar. Mis hijos se decantan por las croquetas de pollo y ¡atención! mi mujer y yo compartimos el katsu sando, que vendría a ser un bikini japonés de panceta cocinada a baja temperatura con all i oli de kimchi y all i oli de cebollino. Estaba para soltar lagrimones como puños. Para otro día dejaremos los mejillones al curry amarillo, el hummus, la tempura de apionabo o el micuit de foie con mermelada.

La cosa continuó con la costilla de cerdo cocinada a baja temperatura con cremoso de coliflor, curry y encurtidos; y las mini pitas de cordero con toppings. En el tintero se quedaron el meloso de ternera del Berguedà con chirivía, lima y jengibre; los puerros a la llama con burrata y wakame; el tartar de tomate con mozzarella en tempura de trufa; el tartar de ternera del Berguedà con queso ahumado y encurtidos; el Gohan con dados de atún marinado y tobiko verde; o la berenjena con hoisin, queso ahumado y mostaza encurtida.


Para rematar la faena pedimos el bacalao en tempura y el secreto ibérico cocinado a baja temperatura. Para nuestra próxima visita reservamos el cazón marinado con curry amarillo, hummus y gelée de cítricos; el picantón marinado con limón, olivas y hierbas; la degustación de teriyaki con diferentes toppings y panecillos; o el pollo "Pablo" con col kimchi y jengibre.


No perdonamos el postre, así que sin piedad. Mi hija se pidió la reinterpretación del chef del Kinder Bueno, que mutiló antes de tomar la fotografía. Para mí el pastel de pistachos con toffee salado y helado de mascarpone. Mi mujer optó por el "donuthole" de lima, coco, albahaca y chocolate. El resto de la prole pidió el cheesecake con cobertura de mango.

El trato excepcional, el servicio rápido y amable y un ambiente muy agradable y distendido. Realmente da gusto topar con lugares así, hechos con criterio y con mucho cariño por el producto. En la mesa de al lado había un grupo de chicas teniendo un debate muy interesante acerca de las IPAs que se iban a pedir. Sin duda una gran labor de birrangelización de Pere. Prometemos volver para arrasar con el resto de la carta y sacarnos la espinita de visitar El Kom, la cervecería en la que comenzó todo. Y tú, si eres esquiador y sueles subir a la Cerdanya o Andorra, El Forn es el lugar perfecto para hacer una parada para comer. Sobre todo a la vuelta, después de pasar el Túnel del Cadí y superar el tramo de congestión de Guardiola. Desde Berga comienza la autovía de dos carriles y la vuelta es mucho más sencilla. Así que es la opción perfecta. Nos despedimos enviando un gran abrazo a Pere Gendrau y le damos las gracias por su valor e iniciativa para tirar adelante proyectos como éste, que buena falta hacen para colocar la cerveza como un producto gastronómico de alta calidad. ¡Ya contáis con vuestro merecido pin en nuestro Mapa Birruno!

Balance de daños:

-Budějovický Budvar - Budweiser Budvar. Comenzamos la jornada con una buena Lager que, a decir verdad, hacía muchos años que no revisábamos. El cereal como protagonista, muy ligera, muy crispy, ultrabebestible y con un toquecito suave lupulizado, con el característico amargor final propio del estilo (22 IBU). A bote pronto me ha gustado más que la Pilsner Urquell. 5,0%.

-Refu - Palisandro. Fantástica Brown Ale de los de la Val d'Aran. Elaborada con maltas Lager (?!), Maris Otter, Amber, Dark, Crystal y Chocolate y los lúpulos Columbus, EKG y Nelson Sauvin. Sabores maltosos, tostados y acaramelados. A mí personalmente me ha parecido encontrarle un toque hoppy muy chulo. Un puntito afrutadito y finalde 35 IBU. Entraba sola. Me ha encantado. David on the rise. 7,0%.

-Guineu & La Quince - Fuuusión! Quisimos hacer aprecio a los Lliso catando esta DDH Double NEIPA elaborada con los lúpulos Mosaic, Palisade y Citra Cryo y con un Double Dry Hopping de Strata. Muy afrutada, sedosa en boca, muy sabrosona y rica. De sabores tropicales y cítricos, con un puntito herbáceo suave. Nada amarga. Muy rica. 8,0%.

El Forn Intramurallas                Plaça del Forn 3, Berga (Barcelona)         637   351   206

25de mayo de 2026

Este negocio ha cerrado sus puertas permanentemente. Me resulta muy triste cuando cierra una cervecería artesanal, pero el hecho de que lo haga un restaurante es doblemente doloroso. Sin negocios que apuesten por la cerveza artesanal como un producto gastronómico el craft se va a la mierda. Eh, pero seguramente te dirán por ahí que estem estupendes.


19 de diciembre de 2022

Het Anker - Gouden Carolus Classic

¡Ups! Pues va a ser que es la primera vez que traemos a Het Anker al blog. Ahora mismito nos estamos dando cuenta.

Primera toma de contacto con la cervecera belga a través de su Gouden Carolus Classic, una Belgian Strong Dark Ale bastante cargadita, que, a decir verdad, no me ha entusiasmado nada. Es más, es el tipo de cerveza belga que intento evitar.

La sirvo en la versátil copa TeKu, y presenta un color marrón oscuro y una carbonatación muy abundante, que nos deja una copiosa corona de espuma muy compacta, muy cremosa, muy persistente de color beis.

En nariz nos llega un aroma que nos recuerda a las ciruelas pasas, y todo el rollito belga que implican este tipo de cervezas. En boca es potente. Muy dulzona, empalagosa a más no poder. Afortunadamente se puede disfrutar del saborcito belgian, de las ciruelas y de las uvas pasas. También algo de toffee. Pero el caramelazo y ese sabor demasiado dulce me tiran para atrás sorbo tras sorbo. No me la pude acabar. 8,5%. He probado cervezas de este estilo con más graduación y mucho más bebestibles. A ver qué tal el resto del catálogo, porque la verdad es que ésta no me ha gustado nada.

18 de diciembre de 2022

Owa - Lychee Lambic

Hoy nos vamos a Bélgica para reivindicar una de esas cerveceras elaboradoras de cervezas Lambic poco conocidas, pero sí reconocidas por el blog, y que siempre que tenemos ocasión traemos por aquí.

Estamos hablando de Owa, la cervecera que fundó Leo Imai en bruselas. Leo realiza la delicada labor de rescatar la tradición belga y fusionarla, con total respeto, con sus raíces japonesas. Hoy abrimos -lamentablemente no descorchamos- la Lychee Lambic, una Fruit Lambic elaborada con lichis.

La sirvo en vaso para Gueuzes, presentando un color pálido, con cierta tendencia al dorado, parecido al cava, bastante transparente. La carbonatación es abundante, la espuma muy poco duradera, burbuja muy fina y muy buena retención del carbónico. El aspecto y la carbonatación realmente nos recuerdan al cava.

En boca es bastante ácida, con una buena presencia del Brett, y con el ácido acético también presente. Aparecen delicadas notas afrutadas muy agradables, que nos recuerdan a la uva, y también aparece el lichi, sin acaparar el protagonismo del conjunto, pero sí aportando cierto equilibrio. Notas añejas, madera y todo ese rollo viejuno que saben darnos las Lambic. Muy rica. 5,5%. Botella de 37,5cl. Comprada en Huis Van De Geuze por 8,45€.

17 de diciembre de 2022

Birrificio Italiano - Vùdù

Traemos de vuelta a Birrificio Italiano, con una de esas cervezas que, después de tantos años, aún no había conseguido catar de los cerveceros de Lurago Marinone. Se ven poco por estos lares, y las veces que he visitado el Ruzanuvol de Valencia no he tenido la suerte de encontrarla en sus grifos. Todo puede ser que suceda este verano, a toro pasao.


Hoy en Mundo Birruno abrimos Vùdù, de estilo Dunkelweizen. La iba a servir en vaso alto para Weizens pero de manera instintiva acabé haciéndolo en copa TeKu. Desvaríos personales.

Presenta un bonito color marrón oscuro. La carbonatación es muy abundante, y nos proporciona una generosa capa de espuma compacta, cremosa, persistente y de color pergamino.

Acerco el naso para disfrutar de un apetecible aroma a banana, que viene seguido de trigo y pan tostado. De sabor rico, dulce, con un punto suave de caramelo y de toffee. En boca podemos seguir disfrutando de sabores como el del chocolate, el clavo y también la banana. Tiene cuerpecito, resulta aterciopelada y entra como la seda. Otra joyita de los lombardos, que además de cultivar coles, hacen birras excelentes. 6,0%. Comprada refrigerada en el Bar Bocamoll de Sant Cugat del Vallès por 5,60€. Botella de 33cl.

14 de diciembre de 2022

Mikkeller Baghaven - Les Fleurs

Jate tú, que no hemos descubierto América, han pasado ya seis años desde la andadura del proyecto Baghaven de Mikkeller, pero sin embargo, hasta día de hoy no se habían estrenado en el blog. La nómina no me da para más, Mikkel Borg.

Ha valido la pena la espera. En primer lugar porque he podido conseguirla a un precio muy asequible. Y en segundo lugar porque me ha volado la puta cabeza. Una jodida maravilla, vamos. La abrimos compartiéndola con unos amigos que invitamos a cenar en casa y aún están flipando. En cierto modo, me alegro de la prolongada espera, ya que justamente ahora es cuando más estoy disfrutando de las Farmhouse Ales.

El estreno moreno lo hacemos con Les Fleurs, una Farmhouse Ale (sus creadores la definen como Shipyard Ale, en referencia al astillero donde está ubicada la fábrica) elaborada malta de cebada, cebada, farro y malta de farro; miel y dientes de león (animalistas trankis, que se refieren a la flor) para posteriormente pasarse 12 meses en barrica.

La sirvo en copa TeKu y presenta un color amarillento muy vívido y llamativo, de aspecto un tanto velado, con una carbonatación bastante abundante, que nos deja una capa de espuma extracremosa, muy compacta, aunque no especialmente persistente. Burbuja finísima y chispeante, picante en la lengua y muy buena retención del carbónico.

En nariz nuestro amigo Brett nos saluda. Olor a establo, a granja, muy farmhouse. Podemos disfrutar también de un agradable perfume floral y notas afrutadas. En boca lo primero que nos llama la atención es un toquecito funky muy gracioso, que le da una buena chispa al conjunto, mas sin resultar demasiado ácida. el puntito puesto en su justa medida. Resulta cítrica en boca, muy refrescante, es una cerveza compleja,pero anima a seguir bebiendo con alegría y entusiasmo. Al conjunto cítrico lo sucede un puntazo floral extraordinario, con una buena base de fondo de peras y manzanas muy agradable. Final seco, pero no demasiado. Una cerveza finísima y sofisticada. Es ese tipo de cervezas que podrías sustituir perfectamente por un vino espumoso. Estas Navidades la puedes sacar durante la cena de Noche Buena o año nuevo y quedar como el puto amo. 7,4%. Comprada refrigerada en la General de Begudes de Valldoreix por 14,00€. Botella de 75cl.

10 de diciembre de 2022

Blaugies & Hill Farmstead - La Vermontoise

Bueno, rompemos nuestra racha de cerveceras estadounidenses, pero no del todo. Hoy tenemos aquí una colaboración (bastante deseada) entre la cervecera belga Blaugies y la estadounidense Hill Farmstead. Ya sabéis lo que pienso de la colaboraciones, pero entenderéis que haya hecho una excepción.

Lo anómalo de la situación es que conozco mejor las Farmhouse Ales de Hill Farmstead que de Blaugies, de los que hasta la fecha solo tenía una referencia (Bière Darbyste). De los de Vermont, en cambio, tuve la suerte de trincarme unas cuantas en el tristemente desaparecido Mikkeller Bar de Barcelona. Trajeron tres barriles diferentes para marzo de 2020, pero estalló la pandemia y postergaron la pinchada hasta junio. Allí estaba yo con la caña. Cayeron los 3 barriles uno tras otro.

Dejémonos de batallitas y centrémonos en lo que nos atañe hoy: La Vermontoise. Elaborada con malta de cebada, espelta y lúpulo estadounidense. La sirvo en copa TeKu y presenta un color amarillento vívido y turbio. La carbonatación es muy abundante y sin demasiado esfuerzo podemos generar una generosa corona de espuma cremosa, compacta y muy persistente, de un blanco inmaculado. Hay que ir con cuidado al servirla porque viene con mucho poso.

En nariz es afrutada, con un desfile de peras y manzanas muy agradable. También podemos disfrutar de ese toque belga tan característico. En boca es muy armoniosa, con todo en su sitio. El puntito belgian delicado y agradable. Notas de pera, manzana y membrillo aportan sabores deliciosos, para acabar petándolo con un puntito sutil de limón. Un poquito seca al final, y un toque lupulado al final acaba de rematar la faena. Un trabajo fino, fino. Parece muy fácil realizar una cerveza así, pero sin embargo, aquí es donde se ve realmente la maestría: hacer que algo realmente complejo parezca sencillo. 6,0%. Botella de 75cl. Comprada refrigerada en La Microcervesera de Porqueres por 12,60€.

8 de diciembre de 2022

Finback - Helo

Y vamos para póker de cerveceras top americanas con esta latita de Finback. De la cervecera de Glendale (vecindario en Queens, Nueva York) lo único que había catado hasta la fecha era una colaboración con Brewski, que a la postre acabó siendo una Brewski. Ese es uno de los motivos por los que intento evitar este tipo de colaboraciones. Por fin he podido quitarme la espinita y saciar mi curiosidad catando una Finback en solitario.

La joyita se llama Helo, y es una New England Double India Pale Ale elaborada con loslúpulos Citra, Nelson Sauvin, Idaho7 y Belma. Como podéis apreciar en la copa, la pudimos disfrutar en el Bar La Plaça de La Garriga, que siempre tienen un surtidito birruno muy top.

La servimos en la copa del establecimiento en cuestión, y nos ofrece un bonito y vistoso color anaranjado muy vívido (lástima que no se aprecie bien en la foto) con la turbidez característica del estilo y el correspondiente aspecto de biofrutas. La carbonatación es abundante y nos deja una gruesa capa de espuma blanca, compacta pero sin llegar a nata montada, bastante persistente.

En nariz es un delirio de cítricos. En boca cuenta con una sedosidad muy guapa, resultando muy aterciopelada y sedosa. Una locura. En boca tiene sabores que nos recuerdan al mango y el melocotón, mucha fruta tropical y un puntito cítrico muy suave. Entra sola, es una cerveza muy disfrutable, y si sois muy fans del estilo os recomiendo que os deis el caprichito un día. Muy buen trabajo. 8,5%. Lata de 47,3cl.

7 de diciembre de 2022

The Veil - Feeling Better

Otra de las latitas que me tocaron en el sorteo de Gaztambirra y la Guerrilla Cervecera fue este ejemplar de otra cervecera añorada en el blog: The Veil. A los de Richmont hacía ya tres años que no les veíamos el pelo por aquí, debido a lo desorbitado de sus precios. De hecho, he podido comprar sus cervezas en varias ocasiones -a través de tiendas online- pero lo he desestimado en beneficio de otras cerveceras aún por descubrir.

La cerveza en cuestión se llama Feeling Better, y se trata de una New England  Double India Pale Ale cargadita de avena a más no poder y los lúpulos Citra, Amarillo, Galaxy y CTZ (Columbus, Tomahawk, Zeus).

La sirvo en vaso shaker y presenta un bonito color anaranjado, muy vívido, con la turbidez característica del estilo, el aspecto de zumazo y una moderada corona de espuma compacta y cremosa de color blanco.

Al acercar la tocha podemos disfrutar de intensos aromas herbáceos y de mango a partes iguales. En boca resulta ultradensa y ultrasedosa. Se puede cortar con un cuchillo. Es una cerveza con demasiado cuerpo, lo que le resta considerablemente bebestibilidad. No por ello está mala de sabor. En boca destacan los sabores cítricos y herbáceos, muy ricos, pero que hay que ir bebiendo con calmita. Muy intensa, me ha provocado una sobredosis lupulil. Quevolsquethidigui nano, a mí megustan las cosas más moderaditas. No recordaba estas idas de madre por parte de The Veil. 8,0%. Lata de 47,3cl.

6 de diciembre de 2022

Other Half - Emerald Cities

Ole ole ole. Llevaba desde enero sin tomar Other Half y por fin he podido quitarme el mono. Alegrías que te da la vida.

Me tocó un pack de birras muy top que sorteaba por instagram la cervecería Gaztambirra de Madrid y la cuenta La Guerrilla Cervecera. Así que eternamente agradecido. Precisamente éstas son ese tipo de birras que te las crujen guay cuando te las compras (de 12 pavos no te van a bajar). Me han venido como agua de mayo.

La primera en abrirme ha sido la Emerald Cities, Una New England Imperial India Pale Ale elaborada con malta Pils, avena y trigo y los lúpulos Mosaic, Motueka, Hüll Mellon y Waimea.

Pues nada, al turrón, que ya estamos en diciembre. Tras las sucesivas muertes de mis vasos para IPAs de Spiegelau ya directamente tiro de shakers. Presenta ese peculiar aspecto de zumazo, muy turbio y de color anaranjado. La carbonatación es muy abundante y nos permite crear una bonita corona de espuma (con sombrerito incluido) muy compacta, muy cremosa y muy persistente de color blanco.

Acerco el naso para sobrevolar el objetivo y puedo disfrutar de un intenso y agradable aroma a piña. En boca es muy sabrosa, repletita de matices. Se pueden encontrar sabores que van desde los cítricos hasta los herbáceos, pasando por los tropicales, con altas dosis de piña colada. Resulta bastante amarga al final. La he encontrado riquísima, pero me ha faltado ese sello identitario de Other Half, esa sedosidad especial tan reconocible, marca de la casa. Es una cerveza que está muy bien, pero que en mi opinión no llega a la altura de otras de los neoyorquinos que había catado con anterioridad. 7,9%. Lata de 47,3%. La etiqueta es una maravilla.

5 de diciembre de 2022

Monkish - LA Freshie

Ojito que aún nos quedaba por aquí alguna que otra latita de Monkish pendiente de reseña, así que hoy le ha tocado el turno a LA Freshie.

En esta ocasión tenemos otra New England Double India Pale Ale, elaborada con los lúpulos Citra y Nelson Sauvin. En la etiqueta brilla por su ausencia los ingredientes o cualquier otra información acerca de la receta exceptuando la graduación alcohólica.

Procedo al bebercio. La sirvo en copa Teku. Presenta un bonito color anaranjado, con la turbidez característica del estilo. La carbonatación es correcta, dejándonos una moderada capa de espuma blanca y compacta.

En nariz podemos disfrutar de aromas cítricos y de frutas tropicales. En boca resulta muy sedosa, con cuerpecito. Sabrosona, destacan principalmente los sabores cítricos, resultando muy zesty, con una buena dosis de piel de mandarina. A destacar también el sabor intenso del mango y, como no, el saborcillo dulzón de uva blanca que le otorga el Nelson Sauvin, no muy intenso, pero suficiente como para darle un toquecito muy enrollao. Nada amarga, suave como la seda, otra joyita delos californianos. Lata de 47,3cl. Costaba 14,65€, pero pillándome el pack de 6 se me quedó en 13,44€.

3 de diciembre de 2022

Clúster Craft Beer - Lliçà d'Amunt


Mientras circulo por la AP-7 con dirección a Lliçà d'Amunt voy recordando una conversación que tuve con David Rius hace ya unos años, cuando me comentó que Art Cervesers debía abandonar Can Partegàs, debido a una repentina y cuantiosa subida del alquiler de la masía que durante años había sido su sede. Echaba la vista atrás, con todo el trabajo, mimo y cariño que le habían puesto al proyecto -y con las costosas mejoras en el edificio- y me daba mucha rabia que la arrendadora les pegara la patada en el lomo de una manera tan ruin. Sin duda, aquello condenó a Art al exilio birruno, y en consecuencia, a funcionar durante una buena temporada como cerveceros nómadas. Actualmente, visto desde la perspectiva del tiempo, aquello que en su día nos pareció indignante acabaría convirtiéndose en el germen de lo que es hoy unos de los proyectos cerveceros más ambiciosos del país: el Clúster Craft Beer. Como se suele decir en estos casos: no hay mal que por bien no venga.

Estaciono en el aparcamiento de Can Malé. No somos los primeros en llegar. En realidad aparecemos con una puntualidad británica a la hora convocada, pero la mayoría de asistentes ya estaban allí. El evento generaba mucha expectación. Viejos conocidos de la industria cervecera artesanal catalana, amistades y algún que otro divulgador como el que suscribe rondamos por allí.

A simple vista, nada más llegar, los cambios son evidentes. Hace tan solo 16 meses aquello era una nave industrial enorme totalmente abandonada, que hubiera podido servir de escenario para algún capítulo de "The Walking Dead". Pero aquí los maceradores ya han empezado a hacer su trabajo. Ya se nota el "chup chup" de las ollas en funcionamiento y se respira cierto caliu en el ambiente. El equipo ya está puesto en marcha y con los fermentadores a full, la cámara frigorífica cargadita de cervezas y el taproom en funcionamiento. Y es que además de la "cocina" y el almacén, el Clúster Craft BeerClúster Craft Beer cuenta con una amplia zona para degustación y eventos.

Pero antes de continuar explicando qué nos ofrece el Clúster Craft Beer , vale la pena echar la vista atrás unos añitos para saber de dónde venimos.

La historia comienza en 2017, cuando la empresa Biokit -que ocupaba el espacio de Can Malé en Lliçà d'Amunt- firma un acuerdo con el Ayuntamiento para trasladar su sede a otras instalaciones aún más grandes dentro del mismo municipio, dejando así libre un espacio de 13.000m2 que pasa a ser propiedad del consistorio. El Ayuntamiento de Lliçà dedica gran parte de él a equipamientos municipales, pero aún así, es un espacio demasiado grande. Simultáneamente , Art Cervesers anda buscando un nuevo espacio, ya que Can Partegàs, su antigua sede, se les ha quedado pequeña para el crecimiento empresarial que están teniendo, y no están dispuestos a asumir una subida de alquiler. En abril de 2018, el Ayuntamiento firma con Art Cervesers un convenio de colaboración para la cesión de las naves 3 y 4 de Can Malé para la creación de un Clúster Craft Beer .

Finalmente, el pasado 19 de noviembre, se presentó en sociedad el proyecto. El Clúster Craft Beer  ya es una realidad. Pero, exactamente, ¿qué es el Clúster Craft Beer ? El CCB es un espacio enorme donde numerosas empresas del sector cervecero artesanal pueden elaborar allí su producto. Actualmente están fabricando allí Art, Fort (El Vaso de Oro), Reptilian, Zulogaarden, y de manera nómada Ex Nihilo y Submarina. También es actualmente la sede de la enlatadora Bucaneros.

Pero el Clúster Craft Beer  no se limita solo a esto. El CCB busca crear un tejido empresarial muy ligado con el sector primario, es decir, con la agricultura de la zona. Comprometidos con el producto de kilómetro cero, el CCB apuesta por plantar el cereal y el lúpulo necesario para la elaboración de sus cervezas en los campos del Vallès. Es más, durante estos últimos años, han estado realizando una minuciosa labor de investigación -en colaboración con el banco de semillas del Vallès Oriental- para recuperar cereales en desuso y seleccionar aquellos que sean los más idóneos para la elaboración de cerveza. En ese sentido se va más allá de utilizar productos de km0 y de dar trabajo a los agricultores de la zona. Se busca un sello identitario en el producto, un terroir vallesà. Hablando con David Rius, comentábamos que al fin y al cabo, si haces un tratamiento del agua, utilizas malta Simpson o Weyerman, y lúpulo del Valle de Yakima, esa receta da lo mismo si está hecha en San Diego o en Albacete. En el CCB, independientemente de la productividad del cereal en sí, se busca que ese sabor sea un distintivo del producto de esta zona, una seña de identidad fácilmente reconocible a ojos (o en este caso paladar) del mundo.

El CCB, además, es un espacio polivalente, no solo orientado a la producción de cerveza. Durante el discurso de inauguración, David Rius destacó la idea de que es un espacio abierto. De esta manera, el club de cata cervecera de Lliçà d'Amunt va a poder reunirse en este espacio para continuar con su actividad tras el cierre de Kan Ros. Por poner otro ejemplo claro, la distribuidora ViHop va a utilizar sus instalaciones para dar a conocer el catálogo de marcas con las que trabajan. También me consta que se han realizado exámenes para jueces BJCP. Las posibilidades son infinitas ya que ¡no hay problemas de espacio! David invitó a todo el mundo a que no tenga miedo de preguntar ni de ponerse en contacto con ellos para ver la viabilidad de algún proyecto, ya sea elaborar cerveza como nómadas, realizar cursos de formación, etc... porque insisten en que no es un espacio reservado únicamente para los que trabajan allí. Es un espacio abierto a todo el sector, insistió.

Para finalizar el acto, se hizo uso del taproom. Cuentan con una amplísima zona de degustación, para disfrutar de sus cervezas cómodamente, 6 grifos rotatorios, un Server Tank de la empresa Tank Beer (también miembro del CCB) y una gran nevera repletita de todo el producto que se elabora allí. Para acompañar las birras, se contó con la presencia de un food truck, que estuvo cocinando hamburguesas para los asistentes al acto. Tan solo me queda agradecer la invitación al evento, desearles muchísima suerte con el proyecto y colocar su correspondiente pin en nuestro Mapa Birruno.

Balance de daños:


-Animus & Ex Nihilo - In A Sight. Pedro y Gerard nos han preparado una Kölsch (a tomar porculo la denominación de origen) que pondría a los coloneses y a los ultradoxos del BJCP echando espuma por la boca. En una de esas conversaciones etílicas a altas horas de la madrugada a uno de ellos se le ocurrió decir aquello de "¿A que no hay huevos de sacar una Kölsch con melocotones?". Aquí tenemos el resultado. 5,8% de alcohol y la adición de melocotones (no sé si sería correcto llamarla Fruited Imperial Kölsch, aunque aclaro que no es una cosa que me quite el sueño). Muy rica. Afrutada, no por la levadura Ale, sino por el uso de la fruta que le da un toque riquísimo. No es la típica Kölsch facilona y de baja graduación... ¡ojo! ¡que es peligrosa! Nos gustó muchísimo.

-Reptilian - IBUprofano. Imperial IPA al más puro estilo old school. Extrema, muy resinosa y ultraamarga. A mí personalmente no me gustaron en su día las cervezas así y a día de hoy me mantengo en mis convicciones. 10,0%. Tengo una lata en la nevera y os escribiré una ficha individual más detallada con todos los ingredientes y demás.

Clúster Craft Beer                Espai Can Malé S/N Naus 3 i 4, Lliçà d'Amunt (Barcelona)              craftbeercluster.com            info@clustercraftbeer.org         619   941   582